COVID-19 (coronavirus) en bebés y niños

Los niños de todas las edades pueden enfermarse con la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). Pero la mayoría de los niños afectados generalmente no se enferman con tanta gravedad como los adultos, y algunos quizás no presenten ningún síntoma. Infórmate sobre los síntomas de COVID-19 en bebés y niños, por qué los niños quizás se vean afectados de manera diferente por COVID-19 y qué puedes hacer para prevenir que se propague el virus.

¿Cuál es la probabilidad de que un niño contraiga la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19)?

Mientras que todos los niños pueden contraer el virus que causa la COVID-19, no se enferman tan frecuentemente como los adultos. También es inusual que los niños se enfermen de gravedad con la COVID-19. A pesar de los grandes brotes epidémicos en todo el mundo, muy pocos niños han muerto.

De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), entre los aproximadamente 150 000 casos de la COVID-19 en los Estados Unidos entre el 12 de febrero y el 2 de abril, solo 2500 o un 1.7 % se dieron en niños. Esto es similar a lo que se ha reportado en otros países, como China e Italia, que han tenido grandes brotes de la enfermedad. Los índices de hospitalización para niños han sido mucho más bajos que para los adultos.

Pero las personas de cualquier edad con determinadas afecciones subyacentes, como la diabetes tipo 2, están a mayor riesgo de enfermarse gravemente con la COVID-19. Además, los niños que tienen una enfermedad cardíaca congénita, afecciones genéticas, o enfermedades que afectan el sistema nervioso o el metabolismo también están a más alto riesgo de una enfermarse gravemente con la COVID-19.

¿Por qué reaccionan los niños de manera diferente ante COVID-19?

La respuesta todavía no está clara. Algunos expertos sugieren que los niños quizás no se vean afectados de manera tan grave por la COVID-19 porque hay otros coronavirus que se propagan en la comunidad y causan enfermedades como el resfriado común. Como los niños con frecuencia se resfrían, tal vez tengan anticuerpos que les proporcionan alguna protección contra la COVID-19. También es posible que el sistema inmunitario de los niños interactúe con el virus de una manera diferente a la que lo hace el de los adultos. Algunos adultos se están enfermando porque su sistema inmunitario parece reaccionar en exceso al virus, lo que causa más daño al cuerpo. Quizás sea menos probable que esto suceda en los niños.

¿Cómo se ven afectados los bebés por COVID-19?

Aunque sea raro, los niños menores de 1 año (bebés) están a mayor riesgo de enfermarse gravemente con la COVID-19. Es posible que esto se deba a que su sistema inmunitario todavía es inmaduro y a que sus vías respiratorias son más pequeñas, lo que puede hacer más probable que presenten problemas para respirar si contraen infecciones con virus respiratorios.

Un estudio en China entre fines de diciembre y comienzos de febrero de más de 2100 niños con una COVID-19 sospechada o confirmada demostró que solo menos de 11 % de los bebés tuvieron una enfermedad grave o crítica. En comparación, los índices de enfermedad grave o crítica fueron aproximadamente de 7 % para niños entre 1 y 5 años, 4 % para aquellos entre 6 y 10 años, 4 % para aquellos entre 11 y 15 años, y 3 % para los de 16 años y mayores.

Los recién nacidos pueden infectarse con el virus que causa la COVID-19 durante su nacimiento o, después del parto, por exposición a cuidadores enfermos. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda cuidados especiales para los recién nacidos que nacieron de mujeres que tienen COVID-19. Esto podría incluir separar temporariamente a la madre del recién nacido para reducir el riesgo de infectar al bebé, vigilar al bebé por signos de infección, y, si hay suficientes suministros, hacer la prueba al recién nacido para detectar la COVID-19.

Los bebés que tienen la COVID-19 o a quienes no se puede hacer la prueba porque no hay pruebas disponibles, y no tienen síntomas, podrán recibir el alta del hospital, dependiendo de las circunstancias. Se recomienda que los cuidadores del bebé lleven mascarillas y se laven las manos para protegerse. Se necesitará seguimiento frecuente con el proveedor de atención médica del bebé — por teléfono, visitas virtuales, o visitas en el consultorio — por dos semanas.

Los bebés que tienen resultados negativos en la prueba de detección para la COVID-19 podrán ser dados de alta del hospital. Hasta que la madre se recupere, se recomienda que tenga contacto mínimo con el bebé y que use una mascarilla y se lave las manos cuando esté cerca del bebé.

