Enfermedad de Alzheimer

Perspectiva general

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno del cerebro que empeora con el tiempo. Se caracteriza por cambios en el cerebro que derivan en depósitos de ciertas proteínas. La enfermedad de Alzheimer hace que el cerebro se encoja y que las neuronas cerebrales, a la larga, mueran. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia, un deterioro gradual en la memoria, el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales. Estos cambios afectan la capacidad de funcionamiento de una persona.

En EE. UU., unos 6,5 millones de personas de 65 años o más viven con enfermedad de Alzheimer. Entre ellos, más del 70 % tiene 75 años o más. De los casi 55 millones de personas con demencia en todo el mundo, se estima que entre el 60 % y el 70 % tiene la enfermedad de Alzheimer.

Los signos tempranos de la enfermedad incluyen el olvido de eventos o conversaciones recientes. Con el tiempo, avanza hasta convertirse en un problema grave de la memoria y la pérdida de la capacidad para hacer las tareas cotidianas.

Los medicamentos pueden mejorar los síntomas o retardar su progresión. Los programas y servicios pueden ayudar a brindar apoyo a las personas con enfermedad de Alzheimer y a sus cuidadores.

No hay ningún tratamiento que cure la enfermedad de Alzheimer. En las etapas avanzadas, la pérdida grave de la función cerebral puede provocar deshidratación, desnutrición o infección. Estas complicaciones pueden provocar la muerte.

Síntomas

La pérdida de memoria es el síntoma clave de la enfermedad de Alzheimer. Los primeros signos incluyen dificultad para recordar eventos o conversaciones recientes, pero la memoria empeora y se desarrollan otros síntomas a medida que la enfermedad avanza.

Al principio, es posible que alguien con la enfermedad reconozca problemas para recordar las cosas y pensar con claridad. A medida que los síntomas empeoran, hay más posibilidades de que un familiar o amigo note los problemas.

Los cambios que la enfermedad de Alzheimer produce en el cerebro generan problemas cada vez mayores con lo siguiente:

Memoria

Todas las personas tienen lagunas mentales por momentos, pero la pérdida de la memoria asociada con la enfermedad de Alzheimer persiste y empeora. Con el tiempo, la pérdida de la memoria afecta la capacidad de la persona para desenvolverse en el trabajo y en casa.

Las personas con enfermedad de Alzheimer podrían pasar por las siguientes situaciones:

  • Repetir afirmaciones y preguntas una y otra vez.
  • Olvidar conversaciones, citas médicas o eventos.
  • Extraviar artículos y, a menudo, ponerlos en lugares en los que no tiene sentido hacerlo.
  • Perderse en lugares que solían conocer bien.
  • Con el tiempo, olvidar los nombres de familiares y de objetos de uso cotidiano.
  • Tener problemas para encontrar el nombre adecuado de objetos, para expresar pensamientos o para participar en conversaciones.

El pensamiento y el razonamiento

La enfermedad de Alzheimer dificulta concentrarse y pensar, en especial sobre conceptos abstractos, como los números.

Hacer más de una tarea a la vez resulta especialmente difícil. Gestionar la economía, poner al día las cuentas y pagar las facturas a tiempo puede ser complicado. A la larga, es posible que una persona con la enfermedad de Alzheimer no sea capaz de reconocer ni manejar los números.

Hacer valoraciones y tomar decisiones

La enfermedad de Alzheimer provoca un deterioro en la capacidad de tomar decisiones y juicios razonables en situaciones cotidianas. Por ejemplo, la persona puede tomar malas decisiones en ámbitos sociales o usar ropa que no es adecuada para las condiciones climáticas. Puede que a algunos les resulte más difícil responder a los problemas cotidianos. Por ejemplo, es posible que la persona no sepa manipular alimentos que se están cocinando en una hornalla ni tomar decisiones al conducir un vehículo.

Planificar y realizar actividades familiares

Las actividades rutinarias que requieren completar pasos en orden se convierten en un problema. Esto puede incluir planear y elaborar una comida, o jugar un juego favorito. Con el tiempo, las personas con enfermedad de Alzheimer avanzada se olvidan de cómo hacer tareas básicas, como vestirse y bañarse.

Cambios en la personalidad y en la conducta

Los cambios que la enfermedad de Alzheimer produce en el cerebro pueden afectar el estado de ánimo y el comportamiento. Los problemas pueden incluir lo siguiente:

  • Depresión.
  • Pérdida de interés por actividades.
  • Aislamiento social.
  • Cambios del estado de ánimo.
  • Desconfianza de otras personas.
  • Ira o agresividad.
  • Cambios en los hábitos de sueño.
  • Desorientación.
  • Desinhibición.
  • Delirios, como creer que le han robado algo.

