Ataque cardíaco

Perspectiva general

El ataque cardíaco se produce cuando se bloquea el flujo de sangre hacia el corazón. Por lo general, el bloqueo es un acumulamiento de grasa, colesterol y otras sustancias que forman una placa en las arterias que alimentan el corazón (arterias coronarias).

La placa, en algún momento, se rompe y forma un coágulo. La interrupción del flujo sanguíneo puede dañar o destruir una parte del músculo cardíaco.

El ataque cardíaco, también llamado infarto de miocardio, puede resultar mortal, pero el tratamiento ha mejorado mucho con los años. Es de suma importancia llamar al 911 o a la ayuda médica de emergencia si crees que estás sufriendo un ataque cardíaco.

Ilustración que muestra arterias bloqueadas y tejido dañado en un ataque al corazón.

Un ataque al corazón ocurre cuando una arteria que suministra sangre y oxígeno a tu corazón queda bloqueada. Los depósitos de grasas se acumulan a lo largo del tiempo, formando placas en las arterias de tu corazón. Si una placa se rompe, puede formase un coágulo y bloquear tus arterias, provocando un ataque al corazón. Durante un ataque cardiaco, el tejido en el músculo de tu corazón muere debido a la falta de flujo sanguíneo en las arterias de tu corazón.

Síntomas

Los signos y síntomas de un ataque cardíaco incluyen:

  • Presión, opresión, dolor, o sensación de compresión o dolor en el pecho o en los brazos, que puede propagarse hacia el cuello, la mandíbula o la espalda
  • Náuseas, indigestión, ardor de estómago o dolor abdominal
  • Falta de aire
  • Sudor frío
  • Fatiga
  • Aturdimiento o mareos repentinos

Los síntomas de un ataque cardíaco varían

No todas las personas que tienen ataques cardíacos tienen los mismos síntomas o presentan la misma gravedad de síntomas. Algunas personas tienen un dolor leve; otras presentan un dolor más grave. Algunas personas no presentan síntomas; para otras, el primer signo puede ser un paro cardíaco repentino. Sin embargo, si tienes más signos y síntomas, mayor es la probabilidad de que tengas un paro cardíaco.

Algunos ataques cardíacos se producen de repente, pero muchas personas tienen signos y síntomas de advertencia horas, días o semanas antes. La advertencia más temprana puede ser dolor o presión (angina de pecho) en el pecho recurrente que es consecuencia del esfuerzo y se alivia con el descanso. La angina de pecho es el resultado de un descenso temporal del flujo sanguíneo hacia el corazón.

Cuándo debes consultar con un médico

Actúa de inmediato. Algunas personas esperan demasiado ya que no reconocen los signos y síntomas importantes. Adopta las siguientes medidas:

  • Llama a emergencias. Si crees que estás teniendo un ataque cardíaco, no dudes. Llama de inmediato al 911 o al número de emergencia local. Si no tienes acceso a servicios médicos de emergencia, pídele a alguien que te lleve al hospital más cercano.

    Conduce solamente si no hay otras opciones. Ya que el trastorno puede empeorar, al conducir te pones a ti mismo y a otros en peligro.

  • Toma nitroglicerina si tienes la prescripción del médico. Tómala según las instrucciones mientras esperas la ayuda de emergencia.
  • Toma aspirina, si el médico lo recomienda. El consumo de aspirina durante un ataque cardíaco puede reducir el daño cardíaco al evitar que la sangre forme coágulos.

    Sin embargo, la aspirina puede interactuar con otros medicamentos, de manera que no la tomes a menos que el médico o el personal médico de emergencias lo recomienden. No retrases la llamada al 911 para tomar aspirina. Llama primero al número de emergencias.

Qué hacer si ves que una persona podría estar teniendo un ataque cardíaco

Si ves que alguien está inconsciente y crees que está sufriendo un ataque cardíaco, primero llama a la asistencia médica de emergencia. Luego, verifica si la persona está respirando y tiene pulso. Si la persona no respira o no le encuentras pulso, comienza a realizarle reanimación cardiopulmonar (RCP) para mantener el flujo sanguíneo.

Presiona rápido y con fuerza el pecho de la persona, a un ritmo relativamente rápido: entre 100 y 120 compresiones por minuto.

