Dependencia de la nicotina

Perspectiva general

La dependencia de la nicotina, también denominada dependencia del tabaco, es una adicción a los productos de tabaco provocada por la droga nicotina. La dependencia de la nicotina significa que no puedes dejar de consumir la sustancia, sin importar si te hace daño.

La nicotina produce efectos físicos y cambios de humor en tu cerebro que son temporalmente placenteros. Estos efectos hacen que desees consumir tabaco y generan dependencia. Al mismo tiempo, abandonar el consumo de tabaco provoca síntomas de abstinencia, entre ellos irritabilidad y ansiedad.

Si bien la nicotina del tabaco es lo que provoca la dependencia de la nicotina, la causa de los efectos tóxicos del tabaco son otras sustancias del tabaco. Los fumadores tienen tasas mucho más altas de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y cánceres que los no fumadores.

Sin importar durante cuánto tiempo fumaste, dejar de fumar puede mejorar tu salud. Existen muchos tratamientos eficaces para la dependencia de la nicotina que pueden ayudarte a enfrentar la abstinencia y a dejar de fumar para siempre. Pide ayuda a un médico.

Síntomas

En algunos casos, el uso de cualquier cantidad de tabaco puede producir rápidamente una dependencia de la nicotina. Entre los signos que indican que podrías tener una adicción se incluyen:

  • No puedes dejar de fumar. Realizaste uno o más esfuerzos serios para dejar de fumar.
  • Sufriste síntomas de abstinencia cuando intentas dejar de fumar. Los intentos por dejar de fumar provocaron síntomas físicos y relacionados con el humor, por ejemplo antojos, ansiedad, irritabilidad, inquietud, dificultad para concentrarte, depresión, frustración, ira, más hambre, insomnio, estreñimiento o diarrea.
  • Sigues fumando a pesar de los problemas de salud. No puedes dejar de fumar a pesar de que desarrollaste problemas de salud en los pulmones y el corazón.
  • Abandonaste actividades sociales o recreativas para poder fumar. Es posible que dejes de ir a restaurantes libres de humo o dejes de sociabilizar con algunos familiares o amigos porque no puedes fumar en esos lugares o situaciones.

Cuándo consultar con el médico

Si intentaste dejar de fumar y no lo lograste, no estás solo. La mayoría de los fumadores realizan varios intentos para dejar de fumar antes de lograr una abstinencia estable y prolongada.

Tienes más probabilidades de tener éxito si sigues un tratamiento que aborda los aspectos físicos y conductuales de la dependencia de la nicotina. El uso de medicamentos y el trabajo junto con un consejero que tenga una capacitación especial para ayudar a las personas a dejar de fumar (un especialista en tratamientos antitabaco) mejorarán considerablemente la posibilidad de tener éxito.

Pide a un médico, consejero o terapeuta que te ayude a desarrollar un plan de tratamiento que te dé resultado o que te recomiende dónde buscar ayuda para dejar de fumar.

Causas

La nicotina es el producto químico del tabaco que hace que no dejes de fumar. La nicotina es muy adictiva cuando se suministra a los pulmones mediante la inhalación del humo del tabaco, lo que libera nicotina rápidamente en la sangre y permite que llegue al cerebro segundos después de inhalar. En el cerebro, la nicotina incrementa la liberación de productos químicos cerebrales llamados neurotransmisores, que ayudan a regular el ánimo y el comportamiento.

La dopamina, uno de estos neurotransmisores, se libera en el "centro de recompensa" del cerebro y produce mejoras en el ánimo y sensaciones placenteras. Experimentar estos efectos de la nicotina es lo que hace que el tabaco sea tan adictivo.

La dependencia de la nicotina incluye factores de comportamiento (rutinas, hábitos, sentimientos) junto con factores físicos. Estas vinculaciones de comportamiento con el acto de fumar pueden funcionar como detonantes: situaciones o sensaciones que activan un deseo intenso de consumir tabaco, aun si no has fumado durante un tiempo.

