Alergia alimentaria

Perspectiva general

La alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario que ocurre poco después de haber ingerido un determinado alimento. Incluso una pequeña cantidad del alimento que causa la alergia puede ocasionar signos y síntomas, como problemas digestivos, urticaria o inflamación de las vías respiratorias. En algunas personas, una alergia alimentaria puede ocasionar síntomas graves o, incluso, una reacción que puede poner en riego la vida, denominada «anafilaxis».

Se calcula que la alergia alimentaria afecta al 6 y 8 por ciento de niños menores de 3 años y hasta al 3 por ciento de adultos. A pesar de que no existe cura, algunos niños superan su alergia alimentaria cuando crecen.

Es fácil confundir la alergia alimentaria con una reacción mucho más frecuente llamada «intolerancia alimentaria». Aunque es molesta, la intolerancia alimentaria es una enfermedad de menor gravedad que no involucra al sistema inmunitario.

Síntomas

Para algunas personas, una reacción alérgica a un alimento específico puede resultar molesta pero no grave. Para otras personas, una reacción alérgica a un alimento puede ser aterradora e, incluso, poner en riesgo su vida. Los síntomas de una alergia alimentaria normalmente se manifiestan de unos minutos a un par de horas después de ingerir el alimento ofensivo.

Los signos y síntomas más frecuentes de una alergia alimentaria son los siguientes:

  • Hormigueo o picazón en la boca
  • Urticaria, picazón o eccema
  • Hinchazón en los labios, la cara, la lengua y la garganta u otras partes del cuerpo
  • Silbido al respirar, congestión nasal o dificultad para respirar
  • Dolor abdominal, diarrea, náuseas o vómitos
  • Mareos, aturdimiento o desmayos

Anafilaxia

En algunas personas, una alergia alimentaria puede causar una reacción alérgica grave llamada «anafilaxia». Esto puede ocasionar signos y síntomas que pueden poner en riesgo la vida, entre ellos:

  • Opresión y estrechamiento de las vías respiratorias
  • Inflamación en la garganta o sensación de nudo en la garganta que dificulta la respiración
  • Choque con descenso grave de la presión arterial
  • Pulso acelerado
  • Mareos, aturdimiento o pérdida del conocimiento

El tratamiento de urgencia es fundamental en el caso de anafilaxia. Si no se trata, la anafilaxia puede causar un coma o incluso la muerte.

Cuándo consultar al médico

Consulta con un médico o alergólogo si tienes síntomas de alergia alimentaria inmediatamente después de comer. De ser posible, consulta con el médico cuando la reacción alérgica está ocurriendo. Esto ayudará al médico a realizar un diagnóstico.

Busca tratamiento de urgencia si tienes signos o síntomas de anafilaxia, tales como:

  • Opresión de las vías respiratorias que dificulta la respiración
  • Choque con descenso grave de la presión arterial
  • Pulso acelerado
  • Mareos o aturdimiento

Causas

Cuando tienes una alergia alimentaria, tu sistema inmunitario identifica erróneamente un alimento específico o una sustancia en los alimentos como algo dañino. En respuesta, el sistema inmunitario genera que las células liberen un anticuerpo conocido como inmunoglobulina E (IgE) para neutralizar el alimento o la sustancia alimenticia que causa las alergias (el alérgeno).

La próxima vez que consumas hasta la cantidad más pequeña de ese alimento, los anticuerpos IgE lo detectarán y le indicarán a tu sistema inmunitario que libere una sustancia química llamada histamina, así como otras sustancias químicas, al torrente sanguíneo. Estas sustancias químicas causan síntomas de alergia.

En los adultos, ciertas proteínas desencadenan la mayoría de las alergias alimentarias:

  • Mariscos, como camarones, langosta y cangrejo
  • Maníes
  • Frutos secos, como nueces y nueces pecanas
  • Pescado

En los niños, las proteínas de los siguientes alimentos desencadenan las alergias alimentarias:

  • Maníes
  • Frutos secos
  • Huevos
  • Leche de vaca
  • Trigo
  • Soja

Síndrome de alergia oral

También conocido como síndrome de alergia al polen y los alimentos, el síndrome de alergia oral afecta a muchas personas que tienen rinitis alérgica. En esta afección, ciertas frutas y vegetales frescos o nueces y especias pueden desencadenar una reacción alérgica que causa cosquilleo o picazón en la boca. En casos graves, la reacción produce inflamación de la garganta o incluso anafilaxia.

