COVID-19: ¿Quién está a riesgo?

Los síntomas de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) puede variar en gran forma. Algunas personas no presentan ningún síntoma, mientras que otros se enferman tanto que eventualmente necesitan asistencia mecánica para respirar.

El riesgo de tener síntomas peligrosos de COVID-19 puede aumentar en las personas mayores y también en las personas de cualquier edad que tienen otros problemas de salud graves — como afecciones de salud cardíacas o pulmonares, sistema inmunitario debilitado, obesidad extrema, o diabetes. Esto es similar a lo que se ve con otras enfermedades respiratorias, como la influenza.

Edad avanzada

Las personas de cualquier edad, incluso los niños, pueden contagiarse con COVID-19. Pero más comúnmente afecta a los adultos de edad mediana y mayores. El riesgo de tener síntomas peligrosos es más alto entre las personas de 65 años y mayores. El índice más alto de mortalidad por esta enfermedad está entre las personas de 80 años y mayores. Los riesgos son aún más altos para las personas mayores cuando tienen afecciones de salud no aparentes.

Los residentes de las casas de salud están a alto riesgo porque con frecuencia tienen múltiples problemas de salud no aparentes, combinados con edad avanzada. Y los microbios pueden propagarse con mucha facilidad entre las personas que viven en proximidad con otros.

Problemas pulmonares, incluida el asma

COVID-19 ataca los pulmones, así que es más probable que presentes síntomas graves si tienes problemas pulmonares preexistentes, como ser:

  • Asma moderada a grave
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
  • Cáncer de pulmón
  • Fibrosis quística
  • Fibrosis pulmonar

Mientras que los medicamentos para estas afecciones de salud pueden debilitar tu sistema inmunitario, es importante que continúes tomándolos como mantenimiento para controlar los síntomas tanto como sea posible. Quizás quieras hablar con tu médico sobre cómo obtener una reserva de emergencia de medicamentos bajo receta, como inhaladores para el asma.

También puede ser útil evitar lo que pueda empeorar el asma. Los desencadenantes del asma pueden variar según la persona. Los ejemplos incluyen polen, ácaros del polvo, humo de tabaco, y aire frío. Las emociones fuertes y el estrés pueden desencadenar ataques de asma en algunas personas. Otros se ven afectados por los olores fuertes, así que asegúrate de que el desinfectante que usas no sea un desencadenante para el asma para ti.

Además de ser un desencadenante para el asma, fumar o vapear puede dañar los pulmones e inhibir el sistema inmunitario, lo que aumenta el riesgo de complicaciones serias con COVID-19.

Enfermedades cardíacas, diabetes, y obesidad

Las personas con diabetes, presión alta, u obesidad extrema tienen más probabilidades de tener síntomas peligrosos si se infectan con COVID-19. Esto puede ser una preocupación específica para los Estados Unidos, donde se han visto subir los índices de obesidad y diabetes con el paso del tiempo.

La obesidad y la diabetes reducen la eficiencia del sistema inmunitario de la persona. La diabetes aumente el riesgo de infecciones en general. Este riesgo puede reducirse al mantener controlados los niveles de glucosa en la sangre.

Como la COVID-19 es tan nueva, los expertos han estado observando la información que existe sobre enfermedades más antiguas causadas por tipos de virus similares, como el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). SARS y MERS se han asociado a ataques al corazón e insuficiencia cardíaca, y quizás tenga un efecto similar la COVID-19.

Sistema inmunitario debilitado

Un sistema inmunitario saludable combate los microbios que causan las enfermedades. Pero hay muchos problemas que pueden debilitar el sistema inmunitario, como ser:

  • Tratamientos oncológicos
  • Fumar
  • Trasplante de órganos o de médula ósea
  • VIH/sida
  • Uso prolongado de prednisona o medicamentos similares

Si tu sistema inmunitario está debilitado, quizás tengas que tomar más precauciones para evitar el virus que causa COVID-19. Las citas de rutina con el médico pueden aplazarse o tener lugar por teléfono o por videoconferencia. Tal vez tengas que pedir tus medicamentos por correo, así no tienes que ir a la farmacia.

Protégete y prevén los riesgos innecesarios

Aunque no haya vacunas para prevenir la infección con el nuevo coronavirus, puedes tomar medidas para reducir tu riesgo de infección. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) recomiendan seguir estas precauciones para evitar COVID-19:

  • Evitar eventos con mucha gente, y reuniones multitudinarias.
  • Evitar contacto cercano (menos de 6 pies o 2 metros) con cualquier persona que esté enferma o que presente síntomas.
  • Mantener distancia física entre tú y otros si la COVID-19 se está propagando en tu comunidad, especialmente si corres un riesgo más alto de una enfermedad grave.
  • Lavarte las manos con frecuencia con agua y jabón por lo menos por 20 segundos, o usar un desinfectante para manos con base de alcohol que contenga al menos 60% de alcohol.
  • Cubrirte la boca y la nariz con el codo o un pañuelo descartable al toser o estornudar. Desechar el pañuelo descartable usado.
  • Evitar tocarte los ojos, la nariz, y la boca.
  • Evita compartir platos, vasos, ropa de cama y otros objetos de la casa si estás enfermo.
  • Limpiar y desinfectar diariamente las superficies que se tocan con frecuencia.
  • Quedarte en casa y no ir al trabajo, a la escuela, ni a lugares públicos si estás enfermo, a no ser para recibir atención médica. Evitar el transporte público si estás enfermo.

Además de estas precauciones de todos los días, si corres más riesgo de infección o de tener síntomas graves de COVID-19, quizás también quieras:

  • Asegurarte de tener suficiente cantidad de los medicamentos que tomas, con receta y de venta libre, para 30 días. La mayoría de la gente se recupera de COVID-19 en casa.
  • Verifica que todas tus vacunas estén al día, en particular las de influenza (gripe) y neumonía. Estas vacunas no van a prevenir COVID-19, pero si te enfermas con influenza o neumonía tus resultados serán peores si también te enfermas con COVID-19.
  • Establece una manera alternativa de comunicarte con tu médico si tienes que quedarte en casa por unas semanas. Algunos médicos ofrecen citas por teléfono o por videoconferencias.
  • Organiza entregas a domicilio de comidas de restaurante, pedidos del supermercado o de medicamentos para no tener que salir de casa.

Last Updated Apr 11, 2020


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