Epilepsia

Perspectiva general

La epilepsia es un trastorno del sistema nervioso central (neurológico) en el que la actividad cerebral se vuelve anormal, lo que provoca convulsiones o períodos de comportamientos o sensaciones inusuales y, a veces, pérdida de conciencia.

Cualquier persona puede desarrollar epilepsia. La epilepsia afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las razas, orígenes étnicos y edades.

Los síntomas de las convulsiones pueden variar ampliamente. Algunas personas con epilepsia simplemente miran de manera fija por unos segundos durante una convulsión, mientras que otras mueven repetidamente los brazos o las piernas. Tener una sola convulsión no significa que padezcas epilepsia. Por lo general, se requieren al menos dos convulsiones no provocadas para determinar un diagnóstico de epilepsia.

El tratamiento con medicamentos o, en ocasiones, la cirugía pueden controlar las convulsiones en la mayoría de las personas que tienen epilepsia. Algunas personas requieren tratamiento de por vida para controlar las convulsiones, sin embargo, en otros casos, las convulsiones eventualmente desaparecen. Algunos niños con epilepsia pueden superar la enfermedad con la edad.

Síntomas

Debido a que la epilepsia se produce a causa de la actividad anormal del cerebro, las convulsiones pueden afectar cualquier proceso que este coordine. Algunos de los signos y síntomas de convulsiones son:

  • Confusión temporal
  • Episodios de ausencias
  • Movimientos espasmódicos incontrolables de brazos y piernas
  • Pérdida del conocimiento o conciencia
  • Síntomas psíquicos, como miedo, ansiedad o déjà vu

Los síntomas varían según el tipo de convulsión. En la mayoría de los casos, una persona con epilepsia tenderá a tener el mismo tipo de convulsión en cada episodio, de modo que los síntomas serán similares entre un episodio y otro.

Generalmente, los médicos clasifican a las convulsiones como focales o generalizadas, en función de cómo comienza la actividad cerebral anormal.

Convulsiones focales

Cuando las convulsiones aparentemente se producen por actividad normal en una sola parte del cerebro se conocen como convulsiones focales (parciales). Estas convulsiones se dividen en dos categorías:

  • Convulsiones focales sin pérdida del conocimiento.Estas convulsiones, antes llamadas convulsiones parciales simples, no causan pérdida del conocimiento. Pueden alterar las emociones o cambiar la manera de ver, oler, sentir, saborear o escuchar. También pueden provocar movimientos espasmódicos involuntarios de una parte del cuerpo, como un brazo o una pierna, y síntomas sensoriales espontáneos como hormigueo, mareos y luces parpadeantes.
  • Convulsiones focales con alteración de la conciencia. Estas convulsiones, antes llamadas convulsiones parciales complejas, incluyen pérdida o cambio del conocimiento o la consciencia Durante una convulsión parcial compleja quizás mires fijamente en el espacio y no respondas a tu entorno, o tal vez o realices movimientos repetitivos, como frotarte las manos, mascar, tragar o caminar en círculos.

Los síntomas de las convulsiones focales pueden confundirse con otros trastornos neurológicos, como migraña, narcolepsia o enfermedades mentales. Se necesita hacer un examen minucioso y estudios para distinguir la epilepsia de otros trastornos.

Convulsiones generalizadas

Las convulsiones que aparentemente se producen en todas las áreas del cerebro se denominan convulsiones generalizadas. Existen seis tipos de convulsiones generalizadas.

  • Las crisis de ausencia, previamente conocidas como convulsiones petit mal, a menudo ocurren en niños y se caracterizan por episodios de mirada fija en el espacio o movimientos corporales sutiles como parpadeo o chasquido de los labios. Pueden ocurrir en grupo y causar una pérdida breve de conocimiento.
  • Crisis tónicas. Las crisis tónicas causan rigidez muscular. Generalmente, afectan los músculos de la espalda, brazos y piernas, y pueden provocar caídas.
  • Crisis atónicas.Las crisis atónicas, también conocidas como convulsiones de caída, causan la pérdida del control muscular, que puede provocar un colapso repentino o caídas.
  • Crisis clónicas. Las crisis clónicas se asocian con movimientos musculares espasmódicos repetitivos o rítmicos. Estas convulsiones generalmente afectan el cuello, la cara y los brazos.
  • Crisis mioclónicas. Las crisis mioclónicas generalmente aparecen como movimientos espasmódicos breves repentinos o sacudidas de brazos y piernas.
  • Crisis tonicoclónicas. Las crisis tonicoclónicas, previamente conocidas como convulsiones de gran mal, son el tipo de crisis epiléptica más intenso y pueden causar pérdida abrupta del conocimiento, rigidez y sacudidas del cuerpo y, en ocasiones, pérdida del control de la vejiga o mordedura de la lengua.

