Conmoción cerebral en los niños: ¿cuáles son sus efectos?

La mayoría de los traumatismos craneales relacionados con los deportes, como las conmociones cerebrales —que interfieren temporalmente en el funcionamiento del cerebro—, son leves y permiten una recuperación completa.

Las lesiones en la cabeza tardan tiempo en sanar. Después de una conmoción cerebral, los niños deben descansar de las actividades físicas y mentales (cognitivas) durante uno o dos días. Deben retomar las actividades progresivamente según lo permitan sus síntomas.

Algunos niños que regresan a la escuela después de una conmoción cerebral pueden requerir ajustes en el aula, como una menor carga académica o un día escolar más breve. Si las actividades como leer o trotar causan síntomas, como dolor de cabeza, el niño debe tomarse un descanso. Después, puede reanudar la actividad por períodos más cortos y trabajar progresivamente hasta los niveles previos a la conmoción cerebral a medida que los síntomas mejoren. Retomar el aprendizaje y la actividad física de forma gradual es fundamental.

Si existe alguna sospecha de una conmoción cerebral, es mejor que el niño no vuelva a jugar hasta que los síntomas mejoren. En otras palabras: "ante la duda, no lo hagas".

Estos son los síntomas más comunes de la conmoción cerebral:

  • Dificultades con las habilidades de pensamiento, como la memoria y la atención
  • Mareos
  • Fatiga
  • Dolores de cabeza
  • Irritabilidad

Los niños pueden desarrollar complicaciones o puede retrasarse su recuperación si se vuelven a lesionar antes de que la conmoción cerebral haya sanado. Otro golpe en la cabeza mientras la conmoción cerebral inicial está cicatrizando puede provocar síntomas más duraderos o más fuertes.

Los investigadores siguen estudiando otros posibles efectos a largo plazo de las conmociones cerebrales. Tener una conmoción cerebral pone a los niños en mayor riesgo de tener otra. Los efectos de las conmociones cerebrales repetidas durante años pueden multiplicarse.

El síndrome posconmoción cerebral es un trastorno complejo de los síntomas de conmoción cerebral que dura más que un período de recuperación habitual. No está claro por qué algunas personas manifiestan el síndrome posconmoción cerebral y otras no, aunque se han identificado algunos factores de riesgo. Algunas investigaciones sugieren que tener conmociones cerebrales repetidas podría aumentar el riesgo de síndrome posconmoción cerebral.

En casos aislados, lo que primero parece ser una conmoción cerebral después resulta ser una lesión cerebral más fuerte con sangrado en el cerebro o a su alrededor. Ese sangrado puede aumentar la presión en el cerebro y puede ser mortal.

Si tu hijo tiene alguno de los siguientes signos o síntomas después de una lesión en la cabeza, busca atención médica de inmediato.

  • Cambios de conducta como agitación, confusión o desasosiego
  • Convulsiones o crisis epilépticas
  • Incapacidad para reconocer personas o lugares
  • Pérdida del conocimiento
  • Una pupila más grande que la otra
  • Hablar arrastrando las palabras
  • Comportamiento inusual
  • Somnolencia extrema o incapacidad para despertar del sueño
  • Vómitos
  • Llanto constante e incapacidad para consolarse

Para proteger a tu hijo de las lesiones en la cabeza, asegúrate de que utilice un equipo de protección apropiado y correctamente ajustado, como un casco, durante la práctica deportiva y otras actividades. Sin embargo, incluso el mejor equipo de protección no puede evitar todas las conmociones cerebrales.

Los niños pueden tener una conmoción cerebral sin perder la conciencia. Además, un golpe en el cuerpo que sacuda la cabeza puede provocar una conmoción cerebral. Asegúrate de que el entrenador de tu hijo sepa si tu hijo ha tenido una conmoción cerebral. Tu hijo no debe volver a jugar hasta que un profesional médico lo haya aprobado. Se recomienda tener un plan formal para retomar el deporte.

Entre los signos y síntomas de una conmoción cerebral se pueden incluir los siguientes:

  • Dolor de cabeza o sensación de presión en la cabeza
  • Náuseas o vómitos
  • Problemas de equilibrio o mareos
  • Visión doble o borrosa
  • Sensibilidad a la luz o al ruido
  • Sentirse fatigado, lento, mareado o aturdido
  • Dificultad para prestar atención
  • Problemas de memoria
  • Desorientación
  • Lentitud en entender y responder a los demás
  • Problemas para dormir
  • Cambios en el estado de ánimo e irritabilidad
  • Cambios en el comportamiento
  • Cambios en la personalidad

Si crees que tu hijo tiene una conmoción cerebral, busca atención médica. El médico de tu hijo determinará la gravedad de la conmoción cerebral y cuándo es seguro que el niño retome los deportes, la escuela u otras actividades.

Last Updated Jul 29, 2021


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