Habilidades preservadas

A pesar de los cambios importantes en la memoria y las habilidades, las personas que tienen la enfermedad de Alzheimer son capaces de conservar ciertas habilidades, incluso cuando los síntomas empeoran. Entre las habilidades que se conservan pueden estar leer o escuchar libros, contar historias, compartir recuerdos, cantar, escuchar música, bailar, dibujar o hacer manualidades.

Estas habilidades pueden conservarse durante más tiempo porque las controlan partes del cerebro que se ven afectadas con el avance de la enfermedad.

Cuándo debes consultar con un médico

Varias afecciones pueden ocasionar la pérdida de la memoria u otros síntomas de demencia. Algunas de ellas pueden tratarse. Si estás preocupado por tu memoria u otras habilidades del pensamiento, habla con un profesional de atención médica.

Si te preocupan las habilidades del pensamiento que observas en un familiar o amigo, habla sobre tus inquietudes y pregunta si pueden asistir juntos a una cita con un profesional de atención médica.

Causas

Las causas exactas de la enfermedad de Alzheimer no se comprenden en su totalidad. Pero a un nivel básico, las proteínas del cerebro no funcionan de la forma habitual. Esto interrumpe el trabajo de las células cerebrales, llamadas neuronas, y desencadena una serie de eventos. Las neuronas se dañan y pierden las conexiones entre sí. Eventualmente, mueren.

Los científicos creen que, en la mayoría de los casos, la enfermedad de Alzheimer es consecuencia de una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida que afectan el cerebro a lo largo del tiempo. En menos del 1 % de los casos, la enfermedad de Alzheimer ocurre por cambios genéticos específicos que prácticamente garantizan que una persona tendrá la enfermedad. En estos casos, la enfermedad generalmente comienza en la madurez.

El desarrollo de la enfermedad comienza años antes de que aparezcan los primeros síntomas. El daño comienza más a menudo en la región del cerebro que controla la memoria. La pérdida de neuronas se extiende en un patrón algo predecible a otras regiones del cerebro. En la etapa avanzada de la enfermedad, el tejido cerebral está considerablemente reducido.

Los investigadores que tratan de entender la causa de la enfermedad de Alzheimer se centran en el papel de dos proteínas:

  • Placas. El beta amiloide es un fragmento de una proteína más grande. Cuando estos fragmentos se agrupan, parecen tener un efecto tóxico en las neuronas e interrumpen la comunicación entre las neuronas cerebrales. Estos grupos forman depósitos más grandes llamados placas amiloides, que también incluyen otros desechos celulares.
  • Ovillos. Las proteínas tau juegan un papel en el sistema interno de apoyo y trasporte de las neuronas cerebrales para trasportar nutrientes y otros materiales esenciales. En la enfermedad de Alzheimer, las proteínas tau cambian de forma y se organizan en estructuras llamadas ovillos neurofibrilares. Los ovillos interrumpen el sistema de trasporte y provocan daños en las neuronas.
Placas amiloides y ovillos neurofibrilares en el cerebro

En el cerebro de una persona con enfermedad de Alzheimer se forman placas amiloides, y las proteínas tau cambian de forma y se convierten en ovillos.

Factores de riesgo

Edad

La edad avanzada es el factor de riesgo más importante para la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad de Alzheimer no es parte del proceso normal de envejecimiento. Pero, al envejecer, aumentan las probabilidades de desarrollarla.

Según un estudio, cada año hubo cuatro nuevos diagnósticos por cada 1000 personas de 65 a 74 años. Entre las personas de 75 a 84 años, hubo 32 nuevos diagnósticos por cada 1000 personas. Para las personas de 85 años o más, hubo 76 nuevos diagnósticos por cada 1000 personas.

Antecedentes familiares y genética

El riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer es un poco más alto si un familiar de primer grado (el padre, la madre, un hermano o una hermana) tiene la enfermedad. Aún no se sabe cómo los genes entre las familias influyen en el riesgo, y es probable que los factores genéticos sean complejos.

Un factor genético más estudiado es una clase del gen apolipoproteína E. Una clase del gen, la apolipoproteína E e4, aumenta el riesgo de tener la enfermedad de Alzheimer. Aproximadamente, entre el 25 % y el 30 % de la población es portadora de la apolipoproteína E e4. Sin embargo, no todas las personas con esta clase del gen desarrollan la enfermedad.

Los científicos han encontrado cambios poco frecuentes en tres genes que prácticamente garantizan que una persona que hereda uno de ellos desarrollará la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, estos cambios representan menos del 1 % de las personas con la enfermedad de Alzheimer.

Síndrome de Down

Muchas personas con síndrome de Down desarrollan la enfermedad de Alzheimer. Esto probablemente esté relacionado con tener tres copias del cromosoma 21. El cromosoma 21 es el gen implicado en la producción de la proteína que lleva a la creación de beta amiloide. Los fragmentos de beta amiloide pueden convertirse en placas en el cerebro. Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 20 años antes en las personas con síndrome de Down en comparación con la población general.

