Incontinencia urinaria

Perspectiva general

La incontinencia urinaria —pérdida del control de la vejiga— es un problema frecuente y que a menudo causa vergüenza. La intensidad abarca desde perder orina ocasionalmente cuando toses o estornudas hasta tener una necesidad de orinar tan repentina y fuerte que no llegas al baño a tiempo.

Si bien ocurre con mayor frecuencia a medida que las personas envejecen, la incontinencia urinaria no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Si la incontinencia urinaria afecta tus actividades diarias, no dudes en consultar al médico. En la mayoría de las personas, algunos cambios sencillos en el estilo de vida o un tratamiento médico pueden aliviar la molestia o detener la incontinencia urinaria.

Síntomas

Muchas personas tienen pérdidas de orina menores y ocasionales. Otras, pueden tener pérdidas de leves a moderadas con mayor frecuencia.

Los tipos de incontinencia urinaria comprenden:

  • Incontinencia de esfuerzo. La orina se escapa cuando ejerces presión sobre la vejiga al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar algo pesado.
  • Incontinencia imperiosa. Tienes una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. Es posible que tengas que orinar con frecuencia, incluso durante toda la noche. La incontinencia imperiosa puede deberse a una afección menor, como una infección, o a una enfermedad más grave, como un trastorno neurológico o diabetes.
  • Incontinencia por rebosamiento. Tienes goteo de orina frecuente o constante debido a que la vejiga no se vacía por completo.
  • Incontinencia funcional. Un deterioro físico o mental te impide llegar al baño a tiempo. Por ejemplo, si tienes artritis grave, es posible que no puedas desabotonarte el pantalón lo suficientemente rápido.
  • Incontinencia mixta. Tienes más de un tipo de incontinencia urinaria.

Cuándo consultar al médico

Es posible que te resulte incómodo hablar sobre la incontinencia con el médico. Pero si la incontinencia es frecuente o está afectando tu calidad de vida, es importante buscar asesoramiento médico, pues la incontinencia podría:

  • Indicar una afección de fondo más grave
  • Restringir tus actividades y limitar tus interacciones sociales
  • Aumentar el riesgo de caídas en los adultos mayores cuando van de prisa al baño

Causas

La incontinencia urinaria no es una enfermedad, sino un síntoma. Puede ser causada por determinados hábitos diarios, enfermedades de fondo o problemas físicos. Una evaluación exhaustiva a cargo del médico puede ayudar a determinar qué produce la incontinencia.

Incontinencia urinaria transitoria

Ciertos alimentos, bebidas y medicamentos pueden actuar como diuréticos (estimulan la vejiga e incrementan el volumen de orina). Algunos de ellos son:

  • Alcohol
  • Cafeína
  • Gaseosas y agua mineral con gas
  • Edulcorantes artificiales
  • Chocolate
  • Chiles
  • Alimentos con alto contenido de especias, azúcar o ácido, especialmente los cítricos
  • Medicamentos para la presión arterial y el corazón, sedantes y miorrelajantes
  • Grandes dosis de vitamina C

La incontinencia urinaria también puede ser a causa de una enfermedad fácilmente tratable, por ejemplo:

  • Infección urinaria. Las infecciones pueden irritar la vejiga, provocar una fuerte necesidad de orinar y, en ocasiones, incontinencia.
  • Estreñimiento. El recto está ubicado cerca de la vejiga y comparte muchos nervios. Las heces duras y compactadas en el recto hacen que estos nervios se mantengan activos en exceso y aumenten la frecuencia urinaria.

