Diabetes

Perspectiva general

La diabetes mellitus se refiere a un grupo de enfermedades que afectan la forma en que tu organismo utiliza el azúcar en sangre (glucosa). La glucosa es vital para tu salud porque es una fuente importante de energía para las células que forman los músculos y tejidos. También es el combustible principal de tu cerebro.

La causa oculta de la diabetes varía según el tipo. Sin embargo, independientemente del tipo de diabetes que tengas, puede derivar en un exceso de azúcar en sangre. Demasiada azúcar en la sangre puede generar graves problemas de salud.

Las afecciones diabéticas crónicas incluyen la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. Las afecciones diabéticas potencialmente reversibles incluyen la prediabetes, cuando tus niveles de azúcar en sangre son más altos que lo normal, pero no lo suficiente como para que la enfermedad se clasifique como diabetes, y la diabetes gestacional, que se produce durante el embarazo pero puede resolverse una vez que el bebé nace.

Síntomas

Los síntomas de la diabetes pueden variar según la cantidad de azúcar en aumento. Algunas personas, en especial aquellas con prediabetes o diabetes tipo 2, pueden no experimentar síntomas al principio. En la diabetes tipo 1, los síntomas tienden a aparecer rápidamente y ser más graves.

Estos son algunos de los signos y síntomas de la diabetes tipo 1 y tipo 2:

  • Aumento de la sed
  • Ganas frecuentes de orinar
  • Hambre extrema.
  • Pérdida de peso inexplicable
  • Presencia de cetonas en la orina (las cetonas son un subproducto de la degradación muscular y de grasas que se produce cuando no hay insulina suficiente disponible).
  • Fatiga
  • Irritabilidad
  • Visión borrosa
  • Llagas de cicatrización lenta.
  • Infecciones frecuentes, como infecciones en las encías, en la piel y en la vagina.

Aunque la diabetes tipo 1 puede aparecer a cualquier edad, generalmente lo hace durante la infancia o la adolescencia. La diabetes tipo 2, el tipo de diabetes más común, puede aparecer a cualquier edad, aunque es más común en personas de más de 40 años.

Cuándo debes consultar con un médico

  • Si tienes sospechas de que tú o tu hijo pueden tener diabetes. Si observas algunos síntomas posibles de diabetes, comunícate con tu médico. Cuanto antes se diagnostique la enfermedad, más pronto se puede empezar con el tratamiento.
  • Si ya te han diagnosticado diabetes. Después de recibir el diagnóstico, necesitarás un seguimiento médico estricto hasta que tus niveles de azúcar en sangre se estabilicen.

Causas

Para comprender la diabetes, primero debes entender cómo se procesa normalmente la glucosa en el cuerpo.

Cómo funciona la insulina

La insulina es una hormona que se forma en una glándula ubicada detrás y debajo del estómago (el páncreas).

  • El páncreas secreta insulina en el torrente sanguíneo.
  • La insulina circula, y así permite que el azúcar ingrese en las células.
  • La insulina disminuye la cantidad de azúcar que hay en el torrente sanguíneo.
  • A medida que tu nivel de azúcar en sangre baja, también lo hace la secreción de insulina del páncreas.

La función de la glucosa

La glucosa, un azúcar, es una fuente de energía para las células que forman los músculos y otros tejidos.

  • La glucosa proviene de dos fuentes principales: los alimentos y tu hígado.
  • El azúcar se absorbe en el torrente sanguíneo, donde ingresa en las células con la ayuda de la insulina.
  • Tu hígado almacena y fabrica glucosa.
  • Cuando tus niveles de glucosa son bajos, por ejemplo, cuando no has comido durante cierto tiempo, el hígado descompone el glucógeno almacenado y lo convierte en glucosa para mantener tu nivel de glucosa dentro del rango normal.

Causas de la diabetes tipo 1

Se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1. Lo que sí se sabe es que tu sistema inmunitario, que normalmente combate las bacterias o los virus dañinos, ataca y destruye las células que producen insulina en el páncreas. Esto te deja con muy poca insulina, o sin insulina. En lugar de ser transportada a tus células, el azúcar se acumula en tu torrente sanguíneo.

Se cree que el tipo 1 es causado por una combinación de susceptibilidad genética y factores ambientales, aunque todavía no está claro cuáles son esos factores. No se cree que el peso sea un factor en la diabetes tipo 1.

Causas de la prediabetes y de la diabetes tipo 2

En la prediabetes —que puede provocar diabetes tipo 2— y en la diabetes tipo 2, las células se vuelven resistentes a la acción de la insulina, y el páncreas no puede producir la cantidad suficiente de insulina para superar tal resistencia. En lugar de pasar a tus células donde se necesita como fuente de energía, el azúcar se acumula en tu torrente sanguíneo.

No se sabe con certeza por qué sucede esto exactamente, aunque se cree que los factores genéticos y ambientales desempeñan un papel decisivo en el desarrollo de la diabetes tipo 2. El sobrepeso está estrechamente relacionado con el desarrollo de la diabetes tipo 2, pero no todas las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso.

Causas de la diabetes gestacional

Durante el embarazo, la placenta produce hormonas para apoyar el embarazo. Estas hormonas hacen que tus células se vuelvan más resistentes a la insulina.

Normalmente, tu páncreas responde produciendo una cantidad suficiente de insulina adicional para superar esta resistencia. Pero algunas veces, el páncreas no puede seguir el ritmo. Cuando esto sucede, en tus células ingresa demasiado poca glucosa y en tu sangre permanece demasiada cantidad de glucosa, lo cual da lugar a la diabetes gestacional.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la diabetes dependen del tipo de diabetes.