Sexo

En general, hay más casos de mujeres con la enfermedad porque suelen vivir más que los hombres.

Deterioro cognitivo leve

Alguien con deterioro cognitivo leve muestra un empeoramiento en la memoria u otras habilidades de pensamiento que es mayor a lo normal para la edad de esa persona, pero dicha pérdida no le impide desenvolverse en entornos sociales o laborales.

Sin embargo, las personas con un deterioro cognitivo leve corren un riesgo significativo de tener demencia. Cuando el deterioro cognitivo leve afecta principalmente la memoria, es más probable que la afección avance hasta una demencia debida a la enfermedad de Alzheimer. Un diagnóstico de deterioro cognitivo leve ofrece a las personas la posibilidad de enfocarse más en hacer cambios para un estilo de vida saludable y en crear estrategias para compensar la pérdida de memoria. También pueden programar citas médicas periódicas para controlar los síntomas.

Traumatismo craneal

Varios estudios de gran magnitud hallaron que hubo un aumento en el riesgo de demencia o enfermedad de Alzheimer en personas de 50 años o más que tuvieron una lesión cerebral traumática. El riesgo es aún mayor en personas con lesiones cerebrales traumáticas múltiples y de mayor gravedad. Algunos estudios demostraron que el riesgo más alto puede darse dentro de los primeros seis meses a dos años después de la lesión.

Contaminación del aire

Según los estudios hechos en animales, las partículas de la contaminación del aire pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso. Y, según los estudios en humanos, la exposición a la contaminación del aire, especialmente por los gases de escape del tráfico y la quema de madera, se relaciona con un mayor riesgo para demencia.

Consumo excesivo de alcohol

Se sabe desde hace tiempo que el consumo de grandes cantidades de alcohol ocasiona cambios en el cerebro. En varios estudios y revisiones grandes se determinó que los trastornos por el consumo de alcohol estaban relacionados con más riesgo para demencia, en particular, con la demencia de aparición temprana.

Patrones de sueño deficientes

Según las investigaciones, los patrones de sueño irregulares, como la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido, se asocian con más riesgo para la enfermedad de Alzheimer.

Estilo de vida y salud del corazón

La investigación ha demostrado que los mismos factores de riesgo asociados con las enfermedades cardíacas pueden aumentar el riesgo de tener demencia. No está claro si estos factores aumentan el riesgo para demencia al empeorar los cambios de la enfermedad de Alzheimer en el cerebro o al provocar cambios vasculares en el cerebro. Entre estos, se incluyen los siguientes:

  • Falta de ejercicio
  • Obesidad
  • Fumar o estar expuesto al humo de segunda mano
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto
  • Diabetes tipo 2 mal controlada

Estos factores pueden modificarse. Por lo tanto, cambiar los hábitos del estilo de vida puede alterar el riesgo en un determinado grado. Por ejemplo, hacer ejercicio periódicamente y llevar una alimentación baja en grasas y rica en frutas y verduras se relacionan con un menor riesgo de tener enfermedad de Alzheimer.

Educación permanente y participación en actividades sociales

Los estudios han demostrado que socializar y participar en actividades que estimulen la mente a lo largo de la vida puede reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Los niveles educativos bajos, inferiores a la formación secundaria, parecen ser un factor de riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Complicaciones

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, como la pérdida de la memoria y del lenguaje, el deterioro del juicio y otros cambios en el cerebro, pueden dificultar el control de otras enfermedades. Es posible que una persona con la enfermedad de Alzheimer no sea capaz de hacer lo siguiente:

  • Hacer saber a alguien que siente dolor.
  • Explicar los síntomas de otra enfermedad.
  • Seguir un plan de tratamiento.
  • Explicar los efectos secundarios de los medicamentos.

A medida que la enfermedad de Alzheimer avanza hacia las últimas etapas, los cambios en el cerebro comienzan a afectar las funciones físicas. Estos cambios pueden afectar la capacidad de tragar, de mantener el equilibrio y de controlar los movimientos del intestino y de la vejiga. Dichos efectos pueden derivar en otros problemas de salud, como los siguientes:

  • Inhalación de alimentos o líquidos hacia los pulmones.
  • Gripe, neumonía y otras infecciones.
  • Caídas.
  • Fracturas.
  • Escaras.
  • Malnutrición o deshidratación.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Problemas dentales como llagas en la boca o caries dentaria.

Prevención

La enfermedad de Alzheimer es una afección que no se puede prevenir. Sin embargo, se pueden modificar varios factores de riesgo en el estilo de vida.

Existe evidencia de que tomar medidas para reducir el riesgo para enfermedades cardiovasculares también puede disminuir el riesgo de demencia.

