Presión arterial elevada

Perspectiva general

Tener presión arterial elevada significa que tu presión arterial es ligeramente superior a la normal. Es probable que esto se convierta en presión arterial alta (hipertensión), a menos que comiences a hacer cambios en el estilo de vida, como ejercitarte más y consumir alimentos más saludables.

La presión arterial elevada y la presión arterial alta aumentan el riesgo de padecer un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. La pérdida de peso, el ejercicio y otros cambios saludables en el estilo de vida a menudo pueden controlar la presión arterial elevada y sentar las bases para una vida con mejor salud.

Síntomas

La presión arterial elevada no causa síntomas. La única manera de detectarla es llevar un registro de las lecturas de presión arterial. Haz que te controlen la presión arterial cada vez que visites al médico o contrólatela en tu casa con un medidor de presión arterial para el hogar.

Cuándo debes consultar con un médico

A todos los niños mayores de 3 años se les debe controlar la presión arterial con un médico al menos una vez al año. Podrías necesitar mediciones más frecuentes si tienes presión arterial elevada u otros factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular.

Causas

Cualquier factor que aumente la presión contra las paredes de las arterias puede generar presión arterial elevada. La acumulación de depósitos de grasa en las arterias (aterosclerosis) puede desencadenar presión arterial alta.

Además de la aterosclerosis, entre otras enfermedades que pueden provocar presión arterial elevada o presión arterial alta se incluyen las siguientes:

  • Apnea obstructiva del sueño
  • Enfermedad renal
  • Enfermedad de la glándula suprarrenal
  • Enfermedad tiroidea

Determinados medicamentos, tales como pastillas anticonceptivas, antigripales, descongestionantes, analgésicos de venta libre y algunos medicamentos de venta bajo receta, pueden aumentar la presión arterial de forma temporal. Las drogas ilícitas, como la cocaína y las anfetaminas, pueden producir el mismo efecto.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la presión arterial elevada son los siguientes:

  • Tener sobrepeso u obesidad. Cuanto mayor sea tu masa corporal, más sangre necesitas para suministrar oxígeno y nutrientes a los tejidos. Conforme aumenta la circulación sanguínea a través de los vasos sanguíneos, también aumenta la fuerza ejercida en las paredes de las arterias.
  • La edad. Los adultos jóvenes son más propensos a tener presión arterial elevada en comparación con los adultos mayores, porque el riesgo de padecer hipertensión aumenta a medida que envejeces. Por lo tanto, muchos adultos mayores han presentado hipertensión a partir de presión arterial elevada. Incluso los niños pueden desarrollar presión arterial elevada especialmente si tienen sobrepeso u obesidad.
  • Sexo. La presión arterial alta es más frecuente en los hombres de alrededor de 55 años que en las mujeres. Las mujeres son más propensas a desarrollar presión arterial alta luego de los 55 años.
  • Raza. La presión arterial alta es particularmente frecuente en personas de ascendencia africana, y suele manifestarse a una edad más temprana que en las personas blancas.
  • Historia clínica familiar de presión arterial alta. Si un familiar de primer grado, como un padre o un hermano, sufre de presión arterial alta, eres más propenso a padecer la afección.
  • No hacer actividad física. La falta de ejercicio puede aumentar el riesgo de padecer presión arterial alta y de tener sobrepeso.
  • Dieta rica en sal (sodio) o baja en potasio. El sodio y el potasio son dos nutrientes esenciales para la regulación de la presión arterial. Si tienes demasiado sodio o muy poco potasio en la dieta, tienes más posibilidades de sufrir presión arterial alta.
  • Consumo de tabaco. Fumar o masticar tabaco, o inhalar el humo proveniente de otras personas que fuman (humo de segunda mano) puede aumentar tu presión arterial.
  • Consumir demasiado alcohol. El consumo de alcohol ha estado asociado con un aumento de la presión arterial, especialmente en los hombres.
  • Ciertas afecciones crónicas. Las enfermedades renales, la diabetes y la apnea del sueño, entre otras, pueden aumentar el riesgo de tener presión arterial elevada.

Si bien la presión arterial elevada y la presión arterial alta son más frecuentes en los adultos, los niños también pueden estar en riesgo. En algunos niños, los problemas renales o cardíacos pueden provocar presión arterial alta. Pero en una creciente cantidad de niños, los malos hábitos del estilo de vida, como una dieta poco saludable, la obesidad y la falta de ejercicio, contribuyen a que tengan presión arterial elevada y presión arterial alta.