Síntomas de COVID-19 en niños

Mientras que los niños y los adultos presentan síntomas similares de COVID-19, los síntomas en los niños tienden a ser más leves y parecerse a los del resfriado. La mayoría de los niños se recupera en una a dos semanas. Sus síntomas pueden incluir:

  • Fiebre
  • Goteo de la nariz
  • Tos
  • Fatiga
  • Dolores musculares
  • Vómitos
  • Diarrea

Si tu hijo tiene síntomas de COVID-19, y piensas que pueda tener COVID-19, llama a su proveedor de atención médica. Mantén a tu hijo en casa y aléjalo de otros cuanto sea posible, excepto para recibir atención médica. Si es posible, haz que tu hijo use un dormitorio y un baño separados de los que usan los otros miembros de la familia. Sigue las recomendaciones de CDC, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y de tu gobierno sobre la cuarentena y las medidas para aislamiento según sea adecuado.

Los factores usados para decidir si hacerle a tu hijo la prueba para detectar la COVID-19 pueden variar de acuerdo a dónde vivas. En los Estados Unidos, el doctor puede determinar si hay que hacer pruebas para la detección de la COVID-19 basándose en los signos y síntomas del niño, así como si el niño ha estado en contacto cercano con alguien que fue diagnosticado con COVID-19, o si en la última quincena viajó a o vivió en un área donde hay contagio persistente en la comunidad con la COVID-19. Quizás el doctor también considere hacer la prueba si tu hijo está a mayor riesgo de una enfermedad grave.

Para hacer la prueba para la COVID-19 el proveedor de atención médica usa un hisopo largo para tomar una muestra de la parte de atrás de la nariz. La muestra se envía a un laboratorio para analizarla. Si tu hijo está tosiendo con flema (esputo), eso también se puede enviar al laboratorio para analizar.

Pero los niños tal vez también tengan la COVID-19 y no presenten síntomas. Un estudio de 171 niños con la COVID-19 en China entre enero y febrero mostró que 27 niños, o casi 16%, no presentaron síntomas de infección. Además, un estudio a pequeña escala de 36 niños con la COVID-19 en China entre enero y marzo mostró que casi la mitad de los niños no presentó síntomas. Algunos estudios recientes han sugerido que el virus que causa la COVID-19 puede ser trasmitido por niños y adultos que no presentan síntomas. Es por esto que es esencial seguir las recomendaciones para prevenir el contagio con la COVID-19.

¿Qué es el síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico (MISC-C por sus siglas en inglés)?

El síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico (MIS-C por sus siglas en inglés) es una enfermedad grave en que se inflaman algunas partes del cuerpo — como el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones, el sistema digestivo, el cerebro, la piel, o los ojos. La inflamación generalmente incluye hinchazón, con frecuencia con enrojecimiento y dolor. Pero la evidencia indica que muchos de estos niños han estado infectados con el virus de la COVID-19 en el pasado, como lo muestran sus resultados de la prueba de anticuerpos.

Posibles signos y síntomas del MISC-C incluyen:

  • Fiebre que dura 24 horas o más
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Dolor en el estómago
  • Erupción cutánea
  • Ojos rojos
  • Enrojecimiento o hinchazón de los labios y la lengua
  • Sentirse inusualmente cansado
  • Enrojecimiento o hinchazón en las manos o los pies

Los signos que advierten que se trata de una emergencia por el MISC-C incluyen:

  • Incapacidad para despertarse o permanecer despierto
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho o presión que no desaparece
  • Confusión que es nueva
  • Labios o cara de color azulado
  • Dolor de estómago grave

Si tu hijo presenta cualquier signo que advierte que se trata de una emergencia, o está gravemente enfermo y presenta otros signos y síntomas, llévalo a la sala de emergencias, o llama al 911 o a tu número local para emergencias. Si tu hijo no está enfermo de gravedad, pero presenta otros signos o síntomas del MISC-C, comunícate con el médico del niño en seguida para que te aconseje.

Consejos para la prevención de COVID-19

Hay muchas medidas que se pueden tomar para prevenir que tu hijo se enferme con la COVID-19 y, si se enferma, para evitar contagiar a otros. Los CDC y la OMS recomiendan que tú y tu familia:

