Leucemia de células pilosas

Perspectiva general

La leucemia de células pilosas es un tipo de cáncer raro que avanza lentamente, caracterizado por la producción por parte de la médula ósea de una cantidad excesiva de células B (linfocitos), un tipo de glóbulo blanco que combate las infecciones.

Esta cantidad excesiva de células B es anormal, y las células lucen «pilosas» al ser observadas con un microscopio. Como la cantidad de células de la leucemia aumenta, se produce una menor cantidad de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas sanas.

La leucemia de células pilosas tiene mayor incidencia en hombres que en mujeres y se manifiesta con más frecuencia en personas de mediana edad o adultos mayores.

La leucemia de células pilosas se considera una enfermedad crónica porque quizás nunca desaparezca completamente, pese a que el tratamiento puede lograr su remisión durante años.

Fotografía de células de tricoleucemia bajo un microscopio

Las células de tricoleucemia, que aparecen como las células más oscuras en esta fotografía, se encuentran rodeadas por una aureola de proyecciones finas (vellosidades). Para diagnosticar tricoleucemia, es posible que tu médico tome una muestra de médula ósea de tu cuerpo y la examine con un microscopio en busca de células pilosas.

Síntomas

Algunas personas no tienen signos o síntomas de tricoleucemia, pero un análisis de sangre para detectar otra enfermedad o trastorno puede revelar accidentalmente tricoleucemia.

En otras ocasiones las personas con tricoleucemia presentan signos y síntomas que son comunes para una cantidad de enfermedades y trastornos, como los siguientes:

  • Una sensación de saciedad en el abdomen que puede hacer que sea incómodo comer más de una cantidad pequeña a la vez
  • Cansancio
  • Hematomas que se producen con facilidad
  • Infecciones recurrentes
  • Debilidad
  • Pérdida de peso

Cuándo debes consultar con un médico

Solicita una consulta con tu médico si tienes signos y síntomas persistentes que te preocupan.

Causas

No se sabe con exactitud qué causa la tricoleucemia.

Los médicos saben que el cáncer se origina cuando se desarrollan errores (mutaciones) en el ADN de las células. En el caso de la tricoleucemia, las mutaciones en el ADN provocan que las células madre de la médula ósea creen demasiados glóbulos blancos que no funcionan correctamente. Los médicos no saben qué provoca las mutaciones de ADN que conducen a la aparición de la tricoleucemia.

Factores de riesgo

Existen ciertos factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar tricoleucemia. No todos los estudios de investigación coinciden en los factores que aumentan el riesgo de la enfermedad.

Algunas investigaciones indican que el riesgo de tricoleucemia aumenta según lo siguiente:

  • Exposición a la radiación. Es posible que las personas expuestas a la radiación, como las que trabajan cerca de máquinas radiográficas y no usan un equipo de protección adecuado o las personas que recibieron radioterapia para tratar el cáncer, tengan un riesgo mayor de desarrollar tricoleucemia, pero la evidencia no es concluyente.
  • Exposición a sustancias químicas. Existen estudios contradictorios sobre el efecto de los químicos industriales y los agroquímicos en el desarrollo de tricoleucemia.

Complicaciones

La tricoleucemia progresa muy lentamente y en ocasiones permanece estable durante muchos años. Por esta razón, pueden suceder algunas complicaciones de la enfermedad.

Es posible que la tricoleucemia sin tratar que progresa desplace los glóbulos sanos en la médula ósea, lo que genera complicaciones serias, como las siguientes:

  • Infecciones. La cantidad reducida de glóbulos blancos sanos te pone en riesgo de infecciones que tu cuerpo podría combatir en otras circunstancias.
  • Sangrado. Los recuentos de plaquetas bajos le dificultan a tu cuerpo a detener el sangrado una vez que comienza. Si presentas un recuento de plaquetas levemente bajo, es posible que notes que se te hacen hematomas con más facilidad. Los recuentos de plaquetas muy bajos pueden causar sangrados espontáneos en la nariz o en las encías.
  • Anemia. Un recuento bajo de glóbulos rojos significa que hay menos células disponibles para transportar oxígeno a todo tu cuerpo. Esto se llama anemia. La anemia causa cansancio.

