Tularemia

Perspectiva general

La tularemia es una enfermedad infecciosa muy poco frecuente que suele atacar la piel, los ojos, los ganglios linfáticos y los pulmones. La causa de la tularemia, también denominada «fiebre de los conejos», es la bacteria Francisella tularensis.

La enfermedad afecta principalmente a los mamíferos, en particular a roedores, conejos y liebres, aunque también puede afectar a aves, ovejas y animales domésticos, como perros, gatos y hámsteres.

La tularemia se transmite a los seres humanos por varios medios, como las picaduras de insectos y la exposición directa a un animal infectado. Altamente contagiosa y potencialmente mortal, en general, la tularemia se puede tratar de manera eficaz con antibióticos específicos si se diagnostica a tiempo.

Síntomas

La mayoría de las personas expuestas a la tularemia que se enferman generalmente lo hacen en un plazo de 3 a 5 días, aunque dicho plazo puede extenderse hasta 14 días. Existen varios tipos de tularemia, y el tipo que desarrolles depende de cómo y dónde entra la bacteria en el cuerpo. Cada tipo de tularemia tiene su propio conjunto de síntomas.

Tularemia ulceroglandular

Es el tipo más común de esta enfermedad. Los signos y síntomas incluyen los siguientes:

  • Una úlcera en la piel que se forma en el sitio de una infección, generalmente cuando se trata de una picadura de insecto o animal
  • Dolor e inflamación de las glándulas linfáticas
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Dolor de cabeza
  • Agotamiento

Tularemia glandular

Las personas con tularemia glandular tienen los mismos signos y síntomas de la tularemia ulceroglandular, pero sin úlceras en la piel.

Tularemia oculoglandular

Esto afecta a los ojos y puede causar:

  • Dolor ocular
  • Enrojecimiento ocular
  • Hinchazón y secreción ocular
  • Úlcera en el interior del párpado
  • Sensibilidad a la luz

Tularemia orofaríngea

A menudo se produce por comer carne de animales salvajes poco cocida o por beber agua contaminada y esta forma afecta la boca, la garganta y el sistema digestivo. Los signos y síntomas incluyen los siguientes:

  • Fiebre
  • Dolor de garganta
  • Úlceras bucales
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Amígdalas inflamadas
  • Inflamación de ganglios linfáticos en el cuello

Tularemia pulmonar

Este tipo de tularemia provoca signos y síntomas típicos de la neumonía:

  • Tos seca
  • Dolor en el pecho
  • Falta de aliento

Existen otros tipos de tularemia que también pueden propagarse a los pulmones.

Tularemia tifoidea

Esta forma grave y poco frecuente de la enfermedad suele provocar los siguientes síntomas:

  • Fiebre alta
  • Cansancio extremo
  • Vómitos y diarrea
  • Agrandamiento del bazo (esplenomegalia)
  • Agrandamiento del hígado (hepatomegalia)
  • Neumonía

Cuándo debes consultar con un médico

Si crees que podrías haber estado expuesto a la tularemia (especialmente si te picó una garrapata o manipulaste un animal salvaje en una zona donde existe tularemia y tienes fiebre, úlceras de la piel o linfadenopatía) consulta con un médico lo antes posible.

Causas

La tularemia no aparece naturalmente en los seres humanos y no se transmite de persona a persona. Sin embargo, la tularemia se encuentra en todo el mundo, especialmente en las zonas rurales, porque muchos mamíferos, aves e insectos están infectados con la bacteria Francisella tularensis. Este organismo puede vivir durante varias semanas en el suelo, el agua y los animales muertos.