Factores de riesgo para la diabetes tipo 1

Aunque se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1, los factores que pueden indicar un mayor riesgo incluyen los siguientes:

  • Antecedentes familiares. Tu riesgo aumenta si tu padre, tu madre o algún hermano tienen diabetes tipo 1.
  • Factores ambientales. Circunstancias como la exposición a una enfermedad viral probablemente tienen alguna relación con la diabetes tipo 1.
  • La presencia de células del sistema inmunitario que causan daños (autoanticuerpos). Algunas veces, los familiares de personas con diabetes tipo 1 se someten a una prueba de detección de autoanticuerpos de la diabetes. Si tienes estos autoanticuerpos, tienes mayor riesgo de padecer diabetes tipo 1. Pero no todas las personas que tienen estos autoanticuerpos padecen diabetes.
  • Ubicación geográfica. Ciertos países, como Finlandia y Suecia, presentan índices más altos de diabetes tipo 1.

Factores de riesgo para la prediabetes y la diabetes tipo 2

Los investigadores no están completamente seguros de la razón por la que algunas personas manifiestan prediabetes y diabetes tipo 2 y otras no. Sin embargo, está claro que algunos factores aumentan el riesgo, incluidos los siguientes:

  • Peso. Cuanto más tejido graso tengas, más resistentes se vuelven tus células a la insulina.
  • Inactividad. Cuanto menos activo seas, mayor riesgo tendrás. La actividad física ayuda a controlar el peso, utiliza toda la glucosa como fuente de energía y hace que las células sean más sensibles a la insulina.
  • Antecedentes familiares. Tu riesgo aumenta si tu padre, tu madre o algún hermano tienen diabetes tipo 2.
  • Raza. Aunque no resulta claro por qué, las personas de ascendencias como la africana, hispana, indoamericana y asiática presentan un riesgo mayor.
  • La edad. Tu riesgo aumenta a medida que envejeces. Esto se puede deber a que, a medida que envejeces, tiendes a hacer menos ejercicio, perder masa muscular y subir de peso. Pero la diabetes tipo 2 también está aumentando entre los niños, los adolescentes y los adultos jóvenes.
  • Diabetes gestacional. Si tuviste diabetes gestacional cuando estabas embarazada, tu riesgo de padecer prediabetes y diabetes tipo 2 con posterioridad aumenta. Si diste a luz a un bebé de más de 9 lb (4 kg), también corres el riesgo de tener diabetes tipo 2.
  • Síndrome de ovario poliquístico. Para las mujeres, tener síndrome de ovario poliquístico, una enfermedad común caracterizada por periodos menstruales irregulares, crecimiento excesivo de vello y obesidad, aumenta el riesgo de diabetes.
  • Presión arterial alta. Tener presión arterial superior a 140/90 mm Hg (milímetros de mercurio) se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2.
  • Niveles de colesterol y triglicéridos anormales. Si tienes niveles bajos de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol "bueno", tu riesgo de diabetes tipo 2 es mayor. Los triglicéridos son otro tipo de grasa que transporta la sangre. Las personas con altos niveles de triglicéridos tienen mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2. Tu médico puede informarte cuáles son tus niveles de colesterol y triglicéridos.

Factores de riesgo para la diabetes gestacional

Cualquier mujer embarazada puede manifestar diabetes gestacional, pero algunas presentan mayor riesgo que otras. Los factores de riesgo para la diabetes gestacional incluyen los siguientes:

  • La edad. Las mujeres mayores de 25 años presentan un riesgo mayor.
  • Antecedentes familiares o personales. Tu riesgo aumenta si tienes prediabetes, un precursor de la diabetes tipo 2, o si un familiar cercano, como uno de tus padres o hermanos, tiene diabetes tipo 2. También presentas un riesgo mayor si has tenido diabetes gestacional durante un embarazo anterior, si diste a luz un bebé grande, o si has tenido una pérdida fetal inexplicable.
  • Peso. Tener sobrepeso antes del embarazo aumenta el riesgo.
  • Raza. Por motivos que no resultan claros, las mujeres afroamericanas, hispanas, indioamericanas o asiáticas tienen más probabilidad de padecer diabetes gestacional.

Complicaciones

Las complicaciones de la diabetes a largo plazo se desarrollan de manera gradual. Cuanto más tiempo hace que tienes diabetes (y cuanto menos controlado esté tu nivel de azúcar en sangre), mayor riesgo de complicaciones existe. A la larga, las complicaciones de la diabetes pueden provocar una discapacidad o incluso ser mortales. Las posibles complicaciones incluyen las siguientes:

  • Enfermedad cardiovascular. La diabetes aumenta drásticamente el riesgo de sufrir diversos problemas cardiovasculares, como arteriopatía coronaria con dolor de pecho (angina), ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y estrechamiento de las arterias (aterosclerosis). Si tienes diabetes, eres más propenso a tener una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular.
  • Daño a los nervios (neuropatía). El exceso de azúcar puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos diminutos (capilares) que alimentan los nervios, especialmente en las piernas. Esto puede provocar hormigueo, entumecimiento, ardor o dolor, que generalmente comienza en las puntas de los dedos de los pies o las manos y se extiende gradualmente hacia arriba.

    Si no recibes tratamiento, podrías perder toda la sensibilidad de los miembros afectados. El daño en los nervios en relación con la digestión puede causar problemas con náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. En el caso de los hombres, puede dar lugar a la disfunción eréctil.

