Fibromialgia juvenil

Perspectiva general

La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado acompañado por fatiga y problemas de sueño y estado de ánimo. Los investigadores creen que la fibromialgia amplifica las sensaciones de dolor al afectar el modo en que el cerebro procesa las señales de dolor.

Por lo general, la fibromialgia se considera una enfermedad que afecta a los adultos. Sin embargo, la fibromialgia también afecta a niños y adolescentes. Los cálculos sugieren que la fibromialgia de comienzo juvenil afecta del 2 al 6 por ciento de los niños en edad escolar, especialmente a las niñas adolescentes. Por lo general, se diagnostica entre los 13 y los 15 años de edad.

Síntomas

En ocasiones, los síntomas comienzan después de traumatismos físicos, cirugías, infecciones o estrés psicológico significativo. En otros casos, los síntomas se acumulan gradualmente con el tiempo, sin que exista un episodio desencadenante.

En los niños con fibromialgia, los síntomas comprenden:

  • Dolor generalizado y extendido. El dolor asociado con la fibromialgia muchas veces se describe como un dolor sordo, molesto y constante, que dura al menos tres meses. Para que se considere generalizado, el dolor debe darse en ambos lados del cuerpo, y arriba y abajo de la cintura.
  • Dolor de cabeza. Los dolores de cabeza frecuentes se producen en la mayoría de los pacientes con fibromialgia.
  • Alteraciones del sueño. A pesar de las quejas de fatiga intensa, los niños suelen demorar una hora o más en quedarse dormidos. Incluso cuando logran dormirse, muchos tienen dificultades para mantener el sueño y se despiertan durante la noche.
  • Fatiga. Las personas que padecen fibromialgia con frecuencia se despiertan cansadas, aunque informan que duermen mucho. Con frecuencia, el sueño se interrumpe por el dolor, y muchos pacientes con fibromialgia tienen otros trastornos del sueño, como síndrome de las piernas inquietas y apnea del sueño.
  • Otros problemas. Muchas personas que tienen fibromialgia también pueden sentir dolor o cólicos en la parte inferior del abdomen, informar un deterioro cognitivo (que se describe como «sentirse confundido») y tener depresión y ansiedad.

Causas

Los médicos no conocen la causa de la fibromialgia, pero es muy probable que esté relacionada con varios factores que actúan en conjunto. Estos pueden ser los siguientes:

  • Genética. Debido a que la fibromialgia suele ser hereditaria, podría haber ciertas mutaciones genéticas que probablemente te hagan más vulnerable a padecer este trastorno.
  • Infecciones. Algunas enfermedades parecen ocasionar o agravar la fibromialgia.
  • Trauma físico o emocional. El trastorno de estrés postraumático se ha vinculado con la fibromialgia.

¿Por qué duele?

Los investigadores creen que la estimulación nerviosa repetida provoca cambios en el cerebro de las personas que padecen fibromialgia. Este cambio está relacionado con un aumento anormal en los niveles de ciertos químicos en el cerebro que transmiten señales de dolor (neurotransmisores). Además, los receptores de dolor del cerebro parecen desarrollar una especie de memoria del dolor y se hacen más sensibles, lo que significa que pueden reaccionar de manera desproporcionada ante las señales de dolor.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la fibromialgia comprenden:

  • Sexo. La fibromialgia se diagnostica con mayor frecuencia en las niñas y las mujeres.
  • Antecedentes familiares. Podrías tener más probabilidades de padecer fibromialgia si un familiar también tiene la enfermedad.
  • Enfermedad reumática. Si tienes una enfermedad reumática, como artritis reumatoide o lupus, tienes mayor probabilidad de contraer fibromialgia.

Complicaciones

El dolor y la falta de sueño asociados a la fibromialgia pueden afectar tu capacidad para desenvolverte en tu casa y en la escuela. La frustración de afrontar una enfermedad que, con frecuencia, es incomprendida también puede causar depresión y ansiedad.