Estas son algunas opciones de un estilo de vida saludable para el corazón que se pueden seguir para reducir el riesgo de demencia:

  • Hacer ejercicio con regularidad.
  • Llevar una alimentación de frutas y verduras frescas, aceites saludables y alimentos bajos en grasas saturadas, como la dieta mediterránea.
  • Seguir las pautas de tratamiento para controlar la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol alto.
  • Si fumas, pide al profesional de atención médica que te ayude a dejar el hábito.

En un estudio grande y prolongado que se hizo en Finlandia, se descubrió que los cambios en el estilo de vida ayudaban a reducir el deterioro cognitivo en personas que corrían el riesgo de tener demencia. Se impartió a los sujetos del estudio sesiones individuales y grupales centradas en alimentación, ejercicio y actividades sociales.

En otro estudio que se llevó a cabo en Australia, a quienes corrían el riesgo de tener demencia les ofrecieron sesiones de asesoramiento sobre alimentación, ejercicio y otros cambios en el estilo de vida. Obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas después de uno, dos y tres años en comparación con quienes no recibieron el asesoramiento.

Otros estudios han demostrado que comprometerse mental y socialmente ayuda a conservar las habilidades de pensamiento en el futuro y disminuir el riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Esto incluye participar en eventos sociales, leer, bailar, jugar juegos de mesa, realizar tareas artísticas, tocar un instrumento y otras actividades.

Diagnóstico

Una parte importante del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer incluye poder explicar los síntomas, como la perspectiva de un familiar o amigo cercano sobre estos y su repercusión en la vida diaria. Las pruebas de memoria y de las habilidades de pensamiento también ayudan a diagnosticar la enfermedad de Alzheimer.

Los análisis de sangre y los estudios por imágenes pueden descartar otras causas potenciales para los síntomas. También pueden ser útiles para que el profesional de atención médica identifique mejor la enfermedad que causa los síntomas de demencia.

En el pasado, la enfermedad de Alzheimer se diagnosticaba con seguridad solo después de la muerte, cuando la observación del cerebro con un microscopio revelaba placas y ovillos. Los profesionales de atención médica e investigadores ahora pueden diagnosticar la enfermedad de Alzheimer en vida con mayor certeza. Los biomarcadores pueden detectar la presencia de placas y ovillos. Las pruebas de biomarcadores incluyen tipos específicos de exploraciones por tomografía por emisión de positrones y pruebas que miden las proteínas amiloides y tau en la parte líquida de la sangre y del líquido cefalorraquídeo.

Pruebas

Posiblemente, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se hará con pruebas como las siguientes:

Exploración física y neurológica

El profesional de atención médica te hará un examen físico. Un examen neurológico puede incluir una prueba de lo siguiente:

  • Reflejos.
  • Tono muscular y fuerza.
  • Capacidad para levantarte de una silla y caminar por la habitación.
  • Sentido de la vista y la audición.
  • Coordinación.
  • Equilibrio.

Análisis de laboratorio

Los análisis de sangre pueden ayudar a descartar otras causas posibles para la pérdida de la memoria y la confusión, como son un trastorno de la tiroides o niveles demasiado bajos de vitaminas. Los análisis de sangre también pueden medir los niveles de la proteína beta amiloide y la proteína tau, pero estos análisis no están ampliamente disponibles y la cobertura puede ser limitada.

Análisis neuropsicológicos y del estado mental

El profesional de atención médica puede darte una breve prueba del estado mental para evaluar tu memoria y tus habilidades de pensamiento. Las formas más extensas de este tipo de prueba pueden ofrecer más detalles sobre la función mental que pueden compararse con otras personas de una edad y un nivel de educación similares. Estas pruebas pueden ayudar a establecer un diagnóstico y servir como punto de partida para hacer un seguimiento de los síntomas en el futuro.

Diagnóstico por imágenes del cerebro

Habitualmente se utilizan imágenes del cerebro para precisar cambios visibles relacionados con afecciones distintas de la enfermedad de Alzheimer, que pueden causar síntomas similares, como accidentes cerebrovasculares, traumatismos o tumores. Las nuevas técnicas de obtención de imágenes pueden ayudar a detectar cambios específicos en el cerebro ocasionados por la enfermedad de Alzheimer, pero se usan principalmente en centros médicos importantes o en ensayos clínicos.

Las imágenes de las estructuras cerebrales incluyen las siguientes:

  • Resonancia magnética. La resonancia magnética emplea ondas de radio y un poderoso campo magnético para producir imágenes detalladas del cerebro. Si bien pueden mostrar la reducción en algunas regiones cerebrales que se asocia con la enfermedad de Alzheimer, las resonancias magnéticas también descartan otras afecciones. Generalmente se prefiere una resonancia magnética a una tomografía computarizada para evaluar la demencia.
  • Tomografía computarizada. Una tomografía computarizada, que es una tecnología de rayos X especializada, produce imágenes trasversales del cerebro. Suele utilizarse para descartar tumores, accidentes cerebrovasculares y lesiones en la cabeza.