Aumento del riesgo de padecer un segundo cáncer

Algunos estudios han demostrado que las personas con tricoleucemia pueden tener un mayor riesgo de desarrollar un segundo tipo de cáncer. No se sabe con claridad si este riesgo se debe al efecto de la tricoleucemia en el cuerpo o si proviene de los medicamentos usados para tratar la tricoleucemia.

Los casos de segundo cáncer encontrado en personas que recibieron tratamiento para la tricoleucemia incluyen, entre otros, el linfoma no-Hodgkin.

Diagnóstico

Para diagnosticar tricoleucemia, es posible que el médico haga las siguientes recomendaciones:

  • Examen físico. Al tocar el bazo, un órgano de forma ovalada que se encuentra en el lado izquierdo de la parte superior del abdomen, el médico puede determinar si es de un tamaño mayor al normal. Un bazo dilatado puede provocar una sensación de saciedad en el abdomen que dificulta la alimentación.

    También es posible que tu médico controle que no haya ganglios linfáticos inflamados que puedan contener células de leucemia.

  • Análisis de sangre. El médico usa análisis de sangre, como el hemograma completo, para controlar los niveles de glóbulos en la sangre.

    Las personas con tricoleucemia tienen niveles bajos de los tres tipos de glóbulos: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Otro análisis de sangre llamado frotis de sangre periférica busca las células de tricoleucemia en una muestra de sangre.

  • Biopsia de médula ósea. Durante una biopsia de médula ósea, se extrae una pequeña cantidad de médula ósea de la zona de la cadera. Esta muestra se utiliza para detectar las células de tricoleucemia y para controlar las células sanguíneas sanas.
  • Tomografía computarizada. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas del interior del cuerpo. El médico puede indicar una tomografía computarizada para detectar el aumento de tamaño del bazo y de los ganglios linfáticos.

El análisis minucioso de las células de tricoleucemia en la sangre y las muestras de médula ósea pueden revelar ciertos cambios genéticos y químicos que le dan al médico una idea de tu pronóstico y cumplen una función importante en la determinación de las opciones de tratamiento.

Agrandamiento del bazo

El bazo es un órgano pequeño que por lo normal tiene el tamaño de tu puño. Algunos trastornos, como la enfermedad hepática y algunos cánceres, pueden generar que tu bazo aumente de tamaño.

Una aguja succionando médula ósea líquida del hueso de la cadera

Para la aspiración de la médula ósea, el médico o enfermero utiliza una aguja delgada para extraer una pequeña cantidad de médula ósea líquida, por lo general del hueso de las caderas (pelvis). A menudo se hace una biopsia de médula ósea al mismo tiempo. En este procedimiento se extrae una pequeña muestra de tejido óseo y de la médula.

Fotografía de células de tricoleucemia bajo un microscopio

Las células de tricoleucemia, que aparecen como las células más oscuras en esta fotografía, se encuentran rodeadas por una aureola de proyecciones finas (vellosidades). Para diagnosticar tricoleucemia, es posible que tu médico tome una muestra de médula ósea de tu cuerpo y la examine con un microscopio en busca de células pilosas.

Tratamiento

No siempre es necesario comenzar el tratamiento para la tricoleucemia inmediatamente después de la confirmación del diagnóstico. Como este cáncer avanza muy lentamente y a veces no avanza en lo absoluto, el tratamiento se puede retrasar.

Tendrás consultas de seguimiento periódicas con el médico para controlar el avance de la tricoleucemia. Si presentas signos y síntomas del cáncer, es posible que decidas hacer el tratamiento. La mayoría de las personas con tricoleucemia, en algún momento, necesitan tratamiento.

No existe una cura para la tricoleucemia. Sin embargo, los tratamientos son efectivos para hacer que la tricoleucemia entre en remisión durante años.