Cuándo consultar con el médico

Busca ayuda médica inmediata en cualquiera de los siguientes casos:

  • La convulsión dura más de cinco minutos.
  • La respiración o el conocimiento no retornan una vez que termina la convulsión.
  • Se produce una segunda convulsión de inmediato.
  • Tienes fiebre alta.
  • Sufres agotamiento por calor.
  • Estás embarazada.
  • Tienes diabetes.
  • Sufriste una lesión durante la convulsión.

Si es la primera vez que tienes una convulsión, busca asesoramiento médico.

Causas

La epilepsia no tiene una causa identificable en aproximadamente la mitad de las personas que tienen esta enfermedad. En la otra mitad, la enfermedad puede atribuirse a varios factores, incluidos los siguientes:

  • Influencia genética. Algunos tipos de epilepsia, que se clasifican por el tipo de convulsión que experimentas o la parte del cerebro que se ve afectada, son hereditarios. En estos casos, es posible que haya una influencia genética.

    Los investigadores han relacionado algunos tipos de epilepsia con genes específicos, pero para la mayoría de las personas, los genes son solo una parte de la causa de la epilepsia. Ciertos genes pueden hacer que una persona sea más sensible a las condiciones ambientales que desencadenan convulsiones.

  • Traumatismo de cráneo. El traumatismo de cráneo como resultado de un accidente automovilístico u otra lesión traumática puede causar epilepsia.
  • Enfermedades cerebrales. Las enfermedades cerebrales que causan daño al cerebro, como tumores cerebrales o accidentes cerebrovasculares, pueden causar epilepsia. El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de epilepsia en adultos mayores de 35 años.
  • Enfermedades infecciosas. Las enfermedades infecciosas, como la meningitis, el SIDA y la encefalitis viral, pueden causar epilepsia.
  • Lesión prenatal. Antes del nacimiento, los bebés son sensibles al daño cerebral que podría producirse por varios factores, como una infección en la madre, una mala nutrición o deficiencias de oxígeno. Este daño cerebral puede provocar epilepsia o parálisis cerebral.
  • Trastornos del desarrollo. A veces, la epilepsia puede relacionarse con trastornos del desarrollo, como el autismo y la neurofibromatosis.

Factores de riesgo

Existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir epilepsia, como los siguientes:

  • Edad. La aparición de la epilepsia es más frecuente en niños y adultos mayores, pero la enfermedad puede ocurrir en cualquier edad.
  • Antecedentes familiares. Si tienes antecedentes familiares de epilepsia, es posible que tengas un mayor riesgo de desarrollar un trastorno convulsivo.
  • Lesiones en la cabeza. Las lesiones en la cabeza son responsables de algunos casos de epilepsia. Puedes reducir el riesgo mediante el uso del cinturón de seguridad mientras andas en un vehículo y mediante el uso de un casco mientras andas en bicicleta, esquías, andas en una motocicleta o participas en otras actividades con alto riesgo de recibir lesiones en la cabeza.
  • Accidente cerebrovascular y otras enfermedades vasculares. El accidente cerebrovascular y otras enfermedades de los vasos sanguíneos (vasculares) pueden provocar daño cerebral que puede desencadenar epilepsia. Puede tomar una serie de medidas para reducir el riesgo de padecer estas enfermedades, entre las que se incluyen limitar el consumo de alcohol y evitar los cigarrillos, seguir una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente.
  • Demencia. La demencia puede aumentar el riesgo de desarrollar epilepsia en adultos mayores.
  • Infecciones cerebrales. Las infecciones como la meningitis, que causa inflamación en el cerebro o la médula espinal, pueden aumentar el riesgo.
  • Convulsiones en la infancia. Las fiebres altas en la infancia a veces pueden relacionarse con las convulsiones. Los niños que tienen convulsiones debido a fiebres altas generalmente no desarrollarán epilepsia. El riesgo de desarrollar epilepsia aumenta si un niño tiene una convulsión prolongada, otra enfermedad del sistema nervioso o antecedentes familiares de epilepsia.

