Natación para los bebés: ¿aumenta el riesgo de asma las piscinas cerradas?

Algunas investigaciones sugieren que los niños que nadan en piscinas con agua clorada podrían tener mayor riesgo de inflamación de las vías respiratorias, pero no hay información suficiente que permita vincular de manera definitiva la natación infantil y el asma, y que justifique mantener a los bebés sanos fuera de las piscinas cubiertas.

Los investigadores tienen la teoría de que el cloro (un desinfectante que se utiliza con frecuencia para mantener limpias las piscinas) se une con el sudor de los nadadores, la suciedad, las células de la piel y la orina y crea productos derivados en el agua y el aire que podrían dañar los pulmones de los bebés y ponerlos en situación de riesgo de tener asma. Las piscinas cubiertas tienen concentraciones mayores de estos productos derivados que las piscinas al aire libre. Los bebés podrían correr un riesgo especial porque sus pulmones aún están en desarrollo y tienden a tragar agua cargada de sustancias irritantes mientras nadan.

Sin embargo, los estudios que examinaron la relación entre la natación en los bebés y el asma han generado resultados contradictorios y es necesario seguir investigando.

Si tu bebé nada en piscinas cubiertas y te preocupa el tema del asma, escoge instalaciones que estén bien ventiladas. Lo mejor sería que los miembros del personal abrieran las puertas y ventanas del área de la piscina y usaran ventiladores para inyectar corrientes de aire sobre la superficie de la piscina cuando hay mucha gente en ella. Además, enjuágate y enjuaga a tu bebé en la ducha antes de ingresar y después de salir de la piscina, usa una gorra de natación y revisa el pañal de tu bebé con frecuencia. Esto puede reducir la formación de sustancias irritantes en el agua y en el aire.

Last Updated Jun 10, 2017


Content from Mayo Clinic ©1998-2019 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use