Enfermedad de Crohn

Perspectiva general

La enfermedad de Crohn es una enfermedad intestinal inflamatoria. Provoca inflamación del tubo digestivo, que puede producir dolor abdominal, diarrea intensa, fatiga, adelgazamiento y desnutrición. La inflamación que provoca la enfermedad de Crohn puede afectar distintas regiones del tubo digestivo en diferentes personas.

Dicha inflamación suele propagarse hacia lo profundo de las capas del tejido intestinal afectado. La enfermedad de Crohn puede ser dolorosa y debilitante y, algunas veces, provocar complicaciones que pueden poner en riesgo la vida.

A pesar de que no se conoce ninguna cura para la enfermedad de Crohn, algunas terapias pueden reducir, en gran medida, los signos y síntomas e, incluso, provocar una remisión de largo plazo. Con tratamiento, algunas personas que sufren la enfermedad de Crohn pueden desempeñarse correctamente.

Colon y recto

El colon, también llamado intestino grueso, es un órgano largo en forma de tubo en el abdomen. El colon transporta los desechos para eliminarlos de tu cuerpo.

Síntomas

En algunas personas con enfermedad de Crohn, solo está afectado el último segmento del intestino delgado (íleon). En otras, la enfermedad se limita al colon (parte del intestino grueso). Las zonas que se ven afectadas por la enfermedad de Crohn con mayor frecuencia son la última porción del intestino delgado y el colon.

Los signos y síntomas de la enfermedad de Crohn pueden oscilar entre leves y graves. Se suelen manifestar gradualmente, pero a veces se presentan de forma súbita, sin señales previas. También es posible que tengas períodos sin signos ni síntomas (remisión).

Cuando la enfermedad está activa, algunos signos y síntomas pueden ser:

  • Diarrea
  • Fiebre
  • Fatiga
  • Dolor y cólicos abdominales
  • Sangre en las heces
  • Llagas en la boca
  • Poco apetito y adelgazamiento
  • Dolor o drenaje cerca o alrededor del ano debido a la inflamación de un túnel hacia la piel (fístula)

Otros signos y síntomas

Las personas con enfermedad de Crohn grave también pueden presentar:

  • Inflamación de la piel, los ojos y las articulaciones
  • Inflamación del hígado o las vías biliares
  • Retraso en el crecimiento o en el desarrollo sexual, en los niños

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si presentas cambios persistentes en tus hábitos intestinales o si tienes signos y síntomas de la enfermedad de Crohn, por ejemplo:

  • Dolor abdominal
  • Sangre en las heces
  • Episodios de diarrea constantes que no responden al tratamiento con medicamentos de venta libre
  • Fiebre sin causa aparente que dura más de uno o dos días
  • Adelgazamiento sin causa aparente
Sistema digestivo

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son dos tipos de enfermedad inflamatoria intestinal. La enfermedad de Crohn afecta más comúnmente al colon y a la última parte del intestino delgado (íleo). La colitis ulcerosa afecta al colon.

Causas

Aún se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Crohn. En el pasado, se sospechaba que estaba relacionada con la dieta y el estrés; ahora, los médicos saben que estos factores pueden agravar la enfermedad, pero no la provocan. Es probable que varios factores, como los factores hereditarios y el hecho de que el sistema inmunitario no funcione adecuadamente, intervengan en su aparición.

  • Sistema inmunitario. Es posible que un virus o una bacteria desencadenen la enfermedad de Crohn. Cuando el sistema inmunitario trata de combatir microorganismos invasores, una respuesta inmunitaria anormal provoca que también ataque las células del tubo digestivo.
  • Factor hereditario. La enfermedad de Crohn es más frecuente en las personas que tienen familiares con esta enfermedad; por lo tanto, es posible que los genes influyan en la probabilidad de padecerla. Sin embargo, la mayoría de las personas con enfermedad de Crohn no tienen antecedentes familiares de la enfermedad.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo para la enfermedad de Crohn se pueden incluir los siguientes:

