Convulsiones del lóbulo frontal

Perspectiva general

Las convulsiones del lóbulo frontal son una forma común de epilepsia, un trastorno neurológico en el que grupos de células cerebrales envían señales anormales y causan convulsiones. Estos tipos de convulsiones provienen de la parte frontal del cerebro.

La presencia de tejido cerebral anormal, infección, lesión, accidente cerebrovascular, tumores u otras afecciones también pueden causar convulsiones del lóbulo frontal.

Dado que el lóbulo frontal es grande y tiene funciones importantes, las convulsiones del lóbulo frontal quizás produzcan síntomas inusuales que pueden parecer relacionados con problemas psiquiátricos o un trastorno del sueño. A menudo se producen durante el sueño.

Generalmente, los medicamentos pueden controlar las convulsiones del lóbulo frontal, pero cuando los medicamentos antiepilépticos no son eficaces puede optarse por la cirugía o un dispositivo de estimulación eléctrica.

Lóbulos del cerebro

Cada lado de tu cerebro posee cuatro lóbulos. El lóbulo frontal es importante para las funciones cognitivas y el control de la actividad o el movimiento voluntario. El lóbulo parietal procesa información relacionada con la temperatura, el gusto, el tacto y el movimiento; mientras que el lóbulo occipital es el responsable de la visión. El lóbulo temporal procesa los recuerdos y los integra con las sensaciones del gusto, el oído, la vista y el tacto.

Síntomas

Las convulsiones del lóbulo frontal a menudo duran menos de 30 segundos. En algunos casos, la recuperación es inmediata.

Los signos y síntomas de las convulsiones del lóbulo frontal podrían incluir lo siguiente:

  • Movimiento de la cabeza y de los ojos hacia un lado
  • Falta de respuesta total o parcial o dificultad para hablar
  • Gritos explosivos, incluidas blasfemias, o risas
  • Postura corporal anormal, como un brazo que se extiende mientras el otro se flexiona, como si la persona estuviera posando como un esgrimista
  • Movimientos repetitivos, como balancearse, pedalear en bicicleta o empujar la pelvis

Cuándo debes consultar con un médico

Consulta al médico si tienes signos o síntomas de una convulsión. Llama al 911 o pide ayuda médica de emergencia si observas que alguien tiene una convulsión que dura más de cinco minutos.

Causas

Las convulsiones del lóbulo frontal, o epilepsia del lóbulo frontal, pueden deberse a anomalías, como tumores, accidente cerebrovascular, infección o lesiones traumáticas, en los lóbulos frontales del cerebro.

Las convulsiones del lóbulo frontal también están asociadas con un trastorno hereditario poco frecuente llamado "epilepsia del lóbulo frontal autosómica dominante nocturna". Si uno de tus padres tiene esta forma de epilepsia, tú tienes un 50 por ciento de probabilidades de heredar el gen anormal que causa este trastorno y desarrollar la enfermedad.

En aproximadamente la mitad de las personas que tienen epilepsia del lóbulo frontal, la causa aún es desconocida.

Complicaciones

  • Estado epiléptico. Las convulsiones del lóbulo frontal, que tienden a ocurrir en grupos, podrían provocar esta peligrosa afección en la que la actividad convulsiva dura mucho más de lo habitual. Considera las convulsiones que duran más de cinco minutos como una emergencia médica y busca ayuda de inmediato.
  • Lesiones. Los movimientos que ocurren durante las convulsiones del lóbulo frontal algunas veces provocan lesiones a la persona que tiene la convulsión. Las convulsiones también pueden tener como consecuencia accidentes y ahogamiento.
  • Muerte súbita sin causa aparente en epilepsia. Por razones desconocidas, las personas que tienen convulsiones tienen un riesgo mayor que el promedio de morir de manera inesperada. Los posibles factores incluyen problemas cardíacos o respiratorios, tal vez relacionados con anomalías genéticas. Controlar las convulsiones lo mejor posible con medicamentos parece ser la mejor prevención para la muerte súbita sin causa aparente en epilepsia.
  • Depresión y ansiedad. Ambas afecciones son comunes en personas con epilepsia. Los niños también tienen un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por déficit de atención/hiperactividad.

Diagnóstico

La epilepsia del lóbulo frontal puede ser difícil de diagnosticar porque sus síntomas pueden confundirse con problemas psiquiátricos o trastornos del sueño, como los terrores nocturnos. También es posible que algunos de los efectos de las convulsiones que se encuentran en el lóbulo frontal puedan ser el resultado de convulsiones que comienzan en otras partes del cerebro.