Complicaciones

Tener convulsiones en momentos determinados puede conllevar circunstancias peligrosas para ti o para otras personas.

  • Caídas. Si sufres alguna caída durante una convulsión, puedes lastimarte la cabeza o romperte un hueso.
  • Ahogo. Si sufres epilepsia, tienes de 15 a 19 veces más probabilidades de ahogarte mientras estás nadando o dándote una ducha con respecto al resto de la población, debido a la posibilidad de tener una convulsión mientras estás en el agua.
  • Accidentes automovilísticos. Una convulsión que causa pérdida de conciencia o control puede ser peligrosa si se está conduciendo un automóvil u operando maquinaria.

    Muchos estados tienen restricciones en la licencia de conducir relacionadas con la capacidad de un conductor para controlar las convulsiones e imponen una cantidad mínima de tiempo para que un conductor esté libre de convulsiones, que van de meses a años, antes de que se le permita conducir.

  • Complicaciones en el embarazo. Las convulsiones durante el embarazo pueden ser peligrosas tanto para la madre como para el bebé, y ciertos medicamentos antiepilépticos aumentan el riesgo de defectos al nacer. Si tienes epilepsia y estás pensando en quedar embarazada, habla con tu médico mientras planees tu embarazo.

    La mayoría de las mujeres con epilepsia pueden quedar embarazadas y tener bebés saludables. Es necesario que estés bajo un estricto control durante el embarazo, y es posible que deba ajustarse la medicación. Es muy importante que colabores con tu médico para planificar tu embarazo.

  • Problemas de salud emocional. Las personas con epilepsia son más propensas a tener problemas psicológicos, especialmente depresión, ansiedad y pensamientos y conductas suicidas. Los problemas pueden ser resultado de dificultades para lidiar con la afección y de los efectos secundarios de los medicamentos.

Otras complicaciones de la epilepsia que ponen en riesgo la vida son poco frecuentes, pero suceden. Algunas de ellas son:

  • Estado epiléptico. Esta afección ocurre si te encuentras en un estado de actividad convulsiva continua que dura más de cinco minutos, o bien si tienes convulsiones recurrentes con frecuencia sin recuperar el total conocimiento entre ellas. Las personas con estado epiléptico tienen un mayor riesgo de sufrir daño cerebral permanente o la muerte.

  • Muerte súbita inesperada en la epilepsia (SUDEP). Las personas con epilepsia también tienen un pequeño riesgo de muerte súbita inesperada. Se desconoce la causa, pero algunas investigaciones indican que puede ocurrir debido a trastornos cardíacos o respiratorios.

    Las personas con crisis tonicoclónicas frecuentes o cuyas convulsiones no estén controladas con medicamentos pueden tener un mayor riesgo de SUDEP. En general, aproximadamente el 1 por ciento de la población con epilepsia fallece por SUDEP.

Diagnóstico

Para diagnosticar tu enfermedad, el médico revisará tus síntomas y tu historia clínica. El médico puede pedir varias pruebas para diagnosticar la epilepsia y determinar la causa de las convulsiones. La evaluación puede incluir:

  • Un examen neurológico. El médico puede examinar tu comportamiento, tus habilidades motoras, tu función mental y otras áreas para diagnosticar la enfermedad y determinar el tipo de epilepsia que puedes tener.
  • Análisis de sangre. El médico puede tomar una muestra de sangre para determinar la presencia de signos de infecciones, enfermedades genéticas u otros trastornos que puedan estar asociados con las convulsiones.

El médico también puede sugerir pruebas para detectar anomalías en el cerebro, como por ejemplo:

  • Electroencefalograma (EEG). Este es el tipo de estudio más frecuente que se utiliza para diagnosticar la epilepsia. En esta prueba, los electrodos se fijan al cuero cabelludo con una sustancia pastosa o una tapa. Los electrodos registran la actividad eléctrica del cerebro.

    Si tienes epilepsia, es común que presentes cambios en tu patrón normal de ondas cerebrales, incluso cuando no estés sufriendo una convulsión. El médico puede monitorearte en video cuando realice un electroencefalograma mientras estás despierto o dormido, para registrar cualquier convulsión que tengas. Registrar las convulsiones puede ayudar al médico a determinar qué tipo de crisis tienes o descartar otras enfermedades.

