Roséola

Perspectiva general

Por lo general, la roséola es una infección leve que usualmente afecta a niños de aproximadamente 2 años de edad. En ocasiones afecta a los adultos. La roséola es tan común que la mayoría de los niños ya padecieron la infección antes de entrar al jardín de infantes.

La roséola está causada por dos cepas comunes del virus del herpes. Por lo general, el trastorno causa varios días de fiebre, seguidos de un sarpullido.

Algunos niños desarrollan un caso de roséola muy leve y los síntomas de la enfermedad no se manifiestan de forma clara, mientras que otros experimentan todos los signos y síntomas.

Por lo general, la roséola no es grave. En raras ocasiones, una fiebre muy alta puede provocar complicaciones. El tratamiento de la roséola incluye hacer reposo en cama, beber líquidos y tomar medicamentos para reducir la fiebre.

Síntomas

Si tu hijo queda expuesto a alguien con roséola y se infecta con el virus, la aparición de los signos y síntomas de infección, si es que aparecen, tarda generalmente una o dos semanas. Es posible infectarse con roséola y tener signos y síntomas demasiado leves como para percibirlos fácilmente. Algunos síntomas de roséola podrían ser:

  • Fiebre. Por lo general, la roséola comienza con una fiebre alta y repentina, a menudo mayor de 103 °F (39,4 °C). Durante la fiebre o antes, algunos niños también pueden tener un ligero dolor de garganta, goteo nasal o tos. Además de la fiebre, tu hijo también puede tener inflamación de los ganglios linfáticos del cuello. La fiebre dura de tres a cinco días.
  • Erupción en la piel o sarpullido. Por lo general, aunque no siempre, aparece un sarpullido una vez que la fiebre disminuye. El sarpullido consiste en muchas manchas o parches pequeños de color rosa. Estas manchas son generalmente planas, pero algunas pueden ser elevadas. Algunas manchas pueden tener un anillo blanco a su alrededor. Por lo general, el sarpullido aparece en el pecho, la espalda y el abdomen, y luego se extiende al cuello y los brazos. Es posible que en ocasiones llegue a las piernas y la cara. El sarpullido, que no produce picazón ni incomodidad, puede durar de varias horas a varios días antes de desaparecer.

Otros signos y síntomas de la roséola pueden incluir:

  • Irritabilidad en bebés y niños
  • Diarrea leve
  • Disminución del apetito
  • Párpados hinchados

Cuándo debes consultar con un médico

Busca atención médica de inmediato

Tu hijo puede tener una convulsión (convulsión febril) si su fiebre es alta o aumenta de forma súbita y rápida. Sin embargo, al momento de notar la temperatura alta de tu hijo, ya ha pasado la amenaza de una posible convulsión. Si tu hijo tiene una convulsión sin explicación, busca atención médica de inmediato.

Llama al médico de tu hijo

Llama al médico de tu hijo en los siguientes casos:

  • Si tiene fiebre de más de 103 °F (39,4 °C)
  • Si tiene roséola y la fiebre dura más de siete días
  • Si el sarpullido no mejora luego de tres días

Llama al médico

Si tu sistema inmunitario está comprometido y has estado en contacto con alguien que padece roséola, llama al médico. Quizás deban monitorearte en busca de una posible infección que, para ti, puede ser más grave que para un niño.

Fotografía del sarpullido de la roséola

La roséola es una enfermedad de la niñez provocada por dos cepas del virus herpes. Los signos comunes de la roséola son fiebre y sarpullido en el tronco y el cuello.

Causas

La causa más frecuente de roséola es el virus del herpes humano 6, pero la causa también puede ser otro virus del herpes (virus del herpes humano 7).

Al igual que otras enfermedades virales, como un resfriado común, la roséola se propaga de una persona a otra a través del contacto con la saliva o las secreciones respiratorias de una persona infectada. Por ejemplo, un niño sano que comparta una taza con uno que tiene roséola podría contraer el virus.

La roséola es contagiosa incluso si no se presentan erupciones. Eso significa que la enfermedad puede propagarse mientras un niño afectado solo tenga fiebre, incluso antes de que se sepa con certeza que el niño tiene roséola. Presta atención a los signos de la roséola si tu hijo ha interactuado con un niño que tenga la enfermedad.

A diferencia de la varicela y otras enfermedades virales infantiles que se propagan rápidamente, la roséola en raras ocasiones provoca un brote a escala comunitaria. La infección puede producirse en cualquier momento del año.