Los comportamientos y disparadores que puedes asociar con el cigarrillo incluyen:

  • Ciertos momentos del día, tales como bien temprano en la mañana, con el café matinal o durante las pausas en el trabajo
  • Después de una comida
  • Cuando se bebe alcohol
  • Ciertos lugares o amigos
  • Al hablar por teléfono
  • Situaciones estresantes o cuando te sientes deprimido
  • Cuando observas o hueles un cigarrillo encendido
  • Cuando conduces

Para superar la dependencia del tabaco, debes volverte consciente de los detonantes y desarrollar un plan para enfrentar los comportamientos y rutinas que asocias con el cigarrillo.

Factores de riesgo

Todas las personas que fuman o consumen tabaco de otra forma tienen riesgos de desarrollar dependencia. Entre los factores que influyen a las personas que consumen tabaco se incluyen:

  • Genética. La probabilidad de que comiences a fumar y continúes fumando puede ser, en parte, heredada; los factores genéticos pueden influir el modo en que los receptores de la superficie de las neuronas responden ante dosis altas de nicotina suministradas a través de cigarrillos.
  • Hogar e influencia de los pares. Los niños que se criaron con padres fumadores tienen más probabilidades de convertirse en fumadores. Los niños con amigos fumadores también tienen más probabilidades de probar el tabaco. La evidencia sugiere que los fumadores que se muestran en las películas e Internet pueden incitar a los jóvenes a fumar.
  • Edad. La mayoría de las personas comienza a fumar durante la niñez o la adolescencia. Cuanto antes comiences a fumar, más chances tendrás de convertirte en un fumador habitual cuando seas adulto.
  • Depresión u otras enfermedades mentales. Muchos estudios muestran una asociación entre la depresión y el tabaquismo. Las personas que padecen depresión, esquizofrenia, trastorno de estrés postraumático u otras formas de enfermedades mentales tienen más probabilidades de convertirse en fumadores.
  • Consumo de sustancias. Las personas que abusan del alcohol y las drogas ilegales tienen más probabilidades de convertirse en fumadores.

Complicaciones

El humo de tabaco contiene más de 60 sustancias químicas que se sabe que causan cáncer y miles de otras sustancias perjudiciales. Incluso los cigarrillos «completamente naturales» o herbales contienen sustancias químicas que son perjudiciales para la salud.

El tabaquismo daña casi todos los órganos del cuerpo y afecta el sistema inmunitario de tu organismo. Alrededor de la mitad de los fumadores regulares morirá de una enfermedad provocada por el tabaco.

Las fumadoras tienen hoy el mismo riesgo que los fumadores de morir de cáncer de pulmón, de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y de enfermedad cardiovascular causada por el consumo de tabaco.

Los efectos negativos para la salud son, entre otros, los siguientes:

  • Cáncer de pulmón y otras enfermedades pulmonares. El tabaquismo causa casi 9 de 10 casos de cáncer de pulmón. Además, fumar provoca otras enfermedades pulmonares, como el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica. Fumar también empeora el asma.
  • Otros tipos de cáncer. El tabaquismo es una de las principales causas de cáncer de esófago, laringe, garganta (faringe) y boca y está relacionado con el cáncer de vejiga, páncreas, riñón y cuello del útero, así como algunas leucemias. En términos generales, el tabaquismo causa el 30 por ciento de todas las muertes por cáncer.
  • Problemas del corazón y del sistema circulatorio. El tabaquismo aumenta el riesgo de morir de enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos (cardiovasculares), como el ataque cardíaco y el derrame cerebral. Fumar apenas uno a cuatro cigarrillos por día aumenta tu riesgo de tener una enfermedad cardíaca. Si tienes una enfermedad cardíaca o vascular, como insuficiencia cardíaca, el fumar empeora tu afección. Por el contrario, dejar de fumar reduce tu riesgo de sufrir un ataque cardíaco en un 50 por ciento el primer año.
  • Diabetes. Fumar aumenta la resistencia a la insulina, lo que puede favorecer la aparición de la diabetes tipo 2. Si tienes diabetes, el tabaquismo puede acelerar el avance de complicaciones, como la enfermedad renal o problemas en los ojos.
  • Problemas oculares. El tabaquismo puede aumentar tu riesgo de tener problemas en los ojos, como cataratas y pérdida de la visión a causa de la degeneración macular.
  • Esterilidad e impotencia. El tabaquismo aumenta el riesgo de disminución de la fecundidad en las mujeres y el riesgo de impotencia en los hombres.
  • Complicaciones durante el embarazo y en el recién nacido. Las madres que fuman durante el embarazo tiene mayor riesgo de sufrir un aborto espontáneo o tener parto prematuro, o de que sus bebés recién nacidos tengan menor peso al nacer y el síndrome de muerte infantil súbita.
  • Resfrío, gripe y otras enfermedades. Los fumadores son mucho más propensos a contraer infecciones respiratorias, como resfríos, gripe y bronquitis.
  • Debilitamiento de los sentidos. Fumar debilita los sentidos del gusto y el olfato, por lo que los alimentos no son tan sabrosos.
  • Enfermedad en dientes y encías. El tabaquismo está asociado con un aumento del riesgo de presentar inflamación en las encías (gingivitis) y una grave infección de las encías que puede destruir el sistema que da soporte a los dientes (periodontitis).
  • Aspecto físico. Las sustancias químicas presentes en el tabaco pueden alterar la estructura de la piel y causar envejecimiento prematuro y arrugas. El tabaquismo también hace que los dientes, los dedos y uñas de las manos se pongan amarillos.
  • Riesgos para tu familia. Los cónyuges o parejas de los fumadores tienen un mayor riesgo de tener cáncer de pulmón y enfermedad cardíaca que las personas que no viven con un fumador. Si fumas, tus hijos serán más propensos a presentar el síndrome de muerte infantil súbita, empeoramiento del asma, infecciones en el oído y resfríos.

Prevención

La mejor manera de evitar la dependencia del tabaco es no fumar en primer lugar.

La mejor manera de evitar que tus hijos fumen es no fumar. Según demostraron las investigaciones, los niños cuyos padres no fuman o lograron dejar de fumar tienen muchas menos probabilidades de adoptar el hábito de fumar.

A continuación te indicamos las medidas que puedes tomar para evitar la adicción a la nicotina en las futuras generaciones y las numerosas enfermedades asociadas con el tabaquismo:

  • Habla con tus hijos acerca del tabaquismo. Cuéntales sobre los peligros del tabaco. Aliéntalos a valorar la buena salud. Puedes tener una gran influencia en la elección de tus hijos con respecto al tabaquismo, a pesar de lo que vean en las películas o en Internet.
  • Mantente en contacto con tus hijos adolescentes. Los estudios demuestran que es más probable que el tabaquismo se vuelva un hábito durante la adolescencia. Pregúntales si sus amigos fuman. Los adolescentes que tienen amigos fumadores tienen mayores probabilidades de empezar a fumar que los adolescentes sin amigos que fuman. Ayúdalos a hacer planes para manejar la presión de los pares. Explícale a tu hijo que otras formas de consumo de tabaco, como los cigarros y el tabaco sin humo, también suponen riesgos importantes para la salud.
  • Promueve los entornos libres de humo de tabaco. Prohíbe fumar en tu casa. Apoya las leyes para que se prohíba fumar en todos los lugares de trabajo. Promueve los lugares públicos libres de humo de tabaco, incluidos los restaurantes. Participa en programas comunitarios y escolares para dejar de fumar.
  • Apoya las leyes para aumentar los impuestos sobre los productos con tabaco. Los aumentos de precios ayudan a evitar que los adolescentes empiecen a fumar. Los aumentos de precios, en combinación con las leyes que prohíben fumar en lugares de trabajo, son las políticas de salud pública más eficaces para reducir el tabaquismo en adultos y evitar que los jóvenes empiecen a fumar.