  • Daño renal (nefropatía). Los riñones contienen millones de racimos de vasos sanguíneos diminutos (glomérulos) que filtran los residuos de la sangre. La diabetes puede dañar este delicado sistema de filtrado. El daño grave puede conducir a la insuficiencia renal o a la enfermedad renal terminal irreversible, que pueden requerir diálisis o un trasplante de riñón.
  • Daño ocular (retinopatía). La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina (retinopatía diabética), que puede conducir a la ceguera. La diabetes también aumenta el riesgo de otras afecciones graves de la visión, como cataratas y glaucoma.
  • Daños en los pies. Los daños en los nervios del pie o un flujo sanguíneo insuficiente en los pies aumenta el riesgo de diversas complicaciones en los pies. Si no se tratan, los cortes y las ampollas pueden dar lugar a graves infecciones, que suelen tener una cicatrización deficiente. Estas infecciones pueden, en última instancia, requerir la amputación del dedo del pie, del pie o de la pierna.
  • Enfermedades de la piel. La diabetes puede volverte más susceptible a tener problemas en la piel, como infecciones bacterianas y micóticas.
  • Deterioro auditivo. Los problemas de la audición son comunes en las personas diabéticas.
  • Enfermedad de Alzheimer. La diabetes tipo 2 puede aumentar el riesgo de tener demencia, como la enfermedad de Alzheimer. Cuanto más deficiente sea el control del nivel de azúcar en sangre, mayor será el riesgo. Aunque existen teorías de cómo pueden estar relacionados estos trastornos, ninguna de ellas se ha demostrado todavía.
  • Depresión. Los síntomas de depresión son comunes en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2. La depresión puede afectar el manejo de la diabetes.

Complicaciones de la diabetes gestacional

La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional dan a luz bebés sanos. No obstante, los niveles de azúcar en sangre no controlados o no tratados pueden provocarles problemas a ti y a tu bebé.

A causa de la diabetes gestacional, pueden aparecer complicaciones en tu bebé, como las siguientes:

  • Exceso de crecimiento. La glucosa en exceso puede atravesar la placenta, lo cual hace que el páncreas de tu bebé fabrique más insulina. Esto puede hacer que tu bebé crezca demasiado (macrosomía). Los bebés muy grandes son más propensos a requerir una cesárea.
  • Bajo nivel de azúcar en sangre. Algunas veces, los bebés de madres con diabetes gestacional presentan un nivel bajo de azúcar en sangre inmediatamente después del nacimiento porque su propia producción de insulina es elevada. La alimentación inmediata y, algunas veces, una solución de glucosa intravenosa pueden hacer que el bebé recupere su nivel normal de azúcar en sangre.
  • Diabetes tipo 2 más adelante. Los bebés de madres con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de padecer obesidad y diabetes tipo 2 más adelante en su vida.
  • Muerte. La diabetes gestacional sin tratar puede producir la muerte del bebé, ya sea antes o inmediatamente después del nacimiento.

A causa de la diabetes gestacional, también pueden aparecer complicaciones en la madre, como las siguientes:

  • Preeclampsia. Esta afección se caracteriza por la presión arterial alta, el exceso de proteínas en la orina, y la hinchazón en las piernas y los pies. La preeclampsia puede dar lugar a complicaciones graves e incluso mortales, tanto para la madre como para el bebé.
  • Diabetes gestacional posterior. Una vez que has tenido diabetes gestacional en un embarazo, eres más propensa a tenerla nuevamente en el próximo embarazo. También eres más propensa a padecer diabetes, en general, diabetes tipo 2, a medida que envejeces.

Complicaciones de la prediabetes

La prediabetes puede transformarse en diabetes tipo 2.

Prevención

La diabetes tipo 1 no puede prevenirse. Sin embargo, las mismas opciones de estilo de vida saludable que ayudan a controlar la prediabetes, la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional también pueden ayudar a prevenirla:

  • Come alimentos saludables. Elige alimentos con menos contenido de grasa y calorías, y más contenido de fibra. Prefiere frutas, verduras y granos integrales. Introduce la variedad para evitar el aburrimiento.
  • Realiza más actividad física. Trata de hacer 30 minutos por día de actividad física moderada. Haz una caminata rápida diaria. Anda en bicicleta. Practica natación. Si no puedes realizar una sesión de ejercicios larga, divídela en sesiones más pequeñas a lo largo del día.
  • Elimina las libras (o los kilos) que tienes de más. Si tienes sobrepeso, bajar incluso el 7 % de tu peso corporal, por ejemplo, 14 libras (6,4 kilogramos) si pesas 200 libras (90,7 kilogramos), puede reducir el riesgo de tener diabetes.

    Sin embargo, no intentes bajar de peso durante el embarazo. Habla con el médico sobre la cantidad de peso saludable que debes subir durante el embarazo.

    Para mantener tu peso dentro de un rango saludable, realiza cambios permanentes en tus hábitos alimenticios y de actividad física. Motívate recordando los beneficios de bajar de peso, como tener un corazón más sano, más energía y mayor autoestima.

Algunas veces, los medicamentos también son una opción. Los medicamentos para la diabetes de administración oral, como la metformina (Glucophage, Glumetza, otros), pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2, pero las opciones de un estilo de vida saludable siguen siendo fundamentales. Controla tu nivel de azúcar en sangre al menos una vez al año para verificar que no presentes diabetes tipo 2.

Diagnóstico

Los síntomas de la diabetes tipo 1 suelen aparecer de manera repentina y suelen ser el motivo por el cual controlar los niveles de azúcar en sangre. Debido a que los síntomas de otros tipos de diabetes y prediabetes aparecen más gradualmente o pueden no ser evidentes, la Asociación Estadounidense de la Diabetes (ADA) cuenta con pautas de detección recomendadas. La ADA recomienda que las siguientes personas se realicen un análisis para detección de la diabetes:

  • Cualquier persona con un índice de masa corporal más alto de 25 (23 para los asiáticos americanos), independientemente de la edad, que tengan factores de riesgo adicionales, como presión arterial alta, niveles de colesterol anormales, un estilo de vida sedentario, antecedentes de poliquistosis ovárica o enfermedades cardíacas y que tengan un pariente cercano que padezca diabetes.
  • Se recomienda a toda persona mayor de 45 años realizarse un análisis para establecer el nivel inicial de azúcar en sangre; luego, si los resultados son normales, realizarse el análisis una vez cada tres años.
  • Se recomienda a toda mujer que haya padecido diabetes gestacional realizarse un análisis para detección de diabetes cada tres años.
  • Se recomienda a toda persona a quien le hayan diagnosticado prediabetes realizarse pruebas todos los años.