Diagnóstico

El diagnóstico de fibromialgia juvenil se realiza en forma clínica y se basa en los antecedentes de dolor crónico generalizado y sus características relacionadas (fatiga, alteraciones del sueño, dolor de cabeza y depresión), en una exploración física que comprueba la presencia de puntos sensibles y que excluye otros diagnósticos, y en los análisis de laboratorio negativos o normales.

Aunque los criterios para la fibromialgia del American College of Rheumatology (Colegio Estadounidense de Reumatología) no se redactaron específicamente para los niños, a veces se utilizan para niños y adolescentes.

Por otro lado, los criterios de Yunus y Masi son específicos para la fibromialgia juvenil. El diagnóstico se basa en la presencia de todos los criterios principales más tres de diez criterios menores:

Criterios principales

  • Dolor musculoesquelético generalizado en tres sitios o más durante al menos tres meses
  • Ausencia de una afección o causa de fondo (por ejemplo, artritis o traumatismo)
  • Resultados normales de análisis
  • Cinco puntos sensibles

Criterios menores

  • Tensión o ansiedad crónica
  • Fatiga
  • Sueño deficiente
  • Dolores de cabeza crónicos
  • Síndrome del intestino irritable
  • Hinchazón subjetiva del tejido blando
  • Entumecimiento
  • Modulación del dolor en la actividad física
  • Modulación del dolor por factores climáticos
  • Modulación del dolor por ansiedad y estrés

Análisis de sangre

Si bien no existe un análisis de laboratorio para confirmar un diagnóstico de fibromialgia, el médico posiblemente quiera descartar otras enfermedades con síntomas similares, como la artritis juvenil. Los análisis de sangre pueden comprender:

  • Hemograma completo
  • Velocidad de eritrosedimentación
  • Análisis de la función tiroidea

Tratamiento

Se ha demostrado que un enfoque multidisciplinario que integra a profesionales clínicos de salud, psicólogos y especialistas en rehabilitación, y que ofrece una combinación de intervenciones farmacológicas, cognitivas conductuales y físicas, junto con educación para los pacientes, es lo más eficaz para tratar a niños y adolescentes con fibromialgia.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudar a reducir el dolor de la fibromialgia y a dormir mejor. Los datos acerca del uso de medicamentos en el tratamiento de la fibromialgia juvenil son limitados. Sin embargo, los medicamentos que han demostrado ser beneficiosos en adultos también se han usado en niños y, en ocasiones, son eficaces. Algunas opciones frecuentes son las siguientes:

  • Antidepresivos. La duloxetina (Cymbalta) y el milnaciprán (Savella) pueden ayudar a aliviar el dolor y la fatiga asociados a la fibromialgia. A veces se recetan otros antidepresivos, como amitriptilina y fluoxetina (Prozac), que parecen ayudar a promover el sueño.
  • Analgésicos. Los analgésicos de venta libre, como paracetamol (Tylenol u otros), ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o naproxeno sódico (Aleve u otros), podrían ser de ayuda. A veces también se recetan analgésicos como el tramadol (Ultram, Conzip). Debería evitarse el uso de opioides y narcóticos en el tratamiento de la fibromialgia juvenil.
  • Medicamentos anticonvulsivos. A menudo, los medicamentos diseñados para tratar la epilepsia ayudan a reducir ciertos tipos de dolor. La gabapentina (Neurontin, Gralise) y la pregabalina (Lyrica) a veces se recetan a adultos para reducir los síntomas de la fibromialgia.

Terapia cognitiva conductual

La terapia cognitiva conductual es una intervención que se ha estudiado de manera exhaustiva en el tratamiento del dolor crónico en los niños, y se ha descubierto que reduce la incapacidad y la depresión. La terapia cognitiva conductual se centra en ayudar a las personas con fibromialgia a controlar su dolor mediante el uso de capacidades adaptativas para hacer frente a desafíos o situaciones. Comprenden el uso de tratamientos basados en la relajación, la distracción, la programación gradual de actividades, la programación de actividades placenteras, la resolución de problemas y el reemplazo de pensamientos negativos y catastróficos con valoraciones más tranquilizadoras y realistas.