  • La edad. La enfermedad de Crohn puede desarrollarse a cualquier edad, pero esta afección suele iniciarse durante la juventud. La mayoría de las personas que desarrolla la enfermedad de Crohn son diagnosticadas antes de los 30 años de edad.
  • Origen étnico. Aunque la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier grupo étnico, los blancos tienen el mayor riesgo, y esto incluye a las personas de ascendencia judía de Europa Oriental (ashkenazi). Sin embargo, la incidencia de la enfermedad de Crohn está aumentando entre los negros que viven en Norteamérica y el Reino Unido.
  • Antecedentes familiares. Si algún familiar cercano, como un padre, hermano o hijo, padece esta enfermedad, tienes un mayor riesgo de contraerla. Hasta 1 de cada 5 personas con enfermedad de Crohn tiene un familiar con la misma enfermedad.
  • Tabaquismo. El tabaquismo es el factor de riesgo controlable más importante para el desarrollo de la enfermedad de Crohn. Fumar también conduce a una enfermedad más grave y a un mayor riesgo de someterse a una cirugía. Si fumas, es importante que dejes de hacerlo.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos. Estos incluyen ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros), naproxeno sódico (Aleve), diclofenaco sódico (Voltaren) y otros. Aunque estos no causan la enfermedad de Crohn, pueden provocar inflamación del intestino, lo que empeora la enfermedad.
  • Lugar de residencia. Si vives en una zona urbana o en un país industrializado, es más probable que desarrolles la enfermedad de Crohn. Esto sugiere que los factores ambientales, entre ellos una dieta alta en grasa o alimentos refinados, podrían jugar un papel en la enfermedad de Crohn.

Complicaciones

La enfermedad de Crohn puede dar lugar a una o más de las siguientes complicaciones:

  • Obstrucción intestinal. La enfermedad de Crohn afecta el espesor de la pared intestinal. Con el tiempo, algunas partes del intestino se pueden cicatrizar y estrechar, lo que puede obstruir el paso del contenido digestivo. Es posible que necesites una cirugía para extirpar la parte afectada del intestino.
  • Úlceras. La inflamación crónica puede provocar llagas abiertas (úlceras) en cualquier parte del tubo digestivo, incluso en la boca, el ano y la zona genital (perineo).
  • Fístulas. A veces, las úlceras se pueden extender por toda la pared intestinal y generar una fístula, es decir, una conexión anormal entre diferentes partes del cuerpo. Pueden aparecer fístulas entre el intestino y la piel o entre el intestino y otro órgano. Las fístulas más frecuentes se presentan cerca o alrededor de la zona anal (perianal).

    Cuando las fístulas se forman en el abdomen, es posible que los alimentos no pasen por partes del intestino necesarias para su absorción. Pueden aparecer fístulas entre las asas intestinales, en el interior de la vejiga o la vagina, o en la piel, lo que puede provocar un drenaje continuo del contenido intestinal a la piel.

    En algunos casos, las fístulas se pueden infectar y formar abscesos, que pueden poner en riesgo la vida si no se tratan.

  • Fisura anal. Se trata de un desgarro pequeño en el tejido que recubre el ano o en la piel que lo rodea, en donde pueden ocurrir infecciones. Suele estar relacionado con movimientos intestinales dolorosos y puede dar lugar a una fístula perianal.
  • Desnutrición. La diarrea, el dolor abdominal y los cólicos pueden dificultar la alimentación o la capacidad del intestino de absorber suficientes nutrientes para mantenerte nutrido. También es frecuente presentar anemia debido a la deficiencia de hierro o vitamina B-12 que provoca la enfermedad.
  • Cáncer de colon. Cuando la enfermedad de Crohn afecta el colon, aumenta el riesgo de presentar cáncer de colon. Las pautas generales de análisis para la detección del cáncer de colon en personas sin enfermedad de Crohn recomiendan una colonoscopia cada 10 años a partir de los 50 años. Pregúntale al médico si tienes que realizarte este análisis antes o con mayor frecuencia.
  • Otros problemas de salud. La enfermedad de Crohn puede provocar problemas en otras partes del cuerpo. Algunos de estos problemas son la anemia, trastornos de la piel, osteoporosis, artritis y enfermedades hepáticas o de la vesícula.
  • Riesgos de los medicamentos. Algunos medicamentos para tratar la enfermedad de Crohn que bloquean las funciones del sistema inmunitario están relacionados con un pequeño riesgo de presentar ciertos tipos de cáncer, como linfoma y cáncer de piel. También aumentan el riesgo de infección.