Pruebas para la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 y la prediabetes

  • Prueba de hemoglobina glucosilada (A1C). Este análisis de sangre, que no requiere ayuno, indica tu nivel de azúcar en la sangre promedio en los últimos dos o tres meses. Mide el porcentaje de azúcar en la sangre unida a la hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en los glóbulos rojos.

    Cuantos más altos sean tus niveles de azúcar en sangre, más hemoglobinacon azúcar unida tendrás. Un nivel de A1C del 6,5 % o más en dos pruebas individuales indica que tienes diabetes. Un A1C de entre 5,7 % y 6,4 % indica prediabetes. Debajo de 5,7 se considera normal.

Si los resultados de la prueba de A1C no son constantes, si la prueba no está disponible o si tienes ciertas afecciones que pueden hacer que la prueba de A1C resulte poco precisa (por ejemplo, si eres mujer y estás embarazada o si tienes una forma no común de hemoglobina, conocida como una variante de la hemoglobina), es posible que el médico use las siguientes pruebas para diagnosticar diabetes:

  • Prueba aleatoria de azúcar en la sangre. Se tomará una muestra de sangre en un momento al azar. Independientemente de cuándo comiste por última vez, un nivel de azúcar en sangre al azar de 200 mg/dl (miligramos por decilitro) u 11,1 mmol/l (milimoles por litro) o más sugiere diabetes.
  • Prueba de azúcar en sangre en ayunas. Se tomará una muestra de sangre después de ayunar durante una noche. Un nivel de azúcar en sangre en ayunas menor que 100 mg/dl (5,6 mmol/) es normal. Un nivel de azúcar en sangre en ayunas de entre 100 mg/dl y 125 mg/dl (5,6 mmol/l y 6,9 mmol/l) se considera prediabetes. Si los valores son de 126 mg/dl (7 mmol/l) o más en dos pruebas individuales, tienes diabetes.
  • Prueba oral de tolerancia a la glucosa. Para esta prueba, debes ayunar durante una noche, y se mide el nivel de azúcar en sangre en ayunas. Luego bebes un líquido azucarado y los niveles de azúcar en sangre se analizan varias veces durante las dos horas siguientes.

    Un nivel de azúcar en sangre menor que 140 mg/dl (7,8 mmol/l) es normal. Un valor de más de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) después de dos horas indica diabetes. Un valor de entre 140 mg/dl y 199 mg/dl (7,8 mmol/l y 11,0 mmol/l) indica prediabetes.

Si existen sospechas de diabetes tipo 1, se realizará un análisis de orina para detectar la presencia de un subproducto que se produce al utilizarse tejido muscular y tejido adiposo como fuente de energía porque el organismo no cuenta con insulina suficiente para usar la glucosa disponible (cetonas). El médico probablemente te realizará una prueba para ver si tienes las células destructoras del sistema inmunitario asociadas con la diabetes tipo 1, llamadas autoanticuerpos.

Pruebas para la diabetes gestacional

Tu médico probablemente evalúe tus factores de riesgo de diabetes gestacional en la primera etapa del embarazo:

  • Si presentas riesgo de padecer diabetes gestacional, por ejemplo, si tenías obesidad al comenzar tu embarazo; si tuviste diabetes gestacional durante un embarazo anterior; o si tu madre, tu padre, un hermano o un hijo tienen diabetes, tu médico puede realizarte la prueba de detección de diabetes durante la primera visita prenatal.
  • Si estás en riesgo promedio de padecer diabetes gestacional, probablemente te hagan un análisis para la detección de diabetes gestacional en algún momento del segundo trimestre, generalmente entre las 24 y las 28 semanas de embarazo.

Tu médico puede indicar los siguientes exámenes para la detección:

  • Prueba de sobrecarga de glucosa inicial. Comenzarás la prueba de sobrecarga de glucosa bebiendo una solución de glucosa similar a un jarabe. Una hora después, te realizarán un análisis de sangre para medir el nivel de azúcar en sangre. Un nivel de azúcar en sangre inferior a 140 mg/dL (7.8 mmol/L) generalmente se considera normal en una prueba de tolerancia a la glucosa, aunque esto puede variar en clínicas o laboratorios específicos.

    Si tu nivel de azúcar en sangre es más alto que lo normal, solo significa que tienes un riesgo mayor de padecer diabetes gestacional. Tu médico te indicará una prueba de seguimiento para determinar si tienes diabetes gestacional.

  • Prueba de tolerancia a la glucosa de seguimiento. Para la prueba de seguimiento, te pedirán que ayunes durante una noche y te medirán el nivel de azúcar en sangre en ayunas. Luego beberás otra solución dulce, que tendrá una concentración mayor de glucosa, y se controlará tu nivel de azúcar en sangre cada hora durante un periodo de tres horas.

    Si al menos dos de los valores de azúcar en sangre son más altos que los valores normales establecidos para cada una de las tres horas de la prueba, te diagnosticarán diabetes gestacional.

Tratamiento

Según el tipo de diabetes que tengas, el control del nivel de azúcar en sangre, la insulina y los medicamentos orales pueden influir en tu tratamiento. Una alimentación sana, un peso saludable y la actividad regular también son factores importantes en el control de la diabetes.

Tratamientos para todos los tipos de diabetes

Una parte importante de controlar la diabetes, al igual que tu salud en general, es mantener un peso saludable a través de una dieta sana y un plan de ejercicios:

  • Alimentación saludable. En contra de la creencia popular, no existe una dieta específica para la diabetes. Tendrás que seguir una dieta con más frutas, verduras y granos integrales (alimentos que son muy nutritivos y ricos en fibra, y con bajo contenido de grasa y calorías) y reducir el consumo de grasas saturadas, hidratos de carbono refinados y dulces. De hecho, es el mejor plan de alimentación para toda la familia. Los alimentos azucarados están permitidos de vez en cuando, siempre y cuando formen parte de tu plan de comidas.

