Obesidad

Perspectiva general

La obesidad es un trastorno complejo que consiste en tener una cantidad excesiva de grasa corporal. La obesidad no es solo un problema estético. Aumenta tu riesgo de enfermedades y problemas de salud, tales como enfermedad cardíaca, diabetes y presión arterial alta.

Si eres extremadamente obeso significa que tienes una gran probabilidad de tener problemas de salud relacionados con tu peso.

La buena noticia es que incluso un nivel mínimo de adelgazamiento puede mejorar o prevenir los problemas de salud relacionados con la obesidad. Los cambios en la dieta, mayor actividad física y los cambios de conducta pueden ayudarte a bajar de peso. Los medicamentos recetados y la cirugía para adelgazar son opciones adicionales para tratar la obesidad.

Síntomas

La obesidad se diagnostica cuando el índice de masa corporal (IMC) es de 30 o más. Tu índice de masa corporal se calcula dividiendo tu peso en kilogramos (kg) por tu estatura en metros (m) al cuadrado.

IMC Estado del peso
Inferior a 18,5 Bajo peso
De 18,5 a 24,9 Normal
De 25,0 a 29,9 Sobrepeso
De 30,0 a 34,9 Obesidad (clase I)
De 35,0 a 39,9 Obesidad (clase II)
40,0 o superior Obesidad extrema (Clase III)

Para la mayoría de las personas, el IMC brinda un cálculo aproximado de la grasa corporal. Sin embargo, el IMC no mide directamente la grasa corporal, por lo que algunas personas, como por ejemplo los atletas musculosos, podrían tener un IMC correspondiente a la categoría de obesidad aunque no tengan exceso de grasa corporal. Consulta con el médico si tu IMC constituye un problema.

Cuándo consultar al médico

Si crees que podrías tener obesidad y, especialmente, si te preocupa algún problema de salud relacionado con el peso, consulta con tu médico o proveedor de atención médica. Con tu proveedor podrán evaluar los riesgos para tu salud y analizar las opciones para adelgazar.

Causas

A pesar de que hay influencias genéticas, de comportamiento y hormonales para el peso corporal, la obesidad se produce cuando ingieres más calorías de las que quemas a través del ejercicio y de las actividades cotidianas normales. El cuerpo almacena ese exceso de calorías en forma de grasa.

En algunos casos, la obesidad puede tener una causa médica, como el síntoma de Prader-Willi, el síndrome de Cushing u otras enfermedades y trastornos. No obstante, estos trastornos son raros y, en general, las principales causas de obesidad son las siguientes:

  • Inactividad. Si no haces mucha actividad, no quemas tantas calorías. Si tienes un estilo de vida sedentario, es muy fácil que todos los días ingieras más calorías de las que usas para hacer ejercicio y para las actividades cotidianas normales.
  • Dieta y hábitos alimentarios poco saludables. El aumento de peso es inevitable si, a menudo, comes más calorías de las que quemas. La dieta de la mayoría de los estadounidenses tiene demasiadas calorías y, está repleta de comidas rápidas y de bebidas con alto contenido de calorías.

Factores de riesgo

Por lo general, la obesidad es producto de una combinación de causas y factores que contribuyen a ella, entre ellos:

