Síndrome de Sheehan

Perspectiva general

El síndrome de Sheehan es una afección que afecta a las mujeres que pierden una cantidad de sangre potencialmente mortal durante el parto o que tienen presión arterial baja grave durante o después del parto, lo cual puede privar al cuerpo de oxígeno. Esta falta de oxígeno que causa daño a la glándula pituitaria se conoce como síndrome de Sheehan.

El síndrome de Sheehan hace que la glándula pituitaria no produzca suficientes hormonas pituitarias (hipopituitarismo). También llamado hipopituitarismo postparto, el síndrome de Sheehan es poco frecuente en los países industrializados, principalmente porque la atención durante el embarazo y el parto es mejor que en los países en desarrollo.

El tratamiento del síndrome de Sheehan incluye terapia de reposición hormonal de por vida.

Glándula hipófisis y el hipotálamo

La glándula pituitaria y el hipotálamo se encuentran en el cerebro y controlan la producción de hormonas.

Síntomas

Los signos y síntomas del síndrome de Sheehan suelen aparecer lentamente, después de un período de meses o años. Pero a veces los problemas aparecen de inmediato, como la incapacidad de amamantar.

Los signos y síntomas del síndrome de Sheehan ocurren debido a que la cantidad de hormonas que produce la glándula pituitaria es demasiado pequeña. Los signos y síntomas incluyen los siguientes:

  • Dificultad para amamantar o incapacidad para hacerlo
  • Ausencia de períodos menstruales o menstruación poco frecuente
  • Incapacidad para volver a crecer vello púbico rasurado
  • Función mental lenta, aumento de peso y dificultad para mantenerse caliente como resultado de una tiroides hipoactiva (hipotiroidismo)
  • Presión arterial baja
  • Nivel bajo de glucosa sanguínea
  • Fatiga
  • Ritmo cardíaco irregular
  • Encogimiento de mamas

Para muchas mujeres, se cree que los síntomas del síndrome de Sheehan son causados por otras cosas. La fatiga, por ejemplo, es comúnmente experimentada por las nuevas madres. Es posible que no te des cuenta de que tienes el síndrome de Sheehan hasta que necesites tratamiento para la insuficiencia tiroidea o suprarrenal.

También es posible permanecer relativamente libre de síntomas si tienes el síndrome de Sheehan, en función de la extensión del daño a la glándula pituitaria. Algunas mujeres viven durante años sin saber que su glándula pituitaria no está funcionando correctamente. Pero luego un factor de estrés físico extremo, como una infección grave o una cirugía, se desencadena una crisis suprarrenal, una afección grave en la que las glándulas suprarrenales producen muy poco de la hormona cortisol.

Causas

El síndrome de Sheehan se produce debido a una pérdida de sangre grave o a presión arterial extremadamente baja durante la labor de parto o después de esta. Estos factores pueden ser especialmente dañinos para la glándula pituitaria, que se agranda durante el embarazo, y pueden destruir los tejidos que producen hormonas, lo que impide el correcto funcionamiento de la glándula.

Las hormonas hipofisarias regulan el resto de su sistema endocrino y les ordenan a otras glándulas que aumenten o disminuyan la producción de hormonas que controlan el metabolismo, la fertilidad, la presión arterial, la producción de leche materna y muchos otros procesos vitales. La falta de cualquiera de estas hormonas puede causar problemas en todo el cuerpo.

Las hormonas de la parte frontal de la hipófisis incluyen:

  • Hormona del crecimiento (GH, por sus siglas en inglés). Esta hormona controla el crecimiento de los huesos y de los tejidos, y mantiene el equilibrio correcto entre los tejidos musculares y los tejidos grasos.
  • Hormona estimulante de la tiroides (TSH). Esta hormona estimula tu glándula tiroides para que produzca las hormonas claves que regulan tu metabolismo. La deficiencia de hormona estimulante de la tiroides da como resultado una glándula tiroidea de baja actividad (hipotiroidismo).
  • Hormona luteinizante (LH). En las mujeres, la hormona luteinizante regula el estrógeno.
  • Hormona foliculoestimulante (FSH). Al trabajar con la hormona luteinizante, la hormona foliculoestimulante ayuda a estimular el desarrollo del óvulo y la ovulación en las mujeres.
  • Hormona adrenocorticotrófica (ACTH). Esta hormona estimula tus glándulas suprarrenales para que produzcan cortisol y otras hormonas. El cortisol ayuda a tu cuerpo a enfrentar el estrés e influye en muchas funciones del cuerpo, incluso presión arterial, funcionamiento del corazón y sistema inmunitario.

