Crioglobulinemia

Perspectiva general

Las crioglobulinas son proteínas anormales en la sangre. Si tienes crioglobulinemia, estas proteínas pueden agruparse a temperaturas inferiores a 98,6 ºF (37 ºC). Estos grupos de proteínas gelatinosas pueden impedir la circulación de la sangre, lo que puede dañar la piel, las articulaciones, los nervios y los órganos, especialmente los riñones y el hígado.

Síntomas

Los síntomas suelen aparecer y desaparecer, y pueden incluir:

  • Lesiones en la piel. La mayoría de las personas con crioglobulinemia desarrollan lesiones cutáneas de color púrpura en las piernas. En algunas personas, también se producen úlceras en las piernas.
  • Dolor articular. Los síntomas parecidos a los de la artritis reumatoide son comunes en la crioglobulinemia.
  • Neuropatía periférica. La crioglobulinemia puede dañar los nervios de las puntas de los dedos de las manos y de los pies, causando entumecimiento y otros problemas.

Causas

Se ha asociado la crioglobulinemia con lo siguiente:

  • Infecciones. La hepatitis C es la infección más común asociada con la crioglobulinemia. Otras incluyen la hepatitis B, el VIH, el Epstein-Barr, la toxoplasmosis y la malaria.
  • Ciertos cánceres. Algunos cánceres de la sangre, como el mieloma múltiple, la macroglobulinemia de Waldenstrom y la leucemia linfocítica crónica, pueden a veces causar crioglobulinemia.
  • Trastornos autoinmunitarios. Enfermedades como el lupus, la artritis reumatoide y el síndrome de Sjogren aumentan el riesgo de desarrollar crioglobulinemia.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la crioglobulinemia pueden incluir:

  • El sexo. La crioglobulinemia se produce con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres.
  • La edad. Los síntomas de la crioglobulinemia suelen comenzar en la mediana edad.
  • Otras enfermedades. La crioglobulinemia se asocia a enfermedades como hepatitis C, VIH, mieloma múltiple, macroglobulinemia de Waldenstrom, lupus y síndrome de Sjogren.

Diagnóstico

El diagnóstico de la crioglobulinemia consiste en un análisis de sangre en el que la muestra debe mantenerse a una temperatura corporal normal, 98,6 °F (37 °C), durante un tiempo antes de ser enfriada. Los resultados del análisis pueden ser inexactos si la muestra de sangre no se manipula correctamente.

Tratamiento

Dependiendo de la causa subyacente de la crioglobulinemia, el tratamiento puede incluir medicamentos que suprimen el sistema inmunitario o combaten las infecciones virales. Para síntomas graves, el médico también puede recomendar un procedimiento que intercambia el plasma sanguíneo, el cual contiene gran parte de las crioglobulinas, por plasma de un donante o un líquido de reemplazo.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tienes crioglobulinemia, es importante evitar la exposición al frío, especialmente en los dedos de las manos y los pies. Puede ser que quieras usar guantes cuando uses el congelador o el refrigerador. Revísate todos los días los pies para detectar cualquier lesión, porque la crioglobulinemia puede dificultar la curación de las lesiones en los pies.

Preparación antes de la cita

Puedes comenzar por ver al proveedor principal de atención médica. O puedes ser remitido inmediatamente a un especialista en trastornos de la sangre (hematólogo).

A continuación, se presenta información que te ayudará a prepararte para la cita.

Qué puedes hacer

Cuando programes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer con anticipación, como ayunar antes de una prueba determinada. Prepara una lista de lo siguiente:

  • Los síntomas, incluidos aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la cita
  • Información personal esencial, incluidas las situaciones de estrés importantes, cambios recientes en tu vida y antecedentes médicos familiares
  • Todos los medicamentos, vitaminas u otros suplementos que tomes, incluidas las dosis.
  • Las preguntas para hacerle al médico

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe, para que te ayude a recordar la información que recibas.

En el caso de la crioglobulinemia, algunas preguntas básicas para el médico incluyen:

  • ¿Qué puede estar provocando mis síntomas?
  • Además de la causa más probable, ¿cuáles serían otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué pruebas necesito hacerme?
  • ¿Es probable que mi afección sea temporal o crónica?
  • ¿Cuál es el mejor plan de acción?
  • ¿Cuáles son las alternativas al enfoque primario que me indica?
  • Tengo otras afecciones. ¿Cómo puedo controlarlas de la mejor manera?
  • ¿Hay alguna restricción que deba seguir?
  • ¿Debería consultar con un especialista?
  • ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga varias preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Cómo son de graves los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, mejore los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, empeore los síntomas?

Qué puedes hacer mientras tanto

Evita hacer cualquier cosa que parezca empeorar tus signos y síntomas.

Last Updated May 5, 2020


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