Poliomielitis

Perspectiva general

La poliomielitis es una enfermedad viral contagiosa que, en su forma más grave, provoca lesiones a los nervios que causan parálisis, dificultad para respirar y, en algunos casos, la muerte.

En los EE. UU., el último caso de poliomielitis natural ocurrió en 1979. Hoy en día, a pesar de los esfuerzos mundiales por erradicar la poliomielitis, el virus de la poliomielitis sigue afectando a niños y adultos en zonas de Asia y África.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) recomiendan tomar precauciones para protegerte contra la poliomielitis si viajas a un lugar donde hay riesgo de contraer esta enfermedad.

Los adultos vacunados que piensan viajar a una zona donde hay poliomielitis deben recibir una dosis de refuerzo de la vacuna antipoliomielítica inactivada. La inmunidad después del refuerzo dura toda la vida.

Síntomas

Aunque la poliomielitis puede provocar parálisis y muerte, la mayoría de las personas infectadas con el virus no se enferman y no se enteran de que han contraído la infección.

Poliomielitis no paralítica

Algunas personas que presentan síntomas por el virus de la poliomielitis contraen un tipo de poliomielitis que no provoca parálisis (poliomielitis abortiva). Esto generalmente provoca los signos y síntomas leves, parecidos a los de la influenza, típicos de otras enfermedades virales.

Los signos y síntomas, que pueden durar hasta 10 días, comprenden los siguientes:

  • Fiebre
  • Dolor de garganta
  • Dolor de cabeza
  • Vómitos
  • Fatiga
  • Dolor o rigidez en la espalda
  • Dolor o rigidez en el cuello
  • Dolor o rigidez en los brazos o en las piernas
  • Debilidad o sensibilidad muscular

Poliomielitis paralítica

Esta forma más grave de la enfermedad es poco frecuente. Los signos y síntomas iniciales de la poliomielitis paralítica, como la fiebre y el dolor de cabeza, a menudo son similares a los de la poliomielitis no paralítica. Sin embargo, aproximadamente en una semana, aparecen otros signos y síntomas, entre ellos, los siguientes:

  • Pérdida de los reflejos
  • Dolores musculares intensos o debilidad
  • Extremidades flojas y poco rígidas (parálisis flácida)

Síndrome pospoliomielítico

El síndrome pospoliomielítico es un grupo de signos y síntomas incapacitantes que afecta a algunas personas varios años después de haber tenido poliomielitis. Los siguientes son signos y síntomas frecuentes:

  • Debilidad o dolor progresivos en músculos y articulaciones
  • Fatiga
  • Deterioro muscular (atrofia)
  • Dificultad para respirar o tragar
  • Trastornos respiratorios relacionados con el sueño, como apnea del sueño
  • Disminución de la tolerancia a las bajas temperaturas

Cuándo consultar al médico

Verifica con el médico las recomendaciones de vacunación contra la poliomielitis antes de viajar a algún lugar del mundo donde la poliomielitis todavía ocurra naturalmente, o donde se utilice la vacuna oral contra la poliomielitis, como en América Central, América del Sur, África y Asia.

Además, llama al médico si ocurre lo siguiente:

  • Tu hijo no ha completado la serie de vacunas
  • Tu hijo tiene una reacción alérgica a la vacuna contra la poliomielitis
  • Tu hijo tiene otros problemas aparte de un leve enrojecimiento o dolor en el sitio de la inyección de la vacuna
  • Tuviste poliomielitis hace años y ahora tienes debilidad y fatiga sin causa aparente
Ilustración de una célula nerviosa (neurona) con el axón y las dendritas

La unidad básica de comunicación en el sistema nervioso es la célula nerviosa (neurona). Cada célula nerviosa está conformada por el cuerpo celular, que comprende el núcleo, una fibra de ramificación principal (axón) y numerosas fibras de ramificación más pequeñas (dendritas). La vaina de mielina es la materia grasa que recubre, aísla y protege los nervios del cerebro y de la médula espinal.

Causas

El virus de la poliomielitis puede transmitirse por contacto directo con una persona infectada o, con menor frecuencia, a través de agua y alimentos contaminados. Los portadores del virus de la poliomielitis pueden propagarlo durante semanas en las heces. Las personas que tienen el virus pero que no tienen síntomas pueden transmitirles el virus a otros.

Factores de riesgo

La poliomielitis afecta principalmente a los niños menores de 5 años. Sin embargo, cualquier persona que no esté vacunada corre riesgo de contraer la enfermedad.

Complicaciones

La poliomielitis paralítica puede provocar parálisis muscular temporal o permanente, discapacidad, deformidades de los huesos y la muerte.

Prevención

La manera más eficaz de evitar la poliomielitis es mediante la vacunación.