Quimioterapia

Los médicos consideran que los medicamentos de quimioterapia son la primera línea de tratamiento para la tricoleucemia. Una gran mayoría de las personas presenta una remisión total o parcial al finalizar la quimioterapia.

Se utilizan estos dos medicamentos de quimioterapia para la tricoleucemia:

  • Cladribina. El tratamiento de la tricoleucemia suele comenzar con cladribina. Puedes recibir una infusión continua del medicamento o inyecciones diarias en la vena durante varios días.

    La mayoría de las personas que reciben cladribina presentan una remisión total que puede durar por varios años. Si tu tricoleucemia reaparece, se te puede volver a administrar cladribina. Los efectos secundarios de la cladribina pueden incluir infección y fiebre.

  • Pentostatina. La administración de pentostatina (Nipent) muestra índices de remisión similares a los de la cladribina, pero se administra de manera diferente. La administración para las personas que reciben pentostatina se realiza mediante infusiones cada dos semanas durante tres a seis meses. Los efectos secundarios de la pentostatina pueden incluir fiebre, náuseas e infección.

Tratamientos biológicos

La finalidad de la terapia biológica es hacer que las células cancerosas sean más reconocibles para el sistema inmunitario. Una vez que el sistema inmunitario identifica las células cancerosas como intrusas, puede comenzar a combatir el cáncer.

En la tricoleucemia se utilizan dos tipos de tratamientos biológicos:

  • Rituximab. El rituximab (Rituxan) es un anticuerpo monoclonal aprobado para el tratamiento del linfoma no Hodgkin y la leucemia linfocítica crónica, aunque a veces se utiliza para la tricoleucemia.

    Si los medicamentos de la quimioterapia no te han dado resultado, o si no puedes recibir quimioterapia, el médico podría considerar el rituximab. También podría combinar cladribina y rituximab. Los efectos secundarios del rituximab son fiebre e infección.

  • Interferón. Actualmente, la función del interferón en el tratamiento de la tricoleucemia es limitada. Podrías recibir interferón si la quimioterapia no ha sido eficaz o si no puedes recibir quimioterapia.

    La mayoría de las personas tiene una remisión parcial con el interferón, que se toma durante un año. Los efectos secundarios son síntomas similares a los de la gripe, como fiebre y fatiga.

Pueden recomendarse otros medicamentos que actúan sobre el sistema inmunitario si el cáncer reaparece o si no responde a los tratamientos habituales. A través de los ensayos clínicos se están estudiando nuevos tratamientos biológicos y tratamientos dirigidos para tratar la tricoleucemia.

Cirugía

La cirugía para extirpar el bazo (esplenectomía) puede ser una opción si tu bazo se rompe o si está agrandado y causa dolor. Aunque extirpar el bazo no cura la tricoleucemia, por lo general puede restaurar los recuentos sanguíneos normales.

La esplenectomía no se utiliza con frecuencia para tratar la tricoleucemia, pero puede ser útil en algunas situaciones. Toda cirugía implica un riesgo de sangrado e infección.

Medicina alternativa

No se han encontrado medicamentos alternativos para tratar la tricoleucemia. Sin embargo, la medicina alternativa puede ayudarte a sobrellevar el estrés de un diagnóstico de cáncer y los efectos secundarios del tratamiento oncológico.

Habla con tu médico sobre las diversas opciones, por ejemplo:

  • Terapia artística
  • Ejercicio
  • Meditación
  • Musicoterapia
  • ejercicios de relajación
  • espiritualidad

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Los médicos consideran que la tricoleucemia es un tipo de cáncer crónico porque nunca desaparece por completo. Incluso si logras la remisión, probablemente debas realizar consultas de seguimiento con el médico para controlar el cáncer y tu recuento sanguíneo.

Saber que el cáncer podría volver a aparecer en cualquier momento puede ser estresante. Para ayudarte a afrontar esta situación, podrías considerar intentar lo siguiente:

  • Obtén información suficiente para tomar decisiones sobre tu atención médica con tranquilidad. Infórmate acerca de la tricoleucemia y su tratamiento para que puedas estar más seguro en el momento de tomar decisiones sobre tu tratamiento.

