Síndrome de fatiga crónica

Perspectiva general

El síndrome de fatiga crónica es un trastorno complejo caracterizado por fatiga extrema que no puede atribuirse a ninguna enfermedad preexistente. La fatiga puede empeorar con la actividad física o mental, pero no mejora con el descanso.

Esta afección también se conoce como «enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo» o «encefalomielitis miálgica». A veces, se abrevia «EM/SFC».

La causa del síndrome de fatiga crónica es desconocida, aunque existen muchas teorías, que van de las infecciones virales al estrés psicológico. Algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencadenarse por una combinación de factores.

Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Es posible que necesites una variedad de pruebas médicas para descartar otros problemas de salud que tienen síntomas similares. El tratamiento del síndrome de fatiga crónica se centra en el alivio de los síntomas.

Síntomas

Algunos de los signos y síntomas son:

  • Fatiga
  • Pérdida de memoria o concentración
  • Dolor de garganta
  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello o las axilas
  • Dolor articular o muscular sin causa aparente
  • Dolores de cabeza
  • Sueño no reparador
  • Agotamiento extremo que dura más de 24 horas después de realizar ejercicio físico o mental

Cuándo consultar al médico

La fatiga puede ser síntoma de distintas enfermedades, como infecciones o trastornos psicológicos. En general, consulta con el médico si experimentas fatiga persistente o excesiva.

Causas

Las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parecen ser hipersensibles incluso a cantidades normales de ejercicio y actividad.

Todavía se desconoce el motivo por el cual esto ocurre en algunas personas y en otras no. Es posible que algunas personas nazcan con una predisposición al trastorno que después se desencadena por una combinación de factores. Los posibles desencadenantes comprenden:

  • Infecciones virales. Debido a que algunas personas desarrollan el síndrome de fatiga crónica después de tener una infección viral, los investigadores se preguntan si es posible que sean los virus los que desencadenan el trastorno. Entre los virus sospechosos se encuentran el virus de Epstein-Barr, el virus del herpes humano 6 y los virus de la leucemia del ratón. Todavía no se ha encontrado un vínculo concluyente.
  • Problemas del sistema inmunitario. El sistema inmunitario de las personas que tienen síndrome de fatiga crónica parece estar levemente afectado, pero no está claro si este deterioro es suficiente como para causar efectivamente este trastorno.
  • Desequilibrios hormonales. Las personas que padecen el síndrome de fatiga crónica a veces también tienen niveles anormales en sangre de las hormonas que se producen en el hipotálamo, en la hipófisis o en las glándulas suprarrenales. Pero todavía se desconoce la importancia de estas anormalidades.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar los riesgos de padecer síndrome de fatiga crónica son:

  • Edad. El síndrome de fatiga crónica puede ocurrir a cualquier edad, pero afecta con más frecuencia a personas de entre 40 y 50 años.
  • Sexo. Las mujeres reciben diagnóstico de síndrome de fatiga crónica con mucha más frecuencia que los hombres, pero quizás esto se deba simplemente a que las mujeres son más propensas a informar sus síntomas a un médico.
  • Estrés. La dificultad de manejar el estrés puede contribuir a la aparición del síndrome de fatiga crónica.

Complicaciones

Las posibles complicaciones del síndrome de fatiga crónica comprenden:

  • Depresión
  • Aislamiento social
  • Restricciones en el estilo de vida
  • Aumento en las ausencias laborales

Diagnóstico

Ninguna prueba individual puede confirmar un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica. Como los síntomas de la fatiga crónica pueden ser similares a muchos otros problemas de salud, probablemente, debes ser paciente mientras esperas tu diagnóstico.

Tu médico debe descartar otras enfermedades antes de diagnosticar el síndrome de fatiga crónica. Estas pueden ser:

  • Trastornos del sueño. La fatiga crónica puede ocasionar trastornos del sueño. Un estudio del sueño puede determinar si existen trastornos, como apnea obstructiva del sueño, síndrome de piernas inquietas o insomnio, que alteran tu descanso.
  • Problemas médicos. La fatiga es un síntoma frecuente de varias enfermedades médicas como anemia, diabetes y tiroides hipoactiva (hipotiroidismo). Los análisis de laboratorio sirven para analizar la sangre en busca de evidencia de alguno de los principales sospechosos.
  • Deterioro del corazón y los pulmones. Problemas en el corazón o los pulmones que puedan hacerte sentir más fatigado. Se puede evaluar el funcionamiento del corazón y los pulmones mediante una prueba de esfuerzo.
  • Problemas de salud mental. La fatiga también es síntoma de diversos problemas mentales como depresión, ansiedad, trastorno bipolar y esquizofrenia. Un asesor puede ayudarte a determinar si uno de estos problemas está causando la fatiga.