Las proteínas en ciertas frutas, vegetales, nueces y especias causan la reacción porque son similares a las proteínas causantes de alergias que se encuentran en ciertos pólenes. Este es un ejemplo de reactividad cruzada.

Si cocinas los alimentos que desencadenan el síndrome de alergia al polen, los síntomas pueden ser menos graves.

La siguiente tabla muestra las frutas, vegetales, nueces y especias específicos que pueden causar el síndrome de alergia al polen en personas que son alérgicas a diferentes tipos de polen.

Si eres alérgico a lo siguiente: Polen de abedul Polen de ambrosía Hierbas Polen de artemisa
También puedes tener una reacción a lo siguiente: Almendra
Manzana
Chabacano (albaricoque, damasco)
Zanahoria
Apio
Cereza
Avellana
Durazno (melocotón)
Maní
Pera
Ciruela
Papas crudas
Soja
Algunas hierbas y especias (anís, alcaravea, cilantro, hinojo, perejil)
Plátanos (bananas)
Pepino
Melones (cantalupo, rocío de miel y sandía)
Zuquini (calabacín)
Pepino
Kiwi
Melones (cantalupo, rocío de miel y sandía)
Naranja
Maní
Tomates
Papa blanca
Zuquini (calabacín)
Manzanas
Pimiento morrón
Brócoli
Repollo
Zanahorias
Apio
Coliflor
Ajo
Cebolla
Durazno (melocotón)
Algunas hierbas y especias (anís, pimienta negra, alcaravea, cilantro, hinojo, mostaza, perejil)

Alergia alimentaria inducida por el ejercicio

Ciertos alimentos pueden hacer que algunas personas sientan picazón y aturdimiento poco después de comenzar a hacer ejercicio. En los casos graves, incluso se pueden producir urticarias y anafilaxia. No comer por un par de horas antes de hacer ejercicio y evitar ciertos alimentos puede ayudar a prevenir este problema.

Intolerancia a los alimentos y otras reacciones

La intolerancia a los alimentos o una reacción a otra sustancia que consumes pueden producir los mismos signos y síntomas que la alergia alimentaria, como náuseas, vómitos, retortijones y diarrea.

Según el tipo de intolerancia a los alimentos que tengas, tal vez, puedas comer pequeñas cantidades de alimentos problemáticos sin tener una reacción. Por el contrario, si tienes una alergia alimentaria verdadera, incluso una cantidad diminuta de un alimento puede desencadenar una reacción alérgica.

Uno de los aspectos engañosos del diagnóstico de la intolerancia a los alimentos es que algunas personas no son sensibles al alimento en sí, sino a la sustancia o al ingrediente utilizado para su preparación.

Las afecciones frecuentes que pueden causar síntomas que se confunden con una alergia alimentaria son las siguientes:

  • Ausencia de una enzima necesaria para digerir un alimento por completo. Es posible que no tengas las cantidades adecuadas de algunas enzimas necesarias para digerir ciertos alimentos. Cantidades insuficientes de la enzima lactasa, por ejemplo, reducen la capacidad para digerir la lactosa, principal azúcar de los productos lácteos. La intolerancia a la lactosa puede causar inflamación, calambres, diarrea y gases en exceso.
  • Intoxicación alimentaria. A veces, la intoxicación alimentaria puede ser similar a una reacción alérgica. Las bacterias del atún en mal estado y de otros pescados también pueden tener una toxina que desencadene reacciones dañinas.
  • Sensibilidad a los aditivos alimentarios. Algunas personas tienen reacciones digestivas y otros síntomas después de comer ciertos aditivos alimentarios. Por ejemplo, los sulfitos utilizados para preservar las frutas secas, los alimentos enlatados y el vino pueden desencadenar ataques de asma en personas sensibles.
  • Toxicidad a la histamina. Ciertos pescados, como el atún o la caballa, cuando no se refrigeran de forma adecuada y cuando tienen grandes cantidades de bacterias, también pueden contener niveles altos de histamina que desencadenan síntomas similares a los de la alergia alimentaria. En lugar de una reacción alérgica, esto se conoce como «toxicidad a la histamina» o «intoxicación escombroide».
  • Celiaquía. Aunque, en ocasiones, se considera una alergia al gluten, no provoca anafilaxia. Al igual que una alergia alimentaria, supone una respuesta del sistema inmunitario, pero es una reacción única más compleja que una simple alergia a un alimento.