Diagnóstico

El médico puede formularte preguntas o solicitarte que completes un cuestionario para comprender qué grado de dependencia a la nicotina tienes. Mientras más cigarrillos fumes por día y mientras menos tiempo esperes para fumar luego de levantarte, mayor dependencia tienes.

Conocer el grado de dependencia que tienes ayudará al médico a determinar el mejor plan de tratamiento para ti.

Tratamiento

Como la mayoría de los fumadores, es probable que ya hayas intentado dejar de fumar al menos una vez. No obstante, es raro dejar de fumar en el primer intento, sobre todo si lo intentas sin ayuda.

Tienes muchas más posibilidades de dejar de fumar si utilizas medicamentos y buscas terapia psicológica; se demostró que ambos enfoques son eficaces, especialmente si los combinas.

Medicamentos

Muchos tratamientos, entre ellos la terapia de reemplazo de nicotina y los medicamentos sin nicotina, se aprobaron por ser seguros y eficaces en el tratamiento de la dependencia de la nicotina. El uso de más de un medicamento puede ayudar a obtener mejores resultados.

Por ejemplo, la combinación de un medicamento con efecto a largo plazo y un producto de reemplazo de nicotina con efecto a corto plazo puede ser beneficiosa. Habla con el profesional de salud sobre cuál es el tratamiento adecuado para ti.

Si estás embarazada, te encuentras amamantando, fumas menos de 10 cigarrillos por día o tienes menos de 18 años, habla con el médico antes de tomar cualquier producto de reemplazo de nicotina de venta libre.

Terapia de reemplazo de nicotina

La terapia de reemplazo de nicotina te ofrece nicotina sin tabaco ni las sustancias químicas perjudiciales presentes en el humo del tabaco. Los productos de reemplazo de nicotina ayudan a aliviar los síntomas de abstinencia y los deseos compulsivos.

El mejor momento para comenzar a usar medicamentos de reemplazo de nicotina es el día en el que has decidido dejar de fumar. Algunos fumadores comienzan antes para reducir el hábito de fumar hasta dejar completamente.

Los siguientes productos de reemplazo de nicotina están disponibles sin receta:

  • Parche de nicotina (NicoDerm CQ, Habitrol, otros). El parche libera nicotina a través de la piel hacia tu torrente sanguíneo. Debes usar un parche nuevo cada día. Normalmente, lo usas durante ocho semanas o más. Si no consigues dejar completamente el hábito de fumar después de dos semanas de haber usado el parche, pídele a tu médico si puede modificar la dosis o agregar otro producto de reemplazo de nicotina. Los efectos secundarios frecuentes incluyen irritación cutánea, insomnio y sueños intensos.
  • Goma de mascar de nicotina (Nicorette, otros). Esta goma de mascar libera nicotina que llega a la sangre a través de la membrana de tu boca. La goma de mascar se recomienda frecuentemente para detener los deseos compulsivos. Mastica la goma de mascar un par de veces hasta que percibas un hormigueo suave o un sabor a pimienta, luego deja el chicle entre tu mejilla y la encía durante varios minutos. Este método de masticar y dejar en reposo permite que la nicotina se absorba gradualmente en tu torrente sanguíneo. Un efecto secundario frecuente es la irritación de la boca. Otros efectos secundarios a veces son el resultado de una masticación excesivamente vigorosa que libera nicotina demasiado rápido. Se incluyen la acidez estomacal, náuseas y el hipo.
  • Pastillas de nicotina (Commit, Nicorette mini pastillas, otros). Esta pastilla se disuelve en tu boca y, al igual que la goma de mascar de nicotina, libera nicotina a través de la membrana de tu boca. Coloca la pastilla en tu boca entre la encía y la mejilla o debajo de la lengua y deja que se disuelva. Comenzarás con una pastilla cada una o dos horas y gradualmente aumentarás el tiempo entre una pastilla y otra. Evita beber líquidos antes, durante o después de usar una pastilla. Los efectos secundarios incluyen irritación de la boca así como efectos relacionados con la nicotina como acidez de estómago, náuseas e hipo.

