Ataque de asma

Perspectiva general

Durante un ataque de asma, también llamado exacerbación del asma, las vías respiratorias se hinchan e inflaman. Los músculos alrededor de las vías respiratorias se contraen, y estas producen un exceso de mucosidad que estrechan los tubos respiratorios (bronquios).

Durante un ataque, puedes tener tos, sibilancia y dificultad para respirar. Un ataque de asma puede ser leve, con síntomas que mejoren con un tratamiento doméstico inmediato, o puede ser más grave. Un ataque de asma grave que no mejora con el tratamiento doméstico puede ser una urgencia potencialmente mortal.

La clave para detener un ataque de asma es reconocer y tratar en forma temprana un brote de asma. Sigue el tratamiento que has planificado con tu médico con anticipación. Tu plan de tratamiento debe incluir qué hacer en caso de que el asma comience a empeorar y cómo manejar un ataque de asma en curso.

Síntomas

Los signos y síntomas de un ataque de asma constan de los siguientes:

  • Dificultad para respirar grave, opresión o dolor en el pecho y tos o silbido al respirar
  • Valores bajos del flujo espiratorio máximo, si usas un medidor de flujo máximo
  • Síntomas que no responden al uso de un inhalador de acción rápida (de rescate)

Los signos y síntomas de un ataque de asma varían de persona a persona. Pídele ayuda a tu médico para identificar los signos y síntomas que en tu caso indican que el asma está empeorando; también pregúntale qué hacer en esos casos.

Si los síntomas del asma siguen empeorando incluso después de tomar los medicamentos según las indicaciones del médico, es posible que necesites recibir atención médica en una sala de urgencias. El médico puede enseñarte a reconocer un caso de asma que representa una emergencia médica para que sepas cuándo buscar ayuda.

Cuándo consultar con el médico

Si el asma se exacerba, de inmediato toma las medidas de tratamiento que tú y tu médico realizaron con anticipación en tu plan de acción escrito contra el asma. Si los síntomas y los valores del flujo espiratorio máximo mejoran, es posible que el tratamiento doméstico sea todo lo necesario. Si los síntomas no mejoran con el tratamiento doméstico, probablemente debas buscar atención médica de urgencia.

Cuando los síntomas del asma se exacerban, sigue las instrucciones de tu plan de acción escrito contra el asma para usar el inhalador de rápida acción (de rescate). Los valores del flujo espiratorio máximo que varían entre el 50 y el 79 por ciento de tu mejor valor personal son un signo de que debes usar los medicamentos de rápida acción (de rescate) recetados por el médico.

Verifica las medidas para el control del asma con el médico

El asma puede cambiar con el tiempo; por eso, deberás ajustar periódicamente tu plan de tratamiento a fin de mantener los síntomas diarios bajo control. Si el asma no está bien controlada, el riesgo de padecer ataques de asma en el futuro es mayor. La presencia de inflamación pulmonar persistente significa que el asma puede exacerbarse en cualquier momento.

Acude a todas las consultas programadas con tu médico. Si tienes exacerbaciones de asma regularmente, valores bajos del flujo máximo u otros signos de que el asma no está bien controlada, solicita una consulta con tu médico.

Cuándo buscar tratamiento médico de urgencia

Busca atención médica inmediatamente si tienes signos o síntomas de un ataque de asma grave, por ejemplo:

  • Dificultad para respirar grave o silbido al respirar, especialmente durante la noche o temprano a la mañana
  • Imposibilidad de pronunciar frases largas debido a la dificultad para respirar
  • Necesidad de tensionar los músculos del pecho para respirar
  • Valores bajos del flujo máximo cuando usas un medidor del flujo máximo
  • No presentar mejorías después de usar un inhalador de rápida acción (de rescate)

Causas

Un sistema inmunitario extremadamente sensible hace que tus vías respiratorias (conductos bronquiales) se inflamen e hinchen cuando te expones a ciertos factores desencadenantes. Los desencadenantes del asma varían según la persona. Los desencadenantes frecuentes del asma son, entre otros, los siguientes:

  • El polen, las mascotas, el moho y los ácaros del polvo
  • Infecciones de las vías respiratorias superiores
  • Humo de tabaco
  • Inhalar aire frío y seco
  • Enfermedad de reflujo gastroesofágico
  • Estrés

Para muchas personas, los síntomas del asma empeoran con una infección respiratoria como un resfriado. Algunas personas sufren crisis asmáticas a causa de algo que está presente en su ambiente de trabajo. A veces, los ataques de asma se producen sin ninguna causa aparente.