  • Mantengan las manos limpias. Se laven las manos con frecuencia con agua y jabón por lo menos durante 20 segundos. Si no dispones de agua ni jabón, usa un desinfectante de manos que contenga por lo menos un 60% de alcohol. Se cubran la boca y la nariz con el codo o un pañuelo descartable al toser o estornudar. Desechen el pañuelo descartable usado y se laven las manos. Eviten tocarse los ojos, la nariz, y la boca. Hagan que sus hijos se laven las manos inmediatamente después de volver a casa, así como después de usar el baño y antes de comer o preparar comida. Les muestren a sus hijos pequeños cómo crear pequeñas pompas de jabón al frotarse las manos, y cómo hacer entrar el jabón entre los dedos y hasta las puntas de los dedos, incluyendo los pulgares y el dorso de las manos. Los animen a que canten dos veces la canción entera de "Feliz cumpleaños" (aproximadamente 20 segundos) así pasan el tiempo que necesitan para limpiarse bien las manos.
  • Practiquen distanciamiento físico. Eviten contacto cercano (menos de 6 pies o 2 metros) con cualquier persona que esté enferma o que presente síntomas. Reduzcan al mínimo las salidas de la casa. Si es posible, dejen a los niños en casa cuando salgan. Como las personas sin síntomas pueden contagiar el virus, no permitan que sus hijos se encuentren en persona para jugar con niños de otras casas — aunque todos ellos se sientan bien. Si sus hijos juegan afuera de la casa, asegúrense de que se mantengan a 6 pies (2 metros) de las personas que no vivan en su casa. Pueden describir esta distancia a su hijo como el largo de una puerta, o una bicicleta para adultos. No permitan que sus hijos jueguen a juegos o practiquen deportes en que compartan su equipo, como una pelota de básquetbol, o en los cuales no puedan mantener distancia física. Pospongan las visitas de su hijo en persona a adultos mayores. Animen a sus hijos a seguir en contacto con sus amigos y seres queridos a través de llamadas telefónicas o en conversaciones por video. Para mantener a sus hijos ocupados, consideren organizar comidas familiares virtuales, y noches de juegos, o encuentros virtuales para jugar con otros niños.
  • Limpien y desinfecten su casa. Concéntrense en limpiar todos los días las superficies que se tocan con frecuencia en las áreas compartidas de la casa, como mesas, perillas de puertas, sillas con respaldo duro, interruptores de luz, controles remotos, dispositivos electrónicos, manijas, escritorios, inodoros, y lavabos. También limpien las áreas que se ensucian con facilidad, como la mesa para cambiar al bebé, y las superficies que sus hijos tocan con frecuencia, como las superficies de su cama, la mesa de manualidades, la caja de los juguetes, y los juguetes. Usen agua y jabón para lavar los juguetes que sus hijos se pongan en la boca. Asegúrense de enjuagar bien y de secar estos juguetes. Laven la ropa de cama de los niños y sus juguetes de peluche lavables, cuando sea necesario, y a la temperatura más alta posible. Sequen por completo estos artículos. Lávense las manos después de tocar las pertenencias de sus hijos. Si cuidan a un bebé con la COVID-19, lávense las manos después de cambiar los pañales o de tocar la ropa de cama, los juguetes, o los biberones del bebé.
  • Pónganse mascarillas de tela. Los CDC recomiendan ponerse mascarillas de tela en lugares públicos, como el supermercado, donde es difícil evitar el contacto cercano con otros. Esto se recomienda especialmente en las áreas donde se ha propagado el virus en la comunidad. Este consejo está basado en datos que muestran que las personas con la COVID-19 pueden trasmitir el virus antes de darse cuenta de que lo tienen. Si tu hijo tiene 2 años o más, haz que se ponga una mascarilla de tela cuando ustedes salgan de casa y a la comunidad, para prevenir la trasmisión de la COVID-19 a otros. No les pongas una mascarilla a los niños menores de 2 años, a los niños que tengan cualquier problema para respirar, o a un niño que tenga una afección que le impida sacarse la mascarilla sin ayuda.

Además, continúa con las visitas de bienestar del niño, y actualiza sus vacunas. Esto es especialmente importante para los bebés y los niños menores de 2 años. Muchos proveedores de atención médica en comunidades afectadas por la COVID-19 están usando estrategias para separar las visitas para bienestar de las visitas para niños enfermos al atender a los niños enfermos en áreas separadas de sus consultorios o en ubicaciones diferentes. Si tu hijo debe ir a una visita de bienestar, habla con su médico sobre las medidas de seguridad que están tomando. No dejes que el miedo de contagiarse con el virus que causa la COVID-19 sea un obstáculo para que tu hijo se dé las vacunas que necesite.

Seguir las pautas para prevenir la trasmisión del virus que causa la COVID-19 puede ser particularmente difícil para los niños. Continúa siendo paciente. Sé un buen ejemplo, y así será más probable que tus hijos imiten lo que haces.

Last Updated Jul 1, 2020


Content from Mayo Clinic ©1998-2020 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use