Complicaciones

La presión arterial elevada puede agravarse y transformarse en hipertensión. La hipertensión puede dañar los órganos y aumentar el riesgo de padecer varias enfermedades, como ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares hemorrágicos, aneurismas e insuficiencia renal.

Prevención

Los mismos cambios de estilo de vida saludable recomendados para tratar la presión arterial alta también ayudan a prevenir la hipertensión. Ya lo has oído antes: comer comida saludable, consumir menos sal, hacer ejercicio regularmente, mantener un peso saludable, tomar menos alcohol, controlar el estrés y dejar de fumar. Pero tómate el consejo en serio. Empieza a tomar hábitos saludables desde ahora.

Diagnóstico

Un análisis de la presión arterial diagnostica la presión arterial alta. Esto suele comprender el uso de un brazalete inflable que se coloca alrededor del brazo y un medidor de presión.

La medición de la presión arterial, que se da en milímetros de mercurio (mm Hg), consta de dos números. El primero, o mayor, mide la presión en las arterias cuando el corazón late (presión sistólica). El segundo, o menor, mide la presión en las arterias entre los latidos del corazón (presión diastólica).

La presión arterial se considera normal si se encuentra por debajo de 120/80 mm Hg. Otras mediciones de la presión arterial se clasifican de la siguiente manera:

  • Presión arterial elevada. La presión arterial elevada es una presión sistólica entre 120 y 129 mm Hg y una presión diastólica por debajo de 80 mm Hg. La presión arterial elevada tiende a empeorar con el tiempo a no ser que se tomen medidas para controlarla.
  • Hipertensión en etapa 1. La hipertensión en etapa 1 es una presión sistólica entre 130 y 139 mm Hg o una presión diastólica de 80 a 89 mm Hg.
  • Hipertensión en etapa 2. Una hipertensión más grave, la hipertensión en etapa 2, se caracteriza por una presión sistólica de 140 mm Hg o superior o una presión diastólica de 90 mm Hg o superior.

Debido a que la presión arterial suele variar, el diagnóstico de la presión arterial alta se basa en el promedio de dos o más lecturas que se toman en dos ocasiones por separado de manera consistente. Por lo general, la primera vez, la presión arterial debe medirse en ambos brazos para determinar si hay alguna diferencia. A continuación, se debe utilizar el brazo con el que se obtuvo la lectura más elevada.

El médico podría sugerir una prueba de control de la presión arterial por 24 horas que se denomina control ambulatorio de la presión arterial. El dispositivo que se utiliza para esta prueba mide la presión arterial en intervalos regulares por 24 horas y proporciona un panorama más preciso de los cambios en la presión arterial durante un día y una noche promedios. Sin embargo, estos dispositivos no se encuentran disponibles en todos los centros médicos y el seguro los cubre en casos excepcionales.

El médico también puede recomendar que utilices un control de presión arterial en el hogar, preferentemente uno que pueda almacenar las lecturas en su memoria para controlar la presión arterial de forma regular. Si es así, debe mostrarte cómo utilizarlo correctamente.

Tratamiento

Si tienes presión arterial alta acompañada de diabetes, enfermedad renal o enfermedad cardiovascular, el médico podría recomendarte medicamentos para la presión arterial además de los cambios en el estilo de vida.

Si te diagnosticaron presión arterial alta, los beneficios de los medicamentos son menos claros. Si tienes hipertensión en fase 1 o en fase 2, tu médico probablemente te recetará medicación. Los cambios en el estilo de vida para ayudar a controlar la presión arterial alta incluyen los siguientes:

  • Alcanzar y mantener un peso saludable
  • Seguir una dieta sana y baja en sal
  • Realizar ejercicios físicos periódicamente
  • Limitar la cantidad de alcohol que consumes
  • Dejar de fumar

Estilo de vida y remedios caseros

A medida que tu presión arterial aumenta, también lo hace el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Por este motivo, es muy importante controlar la presión arterial elevada. La clave es el compromiso con los cambios saludables en el estilo de vida.