    El examen se puede realizar en el consultorio de un médico o en el hospital. Si es apropiado, también puedes realizarte un electroencefalograma ambulatorio, el cual se usa en casa mientras el electroencefalograma registra la actividad de las convulsiones en el transcurso de unos pocos días.

    El médico puede indicarte que hagas algo que provoque convulsiones, como dormir poco antes del estudio.

  • Electroencefalograma de alta densidad. En una variación de una prueba de electroencefalograma, el médico puede recomendar un electroencefalograma de alta densidad, que sitúa los electrodos más estrechamente que el electroencefalograma convencional, con una separación de aproximadamente medio centímetro. El electroencefalograma de alta densidad puede ayudar al médico a determinar con mayor precisión qué áreas del cerebro se ven afectadas por las convulsiones.
  • Exploración por tomografía computarizada (TC). Una tomografía computarizada utiliza rayos X para obtener imágenes transversales del cerebro. Una tomografía computarizada puede revelar la presencia de anomalías en el cerebro que podrían causar convulsiones, como tumores, sangrado y quistes.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Una resonancia magnética usa poderosas ondas radioeléctricas e imanes para crear una vista detallada del cerebro. Es posible que el médico pueda detectar lesiones o anomalías en el cerebro que podrían causar convulsiones.
  • Resonancia magnética funcional (RMf). La resonancia magnética funcional mide los cambios en el flujo sanguíneo que ocurren cuando determinadas partes del cerebro están en actividad. Los médicos pueden usar la RMf antes de la cirugía para identificar las ubicaciones exactas de funciones críticas, como el habla y el movimiento, de modo que los cirujanos puedan evitar causar lesiones en esas áreas durante la operación.
  • Tomografía por emisión de positrones (TEP). La exploración por TEP utiliza una pequeña cantidad de material radioactivo en dosis baja que se inyecta en una vena para ayudar a visualizar áreas activas del cerebro y detectar anomalías.
  • Tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT). Este tipo de estudio se usa principalmente si ya te han realizado una resonancia magnética y un electroencefalograma que no detectaron la ubicación en el cerebro donde se originan las convulsiones.

    Una prueba SPECT utiliza una pequeña cantidad de material radioactivo en dosis baja que se inyecta en una vena para crear un mapa tridimensional detallado de la actividad del flujo sanguíneo en el cerebro durante las convulsiones.

    Los médicos también pueden realizar una forma de prueba SPECT llamada prueba de sustracción ictal SPECT corregistrada a la resonancia magnética (SISCOM), que puede proporcionar resultados aún más detallados.

  • Pruebas neuropsicológicas. En estas pruebas, los médicos evalúan las habilidades del pensamiento, la memoria y el habla. Los resultados de las pruebas ayudan a los médicos a determinar qué áreas del cerebro están afectadas.

Junto con los resultados de tu prueba, el médico puede usar una combinación de técnicas de análisis para ayudar a determinar con precisión en qué parte del cerebro comienzan las convulsiones:

  • Mapeo paramétrico estadístico (SPM). El SPM es un método para comparar las áreas del cerebro que tienen un aumento del metabolismo durante las convulsiones en los cerebros normales, lo que puede dar a los médicos una idea de dónde comienzan las convulsiones.
  • Análisis de Curry. El análisis de Curry es una técnica que toma datos del electroencefalograma y los proyecta en una resonancia magnética del cerebro para mostrarles a los médicos dónde se producen las convulsiones.
  • Magnetoencefalografía (MEG). La MEG mide los campos magnéticos producidos por la actividad cerebral para identificar áreas potenciales de inicio de convulsiones.

El diagnóstico preciso de tu tipo de convulsión y dónde comienzan las convulsiones te da la mejor oportunidad de encontrar un tratamiento efectivo.

Electroencefalograma (EEG) que muestra actividad de convulsiones en el cerebro

Un electroencefalograma (EEG) puede mostrar actividad irregular en el cerebro que puede indicar convulsiones.

Actividad cerebral registrada por electroencefalograma

Un electroencefalograma registra la actividad eléctrica de tu cerebro a través de electrodos que se fijan en tu cuero cabelludo. El electroencefalograma muestra resultados que permiten ver los cambios en la actividad cerebral y esto puede ser útil para el diagnóstico de trastornos cerebrales, especialmente la epilepsia y otros trastornos convulsivos.

