Sabemos qué hacer. ¿Por qué no lo hacemos?

Tú sabes que podrías mejorar tu salud con unos pocos pasos todos los días. Pero no has empezado. O tal vez lo has intentado un par de veces, pero perdiste el ritmo.

No te preocupes, no eres solo tú. Los cerebros humanos son lentos para cambiar.

¿Por qué? Nuestros cerebros dependen de los hábitos, desde cómo compramos en el supermercado hasta cómo respondemos a las críticas. La confianza y la repetición hacen que las cosas sean más fáciles para el cerebro y que este tenga menos trabajo que hacer, lo que significa que incluso si algunos de tus hábitos te están haciendo daño, tu cerebro se resiste a cambiarlos.

Así que puede hacer falta algo de gimnasia mental para crear nuevos hábitos saludables. La buena noticia: las investigaciones demuestran que es totalmente posible un cambio duradero. Al estar consciente de los patrones de pensamiento que se interponen en el camino para alcanzar tus metas, puedes trabajar con tu cerebro para construir nuevos.

Usa estas tácticas para desafiar patrones de pensamiento que no son de mucha ayuda para construir nuevos hábitos.

Estás centrado en lo que debes hacer y no en lo que deseas hacer

"Debería hacer más ejercicio para la salud de mi corazón", "Debería ver menos televisión y ser más sociable". Estas grandes ideas podrían impulsarte a empezar a cambiar. Sin embargo, según demuestran los resultados de estudios, saber por qué debemos hacer un cambio no nos mantendrá, en general, con nuevos hábitos a largo plazo.

Normalmente, nuestros cerebros responden al aquí y ahora. Las investigaciones demuestran que necesitamos un refuerzo positivo para establecer hábitos, y lo necesitamos con frecuencia.

Prueba esto: relaciona tu nuevo hábito con algo positivo en tu vida diaria. ¿Tratas de crear un hábito en el gimnasio? Encuentra los aspectos positivos: cómo el ejercicio reduce tu nivel de estrés. La energía adicional que tienes durante la semana. Un compañero de ejercicios cuya compañía te encanta.

Concéntrate en las cosas positivas que obtienes cada vez que tomas una decisión saludable. Son un ingrediente clave para el cambio a largo plazo.

Estás enfadado contigo mismo todo el tiempo.

Puede que sientas que necesitas ser tu propio sargento instructor. Pero ser duro contigo mismo puede llevarte a un ciclo de negatividad: estás esperando cometer errores y castigarte por ellos. Entonces terminas sintiéndote un fracasado y renuncias a hacer cambios positivos.

Esto es lo que muestra la investigación: el diálogo personal negativo no te ayuda a alcanzar tus metas y, en realidad, puede perjudicarte. Necesitas ser un poco amable para romper el patrón.

Prueba esto: forma parte de tu propio equipo. Estás tratando de averiguar qué es lo que te ayuda a tomar decisiones saludables. Sin juzgar. Observa cuando tu cerebro dice "No eres bueno en esto" o "Probablemente vas a fracasar". Háblate a ti mismo como si hablaras con un amigo. Intenta decir "Estoy trabajando para hacer un cambio, estoy aprendiendo y siendo bueno conmigo mismo".

Puede parecer contradictorio, pero aceptarte a ti mismo, con todos tus defectos, puede en realidad prepararte más para un cambio saludable.

Estás pasando por alto lo más importante

Imaginar lo bien que te sentirás cuando llegues a una meta es genial. Es la parte en la que te emocionas y te motivas. Pero soñar con el futuro puede significar que no te estás volviendo realista sobre los obstáculos.

Hay una diferencia entre imaginarse más fuerte a partir de una rutina de gimnasia e imaginarse saliendo de la casa más temprano en la mañana para hacer ejercicio. Para obtener la recompensa, tienes que estar mentalmente preparado para las cosas que se interponen en tu camino.

Prueba esto: programa tu cerebro con el pensamiento "si…, entonces…". Si te pierdes una sesión de ejercicios matutina, entonces harás una caminata después de la cena. Si te saltas el ejercicio diario, entonces harás planes con un amigo para hacerlo juntos.

De esta manera, tendrás las soluciones listas cuando tengas que hacer frente a contratiempos. Y tus días malos no te cambiarán el rumbo.

Te estás comparando con otros

La comparación es un viejo hábito del cerebro humano, ya sea que se trate de tu cuerpo, de la presión de tu banco o del progreso de tu salud. Y puede ser un obstáculo para alcanzar tus metas.

La investigación vincula la tendencia a compararnos con los demás con una menor autoestima. Y ese vínculo lleva a la forma en que la gente usa los medios sociales. Si te comparas o con otras personas mientras navegas, es posible que te estés haciendo sentir peor.

Pero puedes romper el patrón.

Prueba esto: busca respaldo en las relaciones de apoyo. Programa una caminata o una cita para tomar un café con alguien que te haga sentir apoyado y a quien le puedas brindar tu apoyo. Sentirse conectado con las personas que te importan está relacionado con una mayor autoestima y empatía.

Si te sientes deprimido después de recorrer Facebook, tómate un descanso de la exposición constante. Un estudio mostró que limitar los medios sociales a solo 10 minutos al día por cada plataforma social durante 3 semanas tuvo un gran impacto en los sentimientos de soledad y depresión.

Dedicar menos tiempo y energía a compararse con los demás puede ayudar a que te sientas mejor y te acerques a tus metas.

Last Updated Sep 14, 2019


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