Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes

Perspectiva general

La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes (LEG-kahl-VAY-PER-tuz) es un trastorno de la niñez que ocurre cuando se interrumpe temporariamente la irrigación sanguínea a la parte esférica (cabeza femoral) de la articulación de la cadera y el hueso comienza a morir.

Este hueso debilitado se rompe gradualmente y puede perder su forma esférica. Con el tiempo, el cuerpo restaura la irrigación sanguínea a la esfera y esta se cura. Pero si la esfera no adquiere una forma esférica al curarse, puede provocar dolor y rigidez. El proceso completo de muerte ósea, fractura y renovación puede llevar varios años.

Para mantener la esfera de la articulación lo más redonda posible, los médicos pueden usar una variedad de tratamientos para mantenerla ajustada en la cavidad de la articulación. La cavidad actúa como un molde para la cabeza del fémur fracturada a medida que esta sana.

Los huesos que forman la articulación de la cadera

La articulación de la cadera es una articulación esférica. La bola (cabeza del fémur) está en la parte superior del hueso del muslo (fémur) y la cavidad (acetábulo) es parte del hueso de la cadera.

Síntomas

Los signos y síntomas de la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes incluyen:

  • Cojera
  • Dolor o rigidez en la cadera, ingle, muslo o rodilla
  • Amplitud de movimiento limitada de la articulación de la cadera

Por lo general, la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes afecta solo a una cadera. Ambas caderas se ven afectadas en algunos niños, generalmente, en momentos diferentes.

Cuándo debes consultar con un médico

Programa una consulta con tu médico si tu hijo comienza a cojear o se queja de dolor en la cadera, la ingle o la rodilla. Si tu hijo tiene fiebre o no puede soportar peso en la pierna, busca atención médica de emergencia.

Causas

La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes aparece cuando hay muy poca irrigación sanguínea en la parte de la articulación de la cadera que tiene forma esférica (cabeza del fémur). Sin suficiente irrigación sanguínea, este hueso se vuelve inestable y puede quebrarse con facilidad y cicatrizar mal. Todavía se desconoce la causa oculta de la reducción temporal del flujo sanguíneo en la cabeza del fémur.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo para la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes se pueden incluir los siguientes:

  • La edad. Aunque la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes puede afectar a los niños de casi cualquier edad, es más frecuente que comience entre las edades de 4 y 8 años.
  • El sexo del niño. Legg-Calvé-Perthes es cinco veces más frecuente entre los niños que entre las niñas.
  • Raza. Los niños de raza blanca son más propensos a manifestar esta alteración que aquellos de raza negra o afroamericana.
  • Mutaciones genéticas. En una pequeña cantidad de casos, la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes parece estar relacionada con mutaciones en ciertos genes.

Complicaciones

Los niños que tiene la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes tienen un riesgo mayor de manifestar artritis en la cadera durante la adultez, en particular si la articulación de la cadera sana en una forma anormal. Si los huesos de la cadera no encajan bien luego de curarse, la articulación puede gastarse de forma temprana.

En general, los niños que reciben diagnóstico de la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes luego de los 6 años son más propensos a manifestar problemas de cadera en otro momento de su vida. Cuanto menor sea el niño al momento del diagnóstico, serán mejores las probabilidades de que la articulación de la cadera sane de forma normal, una forma redondeada.

Diagnóstico

Durante el examen físico, el médico puede mover las piernas de tu hijo en varias posiciones para verificar el rango de movimiento y comprobar si alguna de las posiciones le causa dolor.