Estos productos de reemplazo de nicotina están disponibles con receta:

  • Aerosol nasal con nicotina (Nicotrol NS). Al atomizar el producto directamente en cada fosa nasal, los vasos sanguíneos absorben la nicotina a través de las membranas nasales. El aerosol nasal libera nicotina un poco más rápido que la goma de mascar, las pastillas o el parche; pero no tan rápido como un cigarrillo. En general, se prescribe por períodos de tres meses hasta seis meses como máximo. Los efectos secundarios frecuentes son irritación nasal y de garganta, moqueo, estornudos y tos.
  • Inhalador con nicotina (Nicotrol). Este dispositivo tiene la forma parecida a la de una boquilla para cigarrillos. Al aspirar, libera vapor de nicotina en tu boca. Absorbes la nicotina a través de la membrana de tu boca y ésta luego ingresa a tu torrente sanguíneo. Los efectos secundarios frecuentes son irritación de la boca y la garganta y tos esporádica.

Medicamentos sin nicotina

A continuación se enumeran algunos de los medicamentos que no contienen nicotina y se comercializan con receta:

  • Bupropion (Zyban). El medicamento antidepresivo bupropión aumenta los niveles de dopamina y norepinefrina, neuroquímicos que también aumentan con la nicotina. Por lo general, el médico te recomendará que comiences a tomar bupropión una semana antes de dejar de fumar. El bupropión tiene la ventaja de ayudar a minimizar el aumento de peso luego de dejar de fumar. Entre los efectos secundarios frecuentes se incluyen insomnio, nerviosismo, cefalea y sequedad de boca. Si tienes antecedentes de convulsiones o traumatismo craneal grave, como una fractura de cráneo, no debes tomar este medicamento.
  • Vareniclina (Chantix). Este medicamento actúa sobre los receptores de nicotina del cerebro y reduce los síntomas de abstinencia, así como la sensación de placer que obtienes cuando fumas. Por lo general, el médico te recomendará que comiences a tomar vareniclina una semana antes de dejar de fumar. Entre los efectos secundarios frecuentes se incluyen náuseas, cefalea, insomnio y sueños demasiado intensos. En raras ocasiones, la vareniclina se asoció con síntomas psiquiátricos graves, como depresión y pensamientos suicidas.
  • Nortriptilina (Pamelor). Es posible que se recete este medicamento si los otros medicamentos no dieron resultados. Este antidepresivo tricíclico aumenta los niveles del neurotransmisor norepinefrina. Entre los efectos secundarios frecuentes se incluyen sequedad de boca, somnolencia, mareos y estreñimiento.

Terapia psicológica, grupos de apoyo y otros programas

La combinación de medicamentos con terapia psicológica conductual proporciona las mejores probabilidades para lograr una abstinencia del tabaco a largo plazo.

Los medicamentos te ayudan a sobrellevar la situación gracias a que reducen los síntomas de abstinencia como el deseo de fumar, mientras los tratamientos conductuales te ayudan a desarrollar las habilidades que necesitas para evitar el tabaco a largo plazo. Cuanto más tiempo pases con un terapeuta, mejores serán los resultados del tratamiento.

Hay varios tipos de terapia psicológica y apoyo que te pueden ayudar a dejar de fumar:

  • Terapia psicológica telefónica. Independientemente de donde vivas, puedes aprovechar la terapia psicológica telefónica para ayudarte a dejar el tabaco. Todos los estados de los EE. UU. tienen una línea telefónica de ayuda para dejar de fumar, y algunos tienen más de una. Para ver cuáles son las opciones en tu estado, llama al 800-QUIT-NOW (800-784-8669).
  • Programa de terapia psicológica individual o grupal. El médico puede recomendarte grupos de apoyo locales o un programa de tratamiento en el que un especialista en el tratamiento para el tabaco proporciona terapia psicológica. A través de la terapia psicológica, puedes aprender técnicas para prepararte a dejar de fumar y recibes apoyo durante el proceso. Muchos hospitales, planes de cuidado de la salud, profesionales de salud y empleadores ofrecen programas de tratamiento o cuentan con especialistas en el tratamiento para el tabaco que poseen la certificación correspondiente para brindar tratamiento para la dependencia de la nicotina. Hay grupos de Nicotina Anónimos disponibles en muchos lugares para brindar apoyo a los fumadores que intentan dejar el tabaco. Algunos centros médicos ofrecen programas de tratamiento con residencia, el tratamiento más intensivo disponible.
  • Programas basados en Internet. En varios sitios web, se ofrecen apoyo y estrategias para las personas que desean dejar de fumar. BecomeAnEX es gratuito y brinda información y técnicas, así como blogs, foros comunitarios, funciones del tipo «pregúntale al experto» y muchas otras funciones. Los servicios de mensajería de texto, incluidos los recordatorios personalizados sobre un plan para dejar de fumar, también pueden ser útiles.

Métodos para evitar

No es una buena idea reemplazar el consumo de cigarrillos por otro tipo de uso del tabaco. El tabaquismo en cualquier forma es peligroso. Incluso los productos que liberan nicotina sin tabaco son peligrosos.

Sigue estrictamente las ayudas comprobadas para dejar de fumar y evita los siguientes productos:

  • Productos de tabaco disoluble. Petacas de tabaco, pastillas, tiras u otros productos que contengan pequeñas cantidades de tabaco y nicotina para que mantengas o disuelvas en la boca. No hay evidencia de que te ayuden a dejar de fumar y se sabe muy poco sobre sus efectos en la salud.
  • Cigarrillos electrónicos. Los cigarrillos electrónicos o e-cigarrillos, son dispositivos con batería que calientan un líquido que contiene nicotina para hacer un vapor que se inhala. Debido a que estos productos son nuevos, no hay mucha información sobre los posibles riesgos de seguridad. Los estudios realizados sobre los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar han demostrado resultados mixtos. Por estos motivos, no se recomiendan los cigarrillos electrónicos para las personas que intentan dejar de fumar.
  • Cigarrillos saborizados. Los cigarrillos de clavo de olor («kretek») y los cigarrillos saborizados («bidis») tienen los mismos riesgos para la salud que los cigarrillos comunes y pueden causar problemas de salud adicionales. A pesar de estar prohibidos en los Estados Unidos, los cigarrillos saborizados están disponibles en otros países.
  • Narguiles. Son pipas de agua que queman tabaco y el humo se aspira a través de un tubo. No son más seguras que los cigarrillos. El agua no filtra las toxinas del humo y tanto el agua como la pipa tienen el riesgo de transmitir infecciones.
  • Paletas y bálsamo de nicotina. Los productos que contienen salicilato de nicotina no están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos y representan un riesgo si son usados accidentalmente por los niños.
  • Pipas y cigarros. Estos productos tiene los mismos riesgos para la salud, aunque menos frecuentes, que los cigarrillos y no son una opción segura.
  • Tabaco sin humo y tabaco en polvo (snus). Estos productos contienen nicotina en cantidades similares a las de los cigarrillos y aumentan el riesgo de cáncer en la boca y la garganta, enfermedades de las encías y los dientes y otros problemas de salud.

Estilo de vida y remedios caseros

Es importante que tengas un plan para controlar los síntomas de la abstinencia de nicotina. Los síntomas de la abstinencia suelen ser más intensos durante la primera semana luego de que dejas de fumar. Estos síntomas pueden continuar durante varias semanas, con una intensidad cada vez menor.

Si bien la mayoría de los síntomas de la abstinencia de nicotina desaparecen en el plazo de un mes, es posible que ocasionalmente sientas el impulso o deseo de fumar luego de haber dejado. Los desencadenantes o disparadores asociados con tu tabaquismo pueden provocar este impulso o deseo.