Si no has recibido capacitación para hacer una RCP, los médicos recomiendan realizar solo compresiones en el pecho. Si has recibido capacitación para hacer una RCP, abre las vías respiratorias y proporciona respiración de rescate.

Causas

El ataque cardíaco ocurre cuando una o más arterias coronarias se bloquean. Con el tiempo, una arteria coronaria se puede estrechar a causa de la acumulación de distintas sustancias, que incluyen el colesterol (aterosclerosis). Esta enfermedad, que se conoce como enfermedad de las arterias coronarias, ocasiona la mayoría de los ataques cardíacos.

Durante un ataque cardíaco, una de estas placas se puede romper y derramar colesterol y otras sustancias hacia el torrente sanguíneo. Se forma un coágulo de sangre en el sitio de la ruptura. Si es lo suficientemente grande, el coágulo puede bloquear el flujo sanguíneo a través de la arteria coronaria y privar al músculo cardíaco de oxígeno y nutrientes (isquemia).

Puedes tener un bloqueo completo o parcial. El bloqueo completo significa que has tenido un infarto de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI). El bloqueo parcial significa que has tenido un infarto de miocardio sin elevación del segmento ST (NSTEMI). Las etapas de diagnóstico y tratamiento pueden diferir según cuál has tenido.

Otra causa del ataque cardíaco es un espasmo de la arteria coronaria que se cierra al paso del flujo sanguíneo en una parte del músculo cardíaco. El consumo de tabaco o drogas ilegales (como la cocaína) puede ocasionar un espasmo potencialmente mortal.

Factores de riesgo

Ciertos factores contribuyen a la acumulación de depósitos de grasa no deseada (aterosclerosis) que estrecha las arterias en todo el cuerpo. Puedes mejorar o eliminar varios de estos factores de riesgo para reducir las posibilidades de tener un primer ataque cardíaco u otros.

Entre los factores de riesgo de un ataque cardíaco se incluyen los siguientes:

  • La edad. Los hombres de 45 años o más y las mujeres de 55 años o más tienen una mayor probabilidad de tener un ataque cardíaco que los hombres y las mujeres más jóvenes.
  • El tabaco. Se incluye fumar y la exposición por largo tiempo al tabaquismo pasivo.
  • Presión arterial alta. Con el tiempo, la presión arterial alta pude dañar las arterias que nutren el corazón. Cuando la presión arterial alta se produce junto con otras enfermedades, como la obesidad, el colesterol alto o la diabetes, aumenta aún más el riesgo.
  • Niveles altos de colesterol o triglicéridos en la sangre. Es muy probable que un nivel alto de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL, el colesterol “malo”) estreche las arterias. Un nivel alto de triglicéridos, un tipo de grasa de la sangre que proviene de la dieta, también aumenta el riesgo de un ataque cardíaco. No obstante, un nivel alto de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL, el colesterol “bueno”) reduce el riesgo de tener un ataque cardíaco.
  • Obesidad. La obesidad está relacionada con el nivel alto de colesterol en sangre, el nivel alto de triglicéridos, la presión arterial alta y la diabetes. Sin embargo, reducir simplemente un 10 % del peso corporal puede reducir el riesgo.
  • Diabetes. No producir suficiente insulina (una hormona secretada por el páncreas) o no responder a la insulina de manera adecuada provoca que los niveles de azúcar en sangre del cuerpo aumenten, lo que incrementa el riesgo de tener un ataque cardíaco.
  • Síndrome metabólico. Esto se manifiesta cuando tienes obesidad, presión arterial alta y nivel alto de azúcar en sangre. El síndrome metabólico hace que seas dos veces más propenso a tener un ataque cardíaco que las personas que no tienen este síndrome.
  • Antecedentes familiares de ataques cardíacos. Si tus hermanos, padres o abuelos han tenido ataques cardíacos a una temprana edad (antes de los 55 años en los hombres y de los 65 años en las mujeres), puedes tener un mayor riesgo.
  • No hacer actividad física. Un estilo de vida inactivo contribuye a tener un nivel alto de colesterol en la sangre y obesidad. Las personas que hacen ejercicios con regularidad tienen un mejor estado cardiovascular, incluso se reduce la presión arterial alta.
  • Estrés. Es posible que respondas al estrés de maneras que pueden aumentar el riesgo de tener un ataque cardíaco.
  • Consumo de drogas ilegales. Consumir drogas estimulantes, como la cocaína o las anfetaminas, puede provocar un espasmo de las arterias coronarias y causar un ataque cardíaco.
  • Antecedentes de preeclampsia. Esta afección causa presión arterial alta durante el embarazo y aumenta el riesgo de tener enfermedades cardíacas de por vida.
  • Una enfermedad autoinmune. Los trastornos como la artritis reumatoidea o el lupus pueden aumentar el riesgo de tener un ataque cardíaco.