Tratamiento

No existe una cura para el síndrome de fatiga crónica. El tratamiento se enfoca en el alivio de los síntomas.

Medicamentos

Muchas personas que tienen síndrome de fatiga crónica también sufren de depresión. Tratar la depresión puede facilitarte que lidies con los problemas asociados con el síndrome de fatiga crónica. Bajas dosis de antidepresivos también pueden ayudarte a dormir mejor y aliviar el dolor.

Terapia

El tratamiento más efectivo para el síndrome de fatiga crónica parece ser un abordaje doble que combina el entrenamiento cognitivo con un programa de ejercicios livianos.

  • Entrenamiento cognitivo. Hablar con un asesor puede ayudarte a determinar las opciones para trabajar en algunas de las limitaciones que el síndrome de fatiga crónica impone en ti. Sentir que tienes más control sobre tu vida puede mejorar tu pronóstico radicalmente.
  • Ejercicios graduales. Un fisioterapeuta puede ayudarte a determinar qué ejercicios son mejores para ti. Las personas inactivas a menudo comienzan con ejercicios de amplitud de movimiento y de elongación durante algunos minutos al día. El aumento gradual de la intensidad de los ejercicios con el paso del tiempo puede ayudar a reducir la hipersensibilidad al ejercicio de la misma manera que las vacunas contra la alergia reducen gradualmente la hipersensibilidad de una persona a un alérgeno particular.

Medicina alternativa

Se han promovido muchas terapias alternativas para el síndrome de fatiga crónica. Es difícil determinar si estas terapias realmente funcionan, en parte porque los síntomas del síndrome de fatiga crónica, a menudo, responden a los placebos.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

La experiencia del síndrome de fatiga crónica varía de una persona a otra. El apoyo y la terapia emocionales pueden ayudarte a ti y a tus seres queridos a lidiar con las incertidumbres y las limitaciones de este trastorno.

Es posible obtener una buena terapia si participas en un grupo de apoyo y conoces a otras personas con síndrome de fatiga crónica. Los grupos de apoyo no son para todos, y puede darse el caso de que tu estrés empeore en lugar de aliviarse. Puedes probar y usar tu propio criterio para determinar lo que es mejor para ti.

Preparación antes de la cita

Si tienes signos y síntomas del síndrome de fatiga crónica, es probable que comiences por consultar con tu médico de cabecera o un médico de familia. Puede ser difícil asimilar toda la información que se proporciona durante una consulta, así que tal vez sea conveniente que pidas a un amigo o familiar que te acompañe. Si alguien más escucha la información, puede ayudarte más adelante en caso de que hayas pasado algo por alto o lo hayas olvidado.

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, es aconsejable que escribas una lista que contenga:

  • Tus signos y síntomas. Anótalos en detalle. Si bien la fatiga puede ser lo que más te afecte, también es importante que le comentes al médico sobre otros síntomas, como problemas de memoria o dolores de cabeza.
  • Información personal clave. Los cambios recientes o los factores que más estrés te causen en la vida son muy importantes para tu bienestar físico.
  • Información de salud. Haz una lista de otras enfermedades por las cuales te estén tratando y los nombres de los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomes regularmente.
  • Preguntas para hacerle al médico. Preparar una lista de preguntas con anticipación puede ayudarte a aprovechar al máximo el tiempo de la consulta con el médico.

Para el síndrome de fatiga crónica, algunas preguntas básicas para hacerle al médico son:

  • ¿Cuáles son las posibles causas de mis síntomas o de mi trastorno?
  • ¿Qué exámenes recomiendas?
  • Si esos exámenes no logran identificar la causa de mis síntomas, ¿qué otras pruebas puedo llegar a necesitar?
  • ¿En qué se basará para diagnosticar el síndrome de fatiga crónica?
  • ¿Hay algún tratamiento o cambio en el estilo de vida que me pueda ayudar con mis síntomas ahora?
  • ¿Tienes materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas?
  • ¿Qué nivel de actividad debo mantener mientras esperamos el diagnóstico?
  • ¿Me recomiendas ver a un profesional de salud mental?

No dudes en hacer otras preguntas a medida que se te ocurran durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Qué síntomas tienes y cuándo comenzaron?
  • ¿Hay algo que mejore o que empeore los síntomas?
  • ¿Tienes problemas de memoria o concentración?
  • ¿Tienes problemas para dormir?
  • ¿Con qué frecuencia te sientes deprimido o ansioso?
  • ¿En qué medida tus síntomas limitan tu capacidad de desempeño? Por ejemplo, ¿has tenido que faltar alguna vez a la escuela o al trabajo debido a tus síntomas?
  • ¿Qué tratamientos has probado hasta ahora para esta afección? ¿Cómo han funcionado?

Last Updated Jan 5, 2018


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