Factores de riesgo

Los lactantes de mayor edad tienen más riesgo de contraer roséola porque todavía no han tenido tiempo de desarrollar sus propios anticuerpos contra muchos virus. Mientras están en el útero, los bebés reciben anticuerpos de sus madres que los protegen, al nacer, de contraer infecciones, como la roséola. Pero esta inmunidad disminuye con el tiempo. La edad más frecuente para que un niño contraiga roséola es entre los 6 y 15 meses.

Complicaciones

Convulsiones en niños

En ocasiones, un niño con roséola tiene una convulsión provocada por un incremento rápido de la temperatura corporal. Si esto sucede, tu hijo podría perder la consciencia por poco tiempo y agitar bruscamente los brazos, las piernas o la cabeza desde varios segundos hasta algunos minutos. También puede perder temporalmente el control de la vejiga o del intestino.

Si tu hijo tiene una convulsión, busca atención de emergencia. Aunque causan temor, las convulsiones relacionadas con la fiebre en niños pequeños sanos son, por lo general, de corta duración y, en pocas ocasiones, perjudiciales.

Las complicaciones de la roséola son poco frecuentes. La gran mayoría de los niños y adultos sanos con roséola se recuperan rápidamente y por completo.

Preocupaciones para las personas con sistemas inmunitarios debilitados

La roséola es una gran preocupación para las personas que tienen el sistema inmunitario comprometido, como aquellas que recibieron recientemente un trasplante de órgano o médula ósea. Con el sistema inmunitario debilitado, podrían contraer un nuevo caso de roséola o volver a desarrollar una infección anterior. Debido a que tienen menos resistencia a los virus en general, las personas que tienen el sistema inmunitario comprometido suelen desarrollar casos de infección más graves y les resulta más difícil combatir la enfermedad.

Las personas con sistemas inmunitarios debilitados que contraen roséola pueden experimentar complicaciones potencialmente graves a partir de la infección, como neumonía o encefalitis, una inflamación del cerebro potencialmente fatal.

Prevención

Dado que no existe ninguna vacuna para prevenir la roséola, lo mejor que puedes hacer para impedir su propagación es evitar que tu hijo esté en contacto con un niño infectado. Si tu hijo tiene roséola, haz que se quede en casa y alejado de otros niños hasta que la fiebre desaparezca.

La mayoría de las personas tienen anticuerpos contra la roséola para cuando alcanzan la edad escolar, lo que las hace inmunes a una segunda infección. Incluso así, si un miembro de la familia contrae el virus, asegúrate de que todos los integrantes del hogar se laven las manos con frecuencia para evitar la propagación del virus a cualquier persona que no sea inmune.

Los adultos que nunca hayan contraído roséola de niños pueden infectarse de grandes, aunque la enfermedad tiende a ser leve en los adultos saludables. Sin embargo, los adultos infectados pueden transmitirles el virus a los niños.

Diagnóstico

La roséola es difícil de diagnosticar porque los signos y síntomas iniciales son similares a los de otras enfermedades infantiles frecuentes. Si tu hijo tiene fiebre y no hay duda de que no padece resfriado, infección en el oído, amigdalitis estreptocócica ni otra enfermedad frecuente, el médico puede esperar a ver si aparece la característica erupción cutánea de la roséola. Es posible que el médico te recomiende que estés atenta a si aparece erupción mientras tratas a tu hijo en el hogar por la fiebre.

Los médicos confirman un diagnóstico de roséola por la erupción incipiente o, en algunos casos, mediante un análisis de sangre para detectar los anticuerpos contra la roséola.

Tratamiento

La mayoría de los niños se recuperan completamente de la roséola en un plazo de una semana desde la aparición de la fiebre. Siguiendo el consejo de tu médico, puedes darle a tu hijo medicamentos de venta libre para bajar la fiebre, como paracetamol (Tylenol u otros) o ibuprofeno (Advil, Motrin u otros).

Ten cuidado cuando les des aspirinas a los niños o a los adolescentes. Si bien la aspirina está aprobada para su uso en niños mayores de 3 años de edad, los niños y adolescentes que se recuperan de la varicela o de síntomas parecidos a la influenza nunca deben tomar aspirina. Esto es porque la aspirina ha sido asociada al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente, que puede poner en riesgo la vida de esos niños.

No hay un tratamiento específico para la roséola, aunque algunos médicos pueden recetar ganciclovir (Cytovene), un medicamento antiviral para tratar la infección en personas con inmunidad debilitada. Los antibióticos no son eficaces para tratar enfermedades virales como la roséola.

