Enfermedad de Parkinson

Perspectiva general

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento. Los síntomas comienzan gradualmente. A veces, comienza con un temblor apenas perceptible en una sola mano. Los temblores son habituales, aunque la enfermedad también suele causar rigidez o disminución del movimiento.

En las etapas iniciales de la enfermedad de Parkinson, el rostro puede tener una expresión leve o nula. Es posible que los brazos no se balanceen cuando caminas. El habla puede volverse suave o incomprensible. Los síntomas de la enfermedad de Parkinson se agravan a medida que esta progresa con el tiempo.

A pesar de que la enfermedad de Parkinson no tiene cura, los medicamentos podrían mejorar notablemente los síntomas. En ocasiones, el médico puede sugerir realizar una cirugía para regular determinadas zonas del cerebro y mejorar los síntomas.

Síntomas

Los signos y síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden ser diferentes para cada persona. Los primeros signos pueden ser leves y pasar desapercibidos. A menudo, los síntomas comienzan en un lado del cuerpo y usualmente continúan empeorando en ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar a ambos lados.

Los signos y síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden incluir los siguientes:

  • Temblores. Un temblor, o sacudida, generalmente comienza en una extremidad, a menudo en la mano o los dedos. Puedes frotar el pulgar y el índice hacia adelante y hacia atrás, lo que se conoce como un temblor de rodamiento de la píldora. Tu mano puede temblar cuando está en reposo.
  • Movimiento lento (bradicinesia). Con el tiempo, la enfermedad de Parkinson puede retardar tu movimiento, haciendo que las tareas simples sean difíciles y lleven más tiempo. Puede que tus pasos sean más cortos cuando caminas. Puede resultar difícil levantarte de la silla. Puede que arrastres los pies mientras intentas caminar.
  • Rigidez muscular. La rigidez muscular puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden ser dolorosos y limitar tu posibilidad de movimiento.
  • Alteración de la postura y el equilibrio. La postura puede volverse encorvada o puedes tener problemas de equilibrio como consecuencia de la enfermedad de Parkinson.
  • Pérdida de los movimientos automáticos. Es posible que tengas una capacidad reducida para realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o balancear los brazos cuando caminas.
  • Cambios en el habla. Puedes hablar suavemente, rápidamente, insultar o dudar antes de hablar. Tu discurso puede ser más monótono debido a la falta de las inflexiones habituales.
  • Cambios en la escritura. Puede resultarte más difícil escribir y tu letra puede parecer pequeña.

Cuándo debes consultar con un médico

Consulta con el médico si tienes algunos de los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson, no solamente para diagnosticar tu enfermedad sino también para descartar otras causas para tus síntomas.

Causas

En la enfermedad de Parkinson, algunas células nerviosas (neuronas) en el cerebro se descomponen o mueren gradualmente. Muchos de los síntomas obedecen a una pérdida de las neuronas que producen dopamina, una especie de mensajero químico en el cerebro. Cuando los niveles de dopamina disminuyen, se genera una anomalía en la actividad cerebral, lo que causa los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, pero varios factores parecen influir, como los siguientes:

  • Genética. Los investigadores han identificado mutaciones genéticas específicas que pueden causar enfermedad de Parkinson. Sin embargo, estas son poco comunes, salvo algunos casos en que muchos miembros de la familia padecen enfermedad de Parkinson.

    No obstante, ciertas variaciones genéticas parecen aumentar el riesgo de tener enfermedad de Parkinson, pero con un riesgo relativamente menor de la enfermedad de Parkinson para cada uno de estos marcadores genéticos.

  • Desencadenantes ambientales. La exposición a ciertas toxinas o factores ambientales puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson en el futuro, pero el riesgo es relativamente menor.

Los investigadores también han observado que se producen muchos cambios en el cerebro de las personas con la enfermedad de Parkinson, aunque no resulta claro por qué ocurren estos cambios. Entre estos cambios se incluyen los siguientes:

  • La presencia de cuerpos de Lewy. Las masas de sustancias específicas dentro de las células cerebrales son marcadores microscópicos de la enfermedad de Parkinson. Estas masas se llaman cuerpos de Lewy, y los investigadores creen que estos cuerpos de Lewy contienen un indicio importante de la causa de la enfermedad de Parkinson.
  • Dentro de los cuerpos de Lewy se encuentra la alfa-sinucleína. Si bien se encuentran muchas sustancias en los cuerpos de Lewy, los científicos creen que una sustancia importante es la proteína natural y generalizada, llamada alfa-sinucleína (a-sinucleína). Se encuentra en todos los cuerpos de Lewy en forma de una masa que las células no pueden descomponer. Actualmente, esta sustancia es un foco importante entre los investigadores de la enfermedad de Parkinson.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo de la enfermedad de Parkinson se incluyen los siguientes:

  • La edad. Los adultos jóvenes rara vez padecen la enfermedad de Parkinson. Originalmente comienza en etapas medias o avanzadas de la vida, y los riesgos aumentan con la edad. Las personas normalmente manifiestan la enfermedad alrededor de los 60 años de edad en adelante.
  • Predisposición genética. Tener un pariente cercano que sufra la enfermedad de Parkinson aumenta las probabilidades de que desarrolles la enfermedad. Sin embargo, los riesgos son aún pequeños a menos que tengas muchos parientes en tu familia con enfermedad de Parkinson.
  • Sexo. Los hombres son más propensos a desarrollar la enfermedad de Parkinson que las mujeres.
  • Exposición a toxinas. La exposición constante a herbicidas y pesticidas puede aumentar ligeramente el riesgo de enfermedad de Parkinson.

Complicaciones

La enfermedad de Parkinson a menudo está acompañada de estos problemas adicionales, que pueden tratarse:

  • Dificultad para pensar. Es posible que tengas problemas cognitivos (demencia) y dificultad para pensar. Esto suele suceder en las etapas más avanzadas de la enfermedad de Parkinson. Tales problemas cognitivos no suelen responder a los medicamentos.
  • Depresión y cambios emocionales. Es posible que tengas depresión, en ocasiones en las primeras etapas. El tratamiento para la depresión puede facilitar la forma de lidiar con otras dificultades ocasionadas por la enfermedad de Parkinson.

    También es posible sufrir otros cambios emocionales, como miedo, ansiedad o pérdida de la motivación. Los médicos pueden prescribir medicamentos para tratar estos síntomas.

  • Problemas para tragar. Es posible que se desarrollen dificultades para tragar a medida que evoluciona la enfermedad. La saliva puede acumularse en la boca a causa de la forma lenta de tragar, y así se produce el babeo.
  • Problemas para masticar y comer. La enfermedad de Parkinson en etapas avanzadas afecta los músculos de la boca, por lo cual se dificulta la masticación. Esto puede ocasionar atragantamientos y desnutrición.
  • Problemas para dormir y trastornos del sueño. Las personas con enfermedad de Parkinson a menudo tienen problemas para dormir, que incluyen el despertar frecuentemente durante la noche, despertar temprano o quedarse dormidos durante el día.

    También es posible que presenten un trastorno de comportamiento de sueño de movimiento ocular rápido, en el cual se actúan los sueños. Algunos medicamentos pueden ayudar a tratar los problemas del sueño.

  • Problemas con la vejiga. La enfermedad de Parkinson puede ocasionar problemas en la vejiga que incluyen la incapacidad de contener la orina o tener problemas para orinar.
  • Estreñimiento. Muchas personas con enfermedad de Parkinson manifiestan estreñimiento, principalmente porque su sistema digestivo funciona más lento.

Es posible que también te suceda lo siguiente:

  • Cambios en la presión arterial. Quizás te sientas mareado o aturdido cuando te pones de pie a causa de una disminución de la presión arterial de repente (hipotensión ortostática).
  • Disfunción del olfato. Es posible que tengas problemas con el sentido del olfato. Quizás tengas dificultad para identificar algunos olores o para diferenciarlos.
  • Cansancio. Muchas personas con enfermedad de Parkinson pierden la energía y sienten fatiga, en especial al final del día. Se suele desconocer la causa.
  • Dolor. Algunos pacientes con enfermedad de Parkinson presentan dolor, ya sea en áreas específicas o en todo el cuerpo.
  • Disfunción sexual. En algunos casos, los pacientes que tienen la enfermedad de Parkinson notan una disminución del deseo sexual o en el rendimiento sexual.

Prevención

Debido a que se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, las maneras probadas para prevenirla también son un misterio.

En algunas investigaciones se ha demostrado que el ejercicio aeróbico regular podría reducir el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson.

Otras investigaciones han demostrado que las personas que beben cafeína, que se encuentra en el café, el té y las bebidas cola, presentan enfermedad de Parkinson con menos frecuencia que las personas que no la consumen. Sin embargo, aún se desconoce si la cafeína en realidad previene la enfermedad de Parkinson, o si está relacionada en algún aspecto. En la actualidad, no existe evidencia suficiente para indicar que el consumo de bebidas con cafeína tenga un efecto protector contra la enfermedad de Parkinson. El té verde también está relacionado con un riesgo menor de tener la enfermedad de Parkinson.