Complicaciones

Las complicaciones a menudo se relacionan con el daño ocasionado al corazón durante un ataque, y pueden causar lo siguiente:

  • Ritmos cardíacos anormales (arritmias). Se pueden desarrollar “cortocircuitos” que generan ritmos cardíacos anormales que pueden ser graves y hasta mortales.
  • Insuficiencia cardíaca. El ataque puede dañar tanto al tejido cardíaco que la parte restante del músculo cardíaco es incapaz de bombear la cantidad suficiente de sangre desde el corazón. La insuficiencia cardíaca puede ser temporal o puede convertirse en una enfermedad crónica que cause daño extenso y permanente al corazón.
  • Paro cardíaco repentino. Sin advertencia, el corazón se detiene a causa de una interrupción eléctrica que ocasiona una arritmia. Los ataques cardíacos aumentan el riesgo de tener un paro cardíaco repentino, que puede ser mortal si no se trata de inmediato.

Prevención

Nunca es demasiado tarde para tomar medidas para prevenir un ataque cardíaco, incluso si ya has tenido uno. A continuación, te presentamos maneras de prevenir un ataque cardíaco.

  • Medicamentos. Tomar medicamentos puede reducir tu riesgo de sufrir otro ataque cardíaco y ayudar a que el corazón dañado funcione mejor. Sigue tomando lo que te receta el médico, y pregúntale con qué frecuencia debes hacerte controles.
  • Factores del estilo de vida. Ya sabes qué hacer: Mantén un peso saludable con una alimentación sana para el corazón, no fumes, haz ejercicio con regularidad, controla el estrés y controla los trastornos que puedan provocar un ataque cardíaco, como la presión arterial alta, el colesterol alto y la diabetes.

Diagnóstico

Idealmente, el médico debe examinarte durante los exámenes físicos periódicos en busca de factores de riesgo que puedan ocasionar un ataque cardíaco.

Si estás en un entorno de emergencias a causa de síntomas de un ataque cardíaco, te preguntarán sobre los síntomas y te controlarán la presión arterial, el pulso y la temperatura. Te conectarán a un monitor cardíaco y te harán pruebas para determinar si estás sufriendo un ataque cardíaco.

Estas pueden ser algunas de las pruebas:

  • Electrocardiograma (ECG). La primera prueba realizada para diagnosticar el ataque cardíaco registra la actividad eléctrica del corazón a través de electrodos que se fijan a la piel. Los impulsos se registran como ondas y se muestran en una pantalla o se imprimen en papel. Ya que el músculo cardíaco lesionado no conduce los impulsos eléctricos con normalidad, el ECG puede mostrar que se ha producido un ataque cardíaco o que este está en progreso.
  • Análisis de sangre. Algunas proteínas cardíacas se filtran lentamente a la sangre después del daño ocasionado por el ataque cardíaco. Los médicos de la sala de emergencias tomarán muestras de sangre para hacer el análisis de la presencia de estas enzimas.

Exámenes adicionales

Si tienes o has tenido un ataque cardíaco, los médicos tomarán medidas inmediatas para tratar tu enfermedad. También podrían hacerte estos exámenes adicionales.