En el caso de los niños y adolescentes con fibromialgia, los padres suelen participar en algunas sesiones de terapia cognitiva conductual para aprender cómo enseñar a sus hijos y fomentar el uso de estas capacidades para hacer frente a desafíos o situaciones en casa.

Estilo de vida y remedios caseros

El cuidado personal es fundamental para controlar la fibromialgia:

  • Reduce el estrés. Elabora un plan para evitar o limitar el esfuerzo excesivo y el estrés emocional. Date tiempo a diario para relajarte. Eso puede significar aprender a decir que no sin culpa. Sin embargo, intenta no cambiar la rutina de manera total. Las personas que dejan de trabajar o abandonan todas sus actividades suelen empeoran a diferencia de aquellas que se mantienen activas. Prueba técnicas de manejo de estrés, como ejercicios de respiración profunda o meditación.
  • Duerme lo suficiente. Esto es esencial debido a que la fatiga es una de las características principales de la fibromialgia. Además de destinar tiempo suficiente para dormir, mantén buenos hábitos de sueño, como ir a la cama y levantarte al mismo horario todos los días, así como limitar las siestas durante el día.
  • Haz ejercicio regularmente. Al principio, el ejercicio puede incrementar el dolor. No obstante, si lo haces de forma gradual y regular, a menudo, disminuye los síntomas. Los ejercicios adecuados pueden ser caminar, nadar, andar en bicicleta y hacer aquaeróbic. Un fisioterapeuta puede ayudarte a elaborar un programa de ejercicios en el hogar. También son útiles el estiramiento, la buena postura y los ejercicios de relajación.
  • Modera el ritmo. Mantén la actividad a un nivel parejo. Si haces demasiado en los días buenos, puedes tener más días malos. La moderación significa no hacer ejercicio en exceso los días buenos, pero también supone no autolimitarte ni hacer demasiado poco los días en que los síntomas se exacerban.
  • Mantén un estilo de vida saludable. Consume alimentos saludables. Reduce el consumo de cafeína. Haz algo que te resulte agradable y satisfactorio todos los días.

Medicina alternativa

Las terapias complementarias y alternativas para controlar el dolor y el estrés no son una novedad. Algunas, como la meditación y el yoga, se vienen practicando desde hace miles de años. De hecho, en la actualidad, algunas terapias alternativas gozan de aceptación en la medicina convencional.

Las siguientes prácticas parecen aliviar el estrés y reducir el dolor de manera segura, de modo que ayudan a las personas con fibromialgia a controlar sus síntomas:

  • Yoga y taichí. Estas prácticas combinan la meditación, los movimientos lentos, la respiración profunda y la relajación. Se ha demostrado que ambas ayudan a controlar los síntomas de fibromialgia.
  • Masoterapia. Este es uno de los métodos de cuidado de la salud más antiguos que aún se practica. Consiste en el uso de distintas técnicas de manipulación para mover los músculos y los tejidos blandos del cuerpo. Los masajes pueden reducir la frecuencia cardíaca, relajar los músculos, mejorar la amplitud de movimiento de las articulaciones y aumentar la producción de analgésicos naturales del organismo. A menudo, ayuda a aliviar el estrés y la ansiedad.

Preparación antes de la cita

Dado que muchos de los signos y síntomas de fibromialgia son similares a los de otros trastornos, es posible que consultes a distintos médicos antes de recibir un diagnóstico. Tu médico de familia puede derivarte a un médico que se especializa en el tratamiento de la artritis y otras enfermedades inflamatorias (reumatólogo).

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, es aconsejable que escribas una lista que contenga:

  • Descripciones detalladas de tus síntomas
  • Información sobre problemas de salud que hayas tenido en el pasado
  • Información sobre problemas de salud de tus padres o hermanos
  • Todos los medicamentos y suplementos dietéticos que tomes
  • Preguntas que quieras hacerle al médico

Qué esperar del médico

Además de una exploración física, es probable que el médico te pregunte si tienes dificultades para dormir o si te has sentido deprimido o ansioso.

Last Updated Apr 29, 2014


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