Fracturas de costilla

Perspectiva general

La fractura de costilla es una lesión frecuente que ocurre cuando uno de los huesos de la caja torácica se quiebra o se fisura. La causa más frecuente es el traumatismo de pecho, como una caída, un accidente automovilístico o impacto durante la práctica de deportes de contacto.

En muchos casos, las costillas fracturadas en realidad están solamente fisuradas. Si bien son dolorosas, las fisuras de costilla no son potencialmente tan peligrosas como las costillas que se han fracturado en partes pequeñas. Los bordes irregulares de un hueso fracturado pueden dañar los vasos sanguíneos u órganos internos principales, como los pulmones.

En la mayoría de los casos, las costillas fracturadas se curan por sí solas en uno o dos meses. Un adecuado control del dolor es importante para que puedas continuar respirando profundamente y evitar complicaciones pulmonares, como la neumonía.

Ilustración de una costilla fracturada

Una fractura de costilla se produce cuando uno de los huesos de la caja torácica se fractura o agrieta.

Síntomas

El dolor asociado con una fractura de costilla generalmente se produce o empeora cuando:

  • Respiras profundamente
  • Presionas sobre la zona lesionada
  • Inclinas o giras el cuerpo

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si aparece un punto muy sensible en la zona de las costillas después de un traumatismo, o si tienes dificultad para respirar o dolor al respirar de manera profunda.

Busca atención médica de inmediato si sientes presión, inflamación o dolor opresivo en el centro del pecho que dura más de unos pocos minutos o dolor que se extiende más allá del pecho y llega al hombro o al brazo. Estos síntomas pueden indicar un ataque cardíaco.

Causas

La causa más frecuente de las fracturas de costillas son los impactos directos, como aquellos de los accidentes automovilísticos, las caídas, el maltrato infantil o los deportes de contacto. Las costillas también pueden fracturarse por traumatismos reiterados de deportes como el golf y el remo o debido a la tos intensa y prolongada.

Factores de riesgo

Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de fracturarte una costilla:

  • Osteoporosis. Tener esta enfermedad en la que los huesos pierden densidad te hace más susceptible a fracturarte un hueso.
  • Práctica de deportes. Practicar deportes de contacto, como hockey o fútbol, aumenta el riesgo de sufrir traumatismo en el pecho.
  • Lesión cancerosa en una costilla. Una lesión cancerosa puede debilitar al hueso, y lo hace más susceptible a sufrir fracturas.

Complicaciones

Una costilla fracturada puede dañar los vasos sanguíneos y los órganos internos. El riesgo aumenta con la cantidad de costillas fracturadas. Las complicaciones varían según qué costillas te fractures. Algunas de las posibles complicaciones son las siguientes:

  • Rotura o perforación de la aorta. El borde filoso de una fractura en una de las tres primeras costillas en la parte superior de la caja torácica podría romper la aorta u otro vaso sanguíneo importante.
  • Perforación del pulmón. El borde irregular de una costilla media fracturada puede perforar un pulmón y hacer que colapse.
  • Desgarro del bazo, del hígado o de los riñones. Las dos costillas inferiores en raras ocasiones se fracturan, porque tienen más flexibilidad que las costillas superiores y medias, que se encuentras fijadas al esternón. Pero si te fracturas una costilla inferior, los bordes rotos pueden provocar daños graves en el bazo, en el hígado o en un riñón.

Prevención

Las siguientes medidas pueden ayudarte a evitar una fractura de costilla:

  • Protégete de las lesiones atléticas. Usa equipo protector cuando hagas deportes de contacto.
  • Reduce el riesgo de caídas en el hogar. Ordena el desorden de los pisos de tu hogar y limpia de inmediato todo lo que caiga en el suelo, usa tapete de goma en la ducha, mantén una buena iluminación en el hogar y coloca refuerzos antideslizantes en las alfombras y tapetes.
  • Fortalece los huesos. Obtener suficiente calcio y vitamina D en tu dieta es importante para mantener los huesos fuertes. El objetivo es consumir 1200 miligramos de calcio y 600 unidades internacionales de vitamina D a diario de alimentos y suplementos.