Tomógrafo computarizado

Las exploraciones por tomografía computarizada permiten a los médicos observar imágenes de exploración por tomografía computarizada transversales (cortes) de tu cuerpo.

Imágenes de ejemplo de exploraciones del cerebro para identificar la ubicación de la convulsión

Este ejemplo muestra imágenes de tomografías computarizadas de emisión monofotónica (SPECT) realizadas durante las convulsiones y entre las convulsiones. Las diferencias representan zonas donde el flujo sanguíneo aumenta durante la convulsión. Una vez que se identifica, se ubica el área en una resonancia magnética del cerebro.

Tratamiento

Los médicos generalmente empiezan por tratar la epilepsia con medicamentos. Si los medicamentos no curan la enfermedad, los médicos pueden proponer una cirugía u otro tipo de tratamiento.

Medicamentos

La mayoría de las personas con epilepsia puede dejar de tener convulsiones al tomar un medicamento anticonvulsivo, también llamado antiepiléptico. Otras quizás puedan disminuir la frecuencia e intensidad de sus convulsiones tomando una combinación de medicamentos.

Muchos niños con epilepsia, y que no tienen síntomas, con el tiempo podrán suspender los medicamentos y vivir sin convulsiones. Muchos adultos también pueden dejar de tomar los medicamentos después de dos años o más sin convulsiones. El médico te aconsejará sobre el momento adecuado para suspender la toma de los medicamentos.

Encontrar el medicamento y la dosis adecuados puede ser complejo. El médico considerará la enfermedad, la frecuencia de las convulsiones, tu edad y otros factores al elegir qué medicamento recetar. También revisará cualquier otro medicamento que pudieras estar tomando para asegurar que los medicamentos antiepilépticos no interactúen con ellos.

Es probable que, en principio, el médico recete un solo medicamento con una dosis relativamente baja y luego la aumente de manera gradual hasta que las convulsiones estén bien controladas.

Los medicamentos anticonvulsivos pueden tener algunos efectos secundarios. Algunos de los efectos secundarios leves son:

  • Fatiga
  • Mareos
  • Aumento de peso
  • Pérdida de densidad ósea
  • Erupciones en la piel
  • Pérdida de coordinación
  • Problemas del habla
  • Problemas de memoria y para pensar

Los efectos secundarios más graves, pero poco frecuentes, incluyen:

  • Depresión
  • Pensamientos y comportamientos suicidas
  • Erupción grave en la piel
  • Inflamación de determinados órganos, como el hígado

Para lograr el mejor control de convulsiones posible con medicamentos, toma estas medidas:

  • Toma los medicamentos exactamente como te los recetaron.
  • Siempre consulta con el médico antes de cambiar a una versión genérica del medicamento o de tomar otros medicamentos con receta, de venta libre o a base de hierbas.
  • Nunca dejes de tomar el medicamento sin hablar antes con el médico.
  • Infórmale al médico de inmediato si adviertes nuevos o más sentimientos de depresión, pensamientos suicidas, o cambios inusuales en tu estado de ánimo o comportamiento.
  • Dile al médico si tienes migrañas. Los médicos pueden recetar uno de los medicamentos antiepilépticos que pueden prevenir las migrañas y tratar la epilepsia.

Al menos la mitad de las personas con un diagnóstico reciente de epilepsia dejará de tener convulsiones con su primer medicamento. Si los medicamentos antiepilépticos no te dan resultados satisfactorios, el médico quizás recomiende cirugía u otras terapias. Tendrás consultas de seguimiento regulares con el médico para evaluar la enfermedad y los medicamentos.

Cirugía

Cuando los medicamentos no brindan el control adecuado de las convulsiones, la cirugía puede ser una opción. En la cirugía para tratar la epilepsia, el cirujano extrae la parte del cerebro que provoca las convulsiones.

Por lo general, los médicos realizan la cirugía cuando las pruebas muestran que:

  • Las convulsiones se originan en una zona pequeña y bien definida del cerebro
  • La zona del cerebro que se operará no interfiere en las funciones vitales, como el habla, el lenguaje, la función motora, la visión o la audición

Si bien muchas personas siguen necesitando algunos medicamentos para ayudar a prevenir las convulsiones después de una cirugía exitosa, es probable que puedas tomar menor cantidad de medicamentos y reducir las dosis.

