Enfermedad de Alzheimer y demencia: depresión del cuidador

Cuidar a una persona con enfermedad de Alzheimer o demencia relacionada suele ser estresante física y emocionalmente. En el esfuerzo por proporcionar el mejor cuidado posible, podrías descuidar tu propio bienestar. También es posible que sientas tristeza, ira, soledad o culpa. Todos estos factores pueden aumentar el riesgo de padecer la depresión del cuidador.

Aprende a reconocer los síntomas de la depresión, utiliza estrategias de afrontamiento y obtén el tratamiento adecuado cuando sea necesario.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Cuidar de personas enfermas puede hacer que te sientas triste, vacío o sin esperanza. También puede hacer que pierdas el interés en cosas que normalmente serían agradables. Si estos sentimientos son persistentes o afectan tu capacidad para desempeñarte, es posible que estés experimentando depresión.

La depresión, también llamada trastorno depresivo mayor, se diagnostica cuando los signos y síntomas están presentes la mayor parte del día, casi todos los días durante un período prolongado. Entre estos se podrían incluir los siguientes:

  • Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza.
  • Pérdida de interés o placer en la mayoría o en todas las actividades normales.
  • Alteraciones del sueño.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Cambios en el apetito o en el peso.
  • Ansiedad, agitación, irritabilidad o inquietud.
  • Lentitud al razonar, hablar o realizar movimientos corporales.
  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones o recordar cosas.
  • Sentimientos de inutilidad.
  • Culpa o autoculpa por cosas que no son tu responsabilidad.
  • Pensamientos recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas o intentos de suicidio.
  • Problemas físicos inexplicables, como dolores de estómago o de cabeza.

¿Qué pueden hacer los cuidadores que tienen depresión?

Los cuidadores de personas con demencia pueden considerar sus signos y síntomas como una parte normal de este tipo de atención, o pueden evitar el tratamiento por vergüenza o miedo. Sin embargo, la depresión es una afección como cualquier otra enfermedad que no debe ignorarse. La depresión que no se trata puede afectar tanto la salud física como la capacidad para cuidar a una persona.

Si estás teniendo signos o síntomas de depresión, pide ayuda. Habla con tu médico o programa una consulta con un psiquiatra, psicólogo u otro profesional de la salud mental. Con un diagnóstico preciso, puedes recibir tratamiento, como asesoramiento o medicación.

¿Qué puedes hacer para reducir el riesgo de depresión?

Los estudios sugieren que ciertos factores pueden estar asociados con un menor riesgo de depresión entre los cuidadores de personas con demencia. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Apoyo social. La falta de apoyo social se asocia con un mayor riesgo de depresión del cuidador. Consigue el apoyo de familiares y amigos, participa en algún grupo de apoyo para cuidadores o utiliza servicios de relevo o servicios de cuidado para adultos que te den tiempo para descansar.
  • Estrategias efectivas de afrontamiento. Las estrategias de afrontamiento que se centran en comprender los problemas particulares de los cuidadores y en tomar medidas para corregirlos, pueden disminuir el riesgo de depresión. Los materiales educativos sobre el cuidado efectivo y las estrategias de resolución de problemas pueden estar disponibles a través de tu médico, centros comunitarios para personas de la tercera edad, agencias como la Alzheimer's Association (Asociación de Alzheimer) o la Family Caregiver Alliance (Alianza de Cuidadores Familiares) y grupos de apoyo en línea y comunitarios.

Otras estrategias de afrontamiento que pueden ayudarte a manejar el impacto del cuidado en tu bienestar emocional, físico y mental, son las siguientes:

  • Cuidado personal. El ejercicio físico puede ayudar a controlar el estrés y ha demostrado ser una intervención eficaz para tratar la depresión. Sigue una dieta saludable y trata de mantener un horario regular de sueño.
  • Técnicas psicosomáticas. La meditación, el yoga y la expresión creativa pueden ayudarte a reducir el estrés, relajarte y controlar las emociones.
  • Tiempo para ti mismo. Participa en eventos comunitarios, culturales, religiosos o sociales que te resulten relajantes, agradables o enriquecedores.
  • Tiempo para otras relaciones. Pasa tiempo con amigos y familiares.
  • Lleva un diario personal. Llevar un diario puede servir como una salida para explorar y dar sentido a las emociones que experimentas como cuidador.

Last Updated Feb 27, 2020


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