  • Genética. Tus genes podrían afectar la cantidad de grasa corporal que almacenas y dónde se distribuye esa grasa. La genética también puede cumplir un rol respecto de la eficiencia con que el cuerpo convierte los alimentos en energía y cómo quema calorías durante el ejercicio.
  • Estilo de vida de la familia. La obesidad tiende a presentarse en toda la familia. Si uno de tus padres o ambos son obesos, tu riesgo de ser obeso es mayor. Esto no se debe solo a la genética. Los familiares tienden a compartir hábitos alimentarios y de actividad similares.
  • Inactividad. Si no haces mucha actividad, no quemas tantas calorías. Si tienes un estilo de vida sedentario, es muy fácil que todos los días ingieras más calorías de las que quemas cuando haces ejercicio y realizas actividades cotidianas normales. Tener problemas médicos, como artritis, puede suponer menos actividad, lo que contribuye al aumento de peso.
  • Dieta poco saludable. Una dieta con muchas calorías, con mucha comida rápida, bebidas altamente calóricas y con porciones demasiado grandes, pero con pocas frutas y vegetales contribuye al aumento de peso.
  • Problemas médicos. En algunas personas, la obesidad puede tener una causa médica, como el síntoma de Prader-Willi, el síndrome de Cushing y otros trastornos. Los problemas médicos, como la artritis, también pueden hacer disminuir la actividad física, lo que puede provocar el aumento de peso.
  • Ciertos medicamentos. Algunos medicamentos pueden provocar aumento de peso si no los compensas con dieta o con actividad física. Entre estos medicamentos, encontramos a algunos antidepresivos, anticonvulsivos, medicamentos para la diabetes, antipsicóticos, esteroides y betabloqueantes.
  • Problemas sociales y económicos. La investigación ha vinculado la obesidad con factores sociales y económicos. Es difícil evitar la obesidad si no tienes lugares seguros para hacer ejercicio. De manera similar, es posible que no te hayan enseñado formas saludables de cocinar o quizá no tengas dinero para comprar alimentos más saludables. Además, las personas con las que pasas tiempo pueden influir en tu peso —es más probable que seas obeso si tienes amigos o familiares que lo son—.
  • Edad. La obesidad puede ocurrir a cualquier edad, incluso, en niños pequeños. Sin embargo, a medida que envejeces, los cambios hormonales y un estilo de vida menos activo aumentan el riesgo de padecer obesidad. Asimismo, la cantidad de músculo en el cuerpo tiende a disminuir con la edad. Esta menor masa muscular produce una disminución en el metabolismo. Estos cambios también reducen las calorías que necesitas, por lo que pueden hacer que resulte más difícil evitar el exceso de peso. Si no controlas de forma consciente lo que comes y no haces más actividad física a medida que envejeces, es probable que aumentes de peso.
  • Embarazo. Durante el embarazo, las mujeres forzosamente aumentan de peso. Para algunas mujeres, después del nacimiento del bebé, es difícil bajar ese peso que aumentaron. Ese aumento de peso puede contribuir a la manifestación de la obesidad en las mujeres.
  • Dejar de fumar. Con frecuencia, dejar de fumar está asociado con el aumento de peso. Y, en algunos casos, dejar de fumar puede hacer que las personas aumenten tanto de peso que se vuelven obesas. Sin embargo, a largo plazo, dejar de fumar sigue siendo más beneficioso para la salud que seguir fumando.
  • Falta de sueño. No dormir lo suficiente o hacerlo en demasía puede provocar cambios hormonales que aumentan el apetito. También es posible que sientas ganas de comer alimentos con alto contenido de calorías e hidratos de carbono, que pueden contribuir al aumento de peso.

Aun cuando tengas uno o más de estos factores de riesgo, no significa que estés destinado a ser obeso. Puedes contrarrestar la mayoría de los factores de riesgo mediante una dieta, actividad física y ejercicio, así como a través de cambios de comportamiento.

Complicaciones

Si eres obeso, es más probable que manifiestes diversos problemas de salud graves, como los siguientes:

  • Triglicéridos altos y colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) bajo
  • Diabetes tipo 2
  • Presión arterial alta
  • Síndrome metabólico: combinación de un alto nivel de azúcar en sangre, presión arterial alta, triglicéridos altos y colesterol HDL bajo
  • Enfermedad cardíaca
  • Accidente cerebrovascular
  • Cáncer, como cáncer de útero, cuello uterino, endometrio, ovarios, mama, colon, recto, esófago, hígado, vesícula, páncreas, riñón y próstata
  • Trastornos respiratorios, como apnea del sueño, un trastorno del sueño potencialmente grave en el que la respiración se detiene y se reanuda en forma repetida
  • Enfermedad de la vesícula
  • Problemas ginecológicos, como esterilidad y períodos menstruales irregulares
  • Disfunción eréctil y problemas de salud sexual
  • Enfermedad por hígado graso no alcohólico, una afección en la que se acumula grasa en el hígado, lo que puede causar inflamación o cicatrización
  • Artrosis

Calidad de vida

La obesidad puede disminuir tu calidad de vida general. Es posible que no puedas hacer cosas que hacías antes, como participar en actividades placenteras. Tal vez evites los lugares públicos. Las personas obesas incluso pueden sufrir discriminación.

Otros problemas relacionados con el peso que pueden afectar tu calidad de vida son los siguientes:

  • Depresión
  • Discapacidad
  • Problemas sexuales
  • Vergüenza y culpa
  • Aislamiento social
  • Menor rendimiento en el trabajo

Prevención

Si corres riesgo de volverte obeso, o si actualmente tienes sobrepeso o un peso saludable, puedes tomar medidas para evitar el aumento de peso no saludable y los problemas de salud relacionados. No es de extrañar que las medidas para evitar el aumento de peso sean las mismas que para adelgazar: ejercicio diario, dieta saludable y el compromiso a largo plazo de controlar lo que comes y bebes.