Estos son algunos consejos para ayudarte a controlar los síntomas de la abstinencia de nicotina:

  • Hacer ejercicio regularmente. Se descubrió que la actividad física regular reduce los síntomas de la abstinencia y ayuda a las personas a dejar de fumar. El ejercicio también ayuda a evitar el posible aumento de peso que suele estar asociado con dejar de fumar.
  • Esperar a que desaparezca el deseo. El deseo o impulso de fumar suele durar menos de cinco minutos. Lava los platos, sal a dar una vuelta o prepárate un tentempié saludable (como una zanahoria, una manzana o semillas de girasol) para mantener tu boca ocupada. Haz algo que mantenga tus manos ocupadas y, antes de que lo notes, el impulso habrá desaparecido. Este es el motivo por el cual debes deshacerte de las provisiones de tabaco si decides dejar de fumar. No debes tener tabaco al alcance de tu mano cuando aparece el deseo.
  • Identificar las racionalizaciones. Si te encuentras pensando «fumaré un cigarrillo para pasar este mal momento» o «un solo cigarrillo no me hará daño», reconoce este pensamiento como un mensaje que puede estropear tu plan. Repasa los motivos por los cuales dejaste de fumar y reemplaza ese pensamiento por algo positivo para apoyar tu decisión.
  • Habla con una persona que te apoye. Si te sientes ansioso o deprimido o necesitas apoyo, una persona que te apoye puede ayudarte a superar un deseo difícil.
  • Evita situaciones de alto riesgo. Conoce tus desencadenantes y mantente alejado de las personas, lugares y situaciones que te tientan.
  • Ingiere comidas regulares y saludables. Esto incluye comer muchas frutas y vegetales y beber más agua.

Medicina alternativa

Many products claim to be smoking-cessation aids. Many also claim to be "natural." Just remember that "natural" doesn't necessarily mean "safe." Talk with your doctor before trying any alternative medicine treatments.

  • Acupuntura. Acupuncture involves stimulating points on the body, typically with thin, solid, metallic needles. Several studies have been conducted on the effects of acupuncture or acupressure for smoking cessation, but there's no definitive evidence that it works.
  • Herbs and supplements. A few studies have been conducted on the dietary supplements SAMe, silver acetate and St. John's wort for the treatment of tobacco dependence, but there is no current evidence that any natural product improves smoking cessation rates.
  • Hipnosis. Although no evidence supports the use of hypnosis — also called hypnotherapy — in smoking cessation, some people find it helpful. If you choose to pursue hypnosis, talk to your doctor about finding a reputable therapist.
  • Meditación. Although no evidence supports the effectiveness of meditation in smoking cessation, some people find it helpful to reduce symptoms of anxiety.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Para dejar de fumar a largo plazo, ten en cuenta estos consejos:

  • Mantén la motivación. Si decides dejar de fumar, elige una fecha y crea un plan para convertirlo en una realidad. En primer lugar, piensa en los sentimientos encontrados que podrías tener sobre el tabaco. Luego, haz una lista de los motivos para dejar de fumar.
  • No te desalientes si tienes un desliz. Recuerda que las caídas, y a veces las recaídas, son frecuentes. Pero tu objetivo es dejar de fumar por completo: incluso fumar poco u ocasionalmente es peligroso. Puedes aprender de las experiencias previas para saber qué te llevó a tener una caída o recaída. Con ese conocimiento, tendrás más herramientas para enfrentar el próximo intento.
  • Identifica tus principales desencadenantes y desafíos. Esto te ayudará a resolver problemas y tendrás un plan para enfrentar situaciones de alto riesgo.
  • Busca apoyo. El apoyo social es clave para lograr una vida sin tabaco estable y sólida. Pide apoyo y ánimo a tus familiares, amigos y compañeros de trabajo. Sé directo y diles exactamente qué es lo que más te ayuda.
  • Practica un diálogo interno positivo. Piensa en algunas frases que puedes utilizar de forma repetida para darte ánimos, por ejemplo «estoy agradecido por no fumar».
  • Establece límites libres de humo. Si convives con un fumador, establece límites y logra que tu hogar y tu automóvil sean ambientes libres de humo. Pide a tus compañeros de trabajo que no te ofrezcan cigarrillos ni te inviten a fumar cuando se toman un recreo.
  • Repasa habitualmente los beneficios que obtuviste por dejar de fumar. Algunos de los beneficios a corto plazo son respirar mejor, ahorrar dinero y no tener olor a humo en tu ropa. Entre los beneficios a largo plazo, se incluye un menor riesgo de enfermedades, una mayor probabilidad de vivir más tiempo y un entorno más saludable para tu familia. Calcula cuánto dinero ahorraste.
  • Evita el alcohol. Beber alcohol es una situación de alto riesgo. Evita situaciones donde se consuma alcohol hasta que estés seguro de que puedes evitar el consumo de tabaco.
  • Recompénsate. Cómprate una revista, ve al parque, almuerza con un amigo o toma una clase.