Diagnóstico

No hay una prueba específica para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. El médico especializado en las enfermedades del sistema nervioso (neurólogo) diagnosticará la enfermedad de Parkinson basándose en tu historia clínica, una revisión de tus signos y síntomas, y un examen físico y neurológico. El médico puede sugerir una tomografía computarizada por emisión monofotónica denominada exploración del transportador de dopamina. Si bien esto puede ayudar a respaldar la sospecha de que tienes la enfermedad de Parkinson, los síntomas y el examen neurológico son los que determinan, en definitiva, el diagnóstico correcto. En la mayoría de las personas, no se precisa una exploración del transportador de dopamina.

El médico puede solicitar análisis de laboratorio, como análisis de sangre, para descartar otras enfermedades que puedan causar los síntomas.

Se pueden realizar algunas pruebas de diagnóstico por imágenes (como resonancias magnéticas, tomografías computarizadas, ecografías del cerebro y tomografías por emisión de positrones) para descartar otros trastornos. Las pruebas de diagnóstico por imágenes no son especialmente útiles para diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Además del examen, el médico puede darte carbidopa-levodopa (Rytary, Sinemet, otros), un medicamento para la enfermedad de Parkinson. Debes recibir una dosis suficiente para percibir el beneficio, ya que las dosis bajas por uno o dos días no resultan confiables. Una mejoría considerable con este medicamento generalmente confirmará el diagnóstico de enfermedad de Parkinson.

A veces lleva tiempo diagnosticar la enfermedad de Parkinson. Los médicos pueden recomendar consultas de seguimiento periódicas con neurólogos especializados en trastornos del movimiento para evaluar tu enfermedad y tus síntomas a lo largo del tiempo y diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Tratamiento

La enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas, generalmente en forma notable. En algunos casos avanzados, se puede recomendar una cirugía.

El médico también puede recomendar algunos cambios de estilo de vida, especialmente, ejercicios aeróbicos constantes. En algunos casos, la fisioterapia que se centra en el equilibrio y la elongación también es importante. Un patólogo del habla y del lenguaje puede ayudar a mejorar los problemas del habla.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudarte a controlar problemas para caminar, relacionados con el movimiento y temblores. Estos medicamentos aumentan o reemplazan la dopamina.

Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen concentraciones bajas de dopamina en el cerebro. Sin embargo, la dopamina no se puede administrar directamente, ya que no puede ingresar al cerebro.

Después de comenzar el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, tus síntomas pueden mejorar considerablemente. Sin embargo, con el tiempo, los beneficios de los medicamentos con frecuencia disminuyen o se vuelven menos constantes. Generalmente, aun así puedes controlar tus síntomas bastante bien.

Estos son algunos de los medicamentos que tu médico puede recetarte:

  • Carbidopa-levodopa. La levodopa, el medicamento más eficaz contra la enfermedad de Parkinson, es una sustancia química natural que ingresa al cerebro y se convierte en dopamina.

    La levodopa se combina con la carbidopa (Lodosyn), que evita la conversión prematura de la levodopa en dopamina fuera del cerebro. Esto previene o disminuye los efectos secundarios, como las náuseas.

    Los efectos secundarios pueden incluir náuseas o aturdimiento (hipotensión ortostática).

    Después de algunos años, a medida que la enfermedad avanza, el beneficio de la levodopa puede volverse menos estable, con una tendencia a fluctuar (“deja de tener efecto”).

    Además, puedes experimentar movimientos involuntarios (discinesia) después de consumir dosis más altas de levodopa. El médico podría disminuir tu dosis o modificar los horarios de tus dosis para controlar estos efectos.

  • Infusión de carbidopa-levodopa. La Duopa es un medicamento de marca compuesto por carbidopa y levodopa. Sin embargo, se administra a través de una sonda de alimentación que suministra el medicamento en forma de gel directamente al intestino delgado.

    La Duopa se administra a pacientes en etapas más avanzadas de la enfermedad de Parkinson, que todavía responden a la carbidopa y la levodopa, pero cuya respuesta tiene muchas fluctuaciones. Debido a que la Duopa se administra de manera continua, los niveles en sangre de los dos medicamentos se mantienen constantes.