  • Hacer ejercicio regularmente. Debes realizar de 150 a 300 minutos de actividad física de intensidad moderada por semana para evitar el aumento de peso. Las actividades físicas de intensidad moderada pueden ser caminar rápidamente y hacer natación.
  • Seguir un plan de alimentación saludable. Concéntrate en los alimentos ricos en nutrientes y de bajas calorías, tales como frutas, vegetales y cereales integrales. Evita las grasas saturadas y reduce el consumo de dulces y alcohol. Come tres comidas normales por día y pocos tentempiés. Incluso puedes disfrutar de pequeñas cantidades de alimentos con alto contenido calórico y graso para darte un gusto de vez en cuando. Solo asegúrate de elegir alimentos que promuevan un peso saludable y la buena salud la mayor parte del tiempo.
  • Reconocer y evitar las trampas de comida que hacen que comas. Identifica las situaciones que hacen que comas fuera de control. Intenta llevar un diario en el que escribas lo que comes, cuánto comes, cuándo comes, cómo te sientes y cuánta hambre tienes. Luego de un tiempo, deberías ver ciertos patrones. Puedes planificar y desarrollar estrategias para manejar este tipo de situaciones y mantener el control de tus conductas alimentarias.
  • Controlar tu peso regularmente. Las personas que se pesan al menos una vez por semana obtienen mejores resultados al evitar el exceso de peso. Controlar tu peso puede indicarte si tus esfuerzos están dando resultado y ayudarte a detectar los pequeños aumentos de peso antes de que se conviertan en un gran problema.
  • Tener constancia. Respetar tu plan de peso saludable tanto como sea posible durante la semana, los fines de semana, los feriados y las vacaciones aumenta tus probabilidades de obtener resultados a largo plazo.

Diagnóstico

Si tu IMC está en el nivel de obesidad, el proveedor de atención médica, generalmente, revisará tus antecedentes médicos minuciosamente, te realizará una exploración física y te recomendará algunas pruebas.

Por lo general, estos exámenes y pruebas comprenden los siguientes:

  • Elaborar tus antecedentes médicos. Es posible que el médico revise tus antecedentes de peso, esfuerzos para adelgazar, hábitos de ejercicio, patrones alimenticios, otras enfermedades que hayas tenido, medicamentos, niveles de estrés y otras cuestiones sobre tu salud. Tu médico también podría revisar los antecedentes médicos de tu familia para saber si tienes una predisposición a determinadas enfermedades.
  • Una exploración física general. Esto también implica medir tu estatura; verificar tus signos vitales, como frecuencia cardíaca, presión arterial y temperatura; escuchar el corazón y los pulmones; y examinar el abdomen.
  • Calcular tu IMC. El médico verificará tu índice de masa corporal (IMC) para determinar tu nivel de obesidad. Esto debería hacerse al menos una vez al año. Tu IMC también ayuda a determinar tu riesgo de salud general y el tratamiento que podría ser adecuado.
  • Medir la circunferencia de la cintura. La grasa almacenada alrededor de la cintura, a veces denominada «grasa visceral o abdominal», podría aumentar tu riesgo de contraer enfermedades, como diabetes o enfermedad cardíaca, en mayor medida. Las mujeres con una medición de cintura (circunferencia) superior a 35 pulgadas (80 cm) y los hombres con una medición de cintura superior a 40 pulgadas (102 cm) podrían tener más riesgos para la salud que las personas con mediciones de cintura más pequeñas. Al igual que con la medición del IMC, la circunferencia de la cintura debería realizarse al menos una vez al año.
  • Controlar otros problemas de salud. Si tienes problemas de salud conocidos, tu médico los evaluará. Tu médico también verificará otros problemas de salud posibles, como presión arterial alta y diabetes.
  • Análisis de sangre. Las pruebas que te realices dependerán de tu salud, de tus factores de riesgo y de los síntomas actuales que estés teniendo. Las pruebas pueden consistir en análisis de colesterol, prueba de la función hepática, glucosa en ayunas, análisis de tiroides, entre otras. El médico también te puede recomendar algunos exámenes del corazón, como un electrocardiograma.

Reunir toda esta información los ayudará a ti y al médico a determinar cuánto peso debes perder y qué problemas de salud o riesgos tienes actualmente. Esto servirá para guiar las decisiones del tratamiento.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento contra la obesidad es alcanzar y mantener un peso saludable. Es posible que tengas que trabajar con un equipo de profesionales de salud —entre ellos, un dietista, un consejero de comportamiento o un especialista en obesidad— que te ayude a comprender y a cambiar tus hábitos de alimentación y de actividad física.