Diagnóstico

Durante el examen físico, el médico presionará suavemente las costillas. También podría escuchar los pulmones y ver cómo se mueve la caja torácica mientras respiras.

Es posible que el médico te ordene uno o más de los siguientes estudios de diagnóstico por imágenes:

  • Radiografías. Mediante el uso de niveles bajos de radiación, las radiografías hacen que los huesos sean visibles. Pero, a menudo, las radiografías tienen problemas para revelar fracturas de costillas recientes, especialmente si el hueso solo está agrietado. Las radiografías también son útiles para diagnosticar un colapso pulmonar.
  • Exploración por TC. A menudo, esto puede descubrir fracturas de costilla que es posible que las radiografías no detecten. Las lesiones en los tejidos blandos y los vasos sanguíneos son más fáciles de ver en las tomografías computarizadas. Esta tecnología toma radiografías desde varios ángulos y las combina para representar cortes transversales de las estructuras internas del cuerpo.
  • RM. Esta se puede utilizar para examinar los tejidos blandos y los órganos alrededor de las costillas para determinar si hay algún daño. También puede ayudar en la detección de fracturas de costillas más sutiles. Una resonancia magnética utiliza un imán potente y ondas de radio para producir imágenes transversales.
  • Exploración ósea. Esta técnica es buena para ver fracturas por estrés, donde un hueso se agrieta después de un traumatismo repetitivo, como largos episodios de tos. Durante una exploración ósea, se inyecta una pequeña cantidad de material radioactivo en el torrente sanguíneo. Este se acumula en los huesos, particularmente en los lugares donde cicatriza el hueso y se detecta mediante un escáner.

Tratamiento

La mayoría de las fracturas de las costillas se curan por sí solas dentro de las seis semanas. Limitar las actividades y colocar hielo en el área con regularidad pueden ayudar a sanar y aliviar el dolor.

Medicamentos

Es importante obtener el alivio del dolor adecuado: si duele al respirar profundamente, podrías contraer neumonía. Si los medicamentos orales no ayudan lo suficiente, es posible que el médico sugiera inyecciones de anestesia de larga duración alrededor de los nervios de la zona de las costillas.

Terapia

Una vez que se haya controlado el dolor, el médico podría indicarte ejercicios de respiración para ayudarte a respirar más profundamente, ya que con la respiración poco profunda puedes correr el riesgo de desarrollar neumonía.

En el pasado, los médicos utilizaban paños de compresión, vendas elásticas que puedes colocarte alrededor del pecho, para ayudar a entablillar e inmovilizar la zona. Ya no se recomiendan los paños de compresión para las fracturas de costillas, ya que pueden impedir la respiración profunda, lo que aumenta el riesgo de neumonía.

Preparación antes de la cita

Dado que muchas fracturas de costillas son el resultado de accidentes automovilísticos, posiblemente te enteres de que tienes una costilla fracturada en el departamento de emergencia del hospital. Si te fracturas una costilla por sobrecarga reiterada en el tiempo, probablemente verás al profesional de atención médica primaria.

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta

Qué puedes hacer

Antes de ver al profesional de atención médica primaria, haz una lista de lo siguiente:

  • Los síntomas, incluso los que parezcan no estar relacionados con el motivo por el que solicitaste la consulta
  • La información personal más importante, incluso accidentes recientes
  • Todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomes, incluidas las dosis.
  • Preguntas para hacerle al médico

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe, para que te ayude a recordar la información que recibas.

Para las fracturas de costillas, algunas preguntas básicas para hacerle al médico son las siguientes:

  • ¿Cuánto tiempo dolerá?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?
  • ¿Cuál es la mejor manera de controlar esto teniendo en cuenta mis otras enfermedades?
  • ¿Tengo que restringir mis actividades?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Dónde sientes el dolor?
  • ¿Tus síntomas son continuos u ocasionales?
  • ¿Qué tan intenso es el dolor?
  • ¿Algo lo provocó?
  • ¿Hay alguna acción que mejore o empeore el dolor?

Last Updated Dec 1, 2018


Content from Mayo Clinic ©1998-2020 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use