Incontinencia urinaria persistente

La incontinencia urinaria también puede ser un trastorno persistente causado por problemas físicos o cambios de fondo, entre ellos:

  • Embarazo. Los cambios hormonales y el aumento de peso del feto pueden provocar incontinencia de esfuerzo.
  • Parto. El parto vaginal puede debilitar los músculos necesarios para controlar la vejiga y también dañar sus nervios y el tejido de sostén, lo que lleva a que el suelo pélvico descienda (prolapso). El prolapso puede empujar hacia abajo la vejiga, el útero, el recto o el intestino delgado de su posición habitual, y hacer que asomen en la vagina. Dichas protuberancias pueden asociarse a la incontinencia.
  • Cambios a causa de la edad. El envejecimiento del músculo de la vejiga puede disminuir la capacidad de almacenar orina. Además, las contracciones involuntarias de la vejiga se vuelven más frecuentes con el pasar de los años.
  • Menopausia. Después de la menopausia, las mujeres producen menos estrógeno, una hormona que ayuda a conservar sana la membrana que recubre la vejiga y la uretra. El deterioro de estos tejidos puede agravar la incontinencia.
  • Histerectomía. En las mujeres, la vejiga y el útero están sostenidos por muchos músculos y ligamentos que comparten. Cualquier cirugía que involucre el aparato reproductor de la mujer, por ejemplo, la extracción del útero, puede dañar los músculos de sostén del suelo pélvico y producir incontinencia.
  • Agrandamiento de la próstata. Especialmente en los hombres mayores, la incontinencia a menudo proviene del agrandamiento de la glándula prostática, una afección conocida como «hiperplasia prostática benigna».
  • Cáncer de próstata. En los hombres, la incontinencia de esfuerzo o la incontinencia imperiosa pueden asociarse a un cáncer de próstata sin tratar. Pero, más a menudo, la incontinencia es un efecto secundario de los tratamientos para el cáncer de próstata.
  • Obstrucción. Un tumor en cualquier parte de las vías urinarias puede obstruir el flujo normal de orina y ocasionar incontinencia por rebosamiento. Los cálculos urinarios (bultos duros similares a piedras que se forman en la vejiga) a veces pueden causar pérdida de orina.
  • Trastornos neurológicos. La esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, un accidente cerebrovascular, un tumor cerebral o una lesión medular pueden interferir en las señales nerviosas involucradas en el control de la vejiga y causar incontinencia urinaria.
Aparato urinario masculino

El sistema urinario, que comprende los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra, es responsable de eliminar los desechos del cuerpo a través de la orina. Los riñones, que están ubicados hacia la espalda en la parte superior del abdomen, producen orina al filtrar los desechos y líquidos de la sangre. La orina viaja por los uréteres hasta la vejiga, donde se almacena hasta que la puedas eliminar en el momento adecuado.

Aparato urinario femenino

El sistema urinario, que comprende los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra, es responsable de eliminar los desechos del cuerpo a través de la orina. Los riñones, que están ubicados hacia la espalda en la parte superior del abdomen, producen orina al filtrar los desechos y líquidos de la sangre. La orina viaja por los uréteres hasta la vejiga, donde se almacena hasta que la puedas eliminar en el momento adecuado.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia urinaria comprenden:

  • Sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir incontinencia de esfuerzo. El embarazo, el parto, la menopausia y la anatomía femenina normal dan cuentas de esta diferencia. No obstante, los hombres con problemas de próstata tienen riesgo elevado de sufrir incontinencia imperiosa y por rebosamiento.
  • Edad. A medida que envejeces, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza. Los cambios que sobrevienen con la edad reducen la cantidad que la vejiga puede retener y aumentan la posibilidad de liberar orina involuntariamente.
  • Tener sobrepeso. El exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, lo que los debilita y permite que pierdas orina cuando toses o estornudas.
  • Fumar. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de padecer incontinencia urinaria.
  • Antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene incontinencia urinaria, en especial, incontinencia imperiosa, tienes mayor riesgo de padecer la afección.
  • Otras enfermedades. Las enfermedades neurológicas o la diabetes pueden aumentar el riesgo de incontinencia.

Complicaciones

Las complicaciones de la incontinencia urinaria crónica comprenden:

  • Trastornos de la piel. Cuando la piel permanece constantemente húmeda puede promover la aparición de erupciones, infecciones de la piel y llagas.
  • Infecciones de las vías urinarias. La incontinencia aumenta el riesgo de padecer infecciones urinarias recurrentes.
  • Impacto en la vida privada. La incontinencia puede afectar las relaciones sociales, laborales y personales.