Vacuna contra la poliomielitis

La mayoría de los niños en Estados Unidos reciben cuatro dosis de vacuna antipoliomielítica inactivada en las siguientes edades:

  • Dos meses
  • Cuatro meses
  • Entre los 6 y los 18 meses
  • Entre los 4 y los 6 años, cuando los niños comienzan a asistir a la escuela

La vacuna antipoliomielítica inactivada es segura para las personas cuyo sistema inmunitario está debilitado, aunque no está claro el grado de protección de la vacuna en casos de inmunodeficiencia grave. Los efectos secundarios frecuentes son dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección.

Reacción alérgica a la vacuna

En algunas personas, la vacuna antipoliomielítica inactivada puede provocar una reacción alérgica. Como la vacuna contiene una cantidad mínima de los antibióticos estreptomicina, polimixina B y neomicina, no debe administrarse a personas que han manifestado reacciones a estos medicamentos.

Los signos y síntomas de una reacción alérgica generalmente aparecen al cabo de unos minutos a unas horas después de la inyección. Presta atención a lo siguiente:

  • Dificultad para respirar
  • Debilidad
  • Ronquera o silbido al respirar
  • Frecuencia cardíaca acelerada
  • Urticaria
  • Mareos

Si tú o tu hijo presentan una reacción alérgica después de cualquier inyección, busca atención médica de inmediato.

Vacunas para adultos

En Estados Unidos, no es habitual que los adultos se vacunen contra la poliomielitis, ya que la mayoría de ellos ya son inmunes y las probabilidades de contraer poliomielitis son mínimas. Sin embargo, algunos adultos con alto riesgo de contraer poliomielitis que recibieron una serie de primovacunación (ya sea de la vacuna antipoliomielítica inactivada o la vacuna oral contra la poliomielitis) deben recibir una inyección de refuerzo única de vacuna antipoliomielítica inactivada.

Una dosis de refuerzo única de la vacuna antipoliomielítica inactivada dura para toda la vida. Entre los adultos en riesgo, se encuentran aquellos que viajen a partes del mundo donde la poliomielitis aún está presente o aquellos que cuiden a personas que padecen poliomielitis.

Si no estás vacunado o tu estado de vacunación no está verificado, acude a que te apliquen una primovacunación contra la poliomielitis (dos dosis de la vacuna antipoliomielítica inactivada en intervalos de cuatro a ocho semanas y una tercera dosis de 6 a 12 meses después de la segunda dosis).

Diagnóstico

Generalmente los médicos reconocen la poliomielitis por los síntomas, como la rigidez en la espalda y el cuello, los reflejos anormales y la dificultad para tragar y respirar. Para confirmar el diagnóstico, se analiza una muestra de secreciones de la garganta, heces o un líquido incoloro que rodea el cerebro y la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) para detectar la presencia del virus de la poliomielitis.

Tratamiento

Debido a que no existe la cura para la poliomielitis, la atención se centra en el aumento del bienestar, la aceleración de la recuperación y la prevención de complicaciones. Los tratamientos de apoyo consisten en lo siguiente:

  • Analgésicos
  • Respiradores portátiles para ayudar a respirar
  • Ejercicio moderado (fisioterapia) para prevenir la deformidad y la pérdida de la función muscular

Preparación antes de la cita

Llama a tu médico de atención primaria si recién has vuelto de un viaje al exterior y presentas síntomas similares a los que se producen con la poliomielitis. La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta.

Qué puedes hacer

Cuando programes la consulta, pregunta si hay algo que debas hacer con anticipación. El médico puede recomendarte que tomes medidas para reducir el riesgo de propagar una enfermedad potencialmente contagiosa a otras personas. Haz una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas y cuándo comenzaron
  • Información sobre la exposición reciente a posibles fuentes de infección, incluso los detalles sobre los viajes internacionales que hiciste, los países que visitaste y las fechas
  • Tu historia clínica, que comprende otras enfermedades por las que te estés tratando; los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomas, y tus antecedentes de vacunación
  • Preguntas para hacerle al médico

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe, para que te ayude a recordar la información que recibas.

En el caso de la poliomielitis, algunas preguntas para hacerle al médico son:

  • ¿Tengo poliomielitis?
  • ¿Cuáles son otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué pruebas necesito hacerme?
  • ¿Qué medidas de cuidado personal puedo tomar?
  • ¿En cuánto tiempo se suele lograr una recuperación completa?
  • ¿Puedo contagiar a otras personas? Si es así, ¿por cuánto tiempo?
  • ¿Cuándo puedo regresar al trabajo o a la escuela?
  • ¿Hay riesgos de que la poliomielitis tenga complicaciones a largo plazo?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté mejorando los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?
  • Recientemente, ¿has estado en contacto con personas que tengan síntomas similares a los tuyos?
  • ¿Estás embarazada?

Last Updated Feb 24, 2018


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