    Los corticoesteroides se pueden asociar con el riesgo de tener osteoporosis, fracturas óseas, cataratas, glaucoma, diabetes y presión arterial alta, entre otras afecciones. Trabaja con el médico para determinar los riesgos y beneficios de los medicamentos.

Diagnóstico

Es probable que el médico te diagnostique la enfermedad de Crohn solo después de descartar otras causas posibles de tus signos y síntomas. No existe una sola prueba para diagnosticar la enfermedad de Crohn.

Es probable que el médico utilice una combinación de pruebas para confirmar el diagnóstico de la enfermedad de Crohn, entre ellas:

Análisis de sangre

  • Análisis para la detección de anemia o infecciones. El médico te puede recomendar que te realices análisis de sangre para detectar si tienes anemia, trastorno por el cual no hay suficientes glóbulos rojos para transportar un nivel adecuado de oxígeno a los tejidos, o para buscar signos de infección. Actualmente, las pautas de los expertos no recomiendan realizar análisis genéticos o de anticuerpos para la enfermedad de Crohn.
  • Análisis de sangre oculta en heces. Es probable que debas proporcionar una muestra de heces para que el médico la pueda analizar en busca de sangre oculta.

Procedimientos

  • Colonoscopia. Esta prueba permite que el médico vea todo el colon y el extremo del íleon (íleon terminal) por medio de un tubo delgado, flexible e iluminado con una cámara incorporada. Durante el procedimiento, el médico también puede tomar pequeñas muestras de tejido (biopsias) para su análisis en el laboratorio, lo cual puede ayudar a confirmar el diagnóstico. Los grupos de células inflamatorias llamados «granulomas», si están presentes, ayudan a confirmar el diagnóstico de la enfermedad de Crohn.
  • Tomografía computarizada (TC). Es posible que te realicen una exploración por tomografía computarizada, una técnica especial de rayos X que proporciona más detalles que una radiografía estándar. Con esta prueba, se observa todo el intestino, así como los tejidos que están fuera de este. La enterografía por tomografía computarizada es una exploración especial que brinda mejores imágenes del intestino delgado. Esta prueba reemplazó las radiografías de bario en muchos centros médicos.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Un equipo de resonancia magnética utiliza un campo magnético y ondas de radio para crear imágenes detalladas de los órganos y los tejidos. La resonancia magnética es especialmente útil para evaluar una fístula alrededor de la zona anal (RM pélvica) o el intestino delgado (enterografía por RM).
  • Cápsula endoscópica. En esta prueba, tragas una cápsula que tiene una cámara. La cámara saca imágenes del intestino delgado que se trasmiten a un grabador que usas en el cinturón. Luego, las imágenes se descargan en una computadora, se muestran en un monitor y se buscan signos de la enfermedad de Crohn. La cámara se elimina del cuerpo sin dolor a través de las heces. Es posible que aún necesites una endoscopia con biopsia para confirmar el diagnóstico de la enfermedad de Crohn.
  • Enteroscopia asistida por balón. En esta prueba, se usa un endoscopio junto con un dispositivo llamado «sobretubo». De este modo, el médico puede observar más profundamente en el intestino delgado, donde el endoscopio estándar no llega. Esta técnica es útil cuando la endoscopia capsular muestra anomalías, pero el diagnóstico aún está en duda.

Tratamiento

Hasta el momento no existe ninguna cura para la enfermedad de Crohn ni tampoco un tratamiento que funcione para todos. El objetivo del tratamiento médico es reducir la inflamación que provoca los signos y síntomas. También mejorar el pronóstico a largo plazo limitando las complicaciones. En el mejor de los casos, eso no solo alivia los síntomas sino que puede dar lugar a la remisión a largo plazo.

Medicamentos antiinflamatorios

La administración de medicamentos antiinflamatorios suele ser la primera medida para el tratamiento de la enfermedad intestinal inflamatoria. Algunos de ellos son:

  • Corticoesteroides. Los corticoesteroides, como la prednisona y la budesonida (Entocort EC), pueden ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo, pero no funcionan para todas las personas con la enfermedad de Crohn. Por lo general, los médicos los utilizan únicamente si no respondes a otros tratamientos.