    Un nivel bajo de hormonas suprarrenales causado por el daño a la hipófisis se llama insuficiencia suprarrenal secundaria.

  • Prolactina. Esta hormona regula el desarrollo de las mamas en las mujeres, así como también la producción de leche materna.

Factores de riesgo

Cualquier afección que aumente la posibilidad de pérdida de sangre grave (hemorragia) o presión arterial baja durante el parto, como tener un embarazo múltiple o tener un problema con la placenta, puede aumentar el riesgo de síndrome de Sheehan.

Sin embargo, la hemorragia es una complicación poco frecuente en el parto, y el síndrome de Sheehan es aún menos común. Ambos riesgos se reducen en gran medida con el cuidado y la supervisión adecuados durante el trabajo de parto y el parto.

Complicaciones

Debido a que las hormonas de la hipófisis controlan muchos aspectos de su metabolismo, el síndrome de Sheehan puede causar muchos problemas, incluidos:

  • Crisis suprarrenal, una afección grave en la cual las glándulas suprarrenales producen muy poco de la hormona cortisol
  • Presión arterial baja
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Irregularidades menstruales

Crisis suprarrenal: situación que puede poner en riesgo la vida

La complicación más grave es la crisis suprarrenal, un estado repentino y potencialmente mortal que puede llevar a una presión arterial extremadamente baja, shock, coma y muerte.

Por lo general, la crisis suprarrenal ocurre cuando tu cuerpo está bajo mucho estrés, como durante una cirugía o una enfermedad grave, y las glándulas suprarrenales producen muy poco de una poderosa hormona del estrés (cortisol).

Debido a las consecuencias potencialmente graves de la insuficiencia suprarrenal, es probable que tu médico te recomiende que uses un brazalete de alerta médica.

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Sheehan puede ser difícil. Muchos síntomas se superponen con los de otras afecciones. Para diagnosticar la enfermedad de Sheehan, el médico probablemente hará lo siguiente:

  • Recopilar antecedentes médicos completos. Es importante mencionar cualquier complicación que hayas tenido en el parto, sin importar cuánto tiempo hace que diste a luz. Además, asegúrate de decirle a tu médico si no produjiste leche materna o si no comenzaste a menstruar después del parto: dos signos clave del síndrome de Sheehan.
  • Hacerte análisis de sangre. Los análisis de sangre verificarán tus niveles hormonales de la hipófisis.
  • Solicitar una prueba de estimulación de las hormonas hipofisarias. Es posible que necesites una prueba de estimulación de las hormonas hipofisarias, lo cual implica inyectarte hormonas y someterte a análisis de sangre repetitivos para ver cómo responde tu hipófisis. Por lo general, este análisis se realiza después de consultar a un médico que se especializa en trastornos hormonales (endocrinólogo).
  • Solicitar pruebas de imagen. También podrías necesitar pruebas de imagen, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada, para verificar el tamaño de tu hipófisis y buscar otras posibles razones para tus síntomas, como un tumor hipofisario.

Tratamiento

El tratamiento para el síndrome de Sheehan es una terapia de reposición hormonal de por vida para las hormonas que te faltan. Es posible que tu médico te recomiende uno o más de los siguientes medicamentos:

  • Corticoesteroides. La hidrocortisona (Cortef) o prednisona (Rayos), reemplazan las hormonas suprarrenales que no se producen debido a una deficiencia de la hormona adrenocorticotrófica (ACTH, por sus siglas en inglés).