Tu médico revisará tus síntomas y tu historia clínica, y te realizará un examen físico. Es posible que también te hagan un examen neurológico, el cual evaluará lo siguiente:

  • fuerza muscular;
  • habilidades sensoriales;
  • audición y habla;
  • Visión
  • coordinación y equilibrio.

Tu médico podría sugerirte las siguientes pruebas.

  • Exploraciones del cerebro. Mediante el diagnóstico por imágenes del cerebro, generalmente una resonancia magnética (RM), se puede determinar la fuente de las convulsiones del lóbulo frontal. Una resonancia magnética utiliza ondas de radio y un potente campo magnético para generar imágenes detalladas de los tejidos blandos que componen el cerebro.

    Una resonancia magnética implica acostarse en una tarima estrecha que se desliza dentro de un tubo largo. La prueba suele durar aproximadamente una hora. Algunas personas sienten claustrofobia dentro de las máquinas de RM, aunque el examen en sí es indoloro.

  • Electroencefalograma (EEG). Un EEG monitorea la actividad eléctrica en el cerebro a través de una serie de electrodos adheridos al cuero cabelludo. Los EEG suelen ser útiles para diagnosticar algunos tipos de epilepsia, pero los resultados pueden ser normales en la epilepsia del lóbulo frontal.
  • Videoelectroencefalograma. El videoelectroencefalograma se realiza generalmente durante una noche en una clínica de sueño. Tanto una cámara de video como un monitor de EEG funcionan toda la noche. Los médicos pueden comparar lo que ocurre físicamente cuando tienes una convulsión con lo que aparece en el EEG durante la convulsión.

Tratamiento

Durante la última década se incrementaron las opciones de tratamiento para las convulsiones del lóbulo frontal. Existen nuevos tipos de medicamentos anticonvulsivos, así como una variedad de procedimientos quirúrgicos que podrían ser de utilidad cuando los medicamentos no son eficaces.

Medicamentos

Todos los medicamentos anticonvulsivos parecen funcionar con igual eficacia para controlar las convulsiones del lóbulo frontal, pero no todos dejan de tener convulsiones con medicamentos. El médico podría probar diferentes tipos de medicamentos anticonvulsivos o darte una combinación de medicamentos para controlar las convulsiones. Los investigadores continúan buscando medicamentos nuevos y más eficaces.

Cirugía

Si tus convulsiones no se pueden controlar con medicamentos, la cirugía podría ser una opción. La cirugía consiste en localizar con precisión las áreas del cerebro donde se producen las convulsiones.

Dos técnicas de diagnóstico por imágenes más recientes —la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) y la tomografía computarizada por emisión de fotón único ictal corregistrada con sustracción de imágenes por resonancia magnética (SISCOM)— pueden ayudar a identificar el área que genera las convulsiones.

Otra técnica de diagnóstico por imágenes, conocida como mapeo cerebral, se utiliza comúnmente antes de la cirugía de la epilepsia. El mapeo cerebral implica implantar electrodos en un área del cerebro y usar estimulación eléctrica para determinar si esa área tiene una función importante, lo cual descartaría la cirugía en esa área. Además, la resonancia magnética funcional se utiliza para mapear el área del lenguaje del cerebro.

Si te sometes a una cirugía para las convulsiones del lóbulo frontal, es probable que sigas necesitando medicamentos anticonvulsivos después de la cirugía, aunque posiblemente en una dosis menor.

La cirugía para la epilepsia podría implicar lo siguiente:

  • Quitar el punto focal. Si las convulsiones siempre comienzan en un punto del cerebro, al extirpar esa pequeña porción de tejido cerebral, se podrían reducir o eliminar las convulsiones.
  • Aislar el punto focal. Si la porción del cerebro que está causando las convulsiones es demasiado vital para eliminarla, los cirujanos podrían hacer una serie de cortes para ayudar a aislar esa sección del cerebro. Esto evita que las convulsiones se muevan hacia otras partes del cerebro.
  • Estimular el nervio vago. Esto implica implantar un dispositivo, similar a un marcapasos cardíaco, para estimular el nervio vago. Este procedimiento generalmente reduce el número de convulsiones.
  • Responder a una convulsión. Un neuroestimulador sensible es un tipo más nuevo de dispositivo implantado. Se activa solo cuando comienzas a tener una convulsión y evita que ocurra la convulsión.
  • Estimulación cerebral profunda. En este nuevo procedimiento, se implanta un electrodo en el cerebro que está conectado a un dispositivo estimulante, similar a un marcapasos cardíaco, que se coloca debajo de la piel del pecho. El dispositivo envía señales al electrodo para detener las señales que desencadenan un ataque.
Colocación del dispositivo en la estimulación del nervio vago

En la estimulación del nervio vago, un generador de pulsos implantado y un cable conductor estimulan el nervio vago, lo que produce la estabilización de la actividad eléctrica anormal en el cerebro.

