Diabetes tipo 1 en niños

Perspectiva general

La diabetes tipo 1 en los niños es una afección en la que el cuerpo de tu hijo ya no produce una hormona importante (insulina). Tu hijo necesita insulina para sobrevivir, por lo que la insulina que le falta debe ser reemplazada con inyecciones o con una bomba de insulina. La diabetes tipo 1 en niños solía llamarse "diabetes juvenil" o "diabetes insulinodependiente".

El diagnóstico de la diabetes tipo 1 en los niños puede ser abrumador, especialmente al principio. De repente, tú y tu hijo —según su edad— deben aprender a aplicar inyecciones, contar los hidratos de carbono y controlar el nivel de glucosa sanguínea.

No hay cura para la diabetes tipo 1 en los niños, pero se puede controlar. Los avances en el control de la glucosa sanguínea y la administración de insulina han mejorado la gestión de la glucosa sanguínea y la calidad de vida de los niños con diabetes tipo 1.

Síntomas

Los signos y síntomas de la diabetes tipo 1 en los niños suelen desarrollarse rápidamente y pueden incluir:

  • Aumento de la sed
  • Orinar con frecuencia, posiblemente mojar la cama en un niño entrenado para ir al baño
  • Hambre extrema
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Fatiga
  • Irritabilidad o cambios de comportamiento
  • Aliento con olor a fruta

Cuándo debes consultar a un médico

Consulta al médico de tu hijo si notas alguno de los signos o síntomas de la diabetes tipo 1.

Causas

Se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1. Sin embargo, en la mayoría de las personas con diabetes tipo 1, el sistema inmunitario del cuerpo, que normalmente combate las bacterias y los virus dañinos, destruye por error las células productoras de insulina (islotes) en el páncreas. La genética y los factores ambientales parecen desempeñar un papel en este proceso.

Una vez que las células islote del páncreas se destruyen, tu hijo produce poca o ninguna insulina. La insulina realiza el trabajo crítico de mover el azúcar (glucosa) del torrente sanguíneo a las células del cuerpo. El azúcar entra en el torrente sanguíneo cuando se digiere la comida.

Sin suficiente insulina, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo de tu hijo, donde puede causar complicaciones que ponen en riesgo la vida si no se trata.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la diabetes tipo 1 en los niños incluyen los siguientes:

  • Antecedentes familiares. Cualquiera que tenga un padre o un hermano con diabetes tipo 1 afronta un riesgo levemente mayor de tener la afección.
  • Genética. Ciertos genes indican un mayor riesgo de diabetes tipo 1.
  • Raza. En los Estados Unidos, la diabetes tipo 1 es más común entre los niños blancos de ascendencia no hispana que entre los niños de otras razas.
  • Determinados virus. La exposición a diversos virus puede desencadenar la destrucción autoinmune de las células de los islotes.

Complicaciones

La diabetes tipo 1 puede afectar a los principales órganos del cuerpo. Mantener tu nivel de glucosa sanguínea cerca de lo normal casi siempre puede reducir en gran medida el riesgo de muchas complicaciones.

Las complicaciones pueden ser las siguientes:

  • Enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos. La diabetes aumenta el riesgo de que tu hijo desarrolle afecciones como vasos sanguíneos estrechos, presión arterial alta, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares más adelante en la vida.
  • Lesión en los nervios. El exceso de azúcar puede dañar las paredes de los pequeños vasos sanguíneos que alimentan los nervios de tu hijo. Esto puede causar hormigueo, entumecimiento, ardor o dolor. La lesión en los nervios generalmente sucede progresivamente durante un período prolongado.
  • Daño renal. La diabetes puede dañar los numerosos grupos de vasos sanguíneos diminutos que filtran los desechos de la sangre de tu hijo.
  • Daño ocular. La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina, lo que puede provocar problemas de visión.
  • Osteoporosis. La diabetes puede provocar una densidad mineral ósea más baja de lo normal; esto incrementa el riego de que tu hijo desarrolle osteoporosis en la adultez.

Prevención

Actualmente no se conoce ninguna forma de prevenir la diabetes tipo 1, pero es un área de investigación muy activa. Los investigadores están trabajando en lo siguiente:

  • Prevenir la diabetes tipo 1 en personas que tienen un alto riesgo de padecer la enfermedad. Recientemente se ha identificado al menos un fármaco que puede retrasar el desarrollo de la afección.
  • Evitar una mayor destrucción de las células de los islotes en las personas recién diagnosticadas.