El objetivo inicial del tratamiento suele ser un adelgazamiento moderado (del 3 al 5 por ciento de tu peso total). Esto significa que si pesas 200 libras (91 kg) y estás obeso según el índice de masa corporal, solo tendrías que bajar alrededor de 6 a 10 libras (de 2,7 kg a 4,5 kg) para que tu salud empiece a mejorar. Sin embargo, cuanto más peso pierdas, mayores serán los beneficios.

Todos los programas para adelgazar requieren cambios en tus hábitos alimentarios y un aumento de la actividad física. Los métodos de tratamiento más adecuados para ti dependen de tu grado de obesidad, tu salud general y tu buena disposición para participar en un plan de adelgazamiento.

Las siguientes son otras herramientas de tratamiento:

  • Cambios en la dieta
  • Ejercicio y actividad física
  • Cambios en el comportamiento
  • Medicamentos con receta para adelgazar
  • Cirugía para bajar de peso

Cambios en la dieta

Reducir las calorías y adoptar hábitos de alimentación más saludables es fundamental para superar la obesidad. Aunque puedes bajar de peso rápidamente al principio, el adelgazamiento lento y constante a largo plazo se considera la manera más segura de bajar de peso y el mejor modo de no volver a aumentar de peso.

Evita las dietas drásticas y poco realistas, como las dietas «relámpago», porque es probable que te no ayuden a mantener un peso bajo a largo plazo.

Prepárate para participar en un programa integral de adelgazamiento durante, al menos, seis meses y, en una etapa de mantenimiento de un programa, durante, al menos, un año para aumentar tus posibilidades de éxito de bajar de peso.

No existe una dieta perfecta para bajar de peso. Elige una que incluya alimentos saludables y que creas que te resultará. Los cambios en la dieta para tratar la obesidad consisten en lo siguiente:

  • Reducir las calorías. La clave para adelgazar es reducir la cantidad de calorías que ingieres. Junto con tus proveedores de atención médica, puedes revisar tus hábitos de alimentos y de bebidas para saber cuántas calorías consumes normalmente y cómo puedes reducirlas. Tú y el médico pueden decidir cuántas calorías tienes que ingerir por día para bajar de peso, pero la cantidad normal es de 1200 a 1500 calorías para las mujeres y entre 1500 y 1800 para los hombres.
  • Sentirte satisfecho comiendo menos. El concepto de densidad energética puede ayudarte a satisfacer el hambre con menos calorías. Todos los alimentos tienen una determinada cantidad de calorías para una cierta cantidad (volumen). Algunos alimentos —como los postres, los dulces, las grasas y los alimentos procesados— tienen una densidad energética alta. Esto quiere decir que un volumen pequeño de ese alimento tiene muchas calorías. Por el contrario, otros alimentos, como las frutas y los vegetales, tienen una densidad energética menor. Estos alimentos te permiten comer porciones más grandes, pero menos calorías. Al comer porciones más grandes de alimentos que tienen menos calorías, reduces la sensación de hambre, consumes menos calorías y te sientes mejor con la comida, lo que aumenta la sensación de bienestar general.
  • Elegir opciones más saludables. Para que tu dieta sea más saludable, come más alimentos vegetales, como frutas, verduras e hidratos de carbono provenientes de granos integrales. Además, elige fuentes magras de proteínas —como frijoles, lentejas y soja— y carnes magras. Si te gusta el pescado, trata de comerlo dos veces por semana. Limita la sal y el azúcar agregada. Elige lácteos con bajo contenido de grasa. Come pequeñas cantidades de grasa y asegúrate de que provengan de fuentes saludables para el corazón, como los aceites de oliva, la canola y los frutos secos.
  • Restringe ciertos alimentos. Determinadas dietas limitan la cantidad de un grupo de alimentos en particular, como los alimentos que tienen un contenido alto de hidratos de carbono o de grasa. Pregúntale a tu médico qué planes dietéticos han resultado eficaces y cuáles podrían resultarte útiles. Las bebidas endulzadas con azúcar son una manera segura de consumir más calorías que lo deseado, por lo que limitarlas o eliminarlas por completo es una buena idea para empezar a reducir el consumo de calorías.
  • Reemplazos alimentarios. Estos planes sugieren que reemplaces una o dos comidas por sus productos —por ejemplo, batidos o barritas de bajas calorías—, así como que comas tentempiés saludables y que hagas una tercera comida equilibrada, con un contenido bajo de grasas y de calorías. Este tipo de dieta puede ayudarte a adelgazar a corto plazo. Sin embargo, ten en cuenta que estas dietas probablemente no te enseñen a cambiar tu estilo de vida general, por lo que es posible que tengas que mantenerlas durante más tiempo para no volver a aumentar de peso.

