Pérdida del olfato (anosmia)

Definición

Si pierdes el olfato, vas a perder más que una variedad de olores. Sin un buen olfato, quizás encuentres que la comida no tiene gusto y que es difícil distinguir alimentos. La pérdida del olfato puede ser parcial (hiposmia) o completa (anosmia), y puede ser temporaria o permanente dependiendo de la causa.

Aun una pérdida parcial del olfato puede hacer que no tengas ganas de comer, lo que, en casos extremos, puede llevar a perder peso, nutrición deficiente e incluso depresión. Algunas personas agregan sal a las comidas insulsas, lo que puede ser un problema si tienes la presión alta o enfermedad renal. Tu olfato también es esencial para alertarte sobre posibles peligros, como humo o comida que se echó a perder.

Causas

La nariz congestionada por un resfriado es causa frecuente de la pérdida de olfato parcial y temporal. Un bloqueo en los conductos nasales, causado por un pólipo o una fractura nasal, también es una causa común. El envejecimiento normal también puede causar pérdida del olfato, especialmente después de los 60 años.

¿Qué es el olor?

La nariz y un área en la parte superior de la garganta tienen células especiales que contienen receptores de olores. Cuando estos receptores detectan olores, envían un mensaje al cerebro. El cerebro luego identifica el olor específico.

Cualquier problema en este proceso — nariz congestionada, bloqueo, inflamación, daño a los nervios, o una afección del funcionamiento del cerebro — pueden afectar tu capacidad para percibir olores normalmente.

Problemas con el revestimiento interno de la nariz

Las condiciones que causan irritación o congestión temporal dentro de la nariz pueden incluir:

  • Sinusitis aguda (infección de los senos paranasales)
  • Resfriado común
  • Rinitis alérgica (fiebre del heno) (rinitis alérgica)
  • Influenza (gripe)
  • Rinitis no alérgica (congestión o estornudos crónicos que no estén relacionados con alergias)
  • Fumar

Obstrucciones de las fosas nasales

Las afecciones o las obstrucciones que bloquean el flujo de aire a través de la nariz pueden comprender las siguientes:

  • Tabique nasal desviado
  • Pólipos nasales
  • Tumores

Lesiones en el cerebro o los nervios

Los nervios que van al área del cerebro que detecta olores, o el cerebro mismo, pueden estar dañados o deteriorarse por:

  • Envejecimiento
  • Enfermedad de Alzheimer
  • Aneurisma cerebral (una protuberancia en una arteria del cerebro)
  • Cirugía de cerebro
  • Tumor cerebral
  • Diabetes
  • Exposición a sustancias químicas en ciertos insecticidas o solventes
  • Enfermedad de Huntington
  • Síndrome de Kallmann (un trastorno genético poco frecuente)
  • Síndrome de Klinefelter (una afección poco frecuente en la que los hombres presentan un cromosoma X adicional en la mayoría de las células)
  • Psicosis de Kórsakov (un trastorno cerebral provocado por la falta de tiamina)
  • Nutrición deficiente
  • Medicamentos (por ejemplo, algunos medicamentos para la presión arterial alta, antibióticos, y antihistamínicos)
  • Esclerosis múltiple
  • Enfermedad ósea de Paget (una enfermedad que afecta los huesos, algunas veces los de la cara)
  • Enfermedad de Parkinson
  • Enfermedad de Niemann-Pick (enfermedad de Pick, una forma de demencia)
  • Radioterapia
  • Rinoplastia
  • Esquizofrenia
  • Síndrome de Sjögren (una enfermedad inflamatoria que suele provocar sequedad de boca y ojos)
  • Lesión cerebral traumática
  • Insuficiencia de cinc
  • Aerosoles nasales con cinc (retirados del mercado en 2009)

Cuándo consultar al doctor

La pérdida del olfato causada por resfríos, alergias o infecciones en los senos paranasales suele desaparecer por sí sola luego de unos días. Si esto no sucede, consulta con tu médico de modo que este pueda descartar enfermedades más graves.

Además, la pérdida del olfato puede tratarse, dependiendo de la causa. El médico puede indicar un antibiótico para tratar una infección bacteriana, o eliminar obstrucciones que estén bloqueando las fosas nasales. Pero en algunos casos la pérdida del olfato puede ser permanente.

Last Updated Jan 8, 2020


Content from Mayo Clinic ©1998-2020 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use