Prevención

La incontinencia urinaria no siempre puede prevenirse. No obstante, para disminuir el riesgo, puede resultarte útil:

  • Mantener un peso saludable
  • Practicar ejercicios del suelo pélvico
  • Evitar alimentos que irriten la vejiga, como la cafeína, el alcohol y los alimentos ácidos
  • Ingerir más fibra, que puede prevenir el estreñimiento, una causa de incontinencia urinaria
  • No fumar o buscar ayuda para dejar de fumar

Diagnóstico

Es importante determinar el tipo de incontinencia urinaria que tienes. En general, el médico puede determinarlo a partir de tus síntomas. La información servirá para guiar las decisiones del tratamiento.

Es probable que el médico comience con una revisión exhaustiva de los antecedentes y una exploración física. Luego, probablemente te pida que hagas una maniobra sencilla que pueda demostrar la incontinencia, como toser.

A continuación, el médico probablemente te recomiende:

  • Uroanálisis. El análisis de una muestra de orina sirve para detectar signos de infección, rastros de sangre u otras anormalidades.
  • Diario del funcionamiento de la vejiga. Durante varios días, anotas cuánto bebes, cuándo orinas, la cantidad de orina que produces, si experimentaste una necesidad imperiosa de orinar y cuántos episodios de incontinencia tuviste.
  • Medición posterior a la micción. El médico te pide que orines en un recipiente que mide la producción de orina. Luego, supervisa la cantidad de orina residual en la vejiga mediante un catéter o una ecografía. Una gran cantidad de orina residual puede significar que tienes una obstrucción en las vías urinarias o un problema con los nervios o músculos de la vejiga.

Si se necesita más información, el médico puede recomendarte pruebas más complejas, como el análisis urodinámico y la ecografía pélvica. Estas pruebas se suelen realizar si estás considerando una cirugía.

Tratamiento

El tratamiento de la incontinencia urinaria depende del tipo de incontinencia, la gravedad y la causa de fondo. Probablemente se necesite una combinación de tratamientos. Si la enfermedad preexistente es la causante de los síntomas, el médico tratará esa enfermedad primero.

Es probable que el médico sugiera tratamientos menos invasivos al principio y continúe con otras opciones solamente si estas técnicas fallan.

Técnicas conductuales

El médico puede recomendarte lo siguiente:

  • Entrenamiento de la vejiga, para demorar la micción después de que sientes la necesidad de orinar. Puedes comenzar tratando de contenerla durante 10 minutos cada vez que sientas la necesidad de orinar. El objetivo es prolongar el tiempo entre las idas al baño hasta que orines solamente cada 2,5 a 3,5 horas.
  • Orinar dos veces, como ayuda para aprender a vaciar la vejiga lo más posible a fin de evitar la incontinencia por rebosamiento. En este caso, «orinar dos veces» significa orinar, y luego esperar unos minutos e intentarlo nuevamente.
  • Horarios programados para ir al baño, para orinar cada dos a cuatro horas en lugar de aguardar hasta tener la necesidad de ir.
  • Control de los líquidos y la dieta, para recuperar el control de la vejiga. Es posible que tengas que limitar o evitar el alcohol, la cafeína y los alimentos ácidos. Reducir el consumo de líquidos, bajar de peso o aumentar la actividad física también pueden aliviar el problema.

Ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico

El médico puede recomendarte que hagas estos ejercicios con frecuencia para fortalecer los músculos que ayudan a controlar la micción. Estos ejercicios, también conocidos como «ejercicios de Kegel», son especialmente efectivos para tratar la incontinencia de esfuerzo, pero también pueden ser útiles para tratar la incontinencia imperiosa.

Al realizar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, imagina que estás tratando de detener el flujo de orina. Después:

  • Tensiona (contrae) los músculos que usarías para detener la micción y mantén la contracción por cinco segundos; luego, relájalos por cinco segundos. (Si te resulta muy difícil, comienza manteniendo la contracción durante dos segundos y relájalos por tres segundos).
  • Continúa con el ejercicio hasta mantener las contracciones durante 10 segundos por vez.
  • Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.