A diferencia de algunas enfermedades infecciosas que se contagian de los animales a las personas por una única vía, la tularemia tiene distintos modos de transmisión. Cómo te contagias de la enfermedad suele determinar el tipo y la gravedad de los síntomas. En general, la tularemia se contagia a través de lo siguiente:

  • Picaduras de insectos. Si bien una gran cantidad de insectos son portadores de tularemia, las garrapatas y los tábanos Chrysops discalis son los que más probablemente transmiten la enfermedad a los seres humanos. Las picaduras de las garrapatas causan un gran porcentaje de casos de tularemia ulceroglandular.
  • Exposición a animales muertos o enfermos. La tularemia ulceroglandular también puede ser consecuencia del contacto con un animal infectado o de la mordedura de este, que la mayoría de las veces es un conejo o una liebre. Las bacterias ingresan a la piel a través de pequeños cortes y abrasiones o a través de una mordedura, y se forma una úlcera en el lugar de la herida. La manifestación en los ojos de la tularemia puede producirse por frotarse los ojos después de tocar un animal infectado.
  • Bacterias de transmisión aérea. Las bacterias del suelo pueden convertirse en bacterias de transmisión aérea durante los trabajos de jardinería, la construcción u otras actividades en las que se remueva la tierra. La inhalación de las bacterias puede causar tularemia pulmonar. El personal de laboratorio que trabaja con la tularemia también se expone a un riesgo mayor de infección por transmisión aérea.
  • Agua o alimentos contaminados. Si bien es poco frecuente, es posible contraer tularemia por comer carne poco cocida de un animal infectado o tomar agua contaminada. Algunos de los signos son vómitos, diarrea y otros problemas digestivos (tularemia orofaríngea).

    El calor elimina las bacterias F. tularensis; por lo tanto, cocina la carne a la temperatura correcta para que sea seguro comerla (165 °F [73,8 °C] como mínimo en el caso de la carne picada y la carne de animales salvajes).

Factores de riesgo

Aunque cualquier persona de cualquier edad puede desarrollar tularemia, participar en ciertas ocupaciones o actividades, o vivir en ciertas zonas, suponen un mayor riesgo.

Vivir en ciertas zonas o visitarlas

La tularemia se ha detectado en los Estados Unidos, Canadá, México, Japón y Europa. En los Estados Unidos, es más frecuente en los estados del centro y el sur, la zona noroeste del Pacífico y algunas regiones de Massachusetts, incluida la isla Martha's Vineyar.

Ciertos pasatiempos u ocupaciones.

Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar tularemia:

  • La caza y la caza con trampas. Los cazadores corren el riesgo de contraer tularemia porque están expuestos a la sangre de animales salvajes y pueden comer su carne.
  • La jardinería o el paisajismo. Los jardineros y los paisajistas también corren el riesgo de contraer tularemia. Es posible que los jardineros inhalen bacterias que se propagan al remover la tierra o al usar cortadoras de césped y desmalezadoras.
  • El trabajo en el control de la vida salvaje o la veterinaria. Las personas que trabajan con animales salvajes corren un mayor riesgo de padecer tularemia.

Complicaciones

La tularemia no tratada puede ser mortal. Otras posibles complicaciones son las siguientes:

  • Inflamación de los pulmones (neumonía). La neumonía puede provocar insuficiencia respiratoria, un trastorno en el que los pulmones no toman el oxígeno suficiente, no liberan el dióxido de carbono suficiente o ambos.
  • Infección alrededor del cerebro y la médula espinal (meningitis). La meningitis es una infección grave de los líquidos y las membranas (meninges) alrededor del cerebro y la médula espinal, que a veces pone en riesgo la vida.
  • Irritación alrededor del corazón (pericarditis). Es la inflamación y la irritación del pericardio, la membrana delgada que rodea el corazón. La pericarditis leve puede mejorar sin tratamiento, pero los casos más graves pueden necesitar un tratamiento con antibióticos.
  • Infección ósea (osteomielitis). La bacteria de la tularemia a veces se propaga hacia los huesos.

Prevención

Actualmente no hay una vacuna disponible para la tularemia. Si trabajas en un ámbito de alto riesgo o vives en un área en la que haya tularemia, estas medidas pueden ayudarte a reducir las probabilidades de una infección:

  • Protégete de los insectos. La mayoría de los estadounidenses se contagian de tularemia por picaduras de garrapatas. En otras partes del mundo, la tularemia se contrae con mayor frecuencia a través de las picaduras de los mosquitos. Si pasas tiempo en áreas con gran cantidad de garrapatas o mosquitos, usa camisas de mangas largas y pantalones largos, introduce los pantalones dentro de los calcetines y usa un sombrero de ala ancha para protegerte el rostro y el cuello. Aunque estés cubierto, a menudo debes controlar que no haya garrapatas en la piel ni en la ropa.