    Tener una mejor idea de qué esperar del tratamiento y de la vida después del tratamiento puede ayudarte a sentir que tienes más control sobre tu cáncer. Pídele a tu médico, al personal de enfermería o a otro profesional de la salud que te recomienden fuentes confiables de información para comenzar.

  • Ponte en contacto con otros sobrevivientes del cáncer. Si bien los amigos y la familia constituyen una red de apoyo importante durante tu experiencia con el cáncer, no siempre pueden entender lo que es afrontar el cáncer. Otros sobrevivientes del cáncer pueden ser una red de apoyo única.

    Consulta al médico o a otro miembro del equipo de atención médica sobre grupos u organizaciones de apoyo en tu comunidad a través de los cuales puedas ponerte en contacto con otros sobrevivientes del cáncer. Algunas organizaciones, como American Cancer Society y Leukemia & Lymphoma Society, ofrecen salas de chat y foros de debate en línea.

  • Cuídate. No puedes controlar la reaparición de la tricoleucemia, pero sí puedes controlar otros aspectos de tu salud.

    Puedes cuidarte siguiendo una alimentación equilibrada compuesta por una gran cantidad de frutas y verduras, y haciendo ejercicio con regularidad. Un cuerpo sano puede combatir mejor de las infecciones y, si alguna vez tienen que volver a tratarte por cáncer, podrás afrontar mejor los efectos secundarios del tratamiento.

Preparación antes de la cita

Es probable que primero consultes con tu médico de cabecera. Si el médico sospecha que puedes tener leucemia, es posible que te derive a un médico que se especialice en enfermedades de la sangre y médula ósea (hematólogo).

Dado que las consultas pueden ser breves, y es necesario tratar muchos temas, es recomendable que estés preparado. A continuación, incluimos información que te ayudará a prepararte y a saber qué puedes esperar del médico.

Lo que puedes hacer

  • Ten en cuenta las restricciones que debes cumplir antes de asistir a la consulta. Al momento de programar la consulta, asegúrate de preguntar si necesitas hacer algo con anticipación, como cuidarte con las comidas.
  • Anota los síntomas que experimentes, incluidos aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la consulta.
  • Anota información personal clave, como episodios de estrés importantes o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tomes.
  • Considera ir acompañado de un familiar o un amigo. A veces es difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. Quizás la persona que te acompaña recuerda información que tú pasaste por alto u olvidaste.
  • Anota preguntas para hacerle al médico.

El tiempo con el médico es limitado, por lo que preparar una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar el tiempo al máximo. Enumera las preguntas de la más importante a la menos importante, en caso de que se agote el tiempo. Para la tricoleucemia, estas son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al médico:

  • ¿Qué clase de pruebas necesito hacerme?
  • ¿Necesitaré tratamiento para la tricoleucemia?
  • Si no recibo tratamiento, ¿la leucemia empeorará?
  • Si necesito tratamiento, ¿cuáles son mis opciones?
  • ¿El tratamiento curará la tricoleucemia?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios de cada opción de tratamiento?
  • ¿Hay algún tratamiento que considere mejor para mí?
  • ¿De qué forma afectará mi vida diaria el tratamiento oncológico?
  • Tengo estas otras enfermedades. ¿Cómo puedo controlarlas de la mejor manera?
  • ¿Hay alguna restricción que deba seguir?
  • ¿Debería ver a un especialista? ¿Cuánto costará eso? ¿Lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

Además de las preguntas que preparaste para el médico, no dudes en hacer otras preguntas durante la consulta.

Qué esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga varias preguntas. Si ya estás preparado para responderlas, luego podrás tener más tiempo para hablar de otros temas sobre los que quieras consultar. El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Tus síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Qué tan graves son tus síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar tus síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorar tus síntomas?

Last Updated Sep 21, 2018


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