La tomografía por emisión de positrones puede capturar imágenes del proceso de la enfermedad. Durante una exploración por tomografía por emisión de positrones, se inyecta en la sangre un marcador radiactivo de bajo nivel para revelar una característica particular del cerebro. Las imágenes de una tomografía por emisión de positrones pueden incluir las siguientes:

  • Las imágenes obtenidas mediante tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa muestran áreas del cerebro donde los nutrientes están mal metabolizados. Identificar patrones en las áreas de bajo metabolismo puede ayudar a distinguir entre la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.
  • Las imágenes de una tomografía por emisión de positrones para amiloide pueden medir la carga de depósitos de amiloide en el cerebro. Esta prueba se utiliza principalmente en la investigación, pero se puede recurrir a ella si una persona tiene síntomas inusuales de demencia o si estos aparecieron de forma muy temprana.
  • Las imágenes de tau por tomografía por emisión de positrones, que miden los ovillos neurofibrilares en el cerebro, se utilizan generalmente en el ámbito de la investigación.

En circunstancias especiales, se pueden utilizar otras pruebas para medir la proteína amiloide y la tau en el líquido cefalorraquídeo. Esto puede hacerse cuando los síntomas empeoran rápidamente o la demencia afecta a una edad más temprana de lo habitual.

Pruebas de diagnóstico futuras

Los investigadores están trabajando para crear pruebas que midan los signos biológicos de los procesos de la enfermedad en el cerebro.

Estas pruebas, incluidos los análisis de sangre, pueden mejorar la precisión cuando se hace un diagnóstico. También pueden permitir diagnosticar una enfermedad antes de que comiencen los síntomas. Actualmente disponemos de un análisis de sangre para medir los niveles de beta amiloide.

Las pruebas genéticas no se recomiendan para la mayoría de las personas que son evaluadas para detectar la enfermedad de Alzheimer. Pero podrían considerarse en personas con antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer de aparición temprana. Habla con un consejero genético sobre los riesgos y los beneficios antes de someterte a una prueba genética.

Exploraciones cerebrales utilizadas para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer.

Exploraciones cerebrales (tomografía por emisión de positrones con fluorodesoxiglucosa) utilizadas para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. Las imágenes de exploración muestran un cerebro sano, un cerebro con deterioro cognitivo leve y un cerebro con enfermedad de Alzheimer. Las áreas de color negro y azul representan un metabolismo cerebral sano. Las áreas verdes, amarillas y rojas representan el empeoramiento del metabolismo cerebral a medida que avanza la enfermedad.

Tratamiento

Los tratamientos para la enfermedad de Alzheimer incluyen fármacos que ayudan con los síntomas y otros medicamentos más nuevos que permiten desacelerar el deterioro del pensamiento y la funcionalidad. Estos medicamentos más nuevos están aprobados para personas con enfermedad de Alzheimer en etapa temprana.

Medicamentos

Los medicamentos para la enfermedad de Alzheimer ayudan con los síntomas de la memoria y otros cambios cognitivos. Actualmente, hay dos tipos de medicamentos para tratar los síntomas:

  • Inhibidores de la colinesterasa. Estos medicamentos mejoran los niveles de comunicación intercelular. Estos medicamentos preservan un neurotransmisor que la enfermedad de Alzheimer extingue en el cerebro. Suelen ser los primeros medicamentos que se administran y la mayoría de las personas muestra mejoras razonables en los síntomas.

    Los inhibidores de la colinesterasa pueden mejorar síntomas relacionados con el comportamiento, como agitación o depresión. Los medicamentos se toman de forma oral o se administran mediante un parche en la piel. Los inhibidores de la colinesterasa más frecuentemente recetados son el donepezil (Aricept, Adlarity), la galantamina (Razadyne) y el parche transdérmico con rivastigmina (Exelon).

    Los principales efectos secundarios de estos medicamentos son diarrea, náuseas, pérdida del apetito y alteraciones del sueño. En las personas que tienen ciertos trastornos cardíacos pueden presentarse efectos secundarios graves, como latidos irregulares del corazón.

  • Memantina (Namenda). Este medicamento actúa en otra red de comunicación neuronal y desacelera el avance de los síntomas en los casos moderados o graves de la enfermedad de Alzheimer. A veces, se lo combina con un inhibidor de la colinesterasa. Entre los efectos secundarios relativamente inusuales están mareos y confusión.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. aprobó el lecanemab (Leqembi) para personas con casos tenues de la enfermedad de Alzheimer y deterioro cognitivo leve debido a ella.