Factores de riesgo

Todas las personas con asma tienen riesgo de sufrir un ataque de asma. Puedes tener mayor riesgo de sufrir un ataque de asma grave si sucede lo siguiente:

  • Tuviste un ataque de asma grave en el pasado
  • Si ya estuviste hospitalizado o tuviste que ir a una sala de urgencias por asma
  • Si ya debieron intubarte por un ataque de asma
  • Usas más de dos inhaladores de acción rápida (de rescate) por mes
  • Tus ataques de asma tienden a aparecer antes de darte cuenta de que los síntomas han empeorado
  • Tienes otras afecciones crónicas, como sinusitis o pólipos nasales, o enfermedades cardiovasculares o pulmonares crónicas

Complicaciones

Los ataques de asma pueden ser graves.

  • Los ataques de asma pueden interrumpir tus actividades diarias, como dormir, ir a la escuela, trabajar y realizar actividad física; esto provoca un impacto importante en tu calidad de vida y puede perturbar la vida de quienes están a tu alrededor.
  • Por «ataque de asma grave» se entiende aquel ataque de asma por el que, probablemente, debas trasladarte hasta la sala de urgencias; esto puede ser estresante y costoso.
  • Un ataque de asma muy grave puede provocar un paro respiratorio y la muerte.

Prevención

La mejor forma de evitar un ataque de asma es, en primer lugar, asegurarte de que el asma esté bien controlada. Esto significa seguir un plan de acción escrito contra el asma para supervisar los síntomas y ajustar la medicación.

A pesar de que posiblemente no puedas eliminar el riesgo de sufrir un ataque de asma, tienes menos probabilidades de padecerlo si tu tratamiento actual logra controlar el asma. Toma los medicamentos inhalados según se indicó en tu plan de acción escrito contra el asma.

Estos medicamentos preventivos tratan la inflamación de las vías respiratorias que provocan los signos y síntomas del asma. Si se toman diariamente, estos medicamentos pueden disminuir o eliminar los ataques de asma y tu necesidad de utilizar inhaladores de rápida acción.

Consulta con tu médico si sigues tu plan de acción contra el asma y, sin embargo, tienes síntomas frecuentes o molestos, o mediciones bajas del flujo máximo. Estos son signos de que el asma no está bien controlada; deberás trabajar con tu médico para cambiar tu tratamiento.

Si los síntomas del asma aparecen cuando tienes un resfrío o una gripe, toma medidas para evitar un ataque de asma controlando tu función pulmonar y los síntomas, y ajustando tu tratamiento según sea necesario. Asegúrate de disminuir tu exposición a los desencadenantes de alergias y utiliza una mascarilla cuando realices ejercicios en días fríos.

Diagnóstico

En adultos y niños mayores de 5 años, se realizan exámenes de la función pulmonar para controlar la función de los pulmones. El mal funcionamiento pulmonar indica que tu asma no está bien controlada. En algunos casos, los exámenes de la función pulmonar también se usan en emergencias de asma para ayudar a controlar la intensidad de un ataque de asma o para saber si el tratamiento está funcionando correctamente.

Los exámenes de la función pulmonar incluyen los siguientes:

  • Flujo máximo. El médico puede medir el flujo máximo en una de tus consultas programadas o para tratamientos de urgencia durante un ataque de asma. Este examen mide la rapidez con que puedes exhalar. También puedes usar un medidor de flujo máximo en tu casa para controlar el funcionamiento pulmonar.

