Defectos cardíacos congénitos en los niños

Perspectiva general

Si tu hijo tiene un defecto cardíaco congénito, significa que nació con un problema en la estructura del corazón.

En los niños, algunos defectos cardíacos congénitos son simples y no requieren tratamiento. Otros defectos cardíacos congénitos en los niños son más complejos y pueden requerir varias cirugías durante un período de muchos años.

Informarte acerca del defecto cardíaco congénito de tu hijo puede ayudarte a comprender la enfermedad y a saber qué esperar en los meses y años siguientes.

Síntomas

Los defectos cardíacos congénitos graves, generalmente, se hacen evidentes poco después del nacimiento o durante los primeros meses de vida. Los signos y síntomas pueden comprender:

  • Color gris pálido o azul en la piel (cianosis)
  • Respiración rápida
  • Hinchazón en las piernas, el abdomen y la zona alrededor de los ojos
  • Dificultad para respirar durante la alimentación, lo que provoca un aumento de peso deficiente

Los defectos cardíacos congénitos menos graves pueden no ser diagnosticados hasta más adelante durante la infancia, ya que el niño podría no tener signos perceptibles de un problema. Si se presentan signos y síntomas en niños mayores, estos pueden comprender los siguientes:

  • Tener fácilmente dificultad para respirar al hacer ejercicio o actividad
  • Tendencia a cansarse al hacer ejercicio o actividad
  • Desmayos al hacer ejercicio o actividad
  • Hinchazón en las manos, los tobillos o los pies

Cuándo consultar al médico

Por lo general, los defectos cardíacos congénitos graves se diagnostican antes o poco después del nacimiento del niño. Llama al médico si adviertes que tu bebé tiene alguno de los signos o síntomas mencionados anteriormente.

Llama al médico si tu hijo presenta alguno de los signos o síntomas de defectos cardíacos congénitos menos graves a medida que crece. El médico de tu hijo puede informarte si sus síntomas se deben a un defecto cardíaco o a otra enfermedad.

Causas

Cómo funciona el corazón

El corazón está dividido en cuatro cavidades, dos en el lado derecho y dos en el izquierdo. Para bombear sangre a todo el organismo, el corazón usa los lados izquierdo y derecho para distintas tareas.

El lado derecho del corazón impulsa la sangre hacia los pulmones por medio de vasos denominados «arterias pulmonares». En los pulmones, la sangre toma oxígeno y luego regresa al lado izquierdo del corazón por las venas pulmonares. Después, el lado izquierdo del corazón bombea la sangre a través de la aorta y hacia el resto del cuerpo.

Cómo se forman los defectos cardíacos

Durante las primeras seis semanas del embarazo, comienza a formarse el corazón y empieza a latir. En este momento importantísimo de la gestación, también empiezan a formarse los principales vasos sanguíneos que se dirigen desde y hacia el corazón.

Es en esta etapa del desarrollo del bebé cuando pueden empezar a manifestarse los defectos cardíacos. Los investigadores no están totalmente seguros de cuál es la causa de la mayoría de estos defectos, pero piensan que la genética, algunas enfermedades, algunos medicamentos y algunos factores ambientales pueden influir.

Tipos de defectos cardíacos

Existen muchos tipos de defectos cardíacos congénitos, que pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Orificios en el corazón. En las paredes entre las cavidades cardíacas o entre los vasos sanguíneos principales que salen del corazón pueden formarse orificios.

    En ciertas ocasiones, estos orificios permiten que la sangre rica en oxígeno y la sangre con poco oxígeno se mezclen, lo que hace que se transporte menos oxígeno al cuerpo de tu hijo. Según el tamaño del orificio, la falta de oxígeno suficiente puede hacer que la piel y las uñas de tu hijo se vean azules o puede provocar una insuficiencia cardíaca congestiva.

    Una comunicación interventricular es un orificio en la pared que separa las cavidades izquierda y derecha en la mitad inferior del corazón (ventrículos). Una comunicación interauricular ocurre cuando hay un orificio entre las cavidades cardíacas superiores (aurículas).

    El conducto arterial persistente es una conexión entre la arteria pulmonar (que contiene sangre desoxigenada) y la aorta (que contiene sangre oxigenada). La comunicación auriculoventricular es una afección que provoca un orificio en el centro del corazón.