  • Radiografía de tórax. Una radiografía de tórax le permite al médico verificar el tamaño del corazón y sus vasos sanguíneos y examinar si hay líquido en los pulmones.
  • Ecocardiograma. Las ondas sonoras que se dirigen al corazón desde un dispositivo con forma de varilla (transductor) que se apoya en el pecho rebotan en el corazón y se procesan electrónicamente para proporcionar imágenes de video del corazón. Un ecocardiograma puede ayudar a identificar si un área del corazón se ha dañado y no está bombeando con normalidad.
  • Cateterismo coronario (angiografía). Se inyecta un tinte líquido en las arterias del corazón a través de un tubo largo y delgado (catéter) que se introduce en una arteria, generalmente en la pierna o la ingle, hacia las arterias del corazón. El tinte hace que las arterias puedan verse en la radiografía, lo que revela qué áreas están obstruidas.
  • Prueba de esfuerzo. En los días o las semanas posteriores a tu ataque cardíaco, también podrían realizarte una prueba de esfuerzo para evaluar cómo responden el corazón y los vasos sanguíneos al esfuerzo. Es posible que camines en una cinta o pedalees una bicicleta fija mientras estás conectado a una máquina de ECG. O bien, podrías recibir un medicamento por vía intravenosa que estimule el corazón de la misma manera que el ejercicio.

    Otra posibilidad es una prueba de esfuerzo nuclear, que es similar a una prueba de esfuerzo, pero en la cual se utiliza un tinte inyectado, además de técnicas de diagnóstico por imágenes especiales, para producir imágenes detalladas del corazón mientras haces ejercicio.

  • Tomografía computarizada cardíaca o imágenes cardíacas por resonancia magnética. Estas pruebas pueden usarse para diagnosticar problemas cardíacos, incluida la magnitud del daño de los ataques cardíacos. En un examen de TC cardíaca, debes recostarte sobre una camilla dentro de una máquina con forma circular. Un tubo radiográfico dentro de la máquina gira alrededor del cuerpo y toma imágenes del corazón y del tórax.

    En una imagen cardíaca por resonancia magnética, debes recostarte sobre una camilla dentro de una máquina con forma de tubo largo que produce un campo magnético. El campo magnético alinea las partículas atómicas en algunas de tus células. Cuando se transmiten ondas de radio hacia estas partículas alineadas, producen señales que varían según el tipo de tejido en el que están. Las señales crean imágenes del corazón.

Tratamiento

Tratamiento de los ataques cardíacos en un hospital

Cada minuto que pasa después de sufrir un ataque cardíaco, el tejido cardíaco se deteriora o muere. Restablecer el flujo sanguíneo con rapidez ayuda a prevenir el daño cardíaco.

Medicamentos

Entre los medicamentos que se administran para tratar un ataque cardíaco se incluyen los siguientes:

  • Aspirina. Es posible que el operador del 911 te indique que tomes aspirina o que el personal médico de urgencias te dé aspirina de inmediato. La aspirina reduce los coágulos sanguíneos y, de este modo, ayuda a mantener el flujo sanguíneo en una arteria estrechada.
  • Trombolíticos. Estos medicamentos, también llamados “destructores de coágulos”, ayudan a disolver un coágulo de sangre que bloquea el flujo sanguíneo al corazón. Cuanto antes recibas el trombolítico después del ataque cardíaco, mayor será la posibilidad de sobrevivir, y sufrirás menos daño al corazón.
  • Agentes antiplaquetarios. Los médicos de la sala de emergencias pueden administrarte otros medicamentos, conocidos como “inhibidores de agregación plaquetaria”, que ayudan a prevenir nuevos coágulos y a evitar que se agranden los coágulos existentes.
  • Otros medicamentos anticoagulantes. Probablemente te administrarán otros medicamentos, como la heparina, para hacer que la sangre sea menos “pegajosa” y haya menos probabilidades de que se formen coágulos. La heparina se administra por vía intravenosa o mediante una inyección que se coloca debajo de la piel.
  • Analgésicos. Es posible que recibas un analgésico, como la morfina.
  • Nitroglicerina. Este medicamento, que se utiliza para tratar el dolor en el pecho (angina), puede ayudar a mejorar el flujo sanguíneo al corazón al ensanchar (dilatar) los vasos sanguíneos.
  • Betabloqueadores. Estos medicamentos ayudan a relajar el músculo del corazón, desacelerar los latidos y reducir la presión arterial, lo que facilita el trabajo del corazón. Los betabloqueantes pueden limitar la cantidad de daño en el músculo cardíaco y evitar los ataques cardíacos en el futuro.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. Estos medicamentos disminuyen la presión arterial y reducen el esfuerzo que debe realizar el corazón.
  • Estatinas. Estos medicamentos ayudan a controlar el nivel de colesterol en sangre.

