Bocio

Perspectiva general

El bocio es un agrandamiento anormal de la glándula tiroides. La tiroides es una glándula con forma de mariposa que se encuentra en la base del cuello, abajo de la nuez de Adán. A pesar de que el bocio no suele ser doloroso, un bocio grande puede provocar tos y dificultades para tragar o respirar.

La causa más frecuente de bocio en todo el mundo es la falta de yodo en la dieta. En los Estados Unidos, donde el uso de sal yodada es común, el bocio se debe con mayor frecuencia a la producción excesiva o escasa de hormonas tiroideas o a nódulos que aparecen en la glándula en sí.

El tratamiento depende del tamaño del bocio, los síntomas y la causa básica. Para los casos de bocio pequeños que no sean notorios y no causen problemas, no se suele necesitar tratamiento.

Ilustración en la que se muestra una tiroides agrandada

Debido al agrandamiento generalizado de la tiroides, la glándula puede crecer más allá de su tamaño normal (contorno) y provocar un bulto evidente en el cuello.

Síntomas

No todos los casos de bocio presentan signos y síntomas. Cuando se presentan signos y síntomas, pueden incluir los siguientes:

  • Una hinchazón visible en la base del cuello que puede ser evidente especialmente cuando te rasuras o te colocas maquillaje
  • Una sensación de tirantez en la garganta
  • Tos
  • Ronquera
  • Dificultad para tragar
  • Dificultad para respirar

Causas

La glándula tiroides produce dos hormonas principales, la tiroxina (T-4) y la triyodotironina (T-3). Estas hormonas circulan por el torrente sanguíneo y ayudan a regular tu metabolismo. Mantienen la velocidad a la que tu organismo usa las grasas y los hidratos de carbono, ayudan a controlar la temperatura del cuerpo, influyen en el ritmo cardíaco y ayudan a regular la producción de proteínas.

La glándula tiroides también produce calcitonina, una hormona que ayuda a regular la cantidad de calcio en la sangre.

La hipófisis y el hipotálamo controlan la velocidad con la que se producen y liberan estas hormonas.

El proceso comienza cuando el hipotálamo, una zona en la base del cerebro que actúa como termostato para todo el sistema, le indica a la hipófisis que fabrique una hormona conocida como «tirotropina». La hipófisis, ubicada también en la base del cerebro, libera una determinada cantidad de tirotropina, dependiendo de la cantidad de tiroxina y T-3 que tengas en la sangre. La glándula tiroides, a su vez, regula su producción de hormonas según la cantidad de tirotropina que reciba de la hipófisis.

Tener bocio no necesariamente implica que la glándula tiroides no está funcionando normalmente. Incluso cuando está agrandada, la tiroides puede producir cantidades normales de hormonas. Sin embargo, podría ser que produzca una cantidad excesiva o muy pequeña de tiroxina y T-3.

Distintos factores pueden causar que la glándula tiroides se agrande. Los más frecuentes son:

  • Deficiencia de yodo. El yodo, que es esencial para la producción de hormonas tiroideas, se encuentra principalmente en el agua de mar y en el suelo de las zonas costeras. En los países en vías de desarrollo, las personas que viven en el interior o en zonas elevadas, a menudo, tienen deficiencias de yodo y pueden padecer bocio cuando la tiroides se agranda, en un esfuerzo por obtener más yodo. La deficiencia inicial de yodo puede empeorar aún más si la persona lleva una dieta alta en alimentos inhibidores de la hormona tiroidea, como repollo, brócoli y coliflor.

    Si bien la falta de yodo en la dieta es la principal causa de bocio en muchas partes del mundo, a menudo este no es el caso en países en los que se agrega yodo de manera rutinaria a la sal de mesa y a otros alimentos.

  • La enfermedad de Graves. En ocasiones, el bocio puede aparecer cuando la glándula tiroides produce una cantidad excesiva de hormona tiroidea (hipertiroidismo). En la enfermedad de Graves, los anticuerpos producidos por el sistema inmunitario atacan por error a la glándula tiroides y causan que produzca tiroxina en exceso. Este exceso de estimulación causa que la tiroides se inflame.
  • Enfermedad de Hashimoto. El bocio también puede deberse a una tiroides hipoactiva (hipotiroidismo). Al igual que la enfermedad de Graves, la enfermedad de Hashimoto es un trastorno autoinmunitario. Pero, en lugar de causar que la tiroides produzca la hormona tiroidea en exceso, la enfermedad de Hashimoto daña la tiroides, por lo que produce una cantidad demasiado pequeña.