    La colocación de la sonda requiere un pequeño procedimiento quirúrgico. Los riesgos relacionados con la sonda incluyen que la sonda se desprenda o que aparezcan infecciones en la zona de infusión.

  • Agonistas de la dopamina. A diferencia de la levodopa, los agonistas de la dopamina no se transforman en dopamina. En cambio, imitan los efectos de la dopamina en el cerebro.

    No son tan eficaces como la levodopa para tratar los síntomas. Sin embargo, duran más tiempo y pueden usarse con la levodopa para atenuar los efectos a menudo irregulares de la levodopa.

    Los agonistas de la dopamina son el pramipexol (Mirapex), el ropinirol (Requip) y la rotigotina (Neupro, administrada como un parche). La apomorfina (Apokyn) es un agonista de la dopamina inyectable de acción breve que se usa para proporcionar un alivio rápido.

    Algunos de los efectos secundarios de los agonistas de la dopamina son similares a los efectos secundarios de la carbidopa-levodopa. Pero también pueden incluir alucinaciones, somnolencia y comportamientos compulsivos como hipersexualidad, adicción al juego y exceso de apetito. Si tomas estos medicamentos y te comportas de una manera inusual para ti, consulta con el médico.

  • Inhibidores de la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Estos medicamentos son la selegilina (Eldepryl, Zelapar), la rasagilina (Azilect) y la safinamida (Xadago). Ayudan a evitar la disolución de la dopamina en el cerebro, ya que inhiben la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Esta enzima metaboliza la dopamina en el cerebro. Los efectos secundarios pueden incluir náuseas o insomnio.

    Cuando se suman a la carbidopa-levodopa, estos medicamentos aumentan el riesgo de alucinaciones.

    Estos medicamentos no suelen usarse en combinación con la mayoría de los antidepresivos o determinados narcóticos debido a las reacciones potencialmente graves, aunque poco frecuentes. Consulta con el médico antes de tomar cualquier otro medicamento con un inhibidor de la enzima monoamino oxidasa tipo B.

  • Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT). La entacapona (Comtan) es el principal medicamento de esta clase. Este medicamento prolonga moderadamente el efecto del tratamiento con levodopa, dado que bloquea una enzima que disuelve la dopamina.

    Los efectos secundarios, como un mayor riesgo de movimientos involuntarios (discinesia), aparecen principalmente por un efecto potenciado de la levodopa. Otros efectos secundarios son diarrea u otros efectos secundarios potenciados de la levodopa.

    La tolcapona (Tasmar) es otro inhibidor de la catecol-O-metiltransferasa que suele recetarse en muy pocos casos debido al riesgo de daño e insuficiencia renales graves.

  • Anticolinérgicos. Estos medicamos se usaron durante muchos años para ayudar a controlar el temblor asociado a la enfermedad de Parkinson. Hay varios medicamentos anticolinérgicos disponibles, como la benzatropina (Cogentin) o el trihexifenidilo.

    Sin embargo, sus beneficios moderados suelen ser contrarrestados por los efectos secundarios como alteración de la memoria, confusión, alucinaciones, estreñimiento, sequedad en la boca y problemas para orinar.

  • Amantadina. Los médicos pueden recetar amantadina sola para brindar alivio a corto plazo de los síntomas de la enfermedad de Parkinson leve y en etapa temprana. También puede administrarse junto con el tratamiento de carbidopa-levodopa durante las etapas finales de la enfermedad de Parkinson para controlar los movimientos involuntarios (discinesia) inducidos por la carbidopa-levodopa.

    Los efectos secundarios pueden comprender manchas moradas en la piel, hinchazón de los tobillos o alucinaciones.

Procedimientos quirúrgicos

Estimulación cerebral profunda. Cuando se realiza la estimulación cerebral profunda (DBS), los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro. Los electrodos están conectados a un generador implantado en el pecho del paciente, cerca de la clavícula, que envía impulsos eléctricos al cerebro y puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

El médico quizás ajuste la configuración según sea necesario para el tratamiento de la enfermedad. La cirugía tiene algunos riesgos, como la aparición de infecciones, accidentes cerebrovasculares y hemorragia. Algunas personas tienen problemas con el sistema de estimulación cerebral profunda o tienen complicaciones a causa de la estimulación, y es posible que el médico deba ajustar o reemplazar algunas partes del sistema.