    Los resultados de esta prueba se conocen como flujo espiratorio máximo. Una prueba de flujo máximo se realiza soplando en una boquilla lo más fuerte y rápido que puedas con un solo respiro (espiración).

  • Espirometría. Durante la espirometría, respiras profundamente y exhalas con fuerza en un tubo conectado a una máquina denominada espirómetro. Una medición de espirometría frecuente es el volumen espiratorio forzado que mide la cantidad de aire que puedes exhalar en un segundo.

    Los resultados de esta prueba se conocen como volumen espiratorio forzado. La espirometría también puede medir la cantidad de aire que tus pulmones pueden retener y la velocidad con la que puedes inhalar y exhalar.

  • Medición de óxido nítrico. Este examen, que es una prueba de diagnóstico más moderna, mide la cantidad de gas de óxido nítrico que tienes en la respiración cuando exhalas. Valores altos de óxido nítrico indican inflamación en los bronquios.

    El óxido nítrico exhalado se puede medir si el paciente exhala directamente en un analizador. El aire exhalado se puede capturar en un contenedor impermeable de óxido nítrico para poder medirlo luego.

  • Oximetría de pulso. Esta prueba se usa durante un ataque intenso de asma. Mide la cantidad de oxígeno en la sangre. Se mide con una uña de la mano y solo demora algunos segundos.

Tratamiento

Si tú y tu médico han elaborado un plan para el control del asma, sigue sus indicaciones ante el primer signo de un ataque de asma.

Esto generalmente significa hacer de dos a seis inhalaciones (puffs) profundas de un inhalador de acción rápida, como salbutamol (ProAir HFA, Proventil HFA, Ventolin HFA, entre otras marcas), para abrir las vías respiratorias. Los niños pequeños y los que tienen dificultad para usar inhaladores pueden utilizar un nebulizador. Al cabo de 20 minutos, puedes repetir el tratamiento una vez si es necesario.

Para un ataque de asma con síntomas graves, como no poder hablar porque te cuesta demasiado respirar, empieza por el mismo paso inicial de usar la medicación de acción rápida, pero en lugar de esperar que haga efecto el fármaco, dirígete a un consultorio médico o a una clínica de atención inmediata. También debes buscar atención médica en el día si sigues presentando sibilancias y sintiendo que te falta el aire por completo después del tratamiento inicial.

Es posible que el médico te recomiende que sigas utilizando la medicación de acción rápida cada tres a cuatro horas durante uno o dos días después de la crisis. También podrías necesitar tomar corticoesteroides orales por poco tiempo.

Tratamiento de emergencia

Si vas a una sala de urgencias por un ataque de asma en curso, necesitarás medicamentos para controlar el asma de inmediato. Estos pueden incluir:

  • Los betaagonistas de acción corta, como el albuterol (ProAir hidrofluoralcano [HFA], Proventil HFA, Ventolin HFA, entre otros). Tu inhalador de acción rápida (rescate) contiene estos mismos medicamentos. Puede que necesites usar una máquina llamada nebulizador, que convierte la medicación en un vapor que puedes inhalar hondo hasta los pulmones.
  • Cortcoesteroides orales. Si se los toma en forma de pastilla, estos medicamentos ayudan a reducir la inflamación pulmonar y mantener los síntomas del asma bajo control. Los corticoesteroides también pueden administrarse por vía intravenosa, normalmente a pacientes con vómitos o con insuficiencia respiratoria.
  • Ipratropio (Atrovent). El ipratropio se usa a veces como un broncodilatador para el tratamiento de ataques de asma fuertes, especialmente si el albuterol no resulta totalmente eficaz.
  • Intubación, ventilación mecánica y oxígeno. Si tu ataque de asma es potencialmente mortal, es posible que tu médico te coloque un tubo (sonda) por la garganta hasta las vías respiratorias superiores. El uso de una máquina que bombea oxígeno a los pulmones te ayudará a respirar mientras el médico te administra los medicamentos para controlar el asma.