Los médicos pueden detectar los anticuerpos asociados a la diabetes tipo 1 en niños que tienen un alto riesgo de padecer el trastorno. Estos anticuerpos pueden detectarse meses o incluso años antes de que aparezcan los primeros síntomas de la diabetes tipo 1, pero actualmente no se conoce ninguna forma de ralentizar o prevenir la enfermedad cuando se encuentran anticuerpos. También es importante saber que no todos los que tienen estos anticuerpos desarrollan diabetes tipo 1.

Si bien no hay nada que podrías haber hecho para prevenir la diabetes tipo 1 de tu hijo, puedes ayudarlo a prevenir sus complicaciones:

  • Ayuda a tu hijo a mantener un buen control de la glucosa sanguínea tanto como sea posible
  • Enseña a tu hijo la importancia de comer una dieta saludable y participar en una actividad física regular
  • Programa visitas regulares con el médico de la diabetes de tu hijo y un examen anual de la vista que comience no más de cinco años después del diagnóstico inicial de diabetes o a la edad de 10 años

Diagnóstico

Hay varios análisis de sangre para la diabetes tipo 1 en los niños:

  • Examen aleatorio de glucosa sanguínea. Esta es el examen de detección primaria para la diabetes tipo 1. Se toma una muestra de sangre al azar. Un nivel de glucosa sanguínea de 200 miligramos por decilitro (mg/dL), o 11,1 milimoles por litro (mmol/L) o superior, sugiere diabetes.
  • Prueba de hemoglobina glucosilada (A1C). Esta prueba indica el nivel promedio de glucosa sanguínea de tu hijo durante los últimos tres meses. Un nivel de A1C del 6,5 % o superior en dos análisis separados indica la presencia de diabetes.
  • Examen de glucemia en ayunas. Se toma una muestra de sangre después de que tu hijo ayune durante la noche. Un nivel de glucosa sanguínea en ayunas de 126 mg/dL (7,0 mmol/L) o superior puede indicar diabetes tipo 1.

Pruebas adicionales

Si el análisis de glucosa sanguínea indica la existencia de diabetes, es probable que el médico recomiende pruebas adicionales para distinguir entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2, ya que las estrategias de tratamiento difieren según el tipo.

Entre las pruebas adicionales, se incluyen las siguientes:

  • Análisis de sangre para comprobar los anticuerpos que son comunes en la diabetes tipo 1
  • Análisis de sangre o de orina para comprobar la presencia de cetonas, lo que también sugiere diabetes tipo 1 en lugar de diabetes tipo 2

Tratamiento

Trabajarás estrechamente con un equipo para el tratamiento de la diabetes de tu hijo, conformado por un médico, un educador en diabetes y un dietista, a fin de mantener el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo tan cerca del valor normal como sea posible. El tratamiento de la diabetes tipo 1 comprende lo siguiente:

  • Tomar insulina
  • Recuento de carbohidratos
  • Controlar con frecuencia la glucosa sanguínea
  • Consumir alimentos saludables
  • Hacer ejercicio en forma regular

Control de azúcar en sangre

Deberás controlar y registrar el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo al menos cuatro veces al día. Pero probablemente tendrás que controlarlo más a menudo si tu hijo no tiene un monitor de glucosa continuo.

Los análisis frecuentes son la única forma de asegurarte de que el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo permanezca dentro del rango objetivo, lo cual puede cambiar a medida que tu hijo crezca y cambie. El médico te informará cuál es el rango objetivo de glucosa sanguínea para tu hijo.

Medidor continuo de glucosa

Los dispositivos de control continuo de la glucosa (CGM) miden la glucosa sanguínea cada pocos minutos mediante un sensor temporal o implantado que se inserta bajo la piel. Algunos dispositivos muestran la lectura de la glucosa sanguínea en todo momento en un receptor o en el teléfono inteligente o el reloj inteligente, mientras que otros requieren que se compruebe la glucosa sanguínea pasando el receptor por el sensor.