En pocos casos, la cirugía para la epilepsia puede provocar complicaciones, como la alteración permanente de las capacidades de razonamiento (cognitivas). Habla con tu cirujano sobre su experiencia, las tasas de éxito y las tasas de complicaciones relacionadas con el procedimiento que estés considerando.

Terapias

Además de los medicamentos y la cirugía, estas terapias potenciales pueden ser una alternativa para el tratamiento de la epilepsia:

  • Estimulación del nervio vago. Durante la estimulación del nervio vago, los médicos implantan un dispositivo llamado “estimulador del nervio vago” bajo la piel del pecho, de forma similar que con un marcapasos. Se conectan los cables del estimulador con el nervio vago del cuello.

    El dispositivo que funciona con baterías envía pulsos de energía eléctrica a través del nervio vago hacia el cerebro. No está clara la forma en la que esto inhibe las convulsiones, pero el dispositivo puede reducirlas de un 20 % a un 40 %.

    La mayoría de las personas deben seguir tomando medicamentos antiepilépticos, aunque algunas pueden disminuir la dosis de los medicamentos que consumen. Es posible presentar efectos secundarios de la estimulación del nervio vago, como dolor de garganta, ronquera, dificultad para respirar o tos.

  • Dieta cetogénica. Se han reducido las convulsiones de algunos niños con epilepsia cuando siguen una dieta estricta que contiene cantidades altas de grasas y bajas de hidratos de carbono.

    En esta dieta, llamada dieta cetogénica, el cuerpo usa las grasas en lugar de los hidratos de carbono para producir energía. Luego de algunos años, los niños pueden discontinuar la dieta cetogénica (bajo estricta supervisión médica) y no presentar convulsiones.

    Consulta con el médico sobre la aplicación de la dieta cetogénica para tu hijo o para ti. Es importante asegurarse de que tu hijo no sufra desnutrición al seguir esta dieta.

    Los efectos secundarios de la dieta cetogénica pueden incluir deshidratación, estreñimiento, retraso del crecimiento a causa de deficiencias nutricionales y acumulación de ácido úrico en la sangre, que puede causar cálculos renales. Estos efectos secundarios son poco frecuentes si la dieta se aplica de forma apropiada y con supervisión médica.

    El seguir una dieta cetogénica puede representar un desafío. Las dietas de bajo índice glucémico y de Atkins modificada ofrecen alternativas con menos restricciones y proporcionan algunos beneficios para el control de las convulsiones.

  • Estimulación cerebral profunda. En la estimulación cerebral profunda, los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro, por lo general, el tálamo. Los electrodos se conectan con un generador implantado en el pecho o el cráneo que envía impulsos eléctricos al cerebro y puede reducir las convulsiones.

Posibles tratamientos futuros

Los investigadores están estudiando muchos tratamientos nuevos posibles para la epilepsia, incluidos los siguientes:

  • Neuroestimulación receptiva. Se están investigando dispositivos implantables similares a los marcapasos que ayudan a prevenir las convulsiones. Estos dispositivos de estimulación receptiva o de circuito cerrado analizan los patrones de la actividad cerebral para detectar las convulsiones antes de que ocurran y aplican una descarga eléctrica o un medicamento para detener la convulsión.
  • Estimulación continua de la zona donde se originan las convulsiones (estimulación subumbral). La estimulación subumbral, la estimulación continua de una parte del cerebro por debajo de un nivel físicamente perceptible, parece mejorar los resultados de las convulsiones y la calidad de vida de algunas personas que las padecen. Este enfoque de tratamiento puede funcionar en las personas que padecen convulsiones que se originan en una parte del cerebro que no se puede extirpar porque afectaría las funciones motora y del habla (área elocuente). O bien, podría beneficiar a las personas cuyas convulsiones tienen características que hacen que las posibilidades de tener un tratamiento exitoso con la neuroestimulación receptiva sean bajas.
  • Cirugía mínimamente invasiva. Las nuevas técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la ablación láser guiada por imágenes por resonancia magnética, son prometedoras para la reducción de las convulsiones e implican menos riesgos que la cirugía cerebral abierta tradicional para la epilepsia.
  • Ablación láser estereotáctica o radiocirugía estereotáctica. Para algunos tipos de epilepsia, la ablación láser estereotáctica o la radiocirugía estereotáctica pueden ser un tratamiento eficaz cuando un procedimiento abierto podría ser demasiado riesgoso. En estos procedimientos, los médicos dirigen la radiación hacia la zona específica en el cerebro donde se producen las convulsiones para destruir ese tejido y así tratar de controlar mejor las convulsiones.
  • Dispositivo de estimulación nerviosa externo. Similar a la estimulación del nervio vago, este dispositivo estimularía nervios específicos para reducir la frecuencia de las convulsiones. Pero, a diferencia de la estimulación del nervio vago, este dispositivo se usaría externamente, de manera que no es necesario realizar una cirugía para implantar el dispositivo.
Actividad cerebral registrada por electroencefalograma