    La ingesta de gluten, proteína que está presente en el pan, las pastas, las galletitas y muchos otros alimentos que contienen trigo, cebada o centeno, desencadena esta enfermedad digestiva crónica.

    Si tienes celiaquía y comes alimentos que contienen gluten, ocurre una reacción inmunitaria que ocasiona daños en la superficie del intestino delgado, lo que produce una incapacidad para absorber ciertos nutrientes.

Factores de riesgo

Algunos factores de riesgo de alergia alimentaria son:

  • Antecedentes familiares. Tienes un mayor riesgo de alergia alimentaria si en tu familia son frecuentes el asma, el eccema, la urticaria o alergias como la rinitis alérgica (fiebre del heno).
  • Otras alergias. Si ya eres alérgico a un alimento, puedes tener mayor riesgo de contraer alergia a otro alimento. Asimismo, si tienes otros tipos de reacciones alérgicas, como rinitis alérgica (fiebre del heno) o eccema, el riesgo de padecer alergias alimentarias es mayor.
  • Edad. Las alergias alimentarias son más frecuentes en los niños, especialmente en los bebés y los niños pequeños. A medida que creces, el aparato digestivo madura y es menos probable que el cuerpo absorba alimentos o ingredientes que desencadenan alergias.

    Afortunadamente, los niños generalmente superan alergias a la leche, la soja, el trigo y los huevos. Las alergias graves y las alergias a los frutos secos y a los mariscos suelen ser de por vida.

  • Asma. El asma y las alergias alimentarias generalmente se manifiestan juntas. En esos casos, es probable que los síntomas de alergias a los alimentos y del asma sean graves.

Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir una reacción anafiláctica son:

  • Tener antecedentes de asma
  • Ser adolescente o más joven
  • Demorar el uso de epinefrina para tratar los síntomas de una alergia alimentaria
  • No tener urticaria ni otros síntomas que se manifiestan en la piel

Complicaciones

Las complicaciones de una alergia alimentaria pueden comprender:

  • Anafilaxia. Es una reacción alérgica que puede poner en riesgo la vida.
  • Dermatitis atópica (eccema). La alergia alimentaria puede causar una reacción en la piel, como eccema.

Prevención

La introducción temprana de productos que contienen maní se ha asociado con un menor riesgo de alergia al maní. Antes de introducir alimentos alergénicos, habla con el médico de tu hijo sobre el mejor momento para ofrecerlos.

Sin embargo, una vez que la alergia alimentaria ya se ha presentado, la mejor manera de prevenir una reacción alérgica es conocer y evitar los alimentos que causan signos y síntomas. Para algunas personas, esto es un pequeño inconveniente, pero para otras es un problema importante. Además, algunos alimentos, cuando se usan como ingredientes en ciertos platos, pueden estar bien escondidos. Esto sucede especialmente en los restaurantes y en otros entornos sociales.

Si sabes que tienes una alergia alimentaria, sigue estos pasos:

  • Sé consiente de lo que estás comiendo y bebiendo. Asegúrate de leer cuidadosamente las etiquetas de los alimentos.
  • Si ya has tenido una reacción grave, usa un brazalete o un collar de alerta médica que le permita a otros saber que tienes una alergia alimentaria en caso de que sufras una reacción y seas incapaz de comunicarte.
  • Habla con tu médico sobre la prescripción de epinefrina de emergencia. Es posible que necesites llevar un autoinyector de epinefrina (Adrenaclick, EpiPen) si corres riesgo de sufrir una reacción alérgica grave.
  • Ten cuidado en los restaurantes. Asegúrate de que la persona que te atiende o el cocinero sepan que no puedes comer en absoluto los alimentos a los que eres alérgico, y que necesitas estar completamente seguro de que la comida que pides no los contiene. Además, asegúrate de que los alimentos no se preparen en superficies o sartenes que hayan estado en contacto con cualquiera de los alimentos a los que eres alérgico.

    No dudes en dar a conocer tus necesidades. Los miembros del personal del restaurante te ayudarán con gusto si entienden claramente tu pedido.