La insulina y otros medicamentos

Cualquier persona que tenga diabetes tipo 1 necesita un tratamiento de por vida con uno o más tipos de insulina para sobrevivir. Existen muchos tipos de insulina disponibles, incluidos los siguientes:

  • Insulina de acción rápida. Este tipo de insulina empieza a funcionar en 15 minutos. La insulina lispro (Humalog, Admelog), aspart (NovoLog, Fiasp) y glulisina (Apidra) son ejemplos.
  • Insulina de acción corta. La insulina humana (Humulin R, Novolin R) empieza a actuar unos 30 minutos después de la inyección.
  • Insulina de acción intermedia. La insulina protamina neutra Hagedorn (Humulin N, Novolin N, Novolin Relion Insulin N) empieza a actuar en una o tres horas y dura de 12 a 24 horas.
  • Insulina de acción prolongada y ultra prolongada. Las terapias como la insulina glargina (Basaglar, Lantus, Toujeo) y la insulina detemir (Levemir) y degludec (Tresiba) pueden proporcionar cobertura hasta 14 a 40 horas.

Opciones de administración de la insulina

Hay varias opciones para el suministro de insulina, incluidas las siguientes:

  • Aguja fina y jeringa. Se parece a una inyección que podrías recibir en el consultorio del médico, pero con una aguja mucho más fina.
  • Pluma para insulina con aguja fina. Este dispositivo parece un bolígrafo de tinta, excepto que el cartucho está lleno de insulina.
  • Bomba de insulina. Se trata de un pequeño dispositivo que se lleva en el exterior del cuerpo y que se programa para administrar cantidades específicas de insulina a lo largo del día y cuando se come. Un tubo conecta el reservorio de insulina a un catéter que se inserta bajo la piel del abdomen. También hay una opción de bomba sin tubo que consiste en usar una cápsula que contiene la insulina en el cuerpo combinada con un pequeño catéter que se inserta bajo la piel.

Bombas de insulina/monitores de glucosa continuos combinados

Un dispositivo llamado bomba con sensor combina una bomba de insulina y un monitor continuo de glucosa con un sofisticado algoritmo para administrar automáticamente la insulina cuando se necesita. El objetivo es desarrollar un sistema de "circuito cerrado" completamente automático, llamado páncreas artificial.

En este momento, está disponible lo que se conoce como un sistema híbrido de circuito cerrado. Las personas con diabetes tipo 1 todavía tienen que decirle al dispositivo cuántos carbohidratos consumen y confirmar periódicamente los niveles de glucosa sanguínea, pero el dispositivo ajusta la administración de insulina a lo largo del día de forma automática. Los dispositivos disponibles siguen perfeccionándose, y es probable que las investigaciones continúen hasta que se disponga de un sistema totalmente automatizado.

Alimentación saludable

La comida es un componente importante en cualquier plan de tratamiento de la diabetes, pero eso no significa que su hijo tenga que seguir una estricta "dieta para la diabetes". Al igual que el resto de la familia, la dieta de tu hijo debe incluir regularmente alimentos nutritivos y bajos en grasas y calorías, como por ejemplo:

  • Vegetales
  • Frutas
  • Proteínas magras
  • Cereales integrales

Un dietista matriculado puede ayudarte a armar un plan de comidas acorde a los objetivos de salud y preferencias alimenticias, y también ayudarte a planear premios ocasionales. También te enseñará a contar los carbohidratos de los alimentos para que pueda utilizar esa información cuando calcules la dosis de insulina.

Actividad física

Todos necesitan ejercicio aeróbico regular, y los niños con diabetes tipo 1 no son la excepción. Alienta a tu hijo a realizar al menos 60 minutos de actividad física diaria o, mejor aún, haz ejercicio con él. Haz de la actividad física una parte de la rutina diaria de tu hijo.

Pero recuerda que la actividad física, por lo general, reduce la glucosa sanguínea y puede afectar estos niveles por horas después del ejercicio, posiblemente incluso hasta el día siguiente. Si tu hijo comienza una nueva actividad, verifica su glucosa sanguínea con mayor frecuencia de lo habitual hasta que conozcas cómo reacciona su organismo a la actividad. Puede que necesites hacer ajustes en el plan de comidas o en la dosis de insulina de tu hijo para compensar el aumento de actividad.

Flexibilidad

La glucosa sanguínea a veces puede cambiar de forma impredecible. Pregúntale al equipo de tratamiento de la diabetes de tu hijo cómo manejar estos y otros desafíos:

  • Comer selectivamente. Los niños muy pequeños con diabetes tipo 1 pueden no terminar lo que tienen en sus platos, lo que puede ser un problema si ya les has dado insulina para ese alimento.
  • Enfermedad. La enfermedad tiene efectos variables en las necesidades de insulina de tu hijo. Las hormonas producidas durante la enfermedad elevan los niveles de glucosa sanguínea, pero la reducción de la ingesta de carbohidratos debido a la falta de apetito o a los vómitos disminuye las necesidades de insulina. El médico de tu hijo recomendará una vacuna antigripal para tu hijo cada año y es posible que también le recomiende la vacuna contra la neumonía.
  • Período de crecimiento y de pubertad. Justo cuando has logrado dominar las necesidades de insulina de tu hijo, él crece aparentemente de la noche a la mañana y, de repente, no recibe la insulina suficiente. Las hormonas también pueden afectar las necesidades de insulina, en especial, en las niñas adolescentes cuando comienzan a menstruar.
  • Sueño. Para evitar problemas de bajo nivel de glucosa sanguínea durante la noche, es posible que tengas que ajustar la rutina de insulina de tu hijo.