La estimulación cerebral profunda se ofrece más a menudo a aquellos pacientes con enfermedad de Parkinson avanzada que tienen respuestas inestables al medicamento (levodopa). La estimulación cerebral profunda puede estabilizar las fluctuaciones de los medicamentos, reducir los movimientos involuntarios (discinesia), reducir los temblores y la rigidez, y mejorar la lentitud de los movimientos.

La estimulación cerebral profunda es efectiva para el control de las respuestas erráticas y fluctuantes a la levodopa, o para controlar las discinesias que no mejoran con los ajustes del medicamento.

Sin embargo, la estimulación cerebral profunda no es útil para tratar aquellos problemas que no responden a la terapia con levodopa, excepto los temblores. La estimulación cerebral profunda puede controlar los temblores aún si estos no responden al medicamento levodopa.

Aunque la estimulación cerebral profunda proporciona un beneficio sostenido sobre los síntomas de la enfermedad de Parkinson, esta no evita que la enfermedad evolucione.

Colocación de electrodos y ubicación del dispositivo en la estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda consiste en implantar un electrodo dentro del cerebro. La cantidad de estimulación generada por el electrodo se controla mediante un dispositivo similar a un marcapasos colocado bajo la piel del pecho. Un cable que se encuentra bajo la piel conecta el dispositivo con el electrodo.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tienes diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, tendrás que trabajar junto con el médico para encontrar un plan de tratamiento que te brinde el mayor alivio de los síntomas con la menor cantidad posible de efectos secundarios. Algunos cambios en el estilo de vida también pueden facilitar la vida de quien tiene la enfermedad de Parkinson.

Alimentación saludable

Aunque no se ha probado que un alimento o una combinación de alimentos ayuden a la enfermedad de Parkinson, es posible que algunos alimentos alivien algunos de los síntomas. Por ejemplo, comer alimentos con alto contenido de fibra y beber una cantidad adecuada de líquidos puede prevenir el estreñimiento, que es común en la enfermedad de Parkinson.

Una dieta equilibrada también aporta nutrientes, como ácidos grasos omega-3, que pueden ser beneficiosos para las personas con Parkinson.

Tratamiento

Ejercicio

Hacer ejercicio puede aumentar tu fuerza muscular, flexibilidad y equilibrio. El ejercicio también puede mejorar tu bienestar y reducir la depresión o ansiedad.

El médico podría sugerir que trabajes con un fisioterapeuta para aprender un programa de ejercicios adecuado para ti. También podrías probar ejercicios como caminar, nadar, practicar jardinería, bailar, realizar gimnasia acuática o realizar estiramiento.

La enfermedad de Parkinson puede alterar tu sentido del equilibrio, lo que dificulta que camines con un paso normal. El ejercicio puede mejorar tu equilibrio. Estas recomendaciones también pueden ayudar:

  • Trata de no moverte demasiado rápido.
  • Cuando camines, trata de apoyar primero el talón en el suelo.
  • Si notas que arrastras los pies, detente y controla tu postura. Es mejor pararse derecho.
  • Cuando camines, mira hacia adelante, no directamente hacia abajo.

Estilo de vida y remedios caseros

Evitar caídas

En las etapas más avanzadas de la enfermedad, puedes caer más fácilmente. De hecho, puedes perder el equilibrio con solo un pequeño empujón o golpe. Las siguientes sugerencias pueden ayudarte:

  • Haz una vuelta en U en lugar de girar tu cuerpo sobre los pies.
  • Distribuye tu peso uniformemente entre ambos pies y no te inclines.
  • Evita cargar cosas mientras caminas.
  • Evita caminar hacia atrás.

Actividades de la vida cotidiana

Las actividades de la vida cotidiana, como vestirse, comer, bañarse y escribir, pueden ser difíciles para las personas con la enfermedad de Parkinson. Un terapeuta ocupacional puede enseñarte técnicas para facilitarte la vida cotidiana.

Medicina alternativa

Las terapias de apoyo pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas y complicaciones de la enfermedad de Parkinson, como el dolor, la fatiga y la depresión. Cuando se realizan en combinación con otros tratamientos, estas terapias pueden mejorar tu calidad de vida:

  • Masajes. La terapia de masaje puede reducir la tensión muscular y promover la relajación. Esta terapia, sin embargo, en pocas ocasiones está cubierta por el seguro de salud.
  • Tai chi. El tai chi es una antigua forma de ejercicio chino que emplea movimientos lentos y fluidos que pueden mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza muscular. El tai chi también puede ayudar a prevenir caídas. Varias formas de tai chi están diseñadas para personas de cualquier edad o condición física.

