Dolor de la extremidad residual

Perspectiva general

El dolor de la extremidad residual, a veces denominado dolor de muñón, es un tipo de dolor que se siente en la parte de una extremidad que permanece luego de una amputación. Ocurre en aproximadamente la mitad de las personas que han tenido una amputación. Puede ocurrir poco después de la cirugía, a menudo dentro de la primera semana, pero también puede durar luego de que esté curada. El dolor residual de la extremidad generalmente no es grave, pero puede incluir los siguientes tipos de sensaciones:

  • Presión
  • Vibración
  • Ardor
  • Compresión
  • Punzante

En algunas personas, la extremidad residual puede moverse involuntariamente de forma moderada o significativa. El dolor de la extremidad residual es diferente del dolor fantasma, que es el dolor que parece provenir de una extremidad amputada. Sin embargo, el dolor residual de la extremidad y el dolor fantasma a menudo ocurren juntos. Las investigaciones demuestran que más de la mitad de las personas con dolor fantasma también tienen dolor en las extremidades residuales.

El dolor de la extremidad residual puede ser producto de las siguientes situaciones:

  • Problemas en el hueso o en el tejido blando
  • Infección
  • Suministro de sangre insuficiente a la extremidad
  • Un tumor
  • Problemas con la adaptación o uso de una prótesis

Diagnóstico

Es fundamental recibir un diagnóstico preciso e identificar la causa del dolor en la extremidad residual, ya que algunas causas pueden ser irreversibles. Entre las pruebas y los procedimientos empleados para diagnosticar el dolor en la extremidad residual, se encuentran los siguientes:

  • Examen físico. Es posible que el médico examine la extremidad residual y la palpe en busca de rupturas de la piel, llagas por presión y problemas con el hueso. Asimismo, buscará signos de infección y bultos. Es probable que también golpee la extremidad residual para buscar síntomas de dolor que indiquen una maraña de terminaciones nerviosas que se puede formar luego de la amputación (neuroma).
  • Estudios de diagnóstico por imágenes. Se pueden emplear imágenes por resonancia magnética, radiografías o ecografías para ayudar a descartar otras causas posibles del dolor o para confirmar las sospechas del médico. Estas pruebas pueden revelar fracturas, hematomas óseos y otras anomalías óseas, tumores e infecciones.
  • Análisis de sangre. Es posible que necesites realizar análisis de sangre para ayudar a descartar otras causas posibles del dolor o para confirmar las sospechas del médico.

Tratamiento

El tratamiento para el dolor de la extremidad residual se enfoca, de ser posible, en tratar la causa de base del dolor. En aproximadamente la mitad de las personas con dolor de la extremidad residual, el dolor finalmente mejora sin tratamiento. Las opciones de tratamiento para el dolor de la extremidad residual pueden incluir medicamentos, incluidos los siguientes:

  • Analgésicos. El acetaminofeno (Tylenol y otros y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) pueden ayudar. Se pueden necesitar medicamentos más fuertes, como los opioides. Estos pueden ser más útiles para el dolor que se origina a partir de problemas de piel, tejidos blandos, músculos y huesos.
  • Antidepresivos. Los antidepresivos tricíclicos o los inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrina pueden ayudar con el dolor producto del daño a las fibras nerviosas.
  • Anticonvulsivos. La gabapentina (Gralise, Neurontin) y la pregabalina (Lyrica) pueden ayudar a aliviar el dolor producto del daño a las fibras nerviosas. Se cree que estos medicamentos interfieren en la transmisión de señales nerviosas para reducir el dolor.
  • Agonistas del ácido N-metil-D-aspártico (NMDA). Estos medicamentos, incluida la ketamina, bloquean los eventos que aumentan la sensibilidad en las neuronas. Por lo general, se administran como medicamentos tópicos que se aplican en la piel. Si bien son muy efectivos para reducir el dolor, los beneficios no duran por mucho tiempo. También pueden producir efectos secundarios importantes.

Otras opciones de tratamiento incluyen las siguientes:

  • Terapia ocupacional y fisioterapia. Estas terapias incluyen ejercicios que se realizaron antes y después de la amputación, así como la adaptación y el uso adecuados de la prótesis. El uso de prendas de compresión en la extremidad residual también puede ayudar.
  • Masajes. En ocasiones, un masaje suave en la extremidad puede reducir el dolor.
  • Hipnosis. Un pequeño estudio descubrió que tres sesiones de hipnosis reducían el dolor de las extremidades residuales en personas con la enfermedad.
  • Bloqueo de nervios. Estas inyecciones bloquean o apagan las señales de dolor de un nervio. Pueden ayudar a reducir el dolor de las extremidades residuales y pueden colaborar con el diagnóstico de un neuroma si el bloqueo detiene el dolor.
  • Neuromodulación. Estos tratamientos utilizan la estimulación eléctrica en un nervio para aliviar el dolor. La estimulación de la médula espinal (SCS), la estimulación nerviosa periférica (PNS) y la electroestimulación nerviosa transcutánea (TENS) son algunas de las terapias que se pueden utilizar para ayudar a aliviar el dolor de las extremidades residuales.

Last Updated Feb 7, 2019


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