    Al percibir un nivel bajo de la hormona, la hipófisis produce más tirotropina para estimular la tiroides, lo que causa que la glándula se agrande.

  • Bocio multinodular. En esta enfermedad, se desarrollan varios bultos sólidos o llenos de líquido llamados «nódulos» a ambos lados de la tiroides, lo que resulta en un agrandamiento general de la glándula.
  • Nódulos tiroideos solitarios. En este caso, aparece un único nódulo en una parte de la glándula tiroides. La mayoría de los nódulos son no cancerosos (benignos) y no provocan cáncer.
  • Cáncer de tiroides. El cáncer de tiroides es mucho menos frecuente que los nódulos de tiroides benignos. Una biopsia de un nódulo tiroideo es muy precisa para determinar si este es canceroso.
  • Embarazo. Una hormona producida durante el embarazo, la coriogonadotropina humana, puede causar que la glándula tiroides se agrande levemente.
  • Inflamación. La tiroiditis es una enfermedad inflamatoria que puede causar dolor e inflamación de la tiroides. También puede causar una producción deficitaria de tiroxina.
Glándula hipófisis y el hipotálamo

La hipófisis y el hipotálamo están dentro del cerebro y controlan la producción de hormonas.

Factores de riesgo

El bocio puede afectar a cualquiera. Puede presentarse desde el nacimiento o aparecer en cualquier momento de la vida. Algunos de los factores de riesgo frecuentes para el bocio son:

  • Falta de yodo en la dieta. Las personas que viven en zonas con baja disponibilidad de yodo y que no tienen acceso a suplementos de yodo corren un alto riesgo de padecer bocio.
  • Ser mujer. Debido a que las mujeres son más propensas a padecer trastornos de la tiroides, también son más propensas a padecer bocio.
  • La edad. El bocio es más frecuente después de los 40 años.
  • Historia clínica. Los antecedentes personales o familiares de una enfermedad autoinmunitaria aumentan tus riesgos.
  • Embarazo y menopausia. Por motivos que no se conocen completamente, los problemas de la tiroides son más probables durante el embarazo y la menopausia.
  • Determinados medicamentos. Algunos tratamientos médicos, entre ellos, el medicamento para el corazón amiodarona (Cordarone, Pacerone, otros) y el psicofármaco litio (Lithobid, otros), aumentan el riesgo.
  • Exposición a la radiación. Tus riesgos aumentan si has recibido tratamientos con radiación para el área del cuello o el pecho, o si has estado expuesto a la radiación en una central, en una prueba o en un accidente nuclear.

Complicaciones

Los casos de bocio pequeños que no ocasionan problemas físicos ni estéticos no son preocupantes. Pero los casos de bocio grandes pueden provocar dificultades para respirar o tragar y pueden causar tos y ronquera.

El bocio causado por otras afecciones, como hipotiroidismo o hipertiroidismo, puede asociarse con una serie de síntomas, desde fatiga y aumento de peso hasta pérdida de peso involuntaria, irritabilidad y problemas para dormir.

Diagnóstico

Tu médico puede detectar un aumento de tamaño de la glándula tiroides con solo palparte el cuello y pedirte que tragues durante una exploración física de rutina. En algunos casos, tu médico también podría sentir la presencia de nódulos.

El diagnóstico del bocio también puede comprender:

  • Un análisis hormonal. Los análisis de sangre pueden determinar la cantidad de hormonas producidas por la glándula tiroides y la hipófisis. Si la tiroides es hipoactiva, el nivel de las hormonas tiroideas será bajo. Al mismo tiempo, el nivel de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) se elevará dado que la hipófisis intenta estimular la glándula tiroides para que produzca una mayor cantidad de hormonas tiroideas.

    El bocio asociado con una tiroides hiperactiva suele estar relacionado con un alto nivel de la hormona tiroidea en la sangre y un nivel de TSH más bajo que el normal.

  • Un análisis de anticuerpos. Algunas causas de bocio están relacionadas con la producción de anticuerpos anormales. Un análisis de sangre puede confirmar la presencia de estos anticuerpos.
  • Ecografía. Se sostiene un dispositivo con forma de varilla (transductor) sobre el cuello. Las ondas sonoras rebotan a través del cuello y la espalda, y forman imágenes en la pantalla de una computadora. Las imágenes revelan el tamaño de la glándula tiroides y si esta contiene nódulos que el médico no haya podido detectar al tacto.
  • Una gammagrafía tiroidea. Durante la gammagrafía tiroidea, se te inyecta un isótopo radioactivo en la vena de la parte interna del codo. Luego te acuestas en una camilla con la cabeza estirada hacia atrás mientras una cámara especial reproduce una imagen de la tiroides en la pantalla de una computadora.