  • Planifica las comidas y las colaciones antes de salir de tu casa. Si es necesario, lleva una nevera portátil (hielera) llena de alimentos libres de alérgenos cuando viajes o vayas a un evento. Si tú o tu hijo no pueden comer la torta (pastel) o el postre en una fiesta, lleva algo especial que puedan comer para que nadie se sienta excluido de la celebración.

Si tu hijo tiene una alergia alimentaria, toma estas precauciones para garantizar su seguridad:

  • Notifica a las personas que corresponda que tu hijo tiene una alergia alimentaria. Habla con los proveedores de atención médica infantil, el personal de la escuela, los padres de los amigos de tu hijo y otros adultos que interactúan regularmente con tu hijo. Enfatiza que una reacción alérgica puede ser potencialmente mortal y requiere una intervención inmediata. Asegúrate de que tu hijo también sepa que debe pedir ayuda rápidamente si tiene una reacción alérgica a los alimentos.
  • Explica los síntomas de la alergia alimentaria. Enseña a los adultos que pasan tiempo con tu hijo a reconocer los signos y síntomas de una reacción alérgica.
  • Escribe un plan de acción. Tu plan debe describir cómo atender a tu hijo cuando tenga una reacción alérgica a los alimentos. Entrega una copia del plan al personal de enfermería de la escuela de tu hijo y a otras personas que cuiden y supervisen a tu hijo.
  • Haz que tu hijo use un brazalete o collar de alerta médica. Esta alerta indica los síntomas de alergia de tu hijo y explica cómo proporcionar primeros auxilios en una emergencia.

Diagnóstico

No existe una prueba perfecta para confirmar o descartar una alergia alimentaria. Tu médico considerará varios factores antes de hacer un diagnóstico. Algunos de estos factores son los siguientes:

  • Tus síntomas. Cuéntale al médico los antecedentes detallados de tus síntomas (qué alimentos y qué cantidad de ellos parecen causarte problemas).
  • Tus antecedentes familiares de alergias. También proporciona información sobre los miembros de tu familia que tengan alergias de cualquier tipo.
  • Una exploración física. Un examen minucioso puede ayudar a identificar o descartar otros problemas médicos.
  • Una prueba cutánea. Una prueba cutánea con punción puede determinar tu reacción a un alimento en particular. En esta prueba, se coloca en la piel del antebrazo o la espalda una pequeña cantidad del alimento que se sospecha. Luego, un médico u otro profesional de salud pinchan la piel con una aguja para que pase una pequeña cantidad de la sustancia debajo de la superficie de la piel.

    Si eres alérgico a la sustancia que se está probando, te aparecerá un pequeño bulto o una reacción. Debes tener en cuenta que una reacción positiva a esta prueba no es suficiente para confirmar una alergia alimentaria.

  • Análisis de sangre. Un análisis de sangre puede medir la respuesta del sistema inmunitario a ciertos alimentos, ya que mide los niveles de un anticuerpo relacionado con las alergias conocido como «inmunoglobulina E» (IgE).

    Para realizar este análisis, se toma una muestra de sangre en el consultorio del médico y se la envía a un laboratorio médico, donde pueden analizarse distintos alimentos.

  • Dieta de eliminación.Es posible que te pidan que elimines durante una o dos semanas los alimentos sospechados y que luego los reincorpores a la dieta de a uno por vez. Este proceso ayuda a vincular los síntomas con alimentos específicos. No obstante, las dietas de eliminación no son un método infalible.

    No se puede determinar con una dieta de eliminación si la reacción a ciertos alimentos es verdaderamente una alergia o una sensibilidad a esos alimentos. Además, si tuviste una reacción grave a algún alimento en el pasado, tal vez la dieta de eliminación no sea segura.

  • Prueba de provocación oral con alimentos. Durante esta prueba, que se realiza en el consultorio del médico, te darán pequeñas cantidades del alimento que se sospecha que te provoca los síntomas y se irán aumentando. Si no tienes una reacción durante esta prueba, es posible que puedas incorporar el alimento a tu dieta nuevamente.

Tratamiento

La única forma de evitar una reacción alérgica es no comer los alimentos que pueden causar signos y síntomas. Sin embargo, a pesar de que hagas tu mayor esfuerzo, puedes tener contacto con un alimento que causa una reacción.