Atención médica de seguimiento

Tu hijo necesitará citas de seguimiento periódicas para llevar un buen control de la diabetes y comprobar sus niveles de A1C. La American Diabetes Association (Asociación Estadounidense de Diabetes) generalmente recomienda una A1C del 7,5 % o inferior en niños y adolescentes.

El médico también revisará periódicamente en tu hijo lo siguiente:

  • Presión arterial
  • Crecimiento
  • Niveles de colesterol
  • Función tiroidea
  • Función renal
  • Función hepática

Signos de problemas

Pese a tus mejores esfuerzos, a veces surgirán problemas. Ciertas complicaciones a corto plazo de la diabetes tipo 1 requieren atención médica inmediata porque de lo contrario pueden llegar a ser muy graves, entre ellas:

  • Bajo nivel de glucosa sanguínea (hipoglucemia)
  • Alto nivel de glucosa sanguínea (hiperglucemia)
  • Cetoacidosis diabética

Bajo nivel de glucosa sanguínea (hipoglucemia)

La hipoglucemia es un nivel de glucosa sanguínea menor al rango objetivo de tu hijo. Los niveles de glucosa sanguínea pueden disminuir por muchas razones, entre ellas, saltear una comida, hacer más actividad física que lo normal o inyectarse demasiada insulina. El bajo nivel de glucosa sanguínea no es raro en las personas con diabetes tipo 1, pero si no se trata rápidamente, los síntomas empeorarán.

Los signos y síntomas de un nivel bajo de glucosa sanguínea incluyen:

  • Temblores
  • Hambre
  • Sudoración
  • Irritabilidad y otros cambios en el estado de ánimo
  • Dificultad de concentración o confusión
  • Mareos o aturdimiento
  • Pérdida de la coordinación
  • Hablar arrastrando las palabras
  • Pérdida del conocimiento

Explícale a tu hijo cuales son los síntomas de la disminución de la glucosa sanguínea. En caso de duda, siempre se debe hacer un análisis de glucosa sanguínea. Si no dispones de un medidor de glucosa sanguínea y tu hijo tiene síntomas de un nivel bajo de glucosa sanguínea, trátalo para la glucosa baja y luego realízale la prueba lo antes posible.

Si tu hijo tiene una lectura baja de glucosa sanguínea:

  • Pídele que consuma de 15 a 20 gramos de un carbohidrato de acción rápida, como jugo de fruta, tabletas de glucosa, pastillas, gaseosa (refresco) común (no dietética) u otra fuente de glucosa. Los alimentos con grasas agregadas, tales como el chocolate o el helado, no elevan tan rápidamente la glucosa sanguínea porque la grasa reduce la absorción de la glucosa.
  • Vuelve a medir el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo aproximadamente 15 minutos después para asegurarte de que sea normal, y repite lo que sea necesario hasta que la lectura arroje un valor normal.

Si un nivel bajo de glucosa sanguínea hace que tu hijo pierda la conciencia, puede ser necesaria una inyección de emergencia de una hormona que estimule la liberación de glucosa en la sangre (glucagón).

Alto nivel de glucosa sanguínea (hiperglucemia)

La hiperglucemia es un nivel de glucosa sanguínea mayor al rango objetivo de tu hijo. Los niveles de glucosa sanguínea pueden aumentar por muchas razones, que incluyen enfermedades, comer demasiado, comer los tipos de alimentos equivocados y no usar suficiente insulina.

Los signos y síntomas de un alto nivel de glucosa sanguínea incluyen:

  • Micción frecuente
  • Aumento de la sed o boca seca
  • Visión borrosa
  • Fatiga
  • Náuseas

Si sospechas que el nivel de glucosa sanguínea es alto, realiza un análisis para determinar el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo. Si el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo es más alto que el rango objetivo, sigue el plan de tratamiento para la diabetes de tu hijo o consulta con su médico. Los niveles altos de glucosa sanguínea no bajan rápidamente, así que pregúntale a tu médico cuánto tiempo debes esperar para volver a controlar la glucosa sanguínea de tu hijo.