Colocación de electrodos y ubicación del dispositivo en la estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda consiste en implantar un electrodo dentro del cerebro. La cantidad de estimulación generada por el electrodo se controla mediante un dispositivo similar a un marcapasos colocado bajo la piel del pecho. Un cable que se encuentra bajo la piel conecta el dispositivo con el electrodo.

Estilo de vida y remedios caseros

Algunas convulsiones pueden ser desencadenadas por el consumo de alcohol, el tabaquismo y, especialmente, la falta de sueño. También hay evidencia de que el estrés intenso puede provocar convulsiones, y que las convulsiones en sí pueden causar estrés. Evitar estos desencadenantes cuando sea posible podría ayudar a mejorar el control de las convulsiones.

Medicina alternativa

Algunas personas con afecciones neurológicas comunes, incluidas las convulsiones, recurren a la medicina complementaria y alternativa, como por ejemplo:

  • Medicamentos a base de hierbas
  • Acupuntura
  • Psicoterapia
  • Técnicas psicosomáticas
  • Homeopatía

Los investigadores analizan estas terapias, con la esperanza de determinar su seguridad y eficacia; sin embargo, todavía falta evidencia. Existen algunas pruebas de que una dieta estricta alta en grasas y baja en carbohidratos (cetogénica) podría ser eficaz, particularmente para los niños.

Muchas personas con epilepsia usan remedios a base de hierbas. Sin embargo, hay poca evidencia de su efectividad, y algunos pueden causar un mayor riesgo de convulsiones.

La marihuana (cannabis) es uno de los remedios a base de hierbas más comúnmente usados para tratar la epilepsia, pero la mayoría de la evidencia no muestra que ayude. Sin embargo, se dispone de pocos datos y se está investigando su utilidad. Infórmale a tu médico si consumes cannabis.

La Administración de Alimentos y Medicamentos no regula los productos herbales, y algunos pueden interactuar con otros medicamentos antiepilépticos que tomes, lo que pone tu salud en riesgo. Consulta con el médico antes de tomar suplementos herbales o alimenticios para tus convulsiones.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Algunas personas que tienen epilepsia se sienten avergonzadas o frustradas por su afección. Las convulsiones del lóbulo frontal pueden ser especialmente bochornosas si involucran expresiones fuertes o movimientos sexuales.

Los padres de niños con convulsiones del lóbulo frontal pueden encontrar información, recursos y conexiones emocionales de grupos de apoyo para ayudar a sus hijos y a sí mismos. El asesoramiento también puede ser útil. Los adultos con epilepsia también pueden encontrar apoyo a través de grupos presenciales y en línea.

Preparación antes de la cita

Es probable que primero consultes al médico de cabecera, quien luego te remitirá a un neurólogo.

Qué puedes hacer

Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañen para ayudarte a recordar la información que recibas.

Prepara una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas, incluso los que no parezcan estar relacionados con el motivo de la consulta, cuándo comenzaron y con qué frecuencia se presentan
  • Todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomas, con sus dosis
  • Preguntas para hacerle al médico

Algunas preguntas comprenden las siguientes:

  • ¿Qué podría estar provocando mis síntomas o mi enfermedad?
  • ¿Es posible que tenga más convulsiones? ¿Tendré diferentes tipos de convulsiones?
  • ¿Qué pruebas necesito hacerme? ¿Requieren estas pruebas alguna preparación especial?
  • ¿Cuáles son los tratamientos disponibles, y cuál me recomienda?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?
  • ¿La cirugía es una posibilidad?
  • ¿Mi actividad se verá restringida? ¿Podré conducir?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Notaste alguna sensación extraña antes de las convulsiones?
  • ¿Con qué frecuencia ocurren las convulsiones?
  • ¿Puedes describir una convulsión típica?
  • ¿Cuánto duran las convulsiones?
  • ¿Las convulsiones ocurren en grupo?
  • ¿Todas se ven iguales o hay comportamientos distintos que tú u otros han visto?
  • ¿Has notado desencadenantes de las convulsiones, como enfermedad o falta de sueño?
  • ¿Algún familiar cercano alguna vez tuvo convulsiones?

Last Updated Jun 25, 2019


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