    Usa un repelente de insectos con dietiltoluamida (DEET) al 20 o 30 por ciento, picaridina o IR3535, pero sigue atentamente las instrucciones del fabricante. Aplica el repelente de insectos con moderación y quítatelo con agua al final del día. Controla que no tengas garrapatas con frecuencia y, si encuentras alguna, quítatela de inmediato.

  • Ten cuidado al practicar jardinería. Los jardineros domésticos y los paisajistas profesionales deben considerar el uso de una mascarilla al excavar el suelo, desmalezar o podar arbustos, o cortar el césped.
  • Manipula a los animales con cuidado. Si cazas o manipulas conejos o liebres salvajes, usa guantes y gafas protectoras, y lávate las manos de modo adecuado con agua caliente y jabón después de tocar al animal. Cocina bien la carne silvestre y evita despellejar o aderezar cualquier animal que parezca enfermo.
  • Protege a tus mascotas. El ganado y las mascotas pueden contraer tularemia si comen parte de un conejo enfermo o los pica una garrapata infectada. Para proteger a tus mascotas, evita dejarlas al aire libre sin supervisión, proporciónales protección contra las pulgas y las garrapatas, y no permitas que entren en contacto directo con animales salvajes o muertos.

Diagnóstico

Dado que es poco frecuente y que comparte síntomas con otras enfermedades, la tularemia puede ser difícil de diagnosticar. Los médicos pueden buscar Francisella tularensis en una muestra de sangre o de esputo que se cultiva para fomentar el crecimiento de la bacteria.

A veces, la tularemia se puede identificar al encontrar anticuerpos contra la bacteria en una muestra de sangre, pero estos solo se forman varias semanas después de la infección. También es probable que se te haga una radiografía de tórax para buscar signos de neumonía.

Tratamiento

La tularemia puede tratarse, de manera eficaz, con antibióticos, como la estreptomicina o la gentamicina, que se administran por medio de una inyección directamente en un músculo o una vena. Según el tipo de tularemia que se esté tratando, los médicos pueden en cambio recetar antibióticos orales, como doxiciclina (Oracea, Vibramycin u otros).

También recibirás tratamiento para cualquier complicación que tengas, como meningitis o neumonía. En general, deberías ser inmune a la tularemia luego de recuperarte de la enfermedad, pero, en algunos casos, esta vuelve a aparecer o las personas se vuelven a infectar.

Preparación antes de la cita

Es probable que primero consultes con el médico de atención primaria. Sin embargo, en algunos casos cuando llamas para pedir una consulta, te pueden derivar inmediatamente a un especialista de enfermedades infecciosas.

A continuación, te brindamos información para ayudarte a que te prepares para tu consulta.

Lo que puedes hacer

  • Haz una lista de tus síntomas, incluidos aquellos que quizás no parezcan estar relacionados con el motivo de la consulta.
  • Anota la información personal importante, especialmente las actividades recientes, como excursiones de caza, actividades de jardinería o viajes a zonas infestadas de garrapatas.
  • Lleva una lista de todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que tomes.
  • Anota preguntas para hacerle al médico.

Preparar una lista de preguntas para hacerle a tu médico te ayudará a aprovechar mejor el tiempo juntos. Enumera las preguntas de la más importante a la menos importante. Con respecto a la tularemia, las siguientes son algunas preguntas básicas para hacer al médico:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Hay otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué análisis necesito?
  • ¿Cuáles son los tratamientos disponibles? ¿Qué efectos secundarios pueden aparecer?
  • Tengo otras enfermedades. ¿Cómo puedo manejar mejor estas enfermedades en conjunto?
  • ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer cualquier otra pregunta que tengas.

Qué esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga varias preguntas, incluidas las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas?
  • ¿Has realizado recientemente excursiones de caza, actividades de jardinería o viajes a zonas infestadas de garrapatas?
  • ¿Los síntomas fueron constantes o aparecían y desaparecían?
  • ¿Qué tan graves son tus síntomas?
  • ¿Hay algo que mejore tus síntomas?
  • ¿Hay algo que empeore los síntomas?

Last Updated Jan 15, 2019


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