Para ayudarte a identificar y contraer los músculos adecuados, el médico podría sugerirte que trabajes con un fisioterapeuta o que intentes con técnicas de biorretroalimentación.

Estimulación eléctrica

Se introducen temporalmente electrodos en el recto o la vagina para estimular y fortalecer los músculos del suelo pélvico. La estimulación eléctrica suave puede ser efectiva para la incontinencia de esfuerzo y la incontinencia imperiosa, pero es posible que necesites múltiples tratamientos durante varios meses.

Medicamentos

Los medicamentos que suelen utilizarse para tratar la incontinencia comprenden:

  • Anticolinérgicos. Estos medicamentos pueden calmar la vejiga hiperactiva y ser útiles para la incontinencia imperiosa. Algunos ejemplos son oxibutinina (Ditropan XL), tolterodina (Detrol), darifenacina (Enablex), fesoterodina (Toviaz), solifenacina (Vesicare) y trospio (Sanctura).
  • Mirabegrón (Myrbetriq). Este medicamento, que se usa para tratar la incontinencia imperiosa, relaja los músculos de la vejiga y puede aumentar la cantidad de orina que la vejiga puede retener. También puede aumentar la cantidad que puedes orinar por vez y ayudarte a vaciar más la vejiga.
  • Alfabloqueantes. En los hombres con incontinencia imperiosa o por rebosamiento, estos medicamentos relajan los músculos del cuello de la vejiga y las fibras musculares de la próstata, mientras facilitan el vaciamiento de la vejiga. Algunos ejemplos son la tamsulosina (Flomax), la alfuzosina (Uroxatral), la silodosina (Rapaflo), la doxazosina (Cardura) y la terazosina.
  • Estrógeno tópico. Con respecto a las mujeres, aplicar estrógeno tópico de dosis baja en presentaciones de crema, anillo o parche vaginal puede ayudar a tonificar y a rejuvenecer los tejidos de la uretra y la zona vaginal. Para la incontinencia urinaria, no se recomienda el estrógeno sistémico (tomar la hormona en píldoras), ya que incluso podría empeorar el cuadro.

Dispositivos médicos

Los dispositivos diseñados para tratar a las mujeres con incontinencia comprenden:

  • Oclusor uretral, un dispositivo pequeño y desechable similar a un tampón, que se introduce en la uretra antes de una actividad específica que puede desencadenar la incontinencia; por ejemplo, jugar al tenis. El oclusor actúa como tapón para impedir la pérdida y se extrae antes de orinar.
  • Pesario, un anillo rígido que se introduce en la vagina y se utiliza durante todo el día. El dispositivo suele utilizarse en mujeres que padecen un prolapso que causa incontinencia. El pesario ayuda a sujetar la vejiga, que se encuentra cerca de la vagina, para evitar la pérdida de orina.

Terapias intervencionistas

Las terapias intervencionistas que pueden ser útiles para la incontinencia comprenden:

  • Inyecciones de material de relleno. Se inyecta un material sintético en el tejido que rodea la uretra. El material de relleno mantiene la uretra cerrada y reduce la pérdida de orina. Por lo general, este procedimiento es mucho menos efectivo que los tratamientos más invasivos, como la cirugía para la incontinencia de esfuerzo, y a menudo tiene que repetirse periódicamente.
  • Toxina botulínica tipo A (Botox). Las inyecciones de bótox en el músculo de la vejiga pueden resultar beneficiosas para las personas que tienen vejiga hiperactiva. Por lo general, el bótox se receta solamente si otros medicamentos de primera línea no han dado resultado.
  • Estimuladores nerviosos. Se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos debajo de la piel que emite impulsos eléctricos indoloros a los nervios que participan en el control de la vejiga (nervios sacros). La estimulación de los nervios sacros puede controlar la incontinencia imperiosa si otras terapias no han dado resultado. El dispositivo puede implantarse debajo de la piel en las nalgas y conectarse a cables en la parte inferior de la espalda, por encima de la zona del pubis o, con el uso de un dispositivo especial, puede insertarse en la vagina.