Cirugía y otros procedimientos

Además de los medicamentos, puedes realizar uno de estos procedimientos para tratar tu ataque cardíaco:

  • Angioplastia coronaria y colocación de stents. En este procedimiento, también conocido como intervención percutánea coronaria (IPC), los médicos insertan un tubo largo y delgado (catéter) que pasa por una arteria de la ingle o la muñeca para llegar a una arteria obstruida del corazón. Si has sufrido un ataque cardíaco, este procedimiento suele realizarse inmediatamente después de un cateterismo cardíaco, un procedimiento utilizado para hallar las obstrucciones.

    La punta de este catéter tiene un balón especial que, una vez posicionado, se infla para abrir la arteria coronaria obstruida. Es posible que se inserte un stent de malla metálica en la arteria para mantenerla abierta a largo plazo, restaurando así el flujo de sangre al corazón. Según tu enfermedad, el médico puede colocar un stent recubierto con un medicamento de liberación lenta para ayudar a mantener la arteria abierta.

  • Cirugía de bypass de la arteria coronaria. En algunos casos, los médicos pueden realizar una cirugía de bypass de emergencia en el momento de un ataque cardíaco. Sin embargo, si es posible, puedes realizarte una cirugía de bypass después de que el corazón haya tenido tiempo de recuperarse del ataque cardíaco (unos tres a siete días).

    La cirugía de bypass consiste en coser venas o arterias por encima de una arteria coronaria obstruida o estrechada, para permitir que la sangre circule hacia el corazón a la vez que elude la sección estrechada.

    Una vez que se restaure el flujo sanguíneo al corazón y se estabilice tu enfermedad, es probable que permanezcas en el hospital durante varios días.

Rehabilitación cardíaca

La mayoría de los hospitales ofrecen programas que posiblemente comiencen mientras estés internado y continúen desde algunas semanas hasta un par de meses luego de que regreses a casa. Los programas de rehabilitación cardíaca, por lo general, se enfocan en cuatro áreas principales: medicamentos, cambios en el estilo de vida, problemas emocionales y un regreso gradual a tus actividades normales.

Es extremadamente importante que participes en este programa. En general, las personas que asisten a la rehabilitación cardíaca después de un ataque cardíaco viven más tiempo y son menos propensas a tener otro ataque cardíaco o sufrir complicaciones a partir de este evento. Consulta con el médico en caso de que no se recomiende la rehabilitación cardíaca durante tu hospitalización.

Estilo de vida y remedios caseros

Si quieres mejorar la salud de tu corazón, sigue los siguientes pasos:

  • Evita fumar. Lo más importante que puedes hacer para mejorar la salud de tu corazón es no fumar. Además, evita la exposición al humo de otros fumadores. Si debes dejar de fumar, consulta con el médico para que te ayude.
  • Mantén controlados la presión arterial y los niveles de colesterol. Si uno o ambos son altos, quizás el médico te indique hacer cambios en la dieta o los medicamentos que tomas. Pregunta al médico qué tan seguido debes monitorearte la presión arterial y los niveles de colesterol.
  • Hazte controles médicos periódicos. Algunos de los factores de riesgo más importantes del ataque al corazón (como el colesterol alto, la presión arterial alta y la diabetes) no ocasionan síntomas al principio. El médico puede analizar estos trastornos y puede ayudarte a controlarlos, si es necesario.
  • Haz ejercicio. El ejercicio regular ayuda a mejorar la función muscular del corazón luego de un ataque cardíaco y ayuda a prevenirlo. Una caminata diaria de 30 minutos los cinco días de la semana puede mejorar tu salud.
  • Mantén un peso saludable. El exceso de peso sobrecarga al corazón y puede contribuir al aumento del colesterol y de la presión arterial, y a la aparición de la diabetes.
  • Sigue una dieta de alimentos saludables para el corazón. Las grasas saturadas, las grasas trans y el colesterol presentes en la dieta pueden estrechar las arterias del corazón, y el exceso de sal puede aumentar la presión arterial. Consume una dieta saludable para el corazón que incluya proteínas magras (como el pescado y los frijoles), frutas, verduras y granos integrales.
  • Controla la diabetes. El ejercicio regular, la buena alimentación y la pérdida de peso ayudan a mantener niveles deseables de azúcar en la sangre. Muchas personas también necesitan tomar medicamentos para controlar la diabetes.
  • Controla el estrés. Reduce el estrés de las actividades cotidianas. Reconsidera los hábitos de adicción al trabajo y busca formas saludables de minimizar las situaciones estresantes o lidiar con ellas.
  • Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Esto significa que las mujeres y los hombres mayores de 65 años pueden beber hasta una copa por día, y los hombres de 65 años o menores pueden beber hasta dos copas por día.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Sufrir un ataque cardíaco es atemorizante, y puede que te preguntes de qué manera afectará tu vida y si sucederá nuevamente.