    Los corticoesteroides se pueden usar para mejorar los síntomas a corto plazo (de tres a cuatro meses) y para inducir la remisión. También pueden utilizarse en combinación con un inhibidor del sistema inmunitario.

  • 5-aminosalicilatos por vía oral. Estos medicamentos comprenden la sulfasalazina (Azulfidina), que contiene sulfamidas, y la mesalazina (Asacol HD, Delzicol y otros). Los 5-aminosalicilatos por vía oral se utilizaron ampliamente en el pasado, pero en la actualidad, por lo general, se considera que ofrecen beneficios limitados.

Inhibidores del sistema inmunitario

Estos medicamentos también reducen la inflamación, pero atacan al sistema inmunitario, que es el que produce las sustancias que provocan la inflamación. Para algunas personas, la combinación de estos medicamentos funciona mejor que un solo medicamento. Algunos medicamentos inmunodepresores son:

  • Azatioprina (Azasan, Imuran) y mercaptopurina (Purinethol, Purixan). Son los inmunodepresores más utilizados para el tratamiento de la enfermedad intestinal inflamatoria. Para tomarlos, debes hacer un seguimiento minucioso con el médico y someterte a análisis periódicos de sangre en busca de efectos secundarios, como la reducción de la resistencia a la infección y la inflamación del hígado. También pueden provocar náuseas y vómitos.
  • Infliximab (Remicade), adalimumab (Humira) y certolizumab pegol (Cimzia). Estos medicamentos, que se denominan «inhibidores del factor de necrosis tumoral» o «medicamentos biológicos», funcionan neutralizando una proteína del sistema inmunitario conocida como «factor de necrosis tumoral».
  • Metotrexato (Trexall). En ocasiones, este medicamento se utiliza para personas con la enfermedad de Crohn que no responden bien a otros medicamentos. Deberás someterte a un seguimiento detallado para controlar los efectos secundarios.
  • Natalizumab (Tysabri) y vedolizumab (Entyvio). Estos medicamentos funcionan evitando que ciertas moléculas celulares del sistema inmunitario, las integrinas, se adhieran a otras células del revestimiento intestinal. Debido a que el natalizumab está asociado con un riesgo poco frecuente, pero grave, de sufrir leucoencefalopatía multifocal progresiva (una enfermedad cerebral que por lo general provoca la muerte o una incapacidad grave), debes inscribirte en un programa especial de distribución restringida para utilizarlo.

    Recientemente, el vedolizumab se aprobó para el tratamiento de la enfermedad de Crohn. Funciona como el natalizumab, pero parece no acarrear el riesgo de enfermedades cerebrales.

  • Ustekinumab (Stelara). Este medicamento se utiliza para tratar la psoriasis. Algunos estudios demostraron que también es útil para el tratamiento de la enfermedad de Crohn y que puede utilizarse cuando fallan otros tratamientos médicos.

Antibióticos

Los antibióticos pueden reducir la supuración y a veces pueden curar las fístulas y los abscesos en personas que padecen la enfermedad de Crohn. Algunos investigadores también consideran que los antibióticos ayudan a reducir las bacterias intestinales perjudiciales que pueden influir en la activación del sistema inmunitario intestinal y provocar inflamación. Los antibióticos que se recetan con frecuencia comprenden la ciprofloxacina (Cipro) y el metronidazol (Flagyl).

Otros medicamentos

Además de controlar la inflamación, algunos medicamentos pueden ayudar a aliviar los signos y síntomas, pero siempre consulta con el médico antes de tomar cualquier medicamento de venta libre. Según la gravedad de la enfermedad de Crohn, el médico puede recomendarte uno o más de los siguientes medicamentos:

  • Antidiarreicos. Un suplemento de fibra, como el polvo de plantago (Metamucil) o la metilcelulosa (Citrucel), puede ayudar a aliviar la diarrea leve a moderada al aumentar el volumen de las heces. Para la diarrea más intensa, la loperamida (Imodium A-D) puede ser eficaz.
  • Analgésicos. Para el dolor leve, el médico puede recomendarte paracetamol (Tylenol y otros), pero no otros analgésicos frecuentes, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) o el naproxeno sódico (Aleve). Estos medicamentos probablemente empeoren los síntomas e, incluso, pueden hacer que empeore la enfermedad.
  • Suplementos de hierro. Si tienes sangrado intestinal crónico, es posible que presentes anemia por deficiencia de hierro y necesites tomar suplementos de hierro.
  • Inyecciones de vitamina B-12. La enfermedad de Crohn puede provocar insuficiencia de la vitamina B-12. La vitamina B-12 ayuda a prevenir la anemia, promueve el crecimiento y desarrollo normales, y es esencial para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
  • Suplementos de calcio y vitamina D. La enfermedad de Crohn y el uso de esteroides para tratarla pueden aumentar el riesgo de presentar osteoporosis, por lo que posiblemente necesites tomar un suplemento de calcio con contenido adicional de vitamina D.

Terapia nutricional

Es posible que el médico recomiende una dieta especial administrada a través de una sonda de alimentación (nutrición entérica) o inyectar los nutrientes en una vena (nutrición parenteral) para tratar la enfermedad de Crohn. De este modo, se puede mejorar la nutrición general y los intestinos pueden descansar. El descanso de los intestinos puede reducir la inflamación a corto plazo.

Es posible que el médico utilice una terapia de nutrición a corto plazo y la combine con medicamentos, como los inhibidores del sistema inmunitario. La nutrición entérica y la nutrición parenteral se utilizan comúnmente para que las personas estén más saludables antes de una cirugía o cuando no se pueden controlar los síntomas con otros medicamentos.

El médico también puede recomendar una dieta con bajo contenido de fibra o residuos para disminuir el riesgo de bloqueo intestinal si tienes estrechamiento del intestino (constricción). La dieta con bajo contenido de residuos sirve para disminuir el tamaño y la cantidad de las heces.

Cirugía

Si la dieta y los cambios en el estilo de vida, la terapia con medicamentos u otros tratamientos no alivian los signos y síntomas, el médico podría recomendarte una cirugía. Casi la mitad de las personas que padecen la enfermedad de Crohn requerirán, al menos, una cirugía. Sin embargo, la cirugía no cura la enfermedad de Crohn.

Durante la cirugía, el cirujano extrae la porción dañada del tubo digestivo y después reconecta las secciones sanas. La cirugía también puede usarse para cerrar fístulas y drenar abscesos.

Los beneficios de la cirugía para la enfermedad de Crohn suelen ser temporales. En general, la enfermedad vuelve a aparecer y suele hacerlo cerca del tejido reconectado. El mejor enfoque es realizar un seguimiento de la cirugía con medicamentos para minimizar el riesgo de recurrencia.

Estilo de vida y remedios caseros

Es posible que, a veces, sientas que no puedes hacer nada al enfrentar la enfermedad de Crohn. Sin embargo, los cambios en tu dieta y estilo de vida pueden ayudar a controlar los síntomas y a alargar los períodos entre exacerbaciones.

Dieta

No existe evidencia certera de que tu dieta efectivamente cause la enfermedad intestinal inflamatoria. Sin embargo, ciertos alimentos y bebidas pueden agravar los signos y síntomas, sobre todo durante una exacerbación.

Llevar un diario para registro de alimentos puede ayudarte a realizar un seguimiento de lo que comes y de cómo te sientes. Si descubres que algunos alimentos provocan que tus síntomas se exacerben, puedes probar eliminándolos. A continuación te damos algunas sugerencias que pueden ayudar:

  • Reduce el consumo de productos lácteos. Muchas personas con enfermedad intestinal inflamatoria observan que algunos problemas, como la diarrea, el dolor abdominal y los gases, mejoran al reducir o eliminar los productos lácteos. Puedes ser intolerante a la lactosa, lo que significa que tu organismo no puede digerir el azúcar de la leche (lactosa) de los productos lácteos. El uso de productos con enzimas, como Lactaid, puede ser de ayuda.
  • Prueba alimentos con bajo contenido de grasa. Si tienes la enfermedad de Crohn del intestino delgado, es posible que no seas capaz de digerir ni absorber la grasa de forma normal. En cambio, la grasa pasa por el intestino, lo que empeora la diarrea. Intenta evitar la mantequilla, la margarina, las salsas con crema y los alimentos fritos.
  • Reduce la fibra si es un alimento problemático. Si padeces la enfermedad intestinal inflamatoria, los alimentos con alto contenido de fibra, como las frutas, los vegetales y los cereales integrales, pueden empeorar tus síntomas. Si las frutas y los vegetales crudos te molestan, prueba cocinándolos al vapor, en el horno o en guisados.

