Síndrome hipereosinofílico

Perspectiva general

El síndrome hipereosinofílico es un grupo de trastornos de la sangre que se presentan cuando se tiene una gran cantidad de eosinófilos (glóbulos blancos que cumplen una función importante en el sistema inmunitario). Con el paso del tiempo, el exceso de eosinófilos ingresa en diversos tejidos y finalmente daña los órganos.

Los objetivos más frecuentes son la piel, los pulmones, el tubo digestivo, el corazón, la sangre y el sistema nervioso. Si no se trata, el síndrome hipereosinofílico puede poner en riesgo la vida.

El síndrome hipereosinofílico puede afectar a cualquier persona. Sin embargo, se produce más a menudo en los hombres, por lo general de entre 20 y 50 años.

Síntomas

Los síntomas varían en función de la parte del cuerpo afectada. Los signos y síntomas en la piel comprenden picazón y erupciones. Si se ven comprometidos los pulmones, podrías tener dificultad para respirar y tos.

Diagnóstico

Muchos tipos de trastornos pueden elevar tu nivel de eosinófilos, como determinadas infecciones, alergias y reacciones a medicamentos. Es probable que el médico te pregunte sobre tus antecedentes de viajes y cualquier medicamento que estás tomando para ayudar a descartar estas otras causas del recuento alto de eosinófilos.

También es probable que te realicen los siguientes exámenes:

  • Análisis de sangre, para detectar afecciones autoinmunitarias, infecciones parasitarias o problemas hepáticos o renales
  • Pruebas de alergias, para detectar alergias alimentarias o ambientales
  • Análisis de heces, para detectar infecciones parasitarias, tales como la infección por anquilostomas
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes, para ayudar a evaluar los trastornos del corazón, el abdomen y los pulmones

Determinación de la causa del síndrome hipereosinofílico

Si te han diagnosticado síndrome hipereosinofílico, es posible que debas someterte a pruebas para ayudar a determinar la causa. Estas pruebas pueden ser las siguientes:

  • Análisis de sangre para detección. Se puede realizar un análisis de sangre para detectar una mutación genética conocida como «FFIP1L1-PDGFRA», la cual puede causar el síndrome hipereosinofílico.
  • Biopsia de médula ósea. Se puede tomar una muestra de médula ósea para analizarla en el laboratorio. Si no tienes una mutación genética que cause el síndrome hipereosinofílico, se puede recomendar una biopsia para excluir la posibilidad de otras afecciones.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome hipereosinofílico tiene como objetivo reducir el recuento de eosinófilos para prevenir daños en los tejidos, sobre todo los del corazón. El tratamiento específico depende de los síntomas, la gravedad del trastorno y la causa del síndrome hipereosinofílico.

El médico podría recomendarte lo siguiente:

  • Conducta expectante. Si no tienes síntomas y el recuento de eosinófilos es lo suficientemente bajo, el médico podría controlar cuidadosamente cualquier cambio relacionado con el síndrome hipereosinofílico.
  • Prednisona. En general, las personas que no tienen la mutación genética FIP1L1-PDGFRA son las que primero reciben tratamiento con este corticoesteroide. Si la prednisona reduce el recuento de eosinófilos, el médico podría recetar medicamentos inmunodepresores no esteroides para evitar el uso de esteroides por un período prolongado. Los efectos secundarios de la prednisona podrían comprender cambios de humor, presión arterial alta y mayor riesgo de infecciones.
  • Inhibidores de la proteína tirosina cinasa. Si tienes la mutación genética FIP1L1-PDGFRA, padeces una afección llamada «leucemia eosinofílica crónica». El tratamiento con imatinib (Gleevec) —un medicamento inhibidor de la proteína tirosina cinasa— hace más lento el crecimiento de las células cancerosas. La mayoría de las personas que reciben tratamiento con imatinib logran la remisión.

Last Updated Jun 20, 2017


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