Los ensayos clínicos descubrieron que los medicamentos desaceleraron el deterioro del pensamiento y la funcionalidad en personas con enfermedad de Alzheimer en etapa temprana. Los medicamentos impiden la acumulación de placas amiloides en el cerebro.

El lecanemab se administra por infusión intravenosa cada dos semanas. Los efectos secundarios del lecanemab incluyen reacciones debidas a la infusión, como fiebre, síntomas similares a los de la gripe, náuseas, vómitos, mareos, cambios en la frecuencia cardíaca y falta de aire.

El donamemab se administra por infusión intravenosa cada cuatro semanas. Los efectos secundarios del medicamento pueden ser síntomas parecidos a los de la gripe, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y cambios en la presión arterial. En raras ocasiones, el donanemab puede causar reacción alérgica e hinchazón potencialmente mortales.

Además, las personas que toman lecanemab o donanemab pueden presentar hinchazón cerebral o pequeños sangrados en el cerebro. En raras ocasiones, la hinchazón cerebral puede ser lo bastante grave como para causar convulsiones y otros síntomas. También muy rara vez, el sangrado cerebral puede ocasionar la muerte. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. recomienda hacer una resonancia magnética del cerebro antes de iniciar el tratamiento. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. también recomienda hacer periódicamente resonancias magnéticas cerebrales durante el tratamiento en busca de síntomas de hinchazón o sangrado en el cerebro.

Las personas portadoras de un determinado tipo de gen conocido como APOE e4 parecen correr más riesgo para estas complicaciones graves. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. recomienda hacer pruebas para detectar este gen antes de comenzar el tratamiento.

Si tomas anticoagulantes o tienes otros factores de riesgo para sangrado cerebral, consulta con el profesional de atención médica antes de tomar el lecanemab o el donanemab. Los medicamentos anticoagulantes pueden aumentar el riesgo para sangrados cerebrales.

Se está investigando más sobre los posibles riesgos de tomar el lecanemab o el donanemab. Otras investigaciones estudian la eficacia de los medicamentos en las personas con riesgo para la enfermedad de Alzheimer, como quienes tienen un familiar de primer grado, (padre, madre, hermano o hermana) con la enfermedad.

A veces, se pueden recetar otros medicamentos, como los antidepresivos, para ayudar a controlar los síntomas de comportamiento propios de la enfermedad de Alzheimer.

Creación de un entorno de seguridad y contención

Una parte importante de cualquier plan de tratamiento es la adaptación a las necesidades de una persona con enfermedad de Alzheimer. Establece y fortalece los hábitos de rutina y reduce las tareas que requieran el uso de la memoria. Estas medidas pueden hacer que la vida sea mucho más fácil.

Existen medidas para ayudar a una persona a no perder la sensación de bienestar ni la capacidad continua de desenvolvimiento, como las siguientes:

  • Mantén las llaves, billeteras, teléfonos móviles y otros objetos de valor en el mismo lugar de la casa para no perderlos.
  • Guarda los medicamentos en un lugar seguro. Usa una lista de comprobación diaria para llevar un registro de las dosis.
  • Haz arreglos para que las transacciones financieras se hagan por pago o depósito automáticos.
  • Asegúrate de que la persona con enfermedad de Alzheimer lleve un teléfono móvil con sistema de localización. Programa números importantes de contacto en el teléfono.
  • Instala sensores con alarma en las puertas y ventanas.
  • Asegúrate de que las citas médicas regulares, en la medida de lo posible, sean el mismo día y a la misma hora.
  • Usa un calendario o una pizarra para hacer un seguimiento de las tareas diarias. Crea el hábito de tachar las tareas realizadas.
  • Retira los muebles que estén de sobra, las alfombras y acomoda el desorden.
  • Coloca barandas fuertes en las escaleras y en los baños.
  • Asegúrate de que los zapatos y las pantuflas sean cómodos y brinden buena tracción.
  • Reduce la cantidad de espejos. Las personas con enfermedad de Alzheimer pueden sentir confusión o miedo al ver imágenes en los espejos.
  • Asegúrate de que la persona con enfermedad de Alzheimer lleve consigo una identificación o tenga puesto un brazalete de alerta médica.
  • Mantén fotos y otros objetos significativos en la casa.

Medicina alternativa

Hay una variedad de remedios a base de hierbas, vitaminas y otros suplementos que se promocionan ampliamente para la salud cognitiva, o para prevenir o retrasar la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los ensayos clínicos han arrojado resultados mixtos. Hay poca evidencia que los respalde como tratamientos eficaces.