    Sin embargo, entender qué comer y en qué cantidad puede ser un desafío. Un especialista en nutrición certificado puede ayudarte a crear un plan de comidas que se adapte a tus metas de salud, tus preferencias alimenticias y tu estilo de vida. Es probable que ese plan incluya un cálculo de hidratos de carbono, en especial si tienes diabetes tipo 1.

  • Actividad física. Todos necesitan hacer ejercicio aeróbico con regularidad, y los diabéticos no son la excepción. El ejercicio disminuye el nivel de azúcar en sangre al trasladar el azúcar a las células, donde se utiliza como fuente de energía. El ejercicio también aumenta tu sensibilidad a la insulina; esto quiere decir que el cuerpo necesita menos insulina para transportar el azúcar a las células.

    Obtén la aprobación de tu médico para hacer ejercicio. Luego elige actividades que disfrutes, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Lo más importante es que incorpores la actividad física en tu rutina diaria.

    Trata de hacer al menos 30 minutos o más de ejercicio aeróbico la mayoría de los días de la semana. Los periodos de actividad pueden ser de tan solo 10 minutos, tres veces al día. Si no has hecho actividad durante un tiempo, comienza despacio y aumenta gradualmente.

Tratamientos para la diabetes tipo 1 y tipo 2

El tratamiento para la diabetes tipo 1 implica la colocación de inyecciones de insulina o el uso de una bomba de insulina, controles frecuentes del nivel de azúcar en sangre, y el cálculo de hidratos de carbono. El tratamiento de la diabetes tipo 2 implica, principalmente, cambios en el estilo de vida y el control del nivel de azúcar en sangre junto con medicamentos para la diabetes, insulina o ambos.

  • Control del nivel de azúcar en sangre. Según tu plan de tratamiento, puedes controlar y registrar tu nivel de azúcar en sangre hasta cuatro veces al día o con más frecuencia si tomas insulina. Un control atento es la única manera de asegurarte de que tu nivel de azúcar en sangre se mantenga dentro del rango objetivo. Aquellas personas que tienen diabetes tipo 2 y no se colocan insulina suelen controlarse el nivel de azúcar en sangre con mucha menos frecuencia.

    Las personas que reciben un tratamiento de insulina también pueden elegir controlar sus niveles de azúcar en sangre con un monitor continuo de glucosa. Aunque esta tecnología aún no ha reemplazado por completo al medidor de glucosa, puede reducir bastante la cantidad de pinchazos en los dedos necesarios para controlar la cantidad de azúcar en sangre y proporcionar información importante sobre las tendencias del nivel de azúcar en sangre.

    Incluso con un control cuidadoso, los niveles de azúcar en sangre algunas veces pueden cambiar de manera impredecible. Con la ayuda del equipo de tratamiento de la diabetes, aprenderás cómo cambia tu nivel de azúcar en sangre en respuesta a los alimentos, la actividad física, los medicamentos, las enfermedades, el consumo de alcohol, el estrés y, en el caso de la mujer, las fluctuaciones en los niveles hormonales.

    Además del control diario de los niveles de azúcar en sangre, el médico probablemente te recomiende una prueba de A1C periódica para medir tu nivel de azúcar en sangre promedio de los últimos dos o tres meses.

    En comparación con las pruebas diarias repetidas del nivel de azúcar en sangre, la prueba de A1C indica mejor cómo está funcionando tu plan de tratamiento de la diabetes en general. Un nivel de A1C elevado puede indicar la necesidad de cambiar tu régimen de medicamentos orales o de insulina, o tu plan de comidas.

    Tu meta de A1C puede variar según tu edad y diversos factores más, como la presencia de otras enfermedades. Sin embargo, para la mayoría de las personas con diabetes, American Diabetes Association (Asociación Estadounidense de Diabetes) recomienda un nivel de A1C de menos del 7 %. Pregúntale al médico cuál es tu A1C objetivo.

  • Insulina. Las personas con diabetes tipo 1 necesitan recibir tratamiento de insulina para vivir. Muchas personas con diabetes tipo 2 o diabetes gestacional también necesitan tratamiento de insulina.

    Existen numerosos tipos de insulina disponibles, incluidas la insulina de rápida acción, la de acción prolongada y otras opciones intermedias. Según tus necesidades, tu médico puede recetarte una combinación de tipos de insulina para que uses durante el día y la noche.

    La insulina no puede administrarse por vía oral para bajar el nivel de azúcar en sangre porque las enzimas digestivas interfieren en la acción de la insulina. La insulina se suele inyectar con jeringa y una aguja fina o con una pluma de insulina, un dispositivo que parece una larga pluma de tinta.

    Una bomba de insulina también puede ser una opción. La bomba es un dispositivo del tamaño aproximado de un teléfono celular que se usa en la parte externa del cuerpo. Cuenta con un cable que conecta el reservorio de insulina a un catéter que se introduce por debajo de la piel del abdomen.

    Ahora también existen bombas sin cables que funcionan de manera inalámbrica. Tú programas la bomba de insulina para que administre cantidades específicas de insulina. Se puede ajustar para que administre mayor o menor cantidad de insulina, según las comidas, el nivel de actividad y el nivel de azúcar en sangre.

    Un nuevo enfoque de tratamiento, que todavía no se encuentra disponible, administra la insulina por circuito cerrado; también se conoce como páncreas artificial. Conecta de manera continua un monitor de glucosa con la bomba de insulina y envía de forma automática la cantidad correcta de insulina cuando es necesaria.

    Existen varias versiones diferentes del páncreas artificial, y los ensayos clínicos han arrojado resultados alentadores. Se necesitan más investigaciones antes de que un páncreas artificial completamente funcional pueda recibir aprobación regulatoria.