Desconfía de las soluciones rápidas. Las dietas de moda que prometen un adelgazamiento rápido y fácil pueden ser tentadoras. Pero la realidad es que no existen alimentos mágicos ni soluciones rápidas. Las dietas de moda pueden ayudar a corto plazo, pero los resultados a largo plazo no parecen ser mejores que los de otras dietas.

De manera similar, puedes adelgazar con una dieta relámpago, pero es probable que recuperes el peso perdido cuando termines la dieta. Para bajar de peso y no recuperarlo, tienes que adoptar hábitos de alimentación saludables que puedas mantener con el tiempo.

Ejercicio y actividad física

Aumentar la actividad física o el ejercicio es una parte fundamental del tratamiento contra la obesidad. La mayoría de las personas que bajan de peso y logran mantenerlo durante más de un año hacen ejercicio regularmente, aunque solo sea caminar.

Para aumentar tu nivel de actividad:

  • Haz ejercicio. Las personas con sobrepeso u obesidad deben hacer al menos 150 minutos por semana de actividad física de intensidad moderada para no seguir aumentando de peso o para mantener la pérdida de una cantidad modesta de peso. Para lograr un adelgazamiento más significativo, es posible que tengas que hacer 300 minutos o más de ejercicio por semana. Es probable que necesites aumentar progresivamente la cantidad de ejercicio a medida que mejoran tu resistencia y estado físico.
  • Mantente en movimiento. Aunque el ejercicio aeróbico es la manera más eficiente de quemar calorías y perder el exceso de peso, todo movimiento adicional ayuda a quemar calorías. Hacer cambios simples en tu día puede significar grandes beneficios. Estaciona más lejos de la entrada a las tiendas, acelera las tareas domésticas, ocúpate del jardín, levántate y muévete periódicamente, y usa un podómetro para saber cuántos pasos realmente das en el transcurso del día.

Cambios en el comportamiento

Un programa de modificación del comportamiento puede ayudarte a hacer cambios en tu estilo de vida para adelgazar y no recuperar el peso perdido. Entre los pasos a seguir, tendrás que analizar tus hábitos actuales para saber qué factores, tensiones o situaciones pueden haber contribuido a tu obesidad.

Todas las personas son distintas y tienen obstáculos diferentes para controlar su peso, como la falta de tiempo para hacer ejercicio o las comidas tarde por la noche. Adapta tus cambios de comportamiento a tus circunstancias personales.

La modificación del comportamiento, a veces llamada «terapia conductual», puede abarcar:

  • Asesoramiento psicológico. La terapia o las intervenciones con profesionales especializados en salud mental u otros pueden ayudarte a afrontar los problemas emocionales y de comportamiento relacionados con la comida. La terapia puede ayudarte a comprender por qué comes de más y a aprender formas saludables de enfrentar la ansiedad. Además, podrás aprender a supervisar tu dieta y actividad física, a comprender los desencadenantes que te llevan a comer y a afrontar los antojos. La terapia puede ser individual o grupal. Los programas más intensivos (que abarcan de 12 a 26 sesiones al año) pueden ser más útiles para alcanzar tus metas de adelgazamiento.
  • Grupos de apoyo. Encontrarás camaradería y comprensión en los grupos de apoyo donde otras personas comparten dificultades similares con la obesidad. Consulta con tu médico, hospitales locales o programas comerciales de adelgazamiento para saber cuáles son los grupos de apoyo en tu zona, como Weight Watchers.

Medicamentos con receta para adelgazar

Para bajar de peso, hace falta una dieta saludable y ejercicio regular. Pero en algunas situaciones, los medicamentos con receta para adelgazar pueden ayudar.

Ten en cuenta que estos medicamentos están pensados para usarse junto con dieta, ejercicio y cambios en el comportamiento, no para reemplazarlos. Si no haces estos otros cambios en tu vida, es poco probable que la medicación funcione.

Tu médico puede recomendarte medicamentos para adelgazar si no te han funcionado otros métodos y si cumples con uno de los siguientes criterios:

  • Tu índice de masa corporal (IMC) es de 30 o más
  • Tu IMC es de más de 27 y además tienes complicaciones médicas debidas a la obesidad, como diabetes, presión arterial alta o apnea del sueño

Antes de elegir un medicamento para ti, el médico analizará tus antecedentes de salud y los posibles efectos secundarios del medicamento. Las mujeres embarazadas, las personas que toman determinados medicamentos o las que tienen enfermedades crónicas no pueden tomar algunos medicamentos para adelgazar.