Algunos de los tratamientos que se han estudiado recientemente son:

  • Vitamina E. Si bien la vitamina E no previene la enfermedad de Alzheimer, tomar 2000 unidades internacionales por día puede ayudar a retrasar el empeoramiento de los síntomas en personas que ya tienen una enfermedad de leve a moderada. Sin embargo, los resultados del estudio arrojaron resultados diversos, y solo algunos indicaron beneficios modestos. Se deben realizar más investigaciones sobre la seguridad del consumo de 2000 unidades internacionales por día de vitamina E en personas con demencia antes de que se pueda recomendar de manera sistemática.

    Los suplementos promocionados para la salud cognitiva pueden interactuar con los medicamentos que tomes por la enfermedad de Alzheimer u otra enfermedad. Trabaja con tu equipo de atención médica para crear un plan de tratamiento seguro. Habla con tu equipo de atención médica sobre las recetas médicas y cualquier medicamento o suplemento que tomes sin receta médica.

  • Ácidos grasos omega-3. Los ácidos grasos omega-3 del pescado o de los suplementos pueden reducir el riesgo de desarrollar demencia, pero los estudios clínicos no demostraron ningún beneficio para tratar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer.
  • Curcumina. Esta hierba medicinal viene de la cúrcuma y posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que podrían tener un efecto en los procesos químicos del cerebro. Por el momento, los ensayos clínicos no han demostrado ningún beneficio en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
  • Ginkgo. El ginkgo es un extracto vegetal. De acuerdo con un estudio extenso financiado por los Institutos Nacionales de la Salud, no tiene ningún efecto en la prevención o el retraso de la enfermedad de Alzheimer.
  • Melatonina. Este suplemento ayuda a regular el sueño. Se está estudiando para saber si puede ayudar a las personas con demencia a controlar los problemas del sueño. Sin embargo, algunas investigaciones indicaron que la melatonina puede empeorar el estado de ánimo en algunas personas con demencia. Es necesario investigar más.

Estilo de vida y remedios caseros

Un estilo de vida saludable promueve una buena salud general. También puede contribuir a mantener la salud del cerebro.

Ejercicio

Hacer ejercicio de forma regular es una parte importante de un plan de tratamiento. Actividades como una caminata diaria pueden mejorar el estado de ánimo y mantener la salud de las articulaciones, los músculos y el corazón. Hacer ejercicio también promueve un sueño reparador y evita el estreñimiento. También es beneficioso para los acompañantes que participan en el cuidado.

Las personas con la enfermedad de Alzheimer que tienen problemas para caminar pueden, de todos modos, usar una bicicleta fija con bandas elásticas o hacer ejercicios en una silla. Puedes encontrar programas de ejercicios diseñados por adultos mayores en la televisión, en Internet o en DVD.

Nutrición

Las personas con enfermedad de Alzheimer pueden olvidarse de comer, perder el interés por las comidas o no comer alimentos saludables. También es posible que se olviden de hidratarse bien, y esto lleva a deshidratación y estreñimiento.

Ofrece lo siguiente:

  • Opciones saludables. Compra sus alimentos favoritos que sean saludables y fáciles de comer.
  • Agua y otras bebidas saludables. Alienta a la persona a beber varios vasos de líquido todos los días. Evita las bebidas con cafeína, que pueden aumentar la inquietud, interferir en el sueño y provocar la necesidad de orinar frecuentemente.
  • Batidos de frutas y licuados saludables con un alto aporte de calorías. Sirve batidos de leche con proteínas en polvo o prepara batidos de frutas. Esto es útil cuando la persona tiene dificultades para comer.

Participar en eventos sociales y otras actividades

Las actividades sociales pueden apoyar la preservación de habilidades y destrezas. También ayudan con el bienestar general. Haz cosas que sean significativas y que disfrutes. Una persona con demencia puede hacer estas cosas:

  • Escuchar música o bailar.
  • Leer o escuchar libros.
  • Hacer jardinería o manualidades.
  • Ir a eventos sociales en centros para cuidado de la memoria o para personas mayores.
  • Hacer actividades con niños.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Las personas con la enfermedad de Alzheimer experimentan una mezcla de emociones, tales como confusión, frustración, ira, temor, incertidumbre, aflicción y depresión.

Si eres la persona encargada del cuidado de una persona con enfermedad de Alzheimer, estar allí para escucharla puede ayudarla. Asegúrale que la vida aún se puede disfrutar, proporciona aliento y haz lo mejor para ayudar a la persona a conservar la dignidad y el respeto propio.

Un ambiente tranquilo y estable en el hogar puede ayudar a reducir los problemas de conducta. Las situaciones nuevas, el ruido, los grupos grandes de personas, apurar o presionar a la persona enferma para que recuerde algo, o pedirle que haga tareas complejas pueden causar ansiedad. Cuando una persona con la enfermedad de Alzheimer se altera, la capacidad para pensar con claridad disminuye todavía más.