  • Obstrucciones del flujo sanguíneo. Cuando los vasos sanguíneos o las válvulas cardíacas se encuentran estrechados debido a un defecto cardíaco, el corazón debe trabajar más para bombear la sangre a través de estos. Con el tiempo, esto causa el agrandamiento del corazón y el engrosamiento del músculo cardíaco. La estenosis pulmonar y la estenosis aórtica son ejemplos de este tipo de defectos.
  • Vasos sanguíneos anormales. Varios defectos cardíacos congénitos se producen cuando los vasos sanguíneos que van desde y hacia el corazón no se forman correctamente, o no están ubicados como deberían.

    Un defecto denominado «transposición de las grandes arterias» se produce cuando la arteria pulmonar y la aorta están en los lados incorrectos en el corazón.

    Una afección llamada «coartación aórtica» ocurre cuando el vaso sanguíneo principal que suministra la sangre al cuerpo es demasiado estrecho. La conexión venosa pulmonar anómala total es un defecto que ocurre cuando los vasos sanguíneos de los pulmones se unen a la parte del corazón equivocada.

  • Anomalías de la válvula cardíaca. Si las válvulas del corazón no se abren y cierran correctamente, la sangre no puede circular con fluidez.

    Un ejemplo de este tipo de defecto se denomina «anomalía de Ebstein». En la anomalía de Ebstein, la válvula tricúspide, que se encuentra entre la aurícula derecha y el ventrículo derecho, presenta una malformación y, a menudo, tiene pérdidas.

    Otro ejemplo es la atresia pulmonar, en la cual falta la válvula pulmonar, lo que provoca un flujo anormal de sangre a los pulmones.

  • Un corazón que no se desarrolló por completo. A veces, una gran parte del corazón no se desarrolla correctamente. Por ejemplo, en el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, el lado izquierdo del corazón no se ha desarrollado lo suficiente para bombear bastante sangre al cuerpo de manera eficaz.
  • Una combinación de defectos. Algunos bebés nacen con diversos defectos cardíacos. La tetralogía de Fallot es una combinación de cuatro defectos: un orificio en la pared que separa los ventrículos del corazón, un estrechamiento de la vía entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar, un cambio en la conexión de la aorta al corazón y el engrosamiento del músculo en el ventrículo derecho.
Cámaras del corazón

Un corazón normal tiene dos cámaras superiores y dos cámaras inferiores. Las cámaras superiores, la aurícula derecha e izquierda, reciben la sangre. Las cámaras inferiores, los ventrículos derecho e izquierdo más musculares, bombean la sangre del corazón. Las válvulas cardíacas, que mantienen el flujo sanguíneo en la dirección adecuada, son puertas en las aperturas de las cámaras.

Factores de riesgo

La mayoría de los defectos cardíacos congénitos se deben a problemas tempranos en el desarrollo del corazón de tu hijo, cuya causa se desconoce. Sin embargo, hay ciertos factores de riesgo ambientales y genéticos que pueden intervenir. Algunos de ellos son:

  • Rubéola (sarampión alemán). Contraer rubéola durante el embarazo puede provocar problemas en el desarrollo del corazón del bebé. El médico puede hacerte un análisis para determinar si eres inmune a esta enfermedad vírica antes del embarazo y vacunarte contra ella si no lo eres.
  • Diabetes. Puedes reducir el riesgo de defectos cardíacos congénitos si controlas cuidadosamente la diabetes antes de intentar concebir y durante el embarazo. Por lo general, la diabetes gestacional no aumenta el riesgo de que tu bebé desarrolle un defecto cardíaco.
  • Medicamentos. Si se toman durante el embarazo, algunos medicamentos pueden causar defectos congénitos, entre ellos, defectos cardíacos congénitos. Dale una lista completa de los medicamentos que tomas al médico antes de intentar quedar embarazada.

    Los medicamentos que se sabe que aumentan el riesgo de defectos cardíacos congénitos comprenden la talidomida (Thalomid), los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, las estatinas, el medicamento contra el acné isotretinoína (Absorica, Amnesteem, Claravis) y el litio.