Los medicamentos que se recetan habitualmente para adelgazar son orlistat (Xenical), lorcaserina (Belviq), fentermina y topiramato (Qsymia), bupropión y naltrexona (Contrave), y liraglutida (Saxenda).

Tendrás que tener supervisión médica minuciosa mientras tomes un medicamento con receta para adelgazar. Además, ten en cuenta que un medicamento para adelgazar puede no funcionar para todas las personas, y que sus efectos pueden disminuir con el tiempo. Cuando dejas de tomar un medicamento para adelgazar, puedes recuperar una gran parte del peso que perdiste, o todo.

Cirugía para bajar de peso

En algunos casos, la cirugía para bajar de peso, también llamada «cirugía bariátrica», puede ser una opción. La cirugía para bajar de peso limita la cantidad de comida que puedes ingerir cómodamente, disminuye la absorción de alimentos y calorías, o ambas opciones. Aunque la cirugía para bajar de peso ofrece la mejor oportunidad de perder una mayor cantidad de peso, puede implicar riesgos graves.

La cirugía para bajar de peso en caso de obesidad puede considerarse si ya has probado otros métodos para adelgazar que no han funcionado y si se cumplen las siguientes condiciones:

  • Sufres de obesidad extrema (IMC de 40 o más)
  • Tu índice de masa corporal está entre 35 y 39,9 y también padeces un problema de salud grave relacionado con el peso, como diabetes o presión arterial alta
  • Asumes el compromiso de hacer los cambios de estilo de vida necesarios para que funcione la cirugía

La cirugía no garantiza que vayas a perder todo el exceso de peso ni que mantengas tu nuevo peso a largo plazo. El éxito del adelgazamiento después de la cirugía depende de tu compromiso para hacer cambios de por vida en tus hábitos de alimentación y ejercicio.

La cirugía no garantiza que vayas a perder todo el exceso de peso ni que mantengas tu nuevo peso a largo plazo. El éxito del adelgazamiento después de la cirugía depende de tu compromiso para hacer cambios de por vida en tus hábitos de alimentación y ejercicio.

Algunas de las cirugías frecuentes para bajar de peso son:

  • Cirugía de bypass gástrico. En el bypass gástrico (bypass gástrico en Y de Roux), el cirujano crea un pequeño saco en la parte superior del estómago. Luego, corta el intestino delgado a poca distancia por debajo de la parte principal del estómago y lo conecta al nuevo saco. La comida y los líquidos fluyen directamente del saco a esta parte del intestino, omitiendo la mayor parte del estómago.
  • Cirugía laparoscópica de banda gástrica ajustable. En este procedimiento, se separa el estómago en dos sacos con una banda inflable. Al ajustar la banda como un cinturón, el cirujano crea un pequeño canal entre los dos sacos. La banda evita que la abertura se expanda y, por lo general, está diseñada para quedar colocada en forma permanente.
  • Derivación biliopancreática con cruce duodenal. En el comienzo del procedimiento, el cirujano retira gran parte del estómago. Deja la válvula que permite el paso de la comida hacia el intestino delgado, y también conserva la primera parte del intestino delgado (duodeno). Luego, el cirujano cierra la sección media del intestino y conecta la última parte directamente al duodeno. La sección de intestino separada vuelve a conectarse al final del intestino para permitir que la bilis y los jugos digestivos fluyan a esta parte del intestino.
  • Manga gástrica. En este procedimiento, se retira parte del estómago y se crea un reservorio más pequeño para la comida. Es una cirugía menos complicada que el bypass gástrico o la derivación biliopancreática con cruce duodenal.

Otros tratamientos

El bloqueo del nervio vago es otro tratamiento para la obesidad. Consiste en implantar un dispositivo debajo de la piel del abdomen que envía impulsos eléctricos intermitentes al nervio vago abdominal, que indica al cerebro cuándo el estómago se siente vacío o lleno. Esta nueva tecnología fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) en 2014 para su uso en adultos que no han podido bajar de peso con un programa de adelgazamiento y que tienen un IMC entre 35 y 45 y al menos un trastorno relacionado con la obesidad, como diabetes tipo 2.

Cómo evitar volver a engordar después de un tratamiento para la obesidad

Por desgracia, es frecuente volver a aumentar de peso independientemente de los métodos de tratamiento para la obesidad que pruebes. Si tomas medicamentos para adelgazar, es probable que vuelvas a aumentar de peso al dejar de tomarlos. Incluso puedes volver a engordar después de una cirugía para bajar de peso si sigues comiendo de más o si comes demasiados alimentos con alto contenido calórico. Pero eso no significa que los esfuerzos para bajar de peso sean en vano.

Una de las mejores maneras de no volver a aumentar el peso que has perdido es hacer actividad física regularmente. Intenta hacer 60 minutos de actividad por día.