Es muy común sentir miedo, ira, culpa y depresión después de sufrir un ataque cardíaco. Conversar al respecto con el médico, un miembro de la familia o un amigo puede ayudar. O considera hablar con un profesional de salud mental o unirte a un grupo de apoyo.

Es importante que le menciones los signos y síntomas de depresión a tu médico. Los programas de rehabilitación cardíaca pueden ser eficaces para prevenir o tratar la depresión después de un ataque cardíaco.

El sexo después de un ataque cardíaco

Algunas personas tienen preocupaciones sobre tener relaciones sexuales después de un ataque cardíaco pero, en la mayoría de los casos, pueden regresar a la actividad sexual de manera segura una vez recuperados. El momento para retomar la actividad sexual dependerá de tu comodidad física, la disposición psicológica y la actividad sexual previa. Pregúntale al médico cuándo es seguro volver a tener relaciones sexuales.

Algunos medicamentos para el corazón pueden afectar la función sexual. Si tienes problemas de disfunción sexual, habla con el médico.

Preparación antes de la cita

Por lo general, un ataque cardíaco se diagnostica en un entorno de emergencia. Sin embargo, si sientes preocupación por el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, haz una consulta con el médico para controlar los factores de riesgo y hablar sobre la prevención. Si presentas un riesgo alto, es posible que te derive a un especialista del corazón (cardiólogo).

A continuación, te presentamos información que te ayudará a prepararte para la consulta.

Lo que puedes hacer

Al programar la consulta, pregunta si debes hacer algo con anticipación, como hacer restricciones en la comida. Por ejemplo, es posible que necesites ayunar antes de una prueba de colesterol.

Haz una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con la enfermedad de las arterias coronarias, y cuándo comenzaron
  • Información personal importante, como antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, presión arterial alta o diabetes, y cualquier episodio de estrés importante o cambios recientes en tu vida
  • Todos los medicamentos, vitaminas y otros suplementos que tomes, incluidas las dosis
  • Preguntas para hacerle al médico

Pídele a un familiar o amigo que te acompañe, de ser posible, para ayudarte a recordar la información que recibas.

Estas son algunas preguntas que puedes hacerle al médico para prevenir ataques cardíacos:

  • ¿Qué pruebas necesito para determinar el estado de salud actual de mi corazón?
  • ¿Qué alimentos debo consumir o evitar?
  • ¿Cuál sería un nivel adecuado de actividad física?
  • ¿Con qué frecuencia tengo que realizarme un examen para detectar una enfermedad cardíaca?
  • Tengo otros trastornos de salud. ¿Cómo puedo manejar mejor estas enfermedades en conjunto?
  • ¿Tiene folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer también otras preguntas.

Qué esperar de tu médico

Es probable que el médico te haga preguntas, como las siguientes:

  • ¿Qué tan graves son tus síntomas?
  • ¿Tienes síntomas de forma constante, o aparecen y desaparecen?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar tus síntomas? Cuando tienes dolor en el pecho, ¿mejora con el descanso?
  • ¿Hay algo que parezca empeorar tus síntomas? Cuando tienes dolor en el pecho ¿la actividad extenuante lo empeora?
  • ¿Tienes diagnóstico de presión arterial alta, diabetes o colesterol alto?

Qué puedes hacer mientras tanto

Nunca es demasiado pronto para hacer cambios saludables en el estilo de vida, como dejar de fumar, consumir alimentos saludables y realizar más actividad física. Estas son las primeras líneas de defensa para prevenir un ataque cardíaco.

Last Updated Nov 20, 2018


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