Una vez que tus síntomas de asma hayan mejorado, puede que el médico prefiera que te quedes en la sala de urgencias unas pocas horas o más para asegurarse de que no sufras otro ataque de asma. Cuando el médico considere que tu asma está suficientemente controlado, podrás irte a casa. El médico te indicará lo que tienes que hacer si sufres otro ataque de asma.

Si tus síntomas de asma no mejoran luego del tratamiento de emergencia, es posible que el médico te ingrese al hospital y te administren medicamentos cada hora o cada pocas horas. Si presentas síntomas de asma intensos, es posible que debas recibir oxígeno por una mascarilla. En algunos casos, un ataque de asma intenso y persistente requiere que permanezcas en la unidad de cuidados intensivos.

Estilo de vida y remedios caseros

Todos los ataques de asma requieren tratamiento con un inhalador de acción rápida (de rescate) como salbutamol. Una de las medidas clave para prevenir un ataque de asma es evitar los factores desencadenantes.

  • Si los ataques de asma parecen desencadenarse por factores del exterior, el médico puede ayudarte a aprender cómo minimizar la exposición a ellos. Las pruebas de alergias pueden ayudar a identificar los factores desencadenantes de alergias.
  • Lavarse las manos con frecuencia puede ayudar a reducir el riesgo de contraer el virus del resfrío.
  • Si el asma empeora cuando haces ejercicios en el frío, es una buena idea cubrirte la cara con una máscara o bufanda hasta que entres en calor.

Preparación antes de la cita

Debes estar preparado para la consulta con el médico para que puedas aprovechar al máximo este tiempo. En cada consulta, realiza lo siguiente:

  • Lleva tu plan de acción contra el asma cuando vayas a ver al médico. Si aún no has hecho uno, pídele ayuda al médico para crearlo. En este plan se debe aclarar cómo tratar un ataque de asma.
  • También lleva los resultados del medidor de flujo máximo y todos tus medicamentos.
  • Debes estar preparado para explicar tus síntomas y la medida en la que el asma te ha causado molestias. Con frecuencia, se deben hacer cambios periódicos en el tratamiento para mantener el asma bajo control y evitar los ataques de asma.
  • Debes estar preparado para mostrar cómo usas el inhalador de dosis medida. El uso incorrecto puede disminuir la eficacia del inhalador.

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te puede ayudar a aprovechar al máximo la consulta. Algunas buenas preguntas para hacerle al médico incluyen las siguientes:

  • ¿Es necesario cambiar mis medicamentos o el plan de tratamiento?
  • ¿Cuáles signos me alertan de que posiblemente estoy por tener un ataque de asma?
  • ¿Qué puedo tomar para evitar un ataque de asma cuando mis síntomas empeoran o cuando me expongo a desencadenantes?
  • ¿Qué medidas debo tomar para detener un ataque de asma que está en curso?
  • ¿Cuándo debo ir a una sala de urgencias o procurar otro tratamiento de urgencia?
  • Últimamente, he tenido más acidez. ¿Qué puedo hacer para evitar esto?
  • ¿Es tiempo de colocarme la vacuna contra la influenza? ¿Debo colocarme la vacuna contra la neumonía?
  • ¿Qué más puedo hacer para proteger mi salud durante la temporada de frío y gripe?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacer otras preguntas durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar listo para responderlas puede dejarte tiempo para repasar los puntos a los que quieres dedicarles más tiempo. El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Has notado algo que hizo que tu asma empeorara?
  • ¿Qué medicamentos estás tomando?
  • ¿Cómo y cuándo los estás tomando?
  • ¿Me podrías mostrar cómo usas tu inhalador?
  • ¿Estás teniendo problemas con tus medicamentos?
  • ¿Sabes cuándo debes llamarme o ir al hospital?
  • ¿Tienes alguna pregunta sobre tu plan de acción para el asma?
  • ¿Estás teniendo algún problema con tu plan de acción para el asma?
  • ¿Hay algo que quieras hacer y no puedes hacerlo por el asma?

Last Updated Oct 20, 2016


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