Realiza un seguimiento de tu actividad física si esto te ayuda a seguir motivado y por buen camino. A medida que adelgazas y mejora tu salud, habla con tu médico sobre qué otras actividades puedes realizar y, si corresponde, cómo dar nuevo impulso a tu actividad y ejercicio.

Es posible que siempre tengas que mantenerte atento a tu peso. Combinar una dieta más saludable con más actividad física en forma práctica y sostenible es la mejor manera de no volver a aumentar el peso que perdiste a largo plazo.

Tómate el proceso de adelgazamiento y mantenimiento de peso un día a la vez y usa recursos de apoyo que te ayuden a garantizar el éxito. Encuentra una manera saludable de vivir que puedas mantener a largo plazo.

Estilo de vida y remedios caseros

Es más probable que tus esfuerzos para superar la obesidad den resultado si sigues las estrategias en tu hogar además del plan de tratamiento formal. Estas pueden ser las siguientes:

  • Aprender acerca de la enfermedad. Informarte sobre la obesidad puede ayudarte a descubrir por qué eres obeso y qué puedes hacer al respecto. Te sentirás con más fuerza para tomar el control y respetar tu plan de tratamiento. Lee libros reconocidos de autoayuda y considera hablar sobre ellos con tu médico o terapeuta.
  • Establecer metas realistas. Cuando necesitas bajar una gran cantidad de peso, es posible que establezcas metas poco realistas, como intentar adelgazar mucho en poco tiempo. No te condenes al fracaso. Establece metas diarias o semanales relativas al ejercicio y al adelgazamiento. Haz pequeños cambios en tu dieta en lugar de intentar cambios drásticos que es probable que no respetes por mucho tiempo.
  • Respetar tu plan de tratamiento. Cambiar un estilo de vida que llevaste por muchos años puede ser difícil. Sé honesto con tu médico, terapeuta o proveedor de atención médica si notas que no estás cumpliendo con tus metas de actividad o alimentación. Podrán trabajar juntos para elaborar nuevas ideas o nuevos enfoques.
  • Conseguir apoyo. Involucra a tu familia y a tus amigos en tus metas para perder peso. Rodéate de personas que te brinden apoyo y que te ayuden en lugar de sabotear tus esfuerzos. Asegúrate de que entiendan lo importante que es adelgazar para tu salud. También podrías unirte a un grupo de apoyo para perder peso.
  • Llevar un registro. Lleva un registro de comidas y actividades. Este registro puede ayudarte a ser responsable de tus hábitos alimentarios y de ejercicio. Podrías identificar un comportamiento que te está limitando o, por el contrario, que te da buenos resultados. También puedes usar tu registro para anotar otros parámetros importantes de tu salud, como por ejemplo tu presión arterial, tus niveles de colesterol y tu estado físico en general.
  • Identificar y evitar desencadenantes de comida. Aléjate de tu deseo de comer haciendo algo positivo, como llamar a un amigo. Practica decir no a los alimentos poco saludables y a las porciones grandes. Come cuando verdaderamente tengas hambre, no solo cuando el reloj dice que es hora de comer.
  • Tomar los medicamentos según las indicaciones. Si tomas medicamentos para adelgazar o para tratar enfermedades relacionadas con la obesidad, como la presión arterial alta o la diabetes, tómalos exactamente según las indicaciones. Si tienes problemas para cumplir con tu programa de medicamentos o si tienes efectos secundarios desagradables, habla con tu médico.

Medicina alternativa

Existen muchos suplementos dietéticos que prometen ayudarte a perder peso rápidamente. Con frecuencia, la efectividad, en particular la efectividad a largo plazo, y la seguridad de estos productos son dudosas.

Los remedios a base de hierbas y las vitaminas y minerales son todos considerados suplementos dietéticos por la Administración de Alimentos y Medicamentos y no se someten al mismo proceso riguroso de evaluación y etiquetado que los medicamentos de venta libre y con receta.

Además, algunas de estas sustancias, incluso los productos etiquetados como «naturales», tienen efectos parecidos a los de las drogas que pueden ser peligrosos. Incluso algunas vitaminas y minerales pueden causar problemas cuando se los toma en cantidades excesivas. Los ingredientes podrían no ser comunes y causar efectos secundarios impredecibles y perjudiciales. Los suplementos dietéticos también pueden provocar interacciones peligrosas con los medicamentos recetados que tomas. Habla con el médico antes de tomar cualquier suplemento dietético.