  • Come alimentos saludables. Mantén una alimentación sana. Prueba el enfoque alimentario para detener la hipertensión (enfoque “DASH”, por Dietary Approaches to Stop Hypertension). Elige frutas, verduras, granos integrales, aves, pescado y productos lácteos descremados. Consume mucho potasio, que puede ayudar a bajar la presión arterial. Consume menos grasas saturadas y grasas trans.
  • Mantén un peso saludable. Mantener un peso saludable o perder peso si tienes sobrepeso u obesidad, puede ayudarte a controlar tu presión arterial y disminuir el riesgo de tener problemas de salud relacionados. En general, puedes reducir tu presión arterial en aproximadamente 1 mm Hg con cada kilogramo que pierdas (alrededor de 2.2 libras).
  • Consume menos sal. El objetivo es limitar el sodio a, como mínimo, 1000 mg por día. Una ingesta de sodio menor, 1500 mg o menos por día, es ideal para la mayoría de los adultos.

    Además de dejar de lado el salero, también deberás leer las etiquetas y prestar atención a la cantidad de sal en los alimentos procesados que consumes, como sopas enlatadas o comidas congeladas.

  • Aumenta la actividad física. La actividad física regular puede ayudarte a bajar la presión arterial, controlar el estrés, reducir el riesgo de tener otros problemas de salud y mantener tu peso bajo control.

    Para la mayoría de los adultos saludables, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad aeróbica enérgica por semana; o bien, realizar una combinación de actividad moderada y enérgica. Trata de hacer ejercicios para fortalecer los músculos al menos dos días a la semana.

  • Limita el consumo de bebidas alcohólicas. Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos sanos, esto significa que las mujeres de todas las edades y los hombres mayores de 65 años pueden beber hasta una copa por día, y los hombres de 65 años o menores pueden beber hasta dos copas por día. Una bebida equivale a 12 onzas (355 mililitros) de cerveza, 5 onzas (148 mililitros) de vino o 1.5 onzas (44 mililitros) de licor con graduación de 80 grados.
  • No fumes. El tabaco daña las paredes de los vasos sanguíneos y acelera el proceso de endurecimiento de las arterias. Si fumas, pídele al médico que te ayude a dejar de fumar.
  • Controla el estrés. Reduce el estrés lo más que puedas. Practica técnicas de superación saludables, como relajación muscular, respiración profunda o meditación. También puede ayudar hacer actividad física de manera regular y dormir lo suficiente.

Preparación antes de la cita

Si piensas que puedes tener presión arterial elevada o presión arterial alta, solicita una consulta con tu médico de cabecera para que controle tu presión arterial.

No se necesitan preparaciones especiales. Para obtener una lectura exacta, evita los alimentos y bebidas cafeinadas, la actividad física y el tabaco al menos 30 minutos antes del examen. Es recomendable que uses el baño antes de que te midan la presión arterial.

Dado que algunos medicamentos, como antigripales de venta libre, analgésicos, antidepresivos, pastillas anticonceptivas, entre otros, pueden elevar tu presión arterial, lleva a la consulta con tu médico una lista de medicamentos, vitaminas y otros suplementos que tomes y las dosis. No dejes de tomar ningún medicamento recetado que pienses que podría afectar tu presión arterial sin el asesoramiento del médico.

A continuación, se presenta información que te ayudará a prepararte para tu consulta.

Lo que puedes hacer

Haz una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas, si tienes alguno, incluidos los que quizás no parezcan estar relacionados con el motivo de la consulta, y cuándo comenzaron
  • Información personal esencial, como antecedentes familiares de presión arterial alta, colesterol alto, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular o diabetes, y cualquier episodio de estrés importante o cambios recientes en tu vida
  • Anota preguntas para hacerle al médico.

Para la presión arterial elevada, estas son algunas preguntas que puedes hacerle al médico:

  • ¿Qué análisis necesito?
  • ¿Necesito tomar medicación?
  • ¿Qué alimentos debo consumir o evitar?
  • ¿Cuál sería un nivel adecuado de actividad física?
  • ¿Con qué frecuencia debo controlar mi presión arterial?
  • ¿Debo controlarme la presión arterial en casa?
  • Tengo estos otros trastornos. ¿Cómo puedo controlarlos de la mejor manera?
  • ¿Tiene folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar de tu médico

Es probable que el médico te haga varias preguntas, incluidas las siguientes:

  • ¿Cómo son tus hábitos alimenticios y de actividad física?
  • ¿Bebes alcohol? ¿Cuántas bebidas alcohólicas consumes a la semana?
  • ¿Fumas?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te controlaste la presión arterial? ¿Cuál fue la medición de tu presión arterial en ese momento?

Last Updated Jan 15, 2019


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