    Tendrás que ajustar tus medicamentos si te enfermas gravemente o experimentas un gran estrés físico. En esas circunstancias, tu cuerpo normalmente produciría una mayor cantidad de cortisol, una hormona de control del estrés. Es posible que necesites el mismo tipo de ajuste de dosis de los medicamentos si te ves afectado por gripe, diarrea o vómitos, o si te sometes a cirugías o a procedimientos dentales.

    Los ajustes de dosis también pueden ser necesarios durante el embarazo o si se produce un marcado aumento o pérdida de peso. Tomar la cantidad adecuada puede ayudar a evitar los efectos secundarios asociados con dosis altas de corticoesteroides.

  • Levotiroxina (Levoxyl, Synthroid, otros). Este medicamento aumenta los niveles deficientes de hormonas tiroideas, provocados por la baja o deficiente producción de TSH.

    Si cambias de marca, avísale a tu médico para asegurarte de que recibes la dosis adecuada. Además, no saltees dosis ni dejes de consumir el medicamento por el hecho de que te sientas mejor. Si lo haces, los síntomas volverán de manera gradual.

  • Estrógeno. Esto incluye un tratamiento con estrógeno solo si te extirparon el útero (histerectomía) o una combinación de estrógeno y progesterona si todavía tienes el útero.

    El uso de estrógeno se ha asociado con un mayor riesgo de coágulos de sangre o accidentes cerebrovasculares en mujeres que todavía producen su propio estrógeno. El riesgo es menor en mujeres que no producen su propio estrógeno.

    Los preparados que contienen hormona luteinizante (LH, por sus siglas en inglés) y hormona foliculoestimulante (FSH, por sus siglas en inglés), también llamadas gonadotropinas, podrían hacer posible futuros embarazos. Estos pueden administrarse mediante inyección para estimular la ovulación.

    Es importante que tu médico te informe en cuanto a los riesgos y los beneficios de continuar con el consumo de estrógeno o de estrógeno y progesterona después de cumplir los 50 años, que suele ser la edad en la que se produce la menopausia natural.

  • Hormona de crecimiento. La hormona de crecimiento puede mejorar la relación músculo-grasa del cuerpo, mantener la masa ósea y reducir los niveles de colesterol. La hormona de crecimiento es costosa y los efectos secundarios pueden incluir rigidez articular y retención de líquidos.

Es probable que el endocrinólogo te haga análisis de sangre de forma regular para asegurarse de que estés recibiendo cantidades adecuadas (pero no excesivas) de hormonas.

Preparación antes de la cita

Si tu proveedor de atención primaria sospecha de la existencia del síndrome de Sheehan, es probable que te remita a un médico que se especialice en trastornos hormonales (endocrinólogo).

La siguiente información te ayudará a prepararte para tu cita:

Qué puedes hacer

Cuando programes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer con anticipación, como ayunar antes de una prueba determinada. Prepara una lista de lo siguiente:

  • Los síntomas, incluso si no parecen estar relacionados entre sí, y su momento de aparición
  • Información personal importante, incluidos procedimientos quirúrgicos recientes, otras situaciones de estrés importantes y tus antecedentes médicos familiares
  • Todos los medicamentos, vitaminas u otros suplementos que uses, incluidas las dosis
  • Preguntas para hacerle al médico

Lleva los expedientes médicos de embarazos anteriores, especialmente los del trabajo de parto y el parto. Si es posible, lleva a un familiar o un amigo para que te ayude a recordar la información que te dan.

En el caso del síndrome de Sheehan, las preguntas básicas para hacerle al médico incluyen:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Qué pruebas debo hacerme?
  • ¿El síndrome de Sheehan es temporal o lo tendré de por vida?
  • ¿Podré tener otro hijo?
  • ¿Qué tratamientos están disponibles y cuál me recomienda?
  • Tengo otras afecciones. ¿Cómo puedo controlarlas de manera conjunta?
  • ¿Existen restricciones dietéticas o de actividad que debo respetar?
  • ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Sangraste mucho después del parto?
  • ¿Tuviste otras complicaciones durante el parto?
  • ¿Tienes síntomas todo el tiempo, o aparecen y desaparecen?
  • ¿Cómo son de graves los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, mejore los síntomas?
  • ¿Hay algo que parece empeorar tus síntomas?

Last Updated Mar 3, 2020


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