    Un estudio mostró que el tai chi puede mejorar el equilibrio de las personas con enfermedad de Parkinson de leve a moderada más que el estiramiento y el entrenamiento de resistencia.

  • Yoga. En el yoga, los movimientos suaves de estiramiento y las posturas pueden aumentar tu flexibilidad y equilibrio. Puedes modificar la mayoría de las posturas para que se ajusten a tus habilidades físicas.
  • Técnica Alexander. Esta técnica, que se centra en la postura muscular, el equilibrio y el pensamiento sobre cómo usar los músculos, puede reducir la tensión muscular y el dolor.
  • Meditación. En la meditación, reflexionas en silencio y enfocas tu mente en una idea o imagen. La meditación puede ayudarte a reducir el estrés y el dolor, y a mejorar tu sensación de bienestar.
  • Terapia con mascotas. Tener un perro o un gato puede ayudarte a aumentar tu flexibilidad y movimiento, y a mejorar tu salud emocional.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

El vivir con una enfermedad crónica puede ser difícil y es normal sentir enojo, depresión o desánimo en ocasiones. La enfermedad de Parkinson, en especial, puede ser muy frustrante, ya que caminar, hablar e incluso comer se hacen más difíciles y llevan más tiempo.

Es común la depresión en aquellas personas que tienen la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a aliviar estos síntomas de depresión; habla con el médico si te sientes triste o sin esperanzas de forma persistente.

Aunque puedes encontrar apoyo entre tus amigos y familiares, la comprensión que viene de personas que saben por lo que estás pasando puede ser de especial utilidad. No todos se benefician con los grupos de apoyo. No obstante, para muchas personas que tienen la enfermedad de Parkinson y sus familias, la participación en un grupo de apoyo puede ser un buen recurso para obtener información práctica sobre la enfermedad de Parkinson.

Además, los grupos te ofrecen un lugar donde encontrar a otras personas que atraviesan situaciones similares y pueden darte apoyo.

Si deseas saber más sobre los grupos de apoyo que hay en tu comunidad, habla con el médico, un trabajador social especializado en la enfermedad de Parkinson o con personal de enfermería de salud pública de tu área. También puedes comunicarte con Parkinson's Foundation o American Parkinson Disease Association.

Tú y tu familia también se beneficiarán al hablar con un profesional de la salud mental, como un psicólogo o un trabajador social capacitado en el trabajo con personas que tienen enfermedades crónicas.

Preparación antes de la cita

Es probable que primero consultes con tu médico de atención primaria. Sin embargo, es posible que luego te deriven a un médico especializado en trastornos del sistema nervioso (neurólogo).

Debido a que generalmente hay muchas cosas de las que hablar, es una buena idea estar preparado para tu consulta. A continuación, te presentamos información para ayudarte a prepararte para la consulta y para que sepas qué debes esperar de tu médico.

Lo que puedes hacer

  • Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la consulta.
  • Anota información personal clave, como episodios de estrés importantes o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomes.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañen si es posible. A veces, puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una consulta. Quizás la persona que te acompaña recuerda información que tú pasaste por alto u olvidaste.
  • Anota preguntas para hacerle al médico.

El tiempo con el médico es limitado, por lo que preparar una lista de preguntas con anticipación puede ayudarte a aprovechar el tiempo al máximo. En el caso de la enfermedad de Parkinson, estas son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al médico:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Qué clase de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Cómo suele evolucionar la enfermedad de Parkinson?
  • ¿Necesitaré atención a largo plazo con el tiempo?
  • ¿Cuáles son los tratamientos disponibles y cuáles me recomienda?
  • ¿Qué tipos de efectos secundarios podría provocar el tratamiento?
  • Si el tratamiento no funciona o deja de hacerlo ¿hay otras opciones?
  • Tengo otros trastornos de salud. ¿Cómo puedo manejar mejor estas enfermedades en conjunto?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme a casa? ¿Qué sitios web me recomienda?

Además de las preguntas que has preparado para hacerle al médico, no dudes en hacerle las preguntas que se te ocurran durante la consulta.

Qué esperar de tu médico

Es probable que el médico te haga varias preguntas. Estar preparado para responderlas te permitirá reservar tiempo para repasar los puntos en los que quieras detenerte. El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Tienes síntomas todo el tiempo, o los síntomas se manifiestan y desaparecen?
  • ¿Existe algo que haga que los síntomas mejoren?
  • ¿Existe algo que haga que tus síntomas empeoren?

Last Updated Nov 20, 2018


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