Si tu hijo tiene una lectura de glucosa sanguínea superior a 240 mg/dL (13,3 mmol/L), se debe realizar una prueba con una tira reactiva para orina para comprobar si tiene cetonas. No permitas que tu hijo haga ejercicio si su nivel de glucosa sanguínea es alto o si tiene cetonas.

Cetoacidosis diabética

Una grave falta de insulina hace que el cuerpo de tu hijo descomponga la grasa para obtener energía. Como consecuencia de esta descomposición se produce una sustancia llamada cetona. El exceso de cetonas se acumula en la sangre de tu hijo y se genera una afección potencialmente mortal conocida como cetoacidosis diabética.

Los signos y síntomas de la cetoacidosis diabética incluyen:

  • Sed o boca muy seca
  • Aumento de la frecuencia miccional
  • Piel seca o enrojecida
  • Náuseas, vómitos o dolor abdominal
  • Un olor dulce y frutal en el aliento de tu hijo
  • Desorientación

Si sospechas cetoacidosis diabética, comprueba el exceso de cetonas en la orina de tu hijo con un kit de prueba de cetonas de venta libre. Si los niveles de cetonas son altos, llama al médico de tu hijo o busca atención médica de emergencia.

Estilo de vida y remedios caseros

El seguimiento de un plan de tratamiento de la diabetes requiere una atención médica de 24 horas y cambios significativos en el estilo de vida, lo cual puede ser frustrante en ocasiones. Nadie puede hacerlo a la perfección. Sin embargo, tus esfuerzos valen la pena. El control cuidadoso de la diabetes tipo 1 ayuda a reducir el riesgo de complicaciones graves de tu hijo.

A medida que tu hijo crece:

  • Aliéntalo para que participe de manera más activa en el control de la diabetes
  • Destaca la importancia del cuidado de la diabetes de por vida
  • Enséñale cómo medirse la glucosa sanguínea e inyectarse insulina
  • Ayúdalo a elegir alimentos de forma inteligente
  • Aliéntalo para que se mantenga físicamente activo
  • Fomenta una relación entre tu hijo y su equipo para el tratamiento de la diabetes
  • Asegúrate de que utilice una etiqueta de identificación médica

Los hábitos que le enseñes a tu hijo hoy lo ayudarán a disfrutar de una vida activa y saludable con diabetes tipo 1.

La escuela y la diabetes

Tendrás que trabajar con la enfermera y los maestros de la escuela de tu hijo para asegurarte de que conozcan los síntomas de los niveles altos y bajos de glucosa sanguínea. Es posible que la enfermera de la escuela necesite administrar insulina o comprobar los niveles de glucosa sanguínea de tu hijo. La ley federal protege a los niños con diabetes, y las escuelas deben realizar los arreglos razonables para garantizar que todos los niños tengan una educación adecuada.

Medicina alternativa

Las personas que tienen diabetes tipo 1 deben usar insulina todos los días para sobrevivir. Las personas con diabetes tipo 1 no pueden reemplazar la insulina con ningún tratamiento alternativo ni suplemento dietético.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Si controlar la diabetes de tu hijo te parece abrumador, inténtalo día a día con calma. Algunos días controlarás perfectamente la glucosa sanguínea de tu hijo y otros días puede parecer que nada funciona bien. No olvides que no estás solo.

Las emociones de tu hijo

La diabetes puede afectar las emociones de tu hijo de forma directa e indirecta. La glucosa sanguínea mal controlada puede causar cambios de comportamiento, como la irritabilidad.

La diabetes también puede hacer que tu hijo se sienta diferente de los demás niños. El hecho de tener que sacarse sangre y ponerse inyecciones diferencia a los niños con diabetes de sus compañeros. Reunir a tu hijo con otros niños que tienen diabetes o pasar tiempo en un campamento para diabéticos puede ayudar a que tu hijo se sienta menos solo.

Salud mental y abuso de sustancias

Las personas con diabetes corren un mayor riesgo de sufrir depresión, ansiedad y angustia relacionadas con la diabetes. Por eso algunos especialistas en diabetes normalmente incluyen un trabajador social o un psicólogo como parte de su equipo de atención médica de la diabetes. Si notas que tu niño o adolescente está persistentemente triste o pesimista, o experimenta cambios drásticos en sus hábitos de sueño, peso, desempeño en la escuela o en su relación con sus amigos, haz que lo evalúen para determinar si tiene depresión.