Cirugía

Si otros tratamientos no dan resultado, varios procedimientos quirúrgicos pueden tratar los problemas que causan la incontinencia urinaria:

  • Procedimientos con cabestrillo. Para crear un cabestrillo pélvico alrededor de la uretra y la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra (cuello de la vejiga), se utilizan tiras de tu propio tejido corporal, material sintético o malla. El cabestrillo ayuda a mantener la uretra cerrada, especialmente cuando toses o estornudas. Este procedimiento se utiliza para tratar la incontinencia de esfuerzo.
  • Suspensión del cuello de la vejiga. Este procedimiento está pensado para sostener la uretra y el cuello de la vejiga (la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra). Esto implica una incisión abdominal; por lo tanto, se lleva a cabo bajo anestesia general o intradural.
  • Cirugía de prolapso. En las mujeres con incontinencia mixta y prolapso de los órganos pélvicos, la cirugía puede comprender una combinación del procedimiento con cabestrillo y la cirugía de prolapso.
  • Esfínter urinario artificial. En los hombres, se implanta un pequeño anillo lleno de líquido alrededor del cuello de la vejiga para mantener cerrado el esfínter urinario hasta estar listo para orinar. Para orinar, presionas una válvula implantada debajo de la piel que hace que el anillo se desinfle y permite que la orina salga de la vejiga.

Compresas absorbentes y catéteres

Si los tratamientos médicos no pueden eliminar completamente la incontinencia, puedes probar productos que ayudan a aliviar la molestia e incomodidad de la pérdida de orina:

  • Compresas y vestimenta protectora. La mayoría de los productos no son más abultados que la ropa interior normal y pueden usarse cómodamente debajo de la vestimenta diaria. Los hombres con problemas de goteo de orina pueden usar un recolector de gotas (un pequeño bolsillo de compresa absorbente que se coloca sobre el pene y se mantiene en su lugar con ropa interior ceñida).
  • Catéter. Si tienes incontinencia porque la vejiga no se vacía adecuadamente, el médico podría recomendarte que aprendas a introducir un tubo blando (catéter) en la uretra varias veces al día para drenar la vejiga. Te indicarán cómo limpiar estos catéteres para usarlos nuevamente en forma segura.
Músculos del suelo pélvico en la mujer

Los músculos del suelo pélvico funcionan como una hamaca que sostiene los órganos pélvicos, entre ellos, el útero, la vejiga y el recto. Los ejercicios de Kegel pueden ayudar a fortalecer estos músculos.

Ubicación de los músculos del suelo pélvico en un hombre

Los músculos del suelo pélvico masculino soportan la vejiga y el intestino, y afectan a la función sexual. Los ejercicios de Kegel pueden ayudar a fortalecer estos músculos.

Tres tipos de pesarios

Los pesarios vienen en muchos tamaños y formas. El dispositivo se coloca en la vagina y funciona como soporte para los tejidos vaginales que se desplazan por el prolapso de los órganos pélvicos. El médico puede sacarte las medidas para un pesario y ayudarte a decidir qué tipo de pesario es el más indicado para ti.

Dispositivo de estimulación nerviosa implantado

Durante la estimulación del nervio sacro, un dispositivo implantado quirúrgicamente emite impulsos eléctricos en los nervios (nervios sacros) que regulan la actividad de la vejiga. La unidad se coloca debajo de la piel de los glúteos, cerca de donde se encuentra el bolsillo trasero de los pantalones. En esta imagen, el dispositivo se muestra fuera de lugar para facilitar la vista de la unidad.

Procedimientos con cabestrillo

Un cabestrillo es una pieza de tejido de origen humano o animal, o una cinta sintética que el cirujano coloca como apoyo para el cuello vesical y la uretra. Se muestran dos técnicas de cabestrillo: retropúbico y transobturador. Ambos están diseñados para reducir o eliminar la incontinencia de esfuerzo en las mujeres.

