Distonía cervical

Perspectiva general

La distonía cervical, también conocida como tortícolis espasmódica, es una afección dolorosa en la que los músculos del cuello se contraen involuntariamente y hacen que la cabeza se tuerza o gire hacia un lado. La distonía cervical también puede hacer que la cabeza se incline sin control hacia adelante o hacia atrás.

La distonía cervical es un trastorno raro que puede ocurrir a cualquier edad, pero ocurre con mayor frecuencia en personas de mediana edad y, sobre todo, en las mujeres. Por lo general, los síntomas comienzan de forma gradual y alcanzan un punto en el que no empeoran sustancialmente.

No existe cura para la distonía cervical. Algunas veces, este trastorno desaparece sin tratamiento, aunque las remisiones prolongadas son poco frecuentes. Inyectar toxina botulínica en los músculos afectados suele reducir los signos y síntomas de la distonía cervical. La cirugía puede ser adecuada en algunas ocasiones.

Síntomas

Las contracciones musculares que se sufren con la distonía cervical pueden provocar que la cabeza se tuerza en una gran variedad de direcciones, como:

  • Mentón hacia el hombro
  • Oreja hacia el hombro
  • Mentón hacia arriba
  • Mentón hacia abajo

El tipo de torsión más frecuentemente asociado con la distonía cervical es la del mentón hacia el hombro. Algunas personas presentan una combinación de posturas anormales de la cabeza. También pueden sufrir movimientos espasmódicos de la cabeza.

Además, muchas personas con distonía cervical tienen dolor de cuello que puede irradiarse a los hombros. El trastorno también puede causar dolores de cabeza. En algunos casos, el dolor de la distonía cervical puede resultar extenuante e incapacitante.

Causas

Se desconoce la causa de la mayoría de las personas con distonía cervical. Algunas personas con distonía cervical tienen antecedentes familiares del trastorno. Los investigadores han encontrado mutaciones genéticas asociadas con la distonía cervical. La distonía cervical algunas veces también se vincula a lesiones de la cabeza, el cuello o los hombros.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la distonía cervical incluyen los siguientes:

  • La edad. Si bien este trastorno puede ocurrir en personas de cualquier edad, con frecuencia comienza después de los 30 años.
  • El sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de padecer distonía cervical que los hombres.
  • Los antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene distonía cervical o algún otro tipo de distonía, tienes riesgo alto de contraer este trastorno.

Complicaciones

En algunos casos, las contracciones musculares involuntarias asociadas con la distonía cervical pueden extenderse a áreas cercanas del cuerpo. Los lugares más comunes incluyen el rostro, la mandíbula, los brazos y el tronco.

Las personas que tienen distonía cervical también pueden desarrollar espolones óseos que pueden reducir la cantidad de espacio en el canal cervical. Esto puede causar hormigueo, entumecimiento y debilidad en los brazos, las manos, las piernas o los pies.

Diagnóstico

Aunque un examen físico por sí solo a menudo puede confirmar un diagnóstico de distonía cervical, tu médico podría sugerir análisis de sangre o imágenes por resonancia magnética (IRM) para descartar cualquier afección prexistente que cause tus signos y síntomas.

Tratamiento

No existe cura para la distonía cervical. En algunas personas, los signos y síntomas pueden desaparecer sin tratamiento, pero la reaparición es frecuente. El tratamiento se enfoca en aliviar los signos y síntomas.

Medicamentos

La toxina botulínica, un agente paralizante que se usa frecuentemente para suavizar las arrugas faciales, se puede inyectar directamente en los músculos del cuello afectados por la distonía cervical. Algunos ejemplos de medicamentos con toxina botulínica son Botox, Dysport, Xeomin y Myobloc.

La mayoría de las personas con distonía cervical experimentan una mejora con estas inyecciones, que frecuentemente se repiten cada tres o cuatro meses.

Para mejorar los resultados o ayudar a reducir la dosis y frecuencia de las inyecciones con toxina botulínica, el médico podría sugerir también medicamentos por vía oral que actúan como relajantes musculares.

Terapias

Los trucos sensoriales, como tocar el lado opuesto de la cara o la parte trasera de la cabeza, pueden suspender temporalmente los espasmos. Diferentes trucos sensoriales funcionan para diferentes personas, pero suelen perder su eficacia a medida que la enfermedad avanza.

Las bolsas de calor y los masajes pueden ayudar a relajar los músculos del cuello y de los hombros. Los ejercicios que mejoran la fuerza y la flexibilidad del cuello también pueden ser útiles.

Los signos y síntomas de la distonía cervical tienden a empeorar cuando estás estresado, así que también es importante aprender técnicas para controlar el estrés.

Cirugía y otros procedimientos

Si los tratamientos menos invasivos no resultan eficaces, el médico podría sugerir la cirugía. Los procedimientos pueden incluir lo siguiente:

  • Estimulación cerebral profunda. En este procedimiento, se introduce un alambre fino adentro del cerebro a través de un pequeño agujero que se realiza en el cráneo. La punta del alambre se ubica en la parte del cerebro que controla el movimiento. Se envían impulsos eléctricos a través del alambre para interrumpir las señales nerviosas que hacen torcer la cabeza.
  • Cortar los nervios. Otra opción es cortar quirúrgicamente los nervios que llevan las señales de contracción a los músculos afectados.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Los casos graves de distonía cervical pueden hacerte sentir incómodo en situaciones sociales o, incluso, limitar tu capacidad para realizar tus tareas diarias, como conducir. Muchas personas que presentan distonía cervical se sienten aisladas y deprimidas.

Recuerda que no estás solo. Muchas organizaciones y grupos de apoyo se dedican a brindarles información y ayuda a ti y a tu familia, ya sea que tú presentes el trastorno o que un amigo o un familiar lo presenten.

Es posible que tu médico sea capaz de sugerirte grupos de apoyo disponibles en tu zona; de lo contrario, existen muchos sitios buenos de internet que tienen información acerca de grupos de apoyo locales.

Preparación antes de la cita

Si bien es posible que en una primera instancia analices tus síntomas con tu médico de familia, éste podría derivarte a un neurólogo (un médico especialista en trastornos del cerebro y el sistema nervioso) para que te evalúe más exhaustivamente.

Qué puedes hacer

Como las consultas pueden ser breves, planifica con anticipación y escribe una lista que incluya:

  • Información sobre problemas de salud de tus padres o hermanos
  • Todos los medicamentos y suplementos dietéticos que tomes
  • Las preguntas que desees hacerle al médico

Qué esperar del médico

El médico puede hacerte algunas de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzaron tus síntomas?
  • ¿Los síntomas empeoraron con el tiempo?
  • ¿Hay algo que parece aliviar los síntomas?
  • ¿Qué medicamentos tomas?

Last Updated Dec 14, 2019


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