En caso de una reacción alérgica menor, los antihistamínicos de venta libre o recetados pueden ayudar a reducir los síntomas. Estos medicamentos pueden tomarse después de la exposición a un alimento que causa alergia para ayudarte a aliviar la picazón o la urticaria. Sin embargo, los antihistamínicos no pueden tratar una reacción alérgica grave.

En caso de una reacción alérgica grave, es posible que tengas que acudir a la sala de urgencias para que te apliquen una inyección de epinefrina de urgencia. Muchas personas alérgicas llevan consigo un autoinyector de epinefrina (Adrenaclick, EpiPen). Este dispositivo es una combinación de una jeringa y una aguja oculta que inyecta una sola dosis del medicamento cuando se lo presiona contra el muslo.

Si el médico te recetó un autoinyector de epinefrina, haz lo siguiente:

  • Asegúrate de saber cómo usar el autoinyector. Asimismo, asegúrate de que las personas más cercanas a ti sepan cómo administrar el medicamento —si están contigo durante una urgencia anafiláctica, podrían salvarte la vida—.
  • Llévalo contigo en todo momento. Quizá sea una buena idea tener un autoinyector adicional en el auto o en el escritorio en tu trabajo.
  • Siempre asegúrate de reemplazar la epinefrina antes de que llegue a su fecha de vencimiento o podría no funcionar correctamente.

Tratamientos experimentales

Aunque hay investigaciones en curso para encontrar mejores tratamientos para reducir los síntomas de la alergia alimentaria y prevenir los ataques de alergia, no hay ningún tratamiento comprobado que pueda prevenir o aliviar completamente los síntomas.

Los tratamientos que se están estudiando son:

  • Inmunoterapia oral. Los investigadores han estado estudiando el uso de la inmunoterapia oral como tratamiento para la alergia alimentaria. Se ingieren pequeñas dosis de los alimentos a los que eres alérgico, o se colocan debajo de la lengua (sublingual). La dosis de los alimentos que provocan alergias aumenta gradualmente.

    Los resultados parecen prometedores, incluso en personas con alergias al cacahuate (maní), al huevo y a la leche.

  • Exposición temprana. En el pasado, generalmente se ha recomendado que los niños eviten los alimentos alergénicos para reducir la probabilidad de sufrir alergias. Pero en un estudio reciente, se seleccionó a bebés de alto riesgo —como aquellos con dermatitis atópica o alergia al huevo, o ambos— para que ingirieran o evitaran los productos de cacahuete desde los 4 a 11 meses hasta los 5 años de edad.

    Los investigadores encontraron que los niños de alto riesgo que consumían regularmente proteína de maní, como mantequilla de maní o bocadillos con sabor a maní, tenían entre 70 % y 86 % menos probabilidades de desarrollar una alergia al maní.

Estilo de vida y remedios caseros

Una de las claves para prevenir una reacción alérgica es evitar de manera total los alimentos que causan los síntomas.

  • No des nada por sentado. Siempre lee las etiquetas de los alimentos para asegurarte de que no contengan un ingrediente al que eres alérgico. Incluso si crees saber lo que hay en un alimento, verifica la etiqueta. A veces, los ingredientes cambian.

    Las etiquetas de los alimentos deben detallar con claridad si contienen alérgenos alimentarios frecuentes. Lee cuidadosamente las etiquetas de los alimentos para evitar las fuentes de alérgenos más frecuentes: leche, huevos, maní, frutos secos, pescado, mariscos, soja y trigo.

  • Ante la duda, recházalo con amabilidad. En los restaurantes y en las reuniones sociales, siempre existe riesgo de comer algún alimento al que eres alérgico. Muchas personas no entienden la gravedad de una reacción alérgica a los alimentos y, tal vez, no se dan cuenta de que una pequeña cantidad puede causar una reacción grave en algunas personas.

    Si tienes la más mínima sospecha de que un alimento puede tener un ingrediente al que eres alérgico, evítalo a toda costa.

  • Involucra a las personas responsables del cuidado. Si tu hijo tiene una alergia alimentaria, busca la ayuda de familiares, niñeras, maestros y otras personas responsables del cuidado. Asegúrate de que entiendan la importancia de que tu hijo evite los alimentos que le causan alergia y que sepan qué hacer ante una urgencia.

    También es importante informarles a las personas responsables del cuidado sobre las medidas que pueden tomar para prevenir una reacción en primer lugar, como lavarse bien las manos y limpiar las superficies que podrían haber entrado en contacto con los alimentos que causan alergia.