Estilo de vida y remedios caseros

Como con la mayoría de los virus, hay que dejar que la roséola siga su curso. Una vez que baje la fiebre, en poco tiempo tu hijo debería sentirse mejor. Sin embargo, la fiebre puede hacer que tu hijo se sienta molesto. Para tratar la fiebre de tu hijo en el hogar, es posible que el médico recomiende lo siguiente:

  • Mucho descanso. Deja que tu hijo descanse en la cama hasta que desaparezca la fiebre.
  • Mucho líquido. Para prevenir la deshidratación, alienta a tu hijo a tomar líquidos transparentes, como agua, ginger ale, refresco lima-limón, caldo claro, una solución rehidratante de electrolitos (como Pedialyte, etc.) o bebidas deportivas, como Gatorade o Powerade. Elimina las burbujas de gas de los líquidos carbonatados. Para hacerlo, deja la bebida carbonatada abierta durante un tiempo o agítala, viértela en otro recipiente o revuélvela. Eliminar la carbonatación evitará que tu hijo sienta la molestia adicional de eructar o de tener gases intestinales en exceso que pueden producir las bebidas gaseosas.
  • Baños con esponja. Un baño tibio con esponja o colocar un paño frío en la frente de tu hijo puede ayudar a aliviar las molestias de la fiebre. No obstante, evita usar hielo, agua fría, ventiladores o baños fríos. Esto podría causarle al niño escalofríos no deseados.

No existe un tratamiento específico para la erupción de la roséola, la cual desaparece sola en poco tiempo.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

La roséola probablemente mantendrá a tu hijo en la casa por unos pocos días. Cuando estés en la casa con tu hijo, programa actividades de poco esfuerzo que los dos puedan disfrutar. Si tu hijo está enfermo y tienes que volver al trabajo, pídele ayuda a tu pareja u otros familiares y amigos.

Preparación antes de la cita

Pide una consulta con el médico de tu hijo si ves que presenta sarpullido que no mejora luego de unos días o si tiene fiebre que dura más de una semana o supera los 103 °F o 39,4 °C.

A continuación incluimos información que te ayudará a prepararte y a saber qué puedes esperar del médico.

Información que se debe obtener con anticipación

  • Haz una lista de los signos y síntomas de tu hijo y anota durante cuánto tiempo los ha tenido.
  • Escribe toda la información médica importante de tu hijo, incluso otras enfermedades por las que tu hijo ha recibido tratamiento y cualquier medicamento de venta libre o con prescripción médica que ha tomado recientemente.
  • Haz una lista de las posibles causas de infección, como otros niños que han tenido fiebre alta o sarpullido de forma reciente.
  • Anota preguntas para hacerle al médico. Si preparas con anticipación una lista de preguntas antes de la consulta de tu hijo puede ayudarte a aprovechar al máximo tu tiempo con el médico.

Para la roséola, estas son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al médico: Si se te ocurren otras preguntas durante la consulta, no dudes en hacerlas.

  • ¿Cuál es la causa más probable de los signos y síntomas de mi hijo?
  • ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Debo tratar la fiebre de mi hijo?
  • ¿Existen medicamentos de venta libre para la fiebre que sean seguros para mi hijo?
  • ¿Qué más puedo hacer para ayudar a que mi hijo se recupere?
  • ¿Cuándo cree que mejorarán los síntomas de mi hijo?
  • ¿Mi hijo puede contagiar? ¿Por cuánto tiempo?

Qué esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga varias preguntas, incluidas las siguientes:

  • ¿Cuáles son los signos y síntomas de tu hijo?
  • ¿Cuándo notaste tus signos o síntomas?
  • ¿Los signos y síntomas de tu hijo han mejorado o empeorado con el tiempo?
  • ¿Algunos de los niños con quienes tu hijo interactúa tuvo últimamente fiebre alta o erupción cutánea?
  • ¿Tu hijo tuvo fiebre? ¿Cuán alta?
  • ¿Tu hijo ha tenido diarrea?
  • ¿Tu hijo continuó comiendo y bebiendo?
  • ¿Has probado algún tratamiento casero? ¿Hay algo que haya ayudado?
  • ¿Tu bebé tuvo recientemente alguna otra enfermedad?
  • ¿Tu bebé ha tomado recientemente algún medicamento nuevo?
  • ¿Tu hijo va a la guardería?
  • ¿Qué otras cosas te preocupan?

Qué puedes hacer mientras tanto

Antes de la consulta, anima a tu hijo a que descanse y beba líquidos. Es posible que puedas aliviar el malestar relacionado con la fiebre con un baño tibio de esponja o la aplicación de compresas frías. Pregunta al médico qué medicamentos contra la fiebre de venta libre son seguros para tu hijo.

Last Updated Apr 19, 2019


Content from Mayo Clinic ©1998-2020 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use