Un electroencefalograma registra la actividad eléctrica de tu cerebro a través de electrodos que se fijan en tu cuero cabelludo. El electroencefalograma muestra resultados que permiten ver los cambios en la actividad cerebral y esto puede ser útil para el diagnóstico de trastornos cerebrales, especialmente la epilepsia y otros trastornos convulsivos.

Tomógrafo computarizado

Las exploraciones por tomografía computarizada permiten a los médicos observar imágenes de exploración por tomografía computarizada transversales (cortes) de tu cuerpo.

Imágenes de ejemplo de exploraciones del cerebro para identificar la ubicación de la convulsión

Este ejemplo muestra imágenes de tomografías computarizadas de emisión monofotónica (SPECT) realizadas durante las convulsiones y entre las convulsiones. Las diferencias representan zonas donde el flujo sanguíneo aumenta durante la convulsión. Una vez que se identifica, se ubica el área en una resonancia magnética del cerebro.

Colocación del dispositivo en la estimulación del nervio vago

En la estimulación del nervio vago, un generador de pulsos implantado y un cable conductor estimulan el nervio vago, lo que produce la estabilización de la actividad eléctrica anormal en el cerebro.

Colocación de electrodos y ubicación del dispositivo en la estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda consiste en implantar un electrodo dentro del cerebro. La cantidad de estimulación generada por el electrodo se controla mediante un dispositivo similar a un marcapasos colocado bajo la piel del pecho. Un cable que se encuentra bajo la piel conecta el dispositivo con el electrodo.

Estimulación cerebral profunda

Una exploración por imagen de resonancia magnética de una estimulación cerebral profunda muestra la ubicación de los electrodos colocados en el cerebro.

Estilo de vida y remedios caseros

Comprender tu trastorno puede ayudarte a controlarlo mejor:

  • Toma los medicamentos correctamente. No modifiques la dosis antes de consultar al médico. Si sientes que tus medicamentos deberían cambiarse, háblalo con el médico.
  • Duerme lo suficiente. La falta de sueño puede desencadenar convulsiones. Asegúrate de descansar adecuadamente todas las noches.
  • Usa un brazalete de alerta médica. Esto ayudará a que el personal de emergencias sepa cómo tratarte de la manera correcta.
  • Haz ejercicio. El ejercicio puede ayudarte a mantenerte físicamente saludable y a reducir la depresión. Asegúrate de beber suficiente agua y de descansar si te cansas al hacer ejercicio.

Además, toma decisiones saludables, como controlar el estrés, limitar las bebidas alcohólicas y evitar los cigarrillos.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Las convulsiones no controladas y su efecto en tu vida a veces pueden ser abrumadores o llevarte a una depresión. Es importante no dejar que la epilepsia te detenga. Aún puedes vivir una vida plena y activa. Para ayudar a enfrentar tu trastorno:

  • Infórmate e informa a tus amigos y familiares sobre la epilepsia para que todos entiendan este trastorno.
  • Intenta ignorar las reacciones negativas de la gente. Es útil aprender sobre la epilepsia para que sepas cuál es la información verdadera, en lugar de tener ideas equivocadas sobre la enfermedad. Y trata de mantener tu sentido del humor.
  • Vive de la manera más independiente que sea posible. Si puedes, continúa trabajando. Si no puedes conducir debido a tus convulsiones, investiga las opciones de transporte público que tengas cerca. Si no te permiten conducir, tal vez deberías considerar mudarte a una ciudad que cuente con buenas opciones de transporte público.
  • Encuentra un médico que te guste y con el que te sientas cómodo.
  • Intenta no preocuparte constantemente de si vas tener una convulsión.
  • Encuentra un grupo de apoyo para la epilepsia para reunirte con personas que entiendan lo que estás atravesando.

