¿Quieres mantenerte hidratado? Bebe antes de que tengas sed

La sed no es un indicador útil de hidratación.

De hecho, cuando tienes sed, ya podrías estar deshidratado y haber perdido entre el 1 y 2 por ciento del contenido de agua de tu cuerpo. Y con esa pérdida de agua, es posible que empieces a experimentar problemas cognitivos, como estrés, agitación y olvido, por nombrar solo algunos.

En teoría, un líquido que mejora el estado de ánimo, ayuda al cuerpo a funcionar correctamente y elimina el exceso de toxinas debería ser la estrategia a usar para mejorar la salud. Pero a pesar de que es esencial para sobrevivir y de que el cuerpo está compuesto por ella en un 60 por ciento, el agua muchas veces es un nutriente olvidado.

¿Quieres saber si estás hidratado? Mira tu orina.

Los expertos dicen que un examen rápido de orina podría ser la manera más eficaz de saber qué tan hidratado estás. Simplemente mira el color de tu orina. Si es de color amarillo pálido, estás hidratado. Si es de un amarillo más oscuro, es hora de un vaso de agua (o dos).

Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina recomiendan que los hombres beban 15.5 tazas de agua al día, y las mujeres 11.5 tazas al día. Pero esto es solo una guía.

La cantidad de agua que necesitas depende de una serie de factores, como lo que comes y la forma en que mueves su cuerpo. La hidratación adecuada puede incluso cambiar en función del clima y de cómo está el tiempo en determinado día.

Pero saber cuán hidratado estás es solo una parte de la fórmula de la hidratación. Aumentar la ingesta de agua requiere práctica y constancia.

Estos sencillos pasos pueden ayudarte a encontrar un hábito de hidratación para toda la vida.

1. Toma notas

Rechaza ese objetivo de 12 tazas al día. En cambio, comienza con metas pequeñas y alcanzables, como observar su consumo actual de agua. No sabrás cómo mejorar si no sabes por dónde empiezas. Pasa un día tomando notas, para ello, mantén un bolígrafo y papel o una aplicación de seguimiento cerca. Lleva un registro de las bebidas que tomas, los alimentos que comes y cómo te sientes durante el día.

2. Elige un método para probar

Ahora estás listo para empezar a experimentar. Hay muchos trucos que la gente usa para beber más agua. Empieza por elegir un método para probar hoy y toma notas para comparar.

  • Mantenlo visible. Lleva una botella de agua cuando salgas de casa, o pon una nota en el refrigerador o la mesita de noche para recordarte que bebas un vaso de agua.
  • Dale sabor. Trata de agregar limón u otras frutas para endulzar la bebida. Añadirá nutrientes adicionales a la bebida, lo que puede mejorar tu estado de salud más allá de la hidratación. ¡Éxito asegurado!
  • Come alimentos con alto contenido de agua. Hasta un 20 % del consumo diario de líquidos de una persona puede provenir de los alimentos. Los alimentos crudos, como las bayas, el apio y los pepinos, pueden ser una fuente principal.
  • Fija horarios para beber agua. Los humanos son criaturas de hábitos. Créate la rutina de tomar agua antes de una reunión, una comida o cada vez que comience una nueva actividad a lo largo del día.
  • Bebe antes de comer. Las comidas proporcionan una oportunidad fácil para consumir más agua, así que trata de beber agua durante la comida o bebe un vaso de agua antes de empezar. La sed a menudo se malinterpreta como hambre, por lo que este truco podría incluso ayudar a controlar tu peso.
  • Repone lo que debes. Estás constantemente perdiendo agua: a través de la transpiración, la micción e incluso la respiración. Trata de tomar pequeños sorbos a lo largo del día y agrega un vaso después de cualquier ejercicio o actividad al aire libre cuando haga calor.

3. Céntrate en el progreso

Después de haber experimentado con estas estrategias de hidratación, o con algunas propias, revisa tus notas. ¿Qué es lo que notas? Si un cierto consejo no te ayudó, simplemente ajusta tu plan y vuelve a intentarlo mañana. Recuerda que beber solo un pocos más de agua hoy es más (y mejor) de lo que bebiste ayer.

Last Updated Sep 14, 2019


Content from Mayo Clinic ©1998-2019 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use