  • Consumo de alcohol durante el embarazo. Evita el alcohol durante el embarazo, ya que aumenta el riesgo de defectos cardíacos congénitos.
  • Fumar. Fumar durante el embarazo aumenta la probabilidad de defectos cardíacos congénitos en el bebé.
  • Factor hereditario. Los defectos cardíacos congénitos a veces son hereditarios y pueden estar relacionados con un síndrome genético. Muchos niños que padecen síndrome de Down, que es causado por un cromosoma 21 adicional (trisomía 21), tienen defectos cardíacos. Una parte faltante (supresión) de material genético del cromosoma 22 también causa defectos cardíacos.

    Los análisis genéticos pueden detectar estos trastornos durante el desarrollo fetal. Si ya tienes un hijo con un defecto cardíaco congénito, un asesor en genética puede calcular las probabilidades de que lo tenga el próximo hijo.

Complicaciones

Algunas complicaciones posibles que pueden presentarse con un defecto cardíaco congénito son:

  • Insuficiencia cardíaca congestiva. Esta complicación grave puede aparecer en los bebés que tienen un defecto cardíaco importante. Los signos de la insuficiencia cardíaca congestiva son respiración rápida, a menudo con jadeos, y aumento de peso deficiente.
  • Crecimiento y desarrollo más lentos. Los niños con defectos cardíacos congénitos más graves a menudo se desarrollan y crecen más lentamente que los niños que no tienen defectos cardíacos. Pueden ser más pequeños que otros niños de la misma edad y, si está afectado el sistema nervioso, pueden aprender a caminar y a hablar más tarde que otros niños.
  • Problemas del ritmo cardíaco. Los problemas del ritmo cardíaco (arritmias) pueden deberse a un defecto congénito en el corazón o a las cicatrices que se forman después de la cirugía para corregir un defecto cardíaco congénito.
  • Cianosis. Si el defecto cardíaco de tu hijo hace que la sangre rica en oxígeno y la sangre con poco oxígeno se mezclen en el corazón, tu hijo puede presentar un color azul grisáceo en la piel, una afección llamada «cianosis».
  • Accidente cerebrovascular. Aunque poco frecuente, algunos niños con defectos cardíacos congénitos corren mayor riesgo de tener un accidente cerebrovascular debido a los coágulos de sangre que viajan a través de un orificio en el corazón hacia el cerebro.
  • Problemas emocionales. Algunos niños con defectos cardíacos congénitos pueden sentirse inseguros o padecer problemas emocionales debido a su estatura, a las restricciones en las actividades o a las dificultades de aprendizaje. Habla con el médico de tu hijo si tienes dudas acerca de sus estados de ánimo.
  • Necesidad de seguimiento de por vida. Los niños que tienen defectos cardíacos deben ser conscientes de sus problemas cardíacos toda su vida, ya que su defecto podría ocasionar mayor riesgo de tener infecciones del tejido cardíaco (endocarditis), insuficiencia cardíaca o problemas en las válvulas cardíacas. La mayoría de los niños con defectos cardíacos congénitos tendrá que consultar con un cardiólogo periódicamente durante toda su vida.

Prevención

Debido a que se desconoce la causa exacta de la mayoría de los defectos cardíacos congénitos, es posible que no se puedan prevenir estas enfermedades. Sin embargo, también puedes tomar algunas medidas para reducir el riesgo general de que tu hijo sufra defectos congénitos y posiblemente defectos cardíacos; entre ellas:

  • Aplícate una vacuna contra la rubéola (sarampión alemán). Si contraes una infección por rubéola durante el embarazo, esto puede afectar el desarrollo del corazón del bebé. Asegúrate de vacunarte antes de intentar concebir.
  • Contrólate las enfermedades crónicas. Si tienes diabetes, mantener bien controlado el nivel de azúcar en sangre puede reducir el riesgo de defectos cardíacos. Si tienes otra enfermedad crónica, como epilepsia, que requiere el consumo de medicamentos, habla con tu médico sobre los riesgos y beneficios de estos medicamentos.
  • Evita las sustancias dañinas. Durante el embarazo, pide a otra persona se encargue de pintar y lavar con productos que tengan olor fuerte. Además, no te administres ningún medicamento, hierba o suplemento dietético sin consultar primero con tu médico. No fumes ni bebas alcohol durante el embarazo.
  • Toma un suplemento multivitamínico con ácido fólico. El consumo diario de 400 microgramos de ácido fólico ha demostrado reducir los defectos congénitos que afectan al cerebro y a la médula espinal, y también puede ayudar a reducir el riesgo de tener defectos cardíacos.