Las terapias psicosomáticas, tales como acupuntura, meditación a consciencia y yoga, podrían complementar otros tratamientos para la obesidad. Sin embargo, estas terapias en general no han sido bien estudiadas en el tratamiento para adelgazar. Habla con tu médico si te interesa agregar una terapia psicosomática a tu tratamiento.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Habla con tu médico o terapeuta sobre cómo mejorar tu capacidad de enfrentar desafíos o situaciones, y ten en cuenta estos consejos para afrontar la obesidad y los esfuerzos para adelgazar:

  • Diario. Escribe un diario donde puedas expresar dolor, enojo, miedo u otras emociones.
  • Conéctate. No te aísles. Intenta realizar actividades con regularidad y reunirte con familiares o amigos periódicamente.
  • Únete. Únete a un grupo de apoyo para conectarte con otras personas que estén afrontando desafíos similares.
  • Concéntrate. Mantente concentrado en tus objetivos. Superar la obesidad es un proceso constante. Mantente motivado pensando en tus objetivos. Ten presente que eres responsable de controlar tu enfermedad y de trabajar para alcanzar tus objetivos.
  • Relájate. Aprende a relajarte y a controlar el estrés. Aprender a reconocer el estrés y adquirir habilidades para controlarlo y relajarte puede ayudarte a controlar los hábitos de alimentación poco saludables.

Preparación antes de la cita

Hablar con tu proveedor de atención médica en forma abierta y honesta sobre tus preocupaciones acerca de tu peso es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud. En algunos casos, este puede derivarte a un especialista en obesidad —si hay uno en la zona donde vives—. También puede derivarte a un consejero del comportamiento, a un dietista o a un especialista en nutrición.

Qué puedes hacer

Es importante que participes activamente en tu atención médica. Una manera de hacerlo es prepararte para la consulta. Piensa en tus necesidades y en las metas del tratamiento. También puedes escribir una lista de preguntas que quieras hacer. Las preguntas pueden ser las siguientes

  • ¿Qué hábitos alimentarios o de actividad física probablemente contribuyen con mis problemas de salud y de aumento de peso?
  • ¿Qué puedo hacer con las dificultades que tengo para controlar mi peso?
  • ¿Tengo otros problemas de salud provocados por la obesidad?
  • ¿Debería consultar a un dietista?
  • ¿Debería consultar a un consejero del comportamiento que se especialice en control de peso?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la obesidad y para mis otros problemas de salud?
  • ¿La cirugía para adelgazar es una opción para mí?

Asegúrate de que el proveedor de atención médica sepa qué afecciones médicas tienes y qué medicamentos, vitaminas o suplementos con receta o de venta libre tomas.

Qué esperar del médico

Durante tu consulta, es probable que el médico u otro proveedor de atención médica te haga varias preguntas acerca de tu peso, alimentación, actividad, estado de ánimo y pensamientos, así como acerca de los síntomas que tienes. Puede hacerte preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuánto pesabas en la escuela secundaria?
  • ¿Qué eventos de tu vida pueden haber estado asociados con tu aumento de peso?
  • ¿Qué y cuánto comes en un día normal?
  • ¿Cuánta actividad física haces en un día normal?
  • ¿En qué períodos de tu vida aumentaste de peso?
  • ¿Qué factores crees que afectan tu peso?
  • ¿Cómo se ve afectada tu vida cotidiana debido a tu peso?
  • ¿Qué dietas o tratamientos intentaste para bajar de peso?
  • ¿Cuáles son tus metas de adelgazamiento?
  • ¿Estás listo para hacer cambios en tu estilo de vida para bajar de peso?
  • ¿Qué crees que te impide bajar de peso?

Qué puedes hacer mientras tanto

Si tienes tiempo antes de tu consulta programada, puedes prepararte escribiendo un diario de tu dieta durante las dos semanas anteriores a la consulta y registrando cuántos pasos das por día mediante el uso de un cuentapasos (podómetro).

También puedes empezar a tomar decisiones que te ayudarán a bajar de peso, entre ellas las siguientes:

  • Empieza a hacer cambios saludables en tu dieta. Incluye más frutas, vegetales y cereales integrales. Empieza a reducir los tamaños de las porciones.
  • Empieza a aumentar tu nivel de actividad. Intenta levantarte y moverte por tu casa con más frecuencia. Comienza paulatinamente si no estás en forma o si no estás habituado a hacer ejercicio. Incluso una caminata de 10 minutos por día puede ayudar. Si tienes trastornos de la salud, o si eres hombre y tienes más de 40 años o mujer y tienes más de 50 años, espera a hablar con un médico o con un proveedor de atención médica antes de empezar un nuevo programa de ejercicio.

Last Updated Feb 24, 2018


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