Medicina alternativa

La investigación sobre tratamientos alternativos para las alergias alimentarias es limitada. Sin embargo, algunas personas los prueban y afirman que algunos de ellos ayudan.

El tratamiento de inyección en puntos de acupuntura ha demostrado ser beneficioso para el tratamiento de urticaria, pero se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos. Si decides probar uno de estos tratamientos, asegúrate de trabajar con un proveedor certificado y experimentado.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Una alergia alimentaria puede ser un motivo de preocupación constante que afecta la vida en el hogar, en la escuela y en el trabajo. Las actividades diarias que suelen ser sencillas para la mayoría de las familias, como hacer las compras o preparar comidas, pueden volverse situaciones de estrés para las familias y las personas responsables del cuidado de individuos con alergias alimentarias.

Ten en cuenta estas estrategias para ayudarte a controlar el estrés relacionado con tu alergia alimentaria o la de tu hijo:

  • Conéctate con otras personas. Tener la posibilidad de intercambiar información y hablar acerca de las alergias alimentarias con otras personas que comparten tus preocupaciones puede ser muy útil.

  • Hay varios sitios de Internet y organizaciones sin fines de lucro que ofrecen información y foros para hablar acerca de las alergias alimentarias. Algunos de ellos están especialmente dirigidos a padres de niños con alergias alimentarias. El sitio web de Food Allergy Research & Education (Investigación y Educación sobre Alergias Alimentarias) te permitirá encontrar grupos de apoyo y eventos en la zona donde vives.

  • Informa a los que te rodean. Asegúrate de que los familiares y las personas responsables del cuidado de tu hijo, como niñeras y personal de la escuela, comprendan en detalle la alergia alimentaria de tu hijo.
  • Toma acciones para abordar el acoso. Los niños suelen ser objeto de acoso en la escuela debido a las alergias alimentarias. Hablar acerca de la alergia de tu hijo con el personal de la escuela reducirá, en gran medida, el riesgo de que sea víctima de acoso.

Preparación antes de la cita

Como las consultas con el médico pueden ser breves y suele haber mucho para hablar, es aconsejable que te prepares bien para la consulta. La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué esperar del médico.

  • Anota cualquier síntoma que hayas tenido, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo de tu consulta.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que se te pasó por alto u olvidaste.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar ese tiempo al máximo. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. Algunas preguntas básicas para hacerle al médico son:

  • ¿Es probable que la causa de mi enfermedad sea una alergia alimentaria u otra reacción?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme?
  • ¿Es probable que mi enfermedad sea temporal o duradera?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuáles me recomiendas?
  • ¿Cuáles son las alternativas al enfoque principal que sugieres?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Debo respetar alguna restricción en la dieta?
  • ¿Debería consultar a un especialista? ¿Cuánto costará? ¿Mi seguro cubrirá la consulta con un especialista?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Tienes algún material impreso que pueda llevarme a casa? ¿Qué sitios web recomiendas visitar?

Si tu hijo está consultando al médico por una alergia alimentaria, también es conveniente que preguntes:

  • ¿Es probable que mi hijo supere su alergia?
  • ¿Hay alternativas a los alimentos que provocan los síntomas de alergia en mi hijo?
  • ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo que padece una alergia alimentaria a mantenerse seguro en la escuela?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacer más preguntas durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo que podrás utilizar para hablar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Cuánto tardaron en aparecer los síntomas luego de comer el alimento al que sospechas que eres alérgico?
  • ¿Tomaste medicamentos de venta libre para la alergia, como antihistamínicos, y si los tomaste, ayudaron?
  • ¿Tu reacción parece siempre desencadenarse por un determinado alimento?
  • ¿Cuánto comiste antes de la reacción?
  • ¿El alimento que causó la reacción estaba cocido o crudo?
  • ¿Sabes cómo fue preparado el alimento?
  • ¿Existe algo que, al parecer, mejore los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?

Qué puedes hacer mientras tanto

Si sospechas que tienes una alergia alimentaria, evita toda exposición a ese alimento hasta tu consulta con el médico. Si comes el alimento y tienes una reacción leve, los antihistamínicos de venta libre pueden ayudar a aliviar los síntomas. Busca ayuda de emergencia si tienes una reacción más grave o signos y síntomas de anafilaxia.

Last Updated Mar 3, 2020


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