Diagnóstico

El médico de tu hijo puede, inicialmente, sospechar que existe un problema al oír un soplo cardíaco durante un examen de rutina. Un soplo cardíaco es un sonido que ocurre cuando la sangre fluye a través del corazón o los vasos sanguíneos lo suficientemente rápido como para producir un sonido que el médico puede escuchar con un estetoscopio.

La mayoría de los soplos cardíacos son inofensivos, lo que quiere decir que no existe un defecto cardíaco y que el soplo no es peligroso para la salud de tu hijo. Algunos soplos, sin embargo, pueden indicar que la sangre fluye por el corazón de tu hijo de manera anormal porque tiene un defecto cardíaco.

Pruebas para detectar defectos cardíacos congénitos

Si existe la posibilidad de que tu hijo tenga un defecto cardíaco, tu médico o el médico de tu hijo puede solicitar varios estudios para determinar si tu hijo tiene algún problema en el corazón. Además de una exploración física regular, estos podrían consistir en lo siguiente:

  • Ecocardiograma fetal. Este estudio le permite al médico determinar si tu hijo tiene un defecto cardíaco antes de que nazca, para así poder programar mejor su tratamiento. En este estudio, el médico realiza una ecografía. Las ondas sonoras de la ecografía se usan para crear una imagen del corazón de tu bebé.
  • Ecocardiograma. El médico de tu hijo puede usar un ecocardiograma común para diagnosticar un defecto cardíaco congénito una vez que tu hijo haya nacido.

    En este estudio no invasivo, el médico de tu hijo realiza una ecografía para obtener imágenes del corazón. Un ecocardiograma permite al médico observar al corazón de tu hijo en movimiento e identificar anomalías en el músculo y las válvulas cardíacas.

  • Electrocardiograma. Este estudio no invasivo registra la actividad eléctrica del corazón de tu hijo y puede ayudar a diagnosticar defectos cardíacos o problemas en el ritmo cardíaco. Los electrodos, conectados a una computadora e impresora, se colocan en el pecho de tu bebé y muestran ondas que indican cómo está latiendo el corazón.
  • Radiografía de tórax. Tu hijo podrá ser sometido a una radiografía de tórax para determinar si el corazón está dilatado o si los pulmones tienen una cantidad adicional de sangre u otros fluidos. Estos podrían ser signos de insuficiencia cardíaca.
  • Pulsioximetría. Este estudio mide cuánto oxígeno hay en la sangre de tu hijo. Se coloca un sensor en la punta del dedo de tu hijo para registrar la cantidad de oxígeno en la sangre. Un nivel muy bajo de oxígeno podría significar que tu hijo tiene un problema cardíaco.
  • Cateterismo cardíaco. En esta prueba, se inserta un tubo angosto y flexible (catéter) en un vaso sanguíneo en la ingle o en el brazo de tu bebé y se lo guía hasta el corazón.

    A veces, el cateterismo es necesario ya que podría ofrecer al médico de tu hijo una vista mucho más detallada del defecto cardíaco que un ecocardiograma. Además, durante el cateterismo cardíaco, se pueden realizar algunos procedimientos de tratamiento.

  • Resonancia magnética cardiovascular. Este tipo de prueba de diagnóstico por imágenes se está utilizando cada vez más para diagnosticar y evaluar defectos cardíacos congénitos en adolescentes y adultos. La tecnología más reciente de imágenes por resonancia magnética proporciona imágenes de forma más rápida y con una mejor resolución que otros métodos, como la ecocardiografía.

Tratamiento

Es posible que un defecto cardíaco congénito no tenga efectos a largo plazo sobre la salud de tu hijo; en algunos casos, estos defectos pueden no tratarse, sin riesgo para la salud. Incluso hay algunos defectos, como los orificios pequeños, que pueden corregirse solos a medida que tu hijo crece.

