Vacuna contra la COVID-19 (coronavirus): Obtén la información verdadera

Una vacuna para prevenir la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) tal vez sea la mejor esperanza para terminar con la pandemia. En el momento no hay ninguna vacuna para prevenir infección con el virus que causa la COVID-19, pero los investigadores se están apresurando a crear una.

Investigación de la vacuna contra el coronavirus

Los coronavirus son una familia de virus que causan enfermedades como el resfriado común, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés), y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés). COVID-19 está causada por un virus que está estrechamente relacionado al que causa el SARS. Por esta razón, los científicos nombraron este nuevo virus SARS-CoV-2.

Mientras que desarrollar una vacuna puede llevar años, los investigadores no están empezando de cero para la vacuna contra COVID-19. La investigación realizada en el pasado para vacunas contra SARS y contra MERS ha identificado acercamientos posibles.

Los coronavirus tienen una estructura parecida a púas en su superficie, llamada proteína S. (Estas púas crean la apariencia de corona que les da el nombre a los virus.) La proteína S se adhiere a la superficie de las células humanas. Una vacuna que ataque esta proteína va a prevenir su adhesión a las células humanas, y hará que el virus deje de reproducirse.

Desafíos que presenta la vacuna contra el coronavirus

La investigación sobre los coronavirus realizada en el pasado también ha identificado algunos desafíos para el desarrollo de una vacuna contra COVID-19, incluyendo:

  • Asegurar que la vacuna sea segura. Se han hecho pruebas para varias vacunas para SARS con animales. En su mayoría, estas vacunas mejoraron la supervivencia del animal, pero no previnieron la infección. Algunas de las vacunas también causaron complicaciones, como daño a los pulmones. Una vacuna contra COVID-19 deberá pasar por muchas pruebas para comprobar su seguridad para los seres humanos.
  • Proporcionar protección a largo plazo. Luego de la infección con los coronavirus, es posible volver a infectarse con el mismo virus después de un período de meses o años, aunque generalmente la infección sea más leve, y solo se presente en un número muy reducido de las personas. Una vacuna eficaz contra COVID-19, necesitará proporcionar protección a largo plazo contra la infección.
  • Cómo proteger a los adultos mayores. Las personas mayores de 50 años enfrontan un riesgo más grave para COVID-19. Pero estas personas generalmente no responden a las vacunas tan bien como la gente más joven. Una vacuna ideal contra COVID-19 deberá funcionar bien para la gente de esta edad.

Trayectorias para desarrollar y producir una nueva vacuna contra la COVID-19

Las autoridades mundiales de salud y los investigadores de vacunas actualmente se están asociando para apoyar la tecnología necesaria para producir la vacuna. Algunos acercamientos se han usado antes para crear vacunas, pero otros todavía son bastante nuevos.

Vacunas con virus vivos

Las vacunas con virus vivos usan una forma debilitada (atenuada) del microbio que causa una enfermedad. Este tipo de vacuna provoca una respuesta inmunitaria sin causar la enfermedad. El término atenuada significa que la capacidad de la vacuna de causar la enfermedad se ha reducido.

Las vacunas con virus vivos se usan como protección contra el sarampión, las paperas, la rubéola, y la varicela. Como resultado, hay una infraestructura ya preparada para desarrollar este tipo de vacuna.

Pero las vacunas con virus vivos con frecuencia necesitan un período de prueba más largo para confirmar su seguridad. Algunos virus vivos pueden trasmitirse a una persona que no está inmunizada. Esto puede ser un problema para las personas con sistemas inmunitarios debilitados.

Vacunas inactivadas

Las vacunas inactivadas usan una versión muerta (atenuada) del microbio que causa una enfermedad. Este tipo de vacuna causa una respuesta inmunitaria, pero no una infección. Las vacunas inactivadas se usan para prevenir la influenza (gripe), la hepatitis A, y la rabia.

Pero las vacunas inactivadas quizás no proporcionen una protección tan poderosa como la que brindan las vacunas con virus vivos. Este tipo de vacuna requiere múltiples dosis, seguidas por dosis para refuerzo, para proporcionar una inmunidad a largo plazo. Producir este tipo de vacuna quizás requiera manejar grandes cantidades del virus infeccioso.