Si tus convulsiones son tan graves que no puedes trabajar fuera de tu casa, aún existen maneras de sentirte productivo y conectado con la gente. Puedes considerar trabajar en casa.

Asegúrate de que las personas que viven y trabajan contigo sepan cuál es la manera correcta para enfrentar una convulsión en caso de que estén contigo cuando tengas una. Les puedes ofrecer sugerencias, como por ejemplo:

  • Gira suavemente a la persona hacia un lado.
  • Colócale algo blando debajo de la cabeza.
  • Afloja las prendas que ajusten el cuello.
  • No intentes poner los dedos ni otra cosa en la boca de la persona. Nunca nadie se «tragó» la lengua durante una convulsión — físicamente, es imposible.
  • No intentes sujetar a una persona que está teniendo una convulsión.
  • Si la persona se mueve, aleja los objetos peligrosos.
  • Quédate con la persona hasta que llegue el personal médico.
  • Observa a la persona detenidamente para que puedas brindarle detalles sobre lo que ocurrió.
  • Toma el tiempo de las convulsiones.
  • Quédate tranquilo durante las convulsiones.

Preparación antes de la cita

Podrías empezar por consultar al médico de cabecera o a un médico general. Pero en algunos casos, cuando llamas para programar una consulta, pueden derivarte inmediatamente a un especialista, como un médico capacitado en enfermedades del cerebro y del sistema nervioso (neurólogo) o un neurólogo capacitado en epilepsia (epileptólogo).

Como las consultas pueden ser breves y suele haber muchos temas de los cuales hablar, es aconsejable ir bien preparado. La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Anota en un calendario, con detalle, información sobre tus convulsiones.Cada vez que ocurra una convulsión, anota la hora, el tipo de convulsión que sufriste, y cuánto duró. También toma nota de circunstancias como omisión de la toma de medicamentos, falta de sueño, mayor estrés, período menstrual u otros eventos que podrían provocar convulsiones.

    Pide su aporte a personas que puedan haber observado tus convulsiones, incluidos familiares, amigos y colegas, para que puedas anotar información que tal vez desconozcas.

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, pregunta si hay algo que debes hacer con anticipación, como por ejemplo restringir tu dieta.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mucho estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. A veces puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.

    Además, ya que es posible que no sepas todo lo que sucede cuando tienes una convulsión, el médico tal vez quiera hacer preguntas a la persona que haya estado contigo en ese momento.

  • Escribe preguntas para hacerle al médico. Preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar al máximo tu tiempo con el médico.

En cuanto a la epilepsia, algunas de las preguntas básicas que le puedes hacer al médico incluyen:

  • ¿Qué puede estar causando mis convulsiones?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme?
  • La epilepsia que estoy padeciendo, ¿probablemente es temporaria o crónica?
  • ¿Qué enfoque me recomienda para el tratamiento?
  • ¿Cuáles son las alternativas al enfoque principal que sugiere?
  • ¿Cómo puedo asegurarme de no lastimarme si tengo otra convulsión?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Debo respetar alguna restricción?
  • ¿Debo consultar a un especialista? ¿Cuál es el costo, y lo cubrirá mi seguro médico?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetó?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomienda?

Además de las preguntas que preparaste para hacerle al médico, no dudes en hacer preguntas durante la consulta en cualquier momento en que no entiendas algo.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas:

  • ¿Cuándo empezaste a tener convulsiones?
  • ¿Tus convulsiones parecen desencadenarse a causa de determinados eventos o situaciones?
  • ¿Tienes sensaciones similares antes de que comience una convulsión?
  • ¿Tus convulsiones han sido frecuentes u ocasionales?
  • ¿Qué síntomas tienes cuando sufres una convulsión?
  • ¿Existe algo que, al parecer, mejore tus convulsiones?
  • ¿Existe algo que, al parecer, empeore tus convulsiones?

Qué puedes hacer mientras tanto

Determinados trastornos y actividades pueden desencadenar convulsiones, de modo que se recomienda:

  • Evita el consumo excesivo de alcohol
  • Evita el consumo de nicotina
  • Duerme lo suficiente
  • Reduce el estrés

Además, es importante que comiences a llevar un registro de tus convulsiones antes de visitar a tu médico.

Last Updated Aug 10, 2019


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