Atención para la persona responsable del cuidado

El cuidado de una persona con enfermedad de Alzheimer plantea exigencias físicas y emocionales. Son frecuentes los sentimientos de ira, culpa, estrés, preocupación, sufrimiento y aislamiento social.

El trabajo del cuidador puede incluso afectar su propia salud física. Presta atención a tus propias necesidades y a tu bienestar. Es una de las cosas más importantes que puedes hacer tanto para ti como para la persona con enfermedad de Alzheimer.

Si eres la persona encargada del cuidado de un enfermo con Alzheimer, puedes hacer lo siguiente:

  • Infórmate lo más que puedas sobre la enfermedad.
  • Haz preguntas a los profesionales de atención médica, trabajadores sociales y otras personas que participen en el cuidado de tu ser querido.
  • Pide ayuda a amigos y familiares cuando la necesites.
  • Tómate un descanso todos los días.
  • Pasa tiempo con tus amistades.
  • Cuida tu salud y asiste a las citas programadas con los profesionales de atención médica, come de forma saludable y haz ejercicio.
  • Únete a un grupo de apoyo.
  • Recurre a un centro de día para adultos, si es posible.

El asesoramiento o los servicios locales de apoyo benefician a muchas personas con enfermedad de Alzheimer y a sus familias. Ponte en contacto con la entidad filial de la asociación del alzhéimer para conectar con grupos de apoyo, profesionales de atención médica, terapeutas ocupacionales, recursos y remisiones, agencias para cuidados en casa, centros para cuidados residenciales, línea telefónica de ayuda y seminarios educativos.

Preparación antes de la cita

La atención médica para la pérdida de la memoria u otras habilidades del pensamiento suele requerir una estrategia de equipo o con un colaborador. Si te preocupa la pérdida de la memoria o los síntomas relacionados, pídele a un familiar o amigo cercano que te acompañe a la cita con un profesional de atención médica. Además de ofrecerte su apoyo, tu colaborador puede ayudarte a responder preguntas.

Si acompañas a alguien a una cita de atención médica, es posible que tu papel consista en informar sobre los cambios que hayas visto o comentar tu opinión sobre ellos. Este trabajo en equipo es una parte importante de la atención médica.

Es posible que el profesional de atención médica te remita a un neurólogo, psiquiatra, neuropsicólogo u otro especialista para realizar más evaluaciones.

Qué puedes hacer

Anota la mayor cantidad de información posible que desees compartir para poder prepararte para la cita. La información puede incluir:

  • Antecedentes médicos, por ejemplo, cualquier otro diagnóstico pasado o actual y antecedentes médicos familiares.
  • Equipo médico, como el nombre y la información de contacto de cualquier médico, profesional de la salud mental o terapeuta actuales.
  • Medicamentos que tomas, incluidos aquellos con y sin receta médica, vitaminas, plantas medicinales u otros suplementos.
  • Síntomas, como ejemplos específicos de cambios en la memoria o las habilidades de pensamiento.

Qué esperar del médico

El profesional de atención médica probablemente te hará varias preguntas para entender los cambios en la memoria o en otras habilidades de pensamiento. Si acompañas a alguien a una cita, prepárate para dar tu opinión según sea necesario. Es posible que tu proveedor de atención médica te pregunte:

  • ¿Qué tipos de problemas de memoria y lagunas mentales tienes? ¿Cuándo los notaste por primera vez?
  • ¿Empeoran constantemente o a veces te sientes mejor y, otras veces, peor?
  • ¿Dejaste de realizar ciertas actividades, como administrar los asuntos económicos o ir de compras, debido a que requerían un gran esfuerzo mental?
  • ¿Cómo está tu estado de ánimo? ¿Te sientes deprimido, más triste o más ansioso de lo normal?
  • ¿Te has perdido últimamente mientras conducías o en una situación que, por lo general, es familiar para ti?
  • ¿Alguien ha expresado una preocupación inusual por tu manera de conducir?
  • ¿Has notado algún cambio en el modo en que tiendes a reaccionar ante personas o eventos?
  • ¿Tienes más energía de lo normal, menos energía de lo normal o aproximadamente la misma energía?
  • ¿Qué medicamentos estás tomando? ¿Tomas alguna vitamina o suplemento?
  • ¿Bebes alcohol? ¿Cuánto?
  • ¿Has notado temblores o problemas para caminar?
  • ¿Tienes problemas para recordar las citas médicas o los horarios para tomar los medicamentos?
  • ¿Te has hecho pruebas de audición y de la visión recientemente?
  • ¿Hay alguien más en tu familia que alguna vez haya tenido problemas de memoria? ¿Alguien en tu familia recibió un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer o demencia?
  • ¿Manifiestas físicamente los sueños mientras duermes (por ejemplo, das puñetazos, sacudes el cuerpo o gritas)? ¿Roncas?

Last Updated Jul 12, 2024


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