Sin embargo, algunos defectos cardíacos son graves y requieren tratamiento poco después de detectarlos. Según el tipo de defecto cardíaco que tenga tu hijo, los médicos tratan los defectos cardíacos congénitos con:

  • Procedimientos que utilizan cateterismo. Hoy en día, algunos defectos cardíacos congénitos en niños y adultos se reparan con técnicas de cateterismo, que permiten que la reparación se efectúe sin abrir quirúrgicamente el tórax ni el corazón. Los procedimientos con catéter a menudo pueden usarse para reparar orificios o zonas de estrechamiento.

    En los procedimientos que se pueden efectuar con cateterismo, el médico inserta un tubo fino (catéter) en una vena de la pierna y la dirige hasta el corazón con la ayuda de imágenes de rayos X. Una vez que el catéter está ubicado en el lugar de la anomalía, se introducen instrumentos muy pequeños a través del catéter hasta el corazón a fin de reparar la anomalía.

  • Cirugía a corazón abierto. En función del trastorno de tu hijo, es posible que necesite cirugía para reparar el defecto. Muchos defectos cardíacos congénitos se pueden corregir mediante cirugía a corazón abierto. En la cirugía a corazón abierto es necesario abrir el tórax.

    En algunos casos, una cirugía de corazón mínimamente invasiva puede ser una opción. En este tipo de cirugía se realizan pequeñas incisiones entre las costillas y se insertan instrumentos a través de ellas para reparar el defecto.

  • Trasplante de corazón. Si un defecto cardíaco grave no puede repararse, el trasplante de corazón puede ser una opción.
  • Medicamentos. Algunos defectos cardíacos congénitos leves, especialmente, los que se detectan más tarde en la infancia o en la vida adulta, pueden tratarse con medicamentos que ayudan a mejorar el funcionamiento del corazón.

    Los medicamentos conocidos como «inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina», los bloqueantes de los receptores de la angiotensina II, los betabloqueantes y los medicamentos que provocan la pérdida de líquidos (diuréticos) pueden ayudar a aliviar la presión sobre el corazón mediante la reducción de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la cantidad de líquido en el pecho. Hay algunos medicamentos que pueden recetarse para ayudar con los latidos irregulares del corazón (arritmias).

A veces, se requiere una combinación de tratamientos. Además, algunos procedimientos con catéter o quirúrgicos deben realizarse en pasos, durante un período de varios años. Otros deben repetirse a medida que el niño crece.

Tratamiento prolongado

Algunos niños con defectos cardíacos congénitos requieren varios procedimientos y cirugías a lo largo de sus vidas. Aunque el pronóstico para niños con defectos cardíacos ha mejorado drásticamente, la mayoría de los pacientes, excepto aquellos con defectos muy simples, requerirán atención médica continua, incluso después de una cirugía correctiva.

  • Control y tratamiento de por vida. Aunque tu hijo se someta a una cirugía para tratar un defecto cardíaco, es posible que su estado deba supervisarse por el resto de su vida.

    Inicialmente, esto lo hace un cardiólogo pediátrico y luego un cardiólogo de adultos. Un defecto cardíaco congénito puede afectar la vida adulta de tu hijo, además de agravar otros problemas de salud.

    A medida que tu hijo crece, es importante recordarle que tiene un trastorno cardíaco que se corrigió y que requiere atención médica continua. Alienta a tu hijo a que mantenga a su médico informado sobre el defecto cardíaco y los procedimientos realizados para tratarlo.

  • Restricciones al ejercicio. Los padres de niños con defectos cardíacos congénitos suelen preocuparse por los riesgos de los juegos y actividades bruscos, incluso después del tratamiento. Si bien es posible que deba limitarse la cantidad o el tipo de ejercicio en el caso de algunos niños, muchos de ellos pueden realizar actividades normales o casi normales.

    El médico de tu hijo te dirá qué actividades son seguras para él. Si algunas actividades implican riesgos, alienta a tu hijo a que participe en otras en lugar de enfocarse en lo que no puede hacer. Si bien cada uno es diferente, cuando crecen, la mayoría de los niños con defectos cardíacos congénitos suelen tener vidas saludables.

  • Prevención de infecciones. Según el tipo de defecto cardíaco congénito que haya tenido tu hijo y de la cirugía que se haya utilizado para corregirlo, es posible que tu hijo deba tomar medidas adicionales para prevenir infecciones.

