Fístulas arteriovenosas durales

Perspectiva general

Las fístulas arteriovenosas durales son conexiones anormales entre una arteria y una vena en el recubrimiento duro del cerebro o de la médula espinal (duramadre). Los conductos anormales entre las arterias y las venas (fístulas arteriovenosas) pueden presentarse en el cerebro, en la médula espinal y en otras partes del cuerpo.

Las fístulas arteriovenosas durales suelen presentarse más adelante en la vida y no suelen transmitirse genéticamente, es decir, los niños no son más propensos a tener una fístula arteriovenosa dural solo porque uno de los padres tenga una.

Aunque algunas fístulas arteriovenosas durales se producen por causas identificables, se cree que las fístulas relacionadas con las venas cerebrales más grandes, por lo general, surgen de un estrechamiento o de un bloqueo de uno de los senos venosos del cerebro, que, normalmente, transportan la sangre que ya ha circulado por el cerebro de regreso al corazón.

Formación de fístula arteriovenosa dural en el cerebro

Las fístulas arteriovenosas durales son conexiones anormales entre una arteria y una vena en el recubrimiento duro del cerebro o de la médula espinal.

Síntomas

Es posible que algunas personas con fístulas arteriovenosas durales no tengan síntomas. Sin embargo, los síntomas evidentes se pueden caracterizar como agresivos o como benignos.

Los síntomas agresivos de las fístulas arteriovenosas durales pueden ser el resultado de un sangrado en el cerebro (hemorragia intracerebral) o de los efectos neurológicos causados por un déficit neurológico sin hemorragias.

El sangrado en el cerebro suele provocar la aparición repentina de un dolor de cabeza con diferentes grados de discapacidad neurológica según la ubicación y el tamaño de la hemorragia.

Por el contrario, un déficit neurológico sin hemorragia suele manifestarse más gradualmente, durante un período de días a semanas, y generalmente produce un grupo de síntomas relacionados con su ubicación. Estos síntomas agresivos pueden comprender convulsiones, problemas del habla o el lenguaje, dolor facial, demencia, parkinsonismo, problemas de coordinación, sensación de ardor y cosquilleo, debilidad, apatía, incapacidad de desarrollarse, y síntomas relacionados con el aumento de la presión arterial, como dolores de cabeza, náuseas y vómitos.

Otros síntomas benignos de las fístulas arteriovenosas durales pueden comprender problemas auditivos (a menudo, un soplo detrás del oído, también conocido como «tinnitus pulsátil») y problemas visuales (como deterioro visual, protuberancia del ojo, inflamación en el revestimiento del ojo, parálisis ocular y síndrome del seno cavernoso).

En casos poco frecuentes, se puede manifestar una demencia progresiva a causa de una hipertensión venosa.

Cuándo consultar al médico

Pide una consulta con el médico si tienes algún signo o síntoma que parezca inusual o que te preocupe.

Busca ayuda médica de inmediato si padeces algún síntoma de una convulsión, o síntomas que sugieran una hemorragia cerebral, como los siguientes:

  • Dolor de cabeza intenso y repentino
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo
  • Dificultad para hablar o para entender lo que alguien dice
  • Pérdida de visión
  • Visión doble
  • Dificultades con el equilibrio

Causas

Muchas fístulas arteriovenosas durales no tienen un origen claro; sin embargo, algunas se producen por causas identificables, como una lesión traumática en la cabeza, una infección, una cirugía cerebral previa o tumores. La mayoría de los expertos creen que las fístulas arteriovenosas durales relacionadas con las venas cerebrales más grandes, por lo general, surgen de un estrechamiento o bloqueo progresivo de uno de los senos venosos del cerebro, que transportan la sangre que ya ha circulado por el cerebro de regreso al corazón.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo genéticos de las fístulas arteriovenosas durales comprenden aquellos que predisponen al paciente a una trombosis venosa, como anomalías en la coagulación que aumentan el riesgo de una oclusión de los senos venosos.

En la mayoría de los casos, las fístulas arteriovenosas durales afectan a personas que se encuentran en una etapa tardía de la adultez (aproximadamente desde los 50 hasta los 60 años). Sin embargo, también pueden presentarse en grupos de edades más jóvenes, incluso en niños.

Los datos recientes indican que los tumores meníngeos benignos también pueden estar relacionados con la aparición de fístulas arteriovenosas durales.

Diagnóstico

Si tienes signos o síntomas de una fístula arteriovenosa dural, el médico puede recomendar que te realices pruebas de diagnóstico, entre ellas:

Diagnóstico inicial por imágenes

Por lo general, la evaluación inicial comprende imágenes transversales por tomografía computarizada y resonancia magnética de la cabeza sin contraste.