La rebeldía también puede ser un problema, especialmente en el caso de los adolescentes. Un paciente que ha cumplido correctamente con sus cuidados para la diabetes durante la niñez, puede rebelarse en la adolescencia e ignorar sus cuidados. Además, experimentar con drogas, alcohol y tabaco puede ser aún más peligroso para las personas con diabetes.

Grupos de apoyo

Hablar con un consejero o terapeuta puede ayudar a tu hijo o a ti a hacer frente a los drásticos cambios de estilo de vida que conlleva el diagnóstico de la diabetes tipo 1. Es posible que tu hijo encuentre ánimo y comprensión en un grupo de apoyo para niños que padecen diabetes tipo 1. También están disponibles los grupos de apoyo para padres.

Si te interesa, es probable que el médico pueda recomendarte uno en tu región. Los sitios web que ofrecen apoyo incluyen los siguientes:

  • La Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA). La ADA también ofrece programas de campamento para diabéticos que brindan educación y apoyo a niños y adolescentes con diabetes.
  • JDRF.
  • Niños con diabetes.

Poner la información en contexto

La amenaza de complicaciones por una diabetes mal controlada puede ser aterradora. Es importante recordar que muchos estudios —y, por lo tanto, mucha de la bibliografía que puedas estar leyendo— se completaron antes de que ocurrieran muchos de los avances en los cuidados para la diabetes. Si tú y tu hijo trabajan con el médico de tu hijo y hacen el mayor esfuerzo para controlar la diabetes de tu hijo, es probable que tu hijo viva una vida prolongada y normal.

Preparación antes de la cita

El médico de atención primaria de tu hijo probablemente será quien haga el diagnóstico inicial de diabetes tipo 1. La hospitalización suele ser necesaria para estabilizar los niveles de glucosa sanguínea de tu hijo.

El cuidado de la diabetes a largo plazo de tu hijo es probable que esté a cargo de un médico especializado en trastornos metabólicos en niños (endocrinólogo pediátrico). El equipo de atención médica de tu hijo también puede incluir a un dietista, un educador en diabetes certificado y un médico especializado en atención ocular (oftalmólogo).

A continuación, se presenta información que te ayudará a prepararte para la cita.

Qué puedes hacer

Antes de tu cita, haz lo siguiente:

  • Anota cualquier inquietud que tengas sobre el bienestar de tu hijo.
  • Pídele a algún familiar o amigo que te acompañe. Para el control de la diabetes, es necesario que recuerdes mucha información. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que se te pasó por alto u olvidaste.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico. Pídele al médico que te remita a un dietista o a un enfermero educador en diabetes si tienes alguna preocupación que estas personas puedan abordar mejor.

Los temas que debes hablar con tu médico, dietista o educador en diabetes incluyen los siguientes:

  • La frecuencia y el horario del control de la glucosa sanguínea
  • Terapia de insulina: tipos de insulina utilizada, horarios de las dosis y cantidad de la dosis
  • Administración de la insulina: inyecciones o bombas de insulina
  • Bajo nivel de glucosa sanguínea: cómo identificarlo y tratarlo
  • Alto nivel de glucosa sanguínea: cómo identificarlo y tratarlo
  • Cetonas: análisis y tratamiento
  • Nutrición: tipos de alimentos y sus efectos en la glucosa sanguínea
  • Recuento de carbohidratos
  • Ejercicios: ajuste de la insulina y de la ingesta de alimentos para la actividad
  • Lidiar con la diabetes en la escuela o en un campamento de verano y en ocasiones especiales, como quedarse a dormir en la casa de amigos
  • Tratamiento médico: con qué frecuencia visitar al médico y a otros especialistas en la atención de la diabetes

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuán cómodo te sientes con el control de la diabetes de tu hijo?
  • ¿Con qué frecuencia tiene tu hijo episodios de bajo nivel de glucosa sanguínea?
  • ¿Cómo es la dieta típica diaria?
  • ¿Con qué frecuencia hace ejercicio tu hijo?

Ponte en contacto con el médico de tu hijo o con el educador en diabetes entre las citas si el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo está constantemente fuera del rango objetivo que el médico recomendó o si no estás seguro de qué hacer en una determinada situación.

Last Updated May 5, 2020


Content from Mayo Clinic ©1998-2020 Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER). All rights reserved. Terms of Use