Estudios de diagnóstico por imágenes

Estos tipos de exámenes son vitales para el diagnóstico de la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes y pueden incluir:

  • Radiografías. Es posible que las primeras radiografías se vean normales porque pueden pasar entre uno y dos meses después del comienzo de los síntomas para que los cambios relacionados con la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes se observen en las radiografías. El médico probablemente recomendará varias radiografías con el transcurso del tiempo, para seguir el avance de la enfermedad.
  • Resonancia magnética (RM). Esta tecnología utiliza ondas de radio y un campo magnético potente para producir imágenes muy detalladas de los huesos y tejidos blandos en el interior del cuerpo. Las imágenes por resonancia magnética con frecuencia pueden mostrar el daño óseo provocado por la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes con más claridad que una radiografía, pero no siempre son necesarias.
  • Exploración ósea. En este examen, se inyecta una pequeña cantidad de material radioactivo en una vena. El material es atraído hacia las zonas donde el hueso se está degradando y recomponiendo, por lo tanto, estas zonas se observan en las imágenes de la exploración. Este examen puede revelar la existencia de la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes antes que las radiografías, pero las imágenes por resonancia magnética han reemplazado ampliamente a las exploraciones óseas para este diagnóstico.

Tratamiento

En la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, el proceso completo de muerte ósea, fractura y renovación puede llevar varios años. Los tipos de tratamientos recomendados dependerán de lo siguiente:

  • La edad a la que comenzaron los síntomas
  • La etapa de la enfermedad
  • El grado de daño en la cadera

A medida que la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes progresa, la parte esférica de la articulación (cabeza del fémur) se debilita y se fractura. Durante la curación, la cavidad de la articulación puede servir como un molde para ayudar a conservar la forma esférica de la cabeza del fémur fracturada.

Para que este molde funcione, la cabeza del fémur debe ajustarse perfectamente dentro de la cavidad. A veces, esto puede lograrse mediante un tipo especial de yeso que mantiene las piernas bien separadas durante cuatro a seis semanas.

Algunos niños necesitan cirugía para ayudar a mantener la esfera de la articulación ajustada dentro de la cavidad. Este procedimiento puede implicar la realización de cortes con forma de cuña en el fémur o en la pelvis para realinear la articulación.

Generalmente, la cirugía no es necesaria en niños menores de 6 años. En este grupo etario, la cavidad de la cadera es naturalmente más dúctil, por lo que la cabeza y la cavidad generalmente siguen encajando bien sin necesidad de una cirugía.

Otros tratamientos

Algunos niños, en particular los más pequeños, pueden necesitar solamente tratamientos tradicionales o incluso es posible que no necesiten ningún tratamiento. Entre los tratamientos tradicionales se pueden incluir los siguientes:

  • Restricciones en las actividades. Correr o saltar podría acelerar el daño de la cadera.
  • Muletas. En algunos casos, es posible que tu hijo necesite evitar apoyar peso en la cadera afectada. El uso de muletas puede ayudar a proteger la articulación.
  • Fisioterapia. A medida que la cadera se endurece, los músculos y los ligamentos a su alrededor se pueden acortar. Los ejercicios de estiramiento pueden ser útiles para mantener la cadera más flexible.

Preparación antes de la cita

Es probable que primero le plantees tus inquietudes al médico de tu hijo. Después de una evaluación inicial, pueden derivar a tu hijo a un médico que se especializa en problemas óseos (ortopedista pediátrico).

Lo que puedes hacer

Antes de la consulta, sería conveniente que hagas una lista de respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzaron estos síntomas?
  • ¿Hay alguna posición de la pierna o actividad que empeore el dolor?
  • ¿Alguno de tus familiares tuvo síntomas parecidos cuando eran niños?
  • ¿Tu hijo tiene otros problemas médicos?
  • ¿Qué medicamentos o suplementos toma tu hijo con regularidad?

Qué esperar de tu médico

Es posible que el médico te haga las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los síntomas de tu hijo?
  • ¿Han empeorado con el tiempo?
  • ¿Parece que los síntomas aparecen y desaparecen?
  • ¿Tu hijo es activo?
  • ¿Tu hijo ha sufrido un accidente o una lesión que podría haber causado daño en la cadera?
  • Si los síntomas de tu hijo incluyen dolor, ¿dónde se ubica?
  • ¿La actividad empeora los síntomas de tu hijo?
  • ¿El descaso alivia la molestia de tu hijo?

Last Updated Nov 20, 2018


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