Las tomografías computarizadas de la cabeza pueden mostrar la acumulación de líquido producida por el aumento de la presión arterial en las venas corticales, así como un sangrado real, que puede deberse a una fístula arteriovenosa dural que se manifiesta en otra parte del sistema venoso del cerebro.

Las resonancias magnéticas pueden establecer la forma y la extensión de una fístula arteriovenosa dural, detectar microhemorragias (sangrados muy pequeños) y determinar el impacto de cualquier estructura anormal de los vasos sanguíneos relacionada con la fístula.

Angiografía

La angiografía cerebral con catéter (también conocida como «angiografía por sustracción digital») sigue siendo la herramienta más confiable y precisa para el diagnóstico de fístula arteriovenosa dural. Este examen es fundamental para definir lo siguiente:

  • Cuántas fístulas existen y dónde están ubicadas
  • La anatomía de las arterias carótidas externas y las ramificaciones que hay entre ellas y la duramadre
  • La estructura de los vasos sanguíneos de la fístula
  • Si también existen enfermedades cardiovasculares
  • Cuál es el nivel de estrechamiento o bloqueo en el seno de la duramadre
  • Si las venas afectadas están dilatadas y en qué grado

Es posible que también se pida una angiografía superselectiva para identificar el área de convergencia de las arterias durales de alimentación y el origen de la vena de drenaje.

Tratamiento

  • Procedimientos endovasculares. En un procedimiento endovascular, es posible que el médico inserte un tubo fino y largo (catéter) en un vaso sanguíneo de la pierna o de la ingle, y lo guíe a través de los vasos sanguíneos hasta llegar a la fístula arteriovenosa dural utilizando imágenes por rayos X.

    El médico inserta el catéter en el vaso sanguíneo que conduce a la fístula arteriovenosa dural y libera espirales o una sustancia similar a un pegamento para bloquear la conexión anormal en los vasos sanguíneos.

  • Radiocirugía estereotáctica. En la radiocirugía estereotáctica, el médico utiliza radiación enfocada con precisión para bloquear la conexión anormal en los vasos sanguíneos.
  • Cirugía. Es posible que se realice una cirugía para desconectar la fístula arteriovenosa dural.

Preparación antes de la cita

Qué puedes hacer

  • Lleva un calendario detallado de los síntomas. Cada vez que tengas un síntoma, anota la hora, qué sentiste y el tiempo que duró.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Lleva a la consulta las exploraciones del cerebro que te hayan hecho recientemente en un CD.

    Además, si tuviste convulsiones, es posible que el médico quiera hacerle preguntas a alguna persona que haya estado contigo en ese momento, ya que es frecuente que no sepas todo lo que sucede cuando estás teniendo una convulsión.

Escribe preguntas para hacerle al médico.

Preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar al máximo tu tiempo con el médico. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. La mayoría de las preguntas se abordarán durante la consulta. Algunos ejemplos de buenas preguntas para hacerle al médico son los siguientes:

Preguntas generales

  • ¿Dónde se encuentra la fístula?

Control y observación

  • ¿Tendré que hacerme pruebas de seguimiento?
  • Si es así, ¿con qué frecuencia serán las consultas de seguimiento contigo?

Cirugía (para desconectar una fístula)

  • ¿Cuánto tiempo calculas que durará la cirugía?
  • ¿Cuánto tiempo suele llevar la recuperación de la cirugía?
  • ¿Cuánto tiempo estaré en el hospital?

Antecedentes quirúrgicos

  • ¿Cuántas fístulas arteriovenosas durales has visto y cuántas has tratado?
  • ¿La institución cuenta con especialización en enfermedades cerebrovasculares?

Además de las preguntas que preparaste para hacerle al médico, no dudes en hacer preguntas cada vez que no entiendas algo durante la consulta.

Qué esperar del médico

También es probable que el médico te haga una serie de preguntas:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas (por ejemplo, problemas auditivos o de visión, convulsiones, problemas del habla, parálisis u otros síntomas)?
  • ¿Los síntomas aparecen y desaparecen (intermitentes) o son constantes?
  • ¿Los síntomas parecen desencadenarse a causa de determinados sucesos o situaciones?

Qué puedes hacer mientras tanto

Determinados trastornos y actividades pueden desencadenar convulsiones, de modo que se recomienda lo siguiente:

  • Evita el consumo excesivo de alcohol
  • Evita el consumo de nicotina
  • Duerme lo suficiente
  • Reduce el estrés

Last Updated Mar 16, 2019


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