    El tiempo necesario para realizar el estudio puede variar según el tiempo que le lleve al isótopo llegar a la glándula tiroides. Las gammagrafías tiroideas aportan información sobre la naturaleza y el tamaño de la tiroides, pero son más invasivas, costosas y requieren más tiempo que las ecografías.

  • Una biopsia. En la biopsia por aspiración con aguja fina, se utiliza una ecografía para guiar la aguja dentro de la tiroides a fin de obtener una muestra de tejido o de líquido para el análisis.

Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño del bocio, de tus signos y síntomas y de la causa de fondo. El médico puede recomendarte:

  • Observación. Si el bocio es pequeño y no genera problemas, y la tiroides está funcionando normalmente, tu médico puede sugerirte un enfoque expectante.
  • Medicamentos. Si tienes hipotiroidismo, un reemplazo de la hormona tiroidea con levotiroxina (Levoxyl, Synthroid, Tirosint) resolverá los síntomas del hipotiroidismo y, además, reducirá la velocidad de liberación de la hormona estimulante de la tiroides de la hipófisis, lo que suele reducir el tamaño del bocio.

    Para la inflamación de la glándula tiroides, el médico podrá sugerirte aspirina o un medicamento corticoesteroide para tratarla. Para el bocio asociado al hipertiroidismo, es posible que necesites medicamentos para normalizar los niveles hormonales.

  • Cirugía. La eliminación de toda la glándula tiroides o de parte de ella (tiroidectomía total o parcial) es una opción si tienes un bocio grande que sea incómodo o cause dificultad al respirar o tragar o, en algunos casos, si tienes un bocio nodular que causa hipertiroidismo.

    La cirugía también es el tratamiento para el cáncer de tiroides.

    Es posible que tengas que tomar levotiroxina después de la cirugía, dependiendo de la cantidad de tiroides extraída.

  • Yodo radioactivo. En algunos casos, se utiliza yodo radioactivo para tratar una glándula tiroides hiperactiva. El yodo radioactivo se toma por vía oral, llega a la glándula tiroides a través del torrente sanguíneo y destruye las células de la tiroides. Como resultado del tratamiento, se reduce el tamaño del bocio, pero, con el tiempo, también puede causar una glándula tiroides hipoactiva.

Estilo de vida y remedios caseros

Si el bocio se debe a tu dieta, estas sugerencias pueden ayudarte:

  • Obtén suficiente yodo. Para asegurarte de obtener una cantidad suficiente de yodo, puedes usar sal yodada o comer mariscos o algas —el sushi es una buena fuente de algas— unas dos veces por semana. Los camarones y otros mariscos tienen un contenido particularmente alto de yodo. Si vives cerca de la costa, es posible que las frutas y los vegetales cultivados en la zona también tengan yodo, al igual que la leche de vaca y el yogur.

    Todas las personas necesitan alrededor de 150 microgramos de yodo por día (la cantidad presente en un poco menos de media cucharadita de sal yodada). Sin embargo, consumir las cantidades adecuadas es especialmente importante para las mujeres embarazadas y madres que amamantan, y para los bebés y niños.

  • Evita el consumo de yodo en exceso. Si bien es poco frecuente, el consumo excesivo de yodo puede provocar bocio. Si el exceso de yodo representa un problema, evita la sal fortificada con yodo, los mariscos, las algas y los suplementos de yodo.

Preparación antes de la cita

Si te han diagnosticado bocio, es probable que te hagan otros exámenes para determinar la causa. Puedes preparar una lista de preguntas para hacerle al médico, como:

  • ¿Cuál fue la causa del desarrollo del bocio?
  • ¿Es grave?
  • ¿Qué puedo hacer para tratar la causa básica?
  • Tengo estas otras afecciones. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas de manera conjunta?
  • ¿Cuáles son las alternativas para el tratamiento principal que me sugiere?
  • ¿Qué ocurrirá si decido no hacer nada?
  • El bocio, ¿continuará agrandándose?
  • El tratamiento que me sugiere, ¿mejorará el aspecto del bocio?
  • ¿Tendré que tomar medicamentos? ¿Durante cuánto tiempo?

Last Updated Mar 3, 2018


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