    Sin embargo, se han hecho avances hacia la creación de un páncreas artificial. En el año 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó una bomba de insulina combinada con un monitor continuo de glucosa y un algoritmo de computadora. No obstante, el usuario aún debe indicarle a la máquina cuántos hidratos de carbono consumirá.

  • Medicamentos orales u otros. Algunas veces, también se recetan medicamentos de administración oral o inyectables. Algunos medicamentos para la diabetes estimulan el páncreas para que produzca y libere más insulina. Otros inhiben la producción y liberación de glucosa del hígado, lo cual significa que necesitarás menos insulina para transportar el azúcar a las células.

    Sin embargo, otros bloquean la acción de las enzimas intestinales o digestivas que descomponen los hidratos de carbono o hacen que los tejidos se vuelvan más sensibles a la insulina. Generalmente, el primer medicamento que se receta para la diabetes tipo 2 es la metformina (Glucophage, Glumetza, otros).

  • Trasplante. En el caso de algunas personas con diabetes tipo 1, un trasplante de páncreas puede ser una opción. También se están estudiando los trasplantes de islotes. Con un trasplante de páncreas exitoso, ya no necesitarías más un tratamiento de insulina.

    Pero los trasplantes no siempre son exitosos, y son procedimientos que conllevan grandes riesgos. Necesitas inmunosupresores de por vida para prevenir el rechazo del órgano. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves, por ello, los trasplantes generalmente se reservan para las personas cuya diabetes no se puede controlar o para aquellas que además necesitan un trasplante de riñón.

  • Cirugía bariátrica. Aunque no se considera específicamente un tratamiento para la diabetes tipo 2, las personas con diabetes tipo 2 que también son obesas y tienen un índice de masa corporal mayor que 35 pueden resultar beneficiadas con este tipo de cirugía. Las personas que se han sometido a una cirugía de bypass gástrico han visto importantes mejoras en sus niveles de azúcar en sangre. No obstante, se desconocen todavía los beneficios y los riesgos a largo plazo de este procedimiento para la diabetes tipo 2.

Tratamiento para la diabetes gestacional

El control de tu nivel de azúcar en sangre es fundamental para mantener la salud del bebé y evitar complicaciones durante el parto. Además de mantener una alimentación saludable y hacer ejercicios, tu plan de tratamiento puede incluir el control del nivel de azúcar en sangre y, en algunos casos, el uso de insulina o medicamentos de administración oral.

El médico también controlará tu nivel de azúcar en sangre durante el parto. Si tu nivel de azúcar en sangre aumenta, es posible que el bebé libere altos niveles de insulina, lo cual puede dar lugar a un bajo nivel de azúcar en sangre inmediatamente después del nacimiento.

Tratamiento para la prediabetes

Si tienes prediabetes, optar por estilos de vida saludables puede ayudar a que tu nivel de azúcar en sangre vuelva a los valores normales o, por lo menos, evitar que suba a los valores que se observan en la diabetes tipo 2. Mantener un peso saludable haciendo ejercicios y llevando una alimentación saludable puede ayudar. Hacer por lo menos 150 minutos de ejercicio por semana y bajar aproximadamente un 7 % de tu peso corporal pueden prevenir o demorar la diabetes tipo 2.

Algunos medicamentos, como la metformina (Glucophage, Glumetza, otros), también son una opción si presentas un alto riesgo de padecer diabetes, incluso cuando tu prediabetes está empeorando o si tienes una enfermedad cardiovascular, esteatosis hepática o síndrome de ovario poliquístico.

En otros casos, se necesitan medicamentos para controlar el colesterol (en particular, las estatinas) y para la presión arterial alta. Tu médico puede recetar un tratamiento con una dosis baja de aspirina para ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares si presentas un alto riesgo. No obstante, optar por un estilo de vida saludable sigue siendo fundamental.

Signos de complicaciones en cualquier tipo de diabetes

Debido a que existen tantos factores que pueden afectar tu nivel de azúcar en sangre, algunas veces pueden surgir problemas que requieren atención inmediata, como los siguientes:

  • Nivel alto de azúcar en sangre (hiperglucemia). Tu nivel de azúcar en sangre puede subir por muchas razones, como comer demasiado, estar enfermo o no tomar suficientes medicamentos para bajar la glucosa. Controla tu nivel de azúcar en sangre como te lo indique el médico, y presta atención a signos y síntomas de un alto nivel de azúcar en sangre (ganas frecuentes de orinar, aumento de la sed, boca seca, visión borrosa, cansancio y náuseas). Si tienes hiperglucemia, tendrás que realizar ajustes en tu plan de comidas, en tus medicamentos o en ambos.
  • Aumento de cetonas en tu orina (cetoacidosis diabética). Si tus células necesitan energía, es posible que tu organismo empiece a descomponer la grasa. Esto produce ácidos tóxicos llamados cetonas. Presta atención a falta de apetito, debilidad, vómitos, fiebre, dolor de estómago y olor a acetona del aliento.

    Puedes controlar el exceso de cetonas en la orina con un equipo de prueba de cetonas de venta libre. Si tienes un exceso de cetonas en orina, consulta a tu médico de inmediato o busca atención de emergencia. Esta afección es más común en personas con diabetes tipo 1.

  • Síndrome hiperosmolar hiperglicémico no cetósico. Los signos y síntomas de esta afección potencialmente mortal incluyen: valores de azúcar en sangre de más de 600 mg/dl (33,3 mmol/l), boca seca, sed extrema, fiebre, somnolencia, desorientación, pérdida de la visión y alucinaciones. El síndrome hiperosmolar es provocado por un nivel de azúcar en sangre sumamente elevado que hace que la sangre se vuelva espesa y melosa.

    Tiende a ser más frecuente en personas con diabetes tipo 2 y suele estar precedido por una enfermedad. Si tienes signos o síntomas de este trastorno, llama al médico o busca atención médica inmediata.

  • Bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia). Cuando tu nivel de azúcar en sangre cae por debajo de tu rango objetivo, se conoce como nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia). Si consumes medicamentos que bajan el nivel de azúcar en sangre, incluida la insulina, tu nivel de azúcar en sangre puede bajar por muchos motivos, como saltearte una comida y realizar más actividad física que lo normal. La disminución del azúcar en sangre también se produce cuando tomas demasiada insulina o un exceso de medicamentos que bajan la glucosa, que promueve la secreción de insulina por parte del páncreas.

    Controla periódicamente tu nivel de azúcar en sangre y presta atención a signos y síntomas de bajo nivel de azúcar en sangre: sudoración, temblores, debilidad, hambre, mareos, dolor de cabeza, visión borrosa, palpitaciones cardíacas, irritabilidad, dificultad para hablar, somnolencia, desorientación, desmayos y convulsiones. El nivel bajo de azúcar en sangre se trata con hidratos de carbono de rápida absorción, como el jugo de frutas o las tabletas de glucosa.

Estilo de vida y remedios caseros

La diabetes es una enfermedad grave. Seguir tu plan de tratamiento de la diabetes requiere compromiso permanente. El control cuidadoso de la diabetes puede reducir tu riesgo de complicaciones graves e incluso mortales.

  • Comprométete a controlar tu diabetes. Obtén toda la información que puedas acerca de la diabetes. Entabla una relación con un instructor para la diabetes, y pídele ayuda al equipo de tratamiento de la diabetes cuando la necesites.
  • Elige alimentos sanos y mantén un peso saludable. Si tienes sobrepeso, la pérdida de tan solo el 5 por ciento del peso corporal puede hacer una gran diferencia en el control del azúcar en la sangre si tienes prediabetes o diabetes tipo 2. Una dieta saludable es aquella que incluye muchas frutas, verduras, proteínas magras, granos integrales y legumbres, con una cantidad limitada de grasas saturadas.
  • Incorpora la actividad física a tu rutina diaria. El ejercicio periódico puede ayudar a prevenir la prediabetes y la diabetes tipo 2, y puede ayudar a aquellos que ya tienen diabetes a mantener un mejor control del nivel de azúcar en sangre. Como mínimo, se recomiendan 30 minutos de ejercicio moderado, como una caminata rápida, la mayoría de los días de la semana.

    Una combinación de ejercicios (ejercicios aeróbicos, como caminar o bailar, la mayoría de los días, combinados con entrenamiento de resistencia, como levantamiento de pesas o yoga, dos veces por semana) suele ayudar a controlar el nivel de azúcar en la sangre de manera más efectiva que cualquiera de los tipos de ejercicio por sí solos.

    También es una buena idea pasar menos tiempo sentado y sin moverse. Intenta levantarte y moverte durante algunos minutos al menos cada 30 minutos cuando estés despierto.

Estilo de vida para las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2

Asimismo, si tienes diabetes tipo 1 o tipo 2:

  • Identifícate. Usa una etiqueta o un brazalete que indiquen que tienes diabetes. Ten cerca un equipo de glucagón en caso de emergencia por nivel bajo de azúcar en sangre, y asegúrate de que tus amigos y seres queridos sepan cómo usarlo.
  • Programa un examen físico anual y exámenes de la vista periódicos. Los controles periódicos de la diabetes no deben reemplazar los exámenes físicos anuales ni los exámenes de la vista de rutina. Durante el examen físico, tu médico intentará detectar cualquier complicación relacionada con la diabetes y otros problemas médicos. Tu especialista en el cuidado de los ojos controlará signos de daño en la retina, cataratas y glaucoma.
  • Mantén tus vacunas al día. Un nivel alto de azúcar en sangre puede debilitar tu sistema inmunitario. Vacúnate contra la gripe todos los años. Tu médico puede recomendarte, también, que te vacunes contra la neumonía. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también recomiendan, en la actualidad, vacunarse contra la hepatitis B si no te has vacunado anteriormente y eres un adulto de entre 19 y 59 años con diabetes tipo 1 o tipo 2.

    Las pautas más recientes de los CDC recomiendan la vacunación lo antes posible después de recibir un diagnóstico de diabetes tipo 1 o tipo 2. Si tienes 60 años o más, tienes diabetes, y no te han administrado la vacuna anteriormente, pregunta al médico si es adecuado para ti.

  • Presta atención a tus pies. Lávate los pies con agua tibia todos los días. Sécatelos suavemente, en especial entre los dedos. Aplica una loción humectante, pero no entre los dedos. Controla tus pies a diario para ver que no tengas ampollas, cortes, llagas, enrojecimiento o hinchazón. Consulta a tu médico si tienes en los pies alguna llaga u otro problema que no cicatriza solo de inmediato.
  • Mantén controlados la presión arterial y el colesterol. Llevar una alimentación saludable y hacer ejercicios con regularidad son muy importantes en el control de la presión arterial alta y del colesterol. También es posible que se necesiten medicamentos.
  • Cuida tus dientes. La diabetes puede hacer que estés más propenso a sufrir infecciones más graves en las encías. Cepíllate los dientes y usa hilo dental por lo menos dos veces al día. Además, si tienes diabetes tipo 1 o tipo 2, programa exámenes dentales periódicos. Consulta al dentista de inmediato si te sangran las encías, o se ven rojas o inflamadas.
  • Si fumas o usas otros tipos de tabaco, pídele al médico que te ayude a dejar este hábito. Fumar aumenta el riesgo de presentar diversas complicaciones de la diabetes. Las personas que fuman y tienen diabetes son más propensas a morir de una enfermedad cardiovascular que las que no fuman y tienen diabetes, según la Asociación Estadounidense de la Diabetes. Habla con tu médico acerca de formas de dejar de fumar o de usar otros tipos de tabaco.
  • Si bebes alcohol, hazlo de manera responsable. El alcohol puede producir un nivel de azúcar en sangre alto o bajo, según cuánto bebas y si lo haces mientras comes. Si decides beber, hazlo con moderación: una bebida al día en el caso de las mujeres y hasta dos bebidas por día en el caso de los hombres, siempre con las comidas.