Vacunas modificadas genéticamente

Este tipo de vacuna usa ARN o ADN modificado genéticamente, que tiene instrucciones para hacer copias de la proteína S. Estas copias provocan una respuesta inmunitaria al virus. Con este acercamiento no hay necesidad de manejar ningún virus infeccioso. Mientras que se está trabajando con las vacunas modificadas genéticamente, todavía no se ha dado autorización para usarlas con seres humanos.

Cronograma para desarrollo de las vacunas

Desarrollar las vacunas puede llevar años. Esto es verdad especialmente cuando las vacunas implican el uso de nuevas tecnologías que no se han puesto a prueba para ver si son seguras ni se han adaptado para permitir la producción en masa.

¿Por qué lleva tanto tiempo? Primero, la vacuna se prueba en animales para ver si es eficaz y si es segura. Esta etapa de la prueba debe seguir pautas de laboratorio estrictas, y generalmente lleva de tres a seis meses. La fabricación de vacunas también debe seguir prácticas que aseguren la calidad y la seguridad.

Luego se prueba en seres humanos. Los ensayos clínicos a menor escala de fase I evalúan la seguridad de la vacuna en los humanos. Durante la fase II, se establecen la formulación y las dosis de la vacuna para probar su efectividad. Finalmente, durante la fase III, la seguridad y eficacia de la vacuna deben demostrarse en un grupo más grande de personas.

A causa de la gravedad de la pandemia de la COVID-19 las entidades reguladoras de la vacuna quizás aceleren algunos de estos pasos. Pero no es probable que una vacuna contra la COVID-19 esté disponible antes de seis meses después de empezar los ensayos clínicos. En realidad, una vacuna llevará de 12 a 18 meses o más para ser desarrollada y puesta a prueba en ensayos clínicos con seres humanos. Y todavía no se sabe si es posible crear una vacuna efectiva contra este virus.

Si se aprueba una vacuna, llevará tiempo para producirla, distribuirla, y administrarla a la población mundial. Como la gente no tiene inmunidad contra la COVID-19, probablemente se necesitarán dos vacunas, dadas a un intervalo de tres a cuatro semanas. Es posible que la gente comience a lograr inmunidad contra la COVID-19 entre una y dos semanas después de la segunda vacuna.

Todavía hay mucho trabajo por hacer. Pero el número de compañías farmacéuticas, gobiernos, y otras agencias que están trabajando para encontrar una vacuna contra la COVID-19 es una buena razón para tener esperanza.

Cómo protegerte y cómo prevenir la infección con COVID-19

Hasta que haya una vacuna contra la COVID-19, es fundamental prevenir la infección. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan seguir estas precauciones para evitar la infección con el virus que causa la COVID-19:

  • Evita el contacto cercano. Esto significa evitar un contacto cercano (de menos de 6 pies o 2 metros) con cualquier persona que esté enferma o que tenga síntomas. También evita eventos con mucha gente, y reuniones multitudinarias.
  • Ponte una mascarilla de tela en lugares públicos. Las mascarillas de tela ofrecen una protección extra en lugares como el supermercado, donde es difícil evitar el contacto cercano con otros. Esto se recomienda especialmente en las áreas donde actualmente el virus se está propagando en la comunidad. Este consejo actualizado está basado en datos que muestran que las personas con la COVID-19 pueden trasmitir el virus antes de darse cuenta que lo tienen. Usar mascarillas en público puede ayudar a reducir el contagio de las personas que no tienen síntomas. Las mascarillas de tela que no son para uso médico se recomiendan para el público en general. Hay escasez de mascarillas quirúrgicas y de respiradores N-95, y se deben reservar para los proveedores de atención médica.
  • Practica buenos hábitos de higiene. Lávate las manos con frecuencia con agua y jabón por lo menos por 20 segundos, o usa un desinfectante para manos con base de alcohol que contenga al menos 60% de alcohol. Cúbrete la boca y la nariz con el codo o un pañuelo descartable al toser o estornudar. Desecha el pañuelo descartable usado. Evita tocarte los ojos, la nariz, y la boca. Evita compartir platos, vasos, ropa de cama y otros objetos de la casa si estás enfermo. Limpia y desinfecta diariamente las superficies que se tocan con frecuencia.
  • Si estás enfermo, quédate en casa. Si no te sientes bien, quédate en casa a no ser que vayas a recibir atención médica. Evita ir al trabajo, a la escuela, y a lugares públicos, y no tomes transporte público.

Si tienes una afección de salud crónica y puedes correr más riesgo de una enfermedad grave, habla con tu doctor sobre otras maneras de protegerte.

Last Updated Jun 10, 2020


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