    A veces, un defecto cardíaco congénito puede aumentar el riesgo de infecciones, ya sea en el revestimiento del corazón o en las válvulas coronarias (endocarditis infecciosa). Debido a este riesgo, es posible que tu hijo deba tomar antibióticos para prevenir las infecciones antes de someterse a otras cirugías o procedimientos dentales.

    Entre los niños con más probabilidades de riesgo de infección se encuentran aquellos cuyo defecto se reparó con un dispositivo o material prostético, como una válvula coronaria artificial.

    Pregunta al cardiólogo de tu hijo si este necesita antibióticos preventivos.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Es normal que muchos padres sientan preocupación por la salud de sus hijos, incluso después del tratamiento por un defecto cardíaco congénito. Aunque muchos niños con defectos cardíacos congénitos pueden hacer las mismas cosas que cualquier otro niño, a continuación te ofrecemos algunos puntos que debes tener en cuenta si tu hijo ha tenido uno de estos defectos:

  • Dificultades en el desarrollo. Debido a que muchos niños con defectos cardíacos congénitos pueden haber tenido un período de recuperación prolongado después de alguna cirugía o procedimiento, es posible que tengan un retraso en el desarrollo con respecto a otros niños de su misma edad. Algunos niños tienen dificultades que pueden durar hasta la edad escolar y, además, pueden tener problemas para aprender a leer o escribir.
  • Dificultades emocionales. Muchos niños con dificultades en el desarrollo pueden sentirse inseguros sobre sus aptitudes, y es posible que tengan dificultades emocionales al llegar a la edad escolar.
  • Grupos de apoyo. Tener un hijo con un problema de salud grave no es fácil y, según la gravedad del defecto, puede ser muy difícil y atemorizante. Es posible que encuentres consuelo y aliento al hablar con otros padres que hayan pasado por la misma situación.

Habla con el médico de tu hijo sobre las formas de ayudarlos a ti o a tu hijo con las dificultades relacionadas con la enfermedad cardíaca del niño. Te puede sugerir recursos, como grupos de apoyo o terapeutas, que pueden ser útiles para ti o tu hijo.

Preparación antes de la cita

Si tu hijo tiene un defecto cardíaco que puede poner en riesgo su vida, es probable que se detecte poco después del nacimiento o, posiblemente, antes de nacer, como parte de exámenes de rutina durante el embarazo.

Si, en cambio, sospechas que tiene un defecto cardíaco más adelante, mientras es lactante o en la niñez, habla con su médico. Prepárate para describir los síntomas de tu hijo y proporcionar una historia clínica familiar, puesto que algunos defectos cardíacos suelen ser hereditarios.

El médico de tu hijo querrá saber si la madre del niño tuvo alguna enfermedad o si durante el embarazo consumió alcohol o usó medicamentos que pudieran ser un factor de riesgo para la aparición de un defecto cardíaco congénito.

Qué puedes hacer

  • Anota los signos y síntomas que tenga tu hijo, incluso los que parezcan no tener relación con los problemas cardíacos. Anota cuándo comenzó cada síntoma.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que ha tomado la madre del niño.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

El tiempo con el médico es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar al máximo el tiempo juntos. Tal vez quieras hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Estos signos y síntomas están relacionados con mis antecedentes familiares?
  • ¿Qué tipos de pruebas necesita hacerse mi hijo? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Mi hijo necesita tratamiento? Si es así, ¿cuándo?
  • ¿Cuál es el mejor tratamiento?
  • ¿Crees que mi hijo tendrá complicaciones a largo plazo?
  • ¿Cómo controlaremos las posibles complicaciones?
  • Si tengo más hijos, ¿cuáles son las probabilidades de que tengan esta enfermedad?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas visitar?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para consultar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo notaste por primera vez los síntomas de tu hijo?
  • ¿Puedes describir los síntomas de tu hijo?
  • ¿Cuándo ocurren estos síntomas?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Los síntomas parecen empeorar?
  • ¿Tienes antecedentes familiares de defectos cardíacos congénitos?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas de tu hijo?
  • ¿Tu hijo ha crecido y ha alcanzado los hitos del desarrollo como se esperaba?

Last Updated Mar 6, 2018


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