    En general, puedes tener más problemas con los alimentos de la familia del repollo, como el brócoli y la coliflor, los frutos secos, las semillas, el maíz y las palomitas de maíz. Es posible que te digan que reduzcas el consumo de fibras o que hagas una dieta baja en residuos si tienes estrechamiento del intestino (constricción).

  • Evita otros alimentos problemáticos. Las comidas picantes, el alcohol y la cafeína pueden empeorar tus signos y síntomas.

Otras medidas en cuanto a la dieta

  • Come porciones pequeñas. Quizá descubras que te sientes mejor si comes cinco o seis comidas pequeñas por día en lugar de dos o tres comidas más grandes.
  • Bebe muchos líquidos. Intenta beber mucho líquido a diario. El agua es la mejor opción. El alcohol y las bebidas que contienen cafeína estimulan los intestinos y pueden empeorar la diarrea, mientras que las gaseosas producen gases con frecuencia.
  • Considera tomar suplementos multivitamínicos. Debido a que la enfermedad de Crohn puede interferir en tu capacidad para absorber nutrientes y a que tu dieta puede ser limitada, los suplementos multivitamínicos y minerales, a menudo, son útiles. Consulta con tu médico antes de comenzar a tomar vitaminas o suplementos.
  • Habla con un dietista. Si comienzas a bajar de peso o si tu dieta es muy limitada, habla con un dietista matriculado.

Fumar

Fumar aumenta el riesgo de que presentes la enfermedad de Crohn y, si ya la tienes, puede empeorarla. Las personas que padecen la enfermedad de Crohn y fuman tienen más posibilidades de sufrir recaídas; además, necesitan medicación y repetir cirugías. Dejar de fumar puede mejorar la salud general del tubo digestivo, además de suponer otros beneficios para la salud.

Estrés

El estrés no provoca la enfermedad de Crohn, pero puede empeorar los signos y síntomas, y desencadenar las exacerbaciones. Aunque no siempre es posible evitar el estrés, puedes aprender maneras de controlarlo, por ejemplo:

  • Haz ejercicio. Incluso el ejercicio leve puede ayudar a reducir el estrés, aliviar la depresión y normalizar el funcionamiento de los intestinos. Consulta con tu médico sobre un plan de ejercicios que sea adecuado para ti.
  • Biorretroalimentación. Esta técnica de reducción del estrés puede ayudarte a disminuir la tensión muscular y la frecuencia cardíaca con ayuda de una máquina de retroalimentación. El objetivo es ayudarte a entrar en un estado de relajación para que puedas afrontar el estrés con mayor facilidad.
  • Ejercicios de respiración y relajación regulares. Una forma de afrontar el estrés es relajarse y usar con regularidad técnicas, como la respiración profunda y lenta para calmarte. Puedes tomar clases de yoga y meditación o practicar en tu hogar con libros, CD o DVD.

Medicina alternativa

Muchas personas con trastornos digestivos han utilizado algún tipo de medicina complementaria y alternativa. Sin embargo, hay pocos estudios bien diseñados de la seguridad y efectividad de dicha medicina.

Algunas terapias que se utilizan con frecuencia son:

  • Suplementos nutricionales y a base de hierbas. La mayoría de las terapias alternativas no están reguladas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration). Los fabricantes pueden afirmar que sus terapias son seguras y eficaces, pero no necesitan demostrarlo. Más aún, incluso los suplementos y las hierbas naturales pueden tener efectos secundarios y causar interacciones peligrosas. Si decides probar algún suplemento a base de hierbas, infórmale al médico.
  • Probióticos. Existen algunas pruebas para sugerir que algunas preparaciones con bifidobacterias pueden ayudar a personas que padecen la enfermedad de Crohn a mantener la remisión, pero algunos estudios no hallaron beneficios en el tratamiento de la enfermedad de Crohn con probióticos. Es necesario realizar más investigaciones para determinar su eficacia.
  • Aceite de pescado. Los estudios realizados sobre aceite de pescado para el tratamiento de la enfermedad de Crohn no demostraron ningún beneficio.
  • Acupuntura. Para algunas personas, la acupuntura o la hipnosis pueden ser de ayuda para el tratamiento de la enfermedad de Crohn, pero ninguna de estas terapias se ha estudiado adecuadamente para este uso.
  • Prebióticos. A diferencia de los probióticos, que son bacterias vivas beneficiosas que se pueden consumir, los prebióticos son compuestos naturales que se encuentran en plantas, como las alcachofas, que ayudan a estimular las bacterias intestinales beneficiosas. Los estudios no demuestran resultados positivos de los prebióticos para personas con la enfermedad de Crohn.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

La enfermedad de Crohn no te afecta solo físicamente, sino que también tiene un impacto emocional. Si los signos y síntomas son graves, es posible que tu vida gire en torno a la necesidad constante de tener que correr al baño. Incluso si tus síntomas son leves, los gases y el dolor abdominal pueden hacer que te resulte difícil estar en lugares públicos. Todos estos factores pueden alterar tu vida y provocar depresión. Estas son algunas de las cosas que puedes hacer:

  • Infórmate. Una de las mejores maneras de tener un mayor control es estar lo más informado posible sobre la enfermedad de Crohn. Busca información en la Crohn's & Colitis Foundation (Fundación para la Colitis y la Enfermedad de Crohn).
  • Únete a un grupo de apoyo. Si bien los grupos de apoyo no son para todos, te pueden proporcionar información valiosa acerca de tu afección, así como apoyo emocional. Los miembros del grupo suelen estar informados acerca de los tratamientos médicos o las terapias integrales más recientes. También te puede resultar tranquilizador relacionarte con otras personas con enfermedad de Crohn.
  • Habla con un terapeuta. A algunas personas les resulta útil consultar con un profesional de salud mental que esté familiarizado con la enfermedad intestinal inflamatoria y las dificultades emocionales que puede provocar.

Si bien vivir con la enfermedad de Crohn puede ser desalentador, hay investigaciones en curso y el panorama está mejorando.

Preparación antes de la cita

Los síntomas de la enfermedad de Crohn pueden hacer que primero vayas al médico de cabecera o a un médico general. Tu médico puede recomendarte que veas a un médico especializado en enfermedades digestivas (gastroenterólogo).

Dado que las consultas pueden ser breves y suele haber mucha información para analizar, es una buena idea estar bien preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué debes esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debas hacer con anticipación, como restringir tu dieta.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe a la consulta. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso preparar una lista de preguntas te puede ayudar a aprovechar al máximo la visita. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. Para la enfermedad de Crohn, algunas preguntas básicas para hacerle al médico son:

  • ¿Qué está provocando estos síntomas?
  • ¿Existen otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Esta enfermedad es temporal o de larga duración?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?
  • ¿Debo evitar algún medicamento?
  • ¿Qué tipos de efectos secundarios suele ocasionar el tratamiento?
  • ¿Existen alternativas para el enfoque principal que sugieres?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Debo respetar alguna restricción en la dieta?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?
  • Si tengo enfermedad de Crohn, ¿cuál es el riesgo de que mi hijo la padezca?
  • ¿Qué clase de pruebas de seguimiento necesitaré en el futuro?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle al médico, no dudes en hacerle otras durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede dejar tiempo para repasar los puntos a los que quieres dedicar más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas?
  • ¿Los síntomas son continuos o intermitentes?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Los síntomas afectan tu capacidad para trabajar o realizar otras actividades?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que hayas notado que empeore los síntomas?
  • ¿Fumas?
  • ¿Tomas medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) de venta libre o recetados, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros), naproxeno sódico (Aleve, Anaprox) o diclofenaco sódico (Voltaren)?

Last Updated Dec 24, 2019


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