    Recuerda incluir los hidratos de carbono de cualquier bebida alcohólica en tu cálculo diario de hidratos de carbono. Además, controla tus niveles de azúcar en sangre antes de irte a dormir.

  • Tómate el estrés en serio. Las hormonas que puede producir tu cuerpo en respuesta al estrés prolongado pueden evitar que la insulina funcione adecuadamente, lo cual aumentará tu nivel de azúcar en sangre y te estresará todavía más. Establece tus límites y prioriza tus tareas. Aprende técnicas de relajación. Y duerme mucho.

Medicina alternativa

Existen numerosas sustancias que han demostrado mejorar la sensibilidad a la insulina en algunos estudios, mientras que otros estudios no pueden encontrar ningún beneficio para el control del nivel de azúcar en la sangre o de la reducción de los niveles de A1C. Debido a los hallazgos conflictivos, actualmente no existen tratamientos alternativos que se recomienden para ayudar a todas las personas con el control del nivel de azúcar en la sangre.

Si decides probar algún tipo de tratamiento alternativo, no dejes de tomar los medicamentos que te recetó el médico. Analiza con el médico el uso de cualquiera de estos tratamientos para estar seguro de que no provocarán reacciones adversas o que no interactuarán con tu tratamiento actual.

Además, no existen tratamientos (alternativos o convencionales) que puedan curar la diabetes, por lo cual es esencial que las personas que reciben tratamiento de insulina para la diabetes no dejen de usar insulina, a menos que se los indiquen sus médicos.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Vivir con diabetes puede ser difícil y frustrante. Algunas veces, incluso cuando hayas hecho todo bien, tus niveles de azúcar en sangre pueden subir. Pero sigue firmemente tu plan de control de la diabetes y es probable que veas una diferencia positiva en tu A1C cuando visites al médico.

Debido a que un buen control de la diabetes puede llevar tiempo, y a veces resultar abrumador, a algunas personas les alivia hablar con alguien. Es probable que tu médico te recomiende un profesional de la salud mental para que hables con él, o tal vez desees intentar con un grupo de apoyo.

Compartir tus frustraciones y tus triunfos con personas que entienden por lo que estás pasando puede resultar muy útil. Y tal vez descubras que otras personas tienen excelentes consejos para compartir sobre el control de la diabetes.

Es posible que tu médico conozca algún grupo de apoyo local, o puedes llamar a la Asociación Estadounidense de la Diabetes al 800-DIABETES (800-342-2383) o a la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil al 800-533-CURE (800-533-2873).

Preparación antes de la cita

Es probable que comiences viendo a tu médico de atención primaria si tienes síntomas de diabetes. Si tu hijo tiene síntomas de diabetes, debes ver a su pediatra. Si los niveles de azúcar en sangre son sumamente altos, es probable que te envíen a la sala de emergencias.

Si los niveles de azúcar en sangre no son lo suficientemente altos como para que tú o tu hijo estén en riesgo inmediato, es posible que te deriven a un médico especialista en diabetes, entre otros trastornos (endocrinólogo). Inmediatamente después del diagnóstico, probablemente te reúnas con un instructor para la diabetes y un especialista en nutrición para obtener más información sobre cómo controlar tu diabetes.

A continuación, se presenta información que te ayudará a prepararte para tu consulta y a saber qué esperar.

Lo que puedes hacer

  • Ten en cuenta las restricciones que debes cumplir antes de asistir a la consulta. Cuando programes una consulta, pregunta si tienes que hacer algo por anticipado. Es probable que esto incluya restringir tu dieta, por ejemplo, para una prueba del nivel de azúcar en sangre en ayunas.
  • Anota todos los síntomas que tengas, incluidos aquellos que parezcan no tener relación alguna con la diabetes.
  • Anota información personal clave, como situaciones de estrés importantes o cambios recientes en tu vida. Si estás controlando tus valores de glucosa en casa, trae un registro de los resultados de glucosa, con detalles de las fechas y los horarios de los análisis.
  • Realiza una lista de todas las alergias que tengas y todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Registra tus antecedentes médicos familiares. En particular, toma nota de todos los familiares que hayan tenido diabetes, ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.
  • Solicita a un familiar o un amigo que te acompañe, de ser posible. La persona que te acompañe puede ayudarte a recordar la información que necesitas.
  • Anota preguntas para hacerle al médico. Pregunta sobre aspectos del control de tu diabetes acerca de los cuales tengas dudas.
  • Ten en cuenta si necesitas recetas nuevas para tus medicamentos. El médico puede renovar tus recetas durante la consulta.

Elaborar una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo tu tiempo con el médico. Para la diabetes, algunas de las preguntas para hacer incluyen las siguientes:

  • ¿Los síntomas que tengo se relacionan con la diabetes o con otra enfermedad?
  • ¿Tengo que hacerme algunas pruebas?
  • ¿Qué más puedo hacer para proteger mi salud?
  • ¿Qué otras opciones hay para controlar mi diabetes?
  • Tengo otros trastornos. ¿Cómo puedo manejar mejor estas enfermedades en conjunto?
  • ¿Existen restricciones que tengo que seguir?
  • ¿Debo ver a otro especialista, como a un especialista en nutrición o a un instructor para la diabetes?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me receta?
  • ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

Qué esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Puedes describir tus síntomas?
  • ¿Tienes síntomas todo el tiempo, o los síntomas se manifiestan y desaparecen?
  • ¿Qué tan graves son tus síntomas?
  • ¿Tienes antecedentes familiares de preeclampsia o diabetes?
  • Cuéntame acerca de tu dieta.
  • ¿Haces ejercicio? ¿De qué tipo y cuánto?

Last Updated Jan 15, 2019


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