Ilustración que muestra el procedimiento de suspensión del cuello de la vejiga

La suspensión del cuello de la vejiga proporciona sostén al cuello y a la uretra, con lo cual reduce el riesgo de sufrir incontinencia de esfuerzo. La cirugía implica colocar suturas en el tejido vaginal cerca del cuello de la vejiga (donde se juntan la vejiga y la uretra) y adherirlas a los ligamentos que se encuentran cerca del hueso púbico.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tienes problemas de pérdida de orina, es posible que debas tomar precauciones adicionales para prevenir la irritación de la piel:

  • Utiliza un paño para limpiarte
  • Deja secar la piel al aire
  • Evita lavarte o usar duchas vaginales con frecuencia, ya que esto puede debilitar las defensas naturales del organismo contra las infecciones de vejiga
  • Considera usar una crema protectora, como vaselina o mantequilla de cacao, para proteger la piel de la orina
  • Pregúntale al médico acerca de limpiadores especiales para eliminar la orina que sequen la piel en menor medida que otros productos.

Si tienes incontinencia imperiosa o incontinencia nocturna, haz que el baño sea más conveniente:

  • Retira las alfombras o los muebles con los que podrías tropezar o chocar cuando vas al baño
  • Usa una luz de noche para iluminar el camino y reducir el riesgo de caídas

Si tienes incontinencia funcional, podrías hacer lo siguiente:

  • Tener un bacín junto a la cama en tu dormitorio
  • Instalar un asiento de inodoro elevado
  • Ampliar la entrada al baño

Medicina alternativa

No hay terapias de medicina alternativa que hayan demostrado curar la incontinencia urinaria. Estudios preliminares demostraron que la acupuntura puede proporcionar cierto beneficio a corto plazo, pero es necesario realizar más investigaciones. El yoga también puede ofrecer algunos beneficios para la incontinencia urinaria; sin embargo, se necesita realizar más estudios.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Si sientes vergüenza por un problema de control de la vejiga, es posible que intentes afrontarlo por tu cuenta usando compresas absorbentes, llevando prendas de vestir adicionales e incluso evitando salir de tu casa.

Pero existen tratamientos efectivos para la incontinencia urinaria. Es importante que consultes al médico acerca del tratamiento. Estarás más cerca de recuperar una vida activa y llena de confianza.

Preparación antes de la cita

Si tienes incontinencia urinaria, es probable que primero veas al médico de atención primaria. Es posible que te deriven a un médico especializado en trastornos de las vías urinarias (urólogo) o, si eres mujer, a un ginecólogo especialmente capacitado en problemas de la vejiga y la función urinaria de las mujeres (uroginecólogo).

Qué puedes hacer

Para prepararte para la consulta, considera los siguientes consejos:

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta; como limitar tu dieta.
  • Anota los síntomas, entre ellos, la frecuencia de la micción, la actividad nocturna de la vejiga y los episodios de incontinencia.
  • Haz una lista de todos tus medicamentos, vitaminas y suplementos, además de las dosis y la frecuencia con la que los tomas.
  • Anota la información médica más importante, incluso otros trastornos que puedas tener.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe, para que te ayude a recordar lo que te diga el médico.
  • Lleva una libreta o un dispositivo electrónico para anotar información importante durante la consulta.
  • Anota las preguntas que desees hacerle al médico.

En el caso de la incontinencia urinaria, estas son algunas preguntas básicas para hacerle al médico:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿La incontinencia urinaria suele ser temporal?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles?
  • ¿Debería esperar efectos secundarios del tratamiento?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos en forma conjunta?

No dudes en hacer otras preguntas a medida que se te ocurran durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas y cuán intensos son?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Existe algo que, al parecer, mejore o empeore los síntomas?
  • ¿Con qué frecuencia necesitas orinar?
  • ¿Cuándo tienes pérdidas de orina?
  • ¿Tienes problemas para vaciar la vejiga?
  • ¿Has notado la presencia de sangre en la orina?
  • ¿Fumas?
  • ¿Con qué frecuencia tomas alcohol y bebidas con cafeína?
  • ¿Con qué frecuencia comes alimentos picantes, azucarados o ácidos?

Last Updated Apr 13, 2019


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