Preparación antes de la cita

Es probable que empieces por consultar con el médico de cabecera. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la consulta y saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

Para prepararte para la consulta:

  • Ten en cuenta tus desencadenantes. Enumera las circunstancias en las que hay más probabilidades de que fumes. ¿En qué situaciones el fumar se convirtió en un ritual? ¿Hay situaciones en las que hay menos probabilidades de que fumes?
  • Enumera todos los síntomas físicos que tuviste y que podrían estar relacionados con el tabaquismo. Incluye durante cuánto tiempo los tuviste.
  • Enumera tu información personal clave. Incluye aquellas situaciones que te generan estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Enumera todos los medicamentos que estás tomando. Incluye todas las vitaminas, hierbas y demás suplementos, y también las dosis.
  • Si es posible, lleva a un familiar o amigo. En ocasiones, puede ser difícil absorber toda la información que se proporciona en una consulta. Un acompañante puede recordar algún detalle que tú hayas olvidado o pasado por alto.
  • Realiza una lista de preguntas para hacerle al médico. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo.

Algunas preguntas básicas para hacer al médico sobre la dependencia de nicotina incluyen las siguientes:

  • ¿Crees que el tabaquismo podría causar o empeorar mis otros problemas de salud?
  • ¿Aún tengo tiempo para mejorar mi salud si dejo de fumar?
  • ¿Qué otras opciones de tratamiento tienen más probabilidades de ayudar en mi situación?
  • ¿Qué debo hacer para comenzar a prepararme?
  • ¿Me puedes derivar a un especialista que me ayude a dejar de fumar?

No dudes en hacer preguntas durante la consulta.

Qué esperar del médico

Estar preparado para responder las preguntas del médico te dejará tiempo para repasar cualquier punto en el que te quieras extender. Algunas de las preguntas que le puedes hacer al médico son las siguientes:

  • ¿Cuántos cigarrillos fumas al día? ¿Cuánto tiempo después de levantarte fumas?
  • ¿Has intentado previamente dejar de fumar? Si lo intentaste, ¿qué ocurrió? ¿Qué es lo que funcionó? ¿Qué es lo que no funcionó?
  • ¿Qué te motiva ahora a dejar de fumar?
  • ¿Tienes algún problema de salud física, como enfermedad cardíaca o diabetes, que sospechas está relacionado con el tabaquismo?
  • ¿Tienes familiares o compañeros de trabajo que fumen contigo?
  • ¿Tienes alguna limitación en tu estilo de vida relacionada con el tabaquismo, como dificultad para practicar deportes u otras actividades físicas?
  • ¿El fumar te ha ocasionado problemas en el trabajo o en tus relaciones?
  • ¿Tienes algún problema de salud mental, como depresión o ansiedad?
  • ¿Cuáles son tus mayores obstáculos para dejar de fumar?
  • ¿Tus seres queridos apoyarán tu esfuerzo de dejar de fumar?
  • ¿Cuánta confianza